<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703</id><updated>2011-12-02T00:42:59.988+01:00</updated><category term='Postkeynesianos'/><category term='Economía Espacial'/><category term='Economía Industrial'/><category term='Universidad Carlos III de Madrid'/><category term='Filosofía'/><category term='Economía de la Empresa'/><category term='Eficiencia'/><category term='Educación'/><category term='Marginalismo'/><category term='Metodología'/><category term='Asia'/><category term='Historia del Pensamiento Económico'/><category term='Justicia Distributiva'/><category term='Equilibrio General'/><category term='Behavioral Economics'/><category term='Teoría Económica'/><category term='Política Social'/><category term='Crisis Económicas'/><category term='Conceptos de Economía'/><category term='Crecimiento Económico'/><category term='Economía de la Salud'/><category term='Inmigración'/><category term='Ciencia Económica'/><category term='Política Económica'/><category term='Teoría de la Decisión'/><category term='Sistemas Económicos'/><category term='Economía de las Organizaciones'/><category term='Política Laboral'/><category term='Economía Laboral'/><category term='Publicaciones'/><category term='Política Monetaria'/><category term='Información Asimétrica'/><category term='Demografía'/><category term='Redistribución'/><category term='Selección Adversa'/><category term='Escuela Austriaca'/><category term='Riesgo Moral'/><category term='Señalización'/><category term='España'/><category term='Vivienda'/><category term='Marxismo'/><category term='Reforma Fiscal'/><category term='Teoría de Juegos'/><category term='Economía Financiera'/><category term='Socialismo'/><category term='Instituciones'/><category term='Teoría del Valor'/><category term='Desempleo'/><category term='Desigualdad'/><category term='Economía de la Información'/><category term='Economía Política'/><category term='Regulación Financiera'/><category term='Empleo'/><category term='Sector Público'/><category term='Mercados Internacionales'/><category term='Fiscalidad'/><category term='Teoría del Bienestar'/><category term='Economistas'/><category term='Economía Pública'/><category term='Microeconomía'/><category term='Análisis Económico del Derecho'/><category term='Réplicas'/><category term='Entidades Financieras'/><category term='Psicología'/><category term='Historia Económica'/><category term='Reforma Laboral'/><category term='Mercado Laboral'/><category term='Economía Aplicada'/><category term='Organizaciones'/><category term='Macroeconomía'/><category term='Equidad'/><category term='Distribución de la Renta'/><category term='FEDEA'/><category term='Economía Urbana'/><category term='Roemer'/><title type='text'>Cuaderno de un cuasieconomista</title><subtitle type='html'>Comentarios espontáneos de un economista en potencia</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>67</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-924111402844600362</id><published>2011-07-14T13:07:00.000+02:00</published><updated>2011-07-14T13:07:25.872+02:00</updated><title type='text'>Una nueva etapa</title><content type='html'>Ahora que he terminado la universidad, ha dado comienzo una nueva etapa en la que cada vez estoy más cerca de abandonar la condición de &lt;em&gt;cuasieconomista&lt;/em&gt;. Sólo el tiempo lo dirá. De todos modos, no puede negarse que una nueva etapa requiere, por norma general, un lavado de cara que dé cuenta de nuevas inquietudes, nuevos enfoques y, cómo no, nuevas aspiraciones. &lt;strong&gt;Es por eso por lo que este blog &lt;em&gt;se traslada&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. No obstante, como decía, no se trata simplemente de un cambio de lugar; pero eso a la larga prefiero dejarlo a vuestro juicio. Ahora, si queréis seguirme tal y como lo haciáis antes, y si tengo la suerte de poder seguir contando con vuestra presencia, podréis encontrarme en &lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://politikon.es/expectativasracionales"&gt;Expectativas racionales&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;, el nuevo blog de &lt;em&gt;&lt;a href="http://politikon.es/"&gt;Politikon&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;. ¿Cómo? ¿Qué todavía no lo conocéis? ¡A qué esperáis!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, gracias a todos por estos años en los que, con todos sus altibajos, me habéis seguido. Lo digo especialmente por aquellas personas que, independientemente de lo que pudiese escribir, fuese mejor o peor, más acertado o menos acertado, siempre tenían tiempo para leerme, comentarme o incluso votarme incondicionalmente. A ellas, especialmente, muchas gracias. Por lo demás, os espero, como siempre, en la que desde ahora espero que sea vuestra nueva casa. ¡Nos vemos!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-924111402844600362?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/924111402844600362/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2011/07/una-nueva-etapa.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/924111402844600362'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/924111402844600362'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2011/07/una-nueva-etapa.html' title='Una nueva etapa'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-4086162201111821826</id><published>2011-05-16T02:01:00.002+02:00</published><updated>2011-05-16T02:03:02.467+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía Política'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Demografía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crecimiento Económico'/><title type='text'>Thomas R. Malthus (I): el fantasma de la población</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En un ensayo publicado en 1933, John Maynard Keynes escribía una breve semblanza de Thomas Robert Malthus, a quien se le concede el honor de ser el &lt;i&gt;"primer economista de Cambridge" &lt;/i&gt;[1]. En esta reseña Keynes no escatima en elogios hacia el economista clásico. Baste un ejemplo: &lt;i&gt;"¡Si Malthus y no Ricardo hubiera sido el tronco del que brotó la ciencia económica del siglo XIX, cuánto más sabio y rico sería hoy el mundo!"&lt;/i&gt; [2]. A lo largo de estas líneas, Keynes siente con sinceridad ser el legítimo sucesor de las bases teóricas establecidas por Malthus, y a decir verdad, tan sólo después de haber leído su &lt;i&gt;Primer ensayo sobre la población&lt;/i&gt;, puedo afirmar que tal afirmación no es en absoluto infundada; es más, en todo caso esta relación ha sido minusvalorada por todos salvo por sus críticos, si bien con la tergiversación inherente que de éstos puede esperarse.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No obstante, antes de continuar, cabe hacer una aclaración que atañe a mi experiencia personal, pero que bien creo que es extensible a la de muchos más. El primer conocimiento que tuve de la obra de Malthus fue en bachillerato, en la asignatura de geografía. En ese entonces, Malthus era descrito como un teórico crudo, pesimista, exagerado y carente de todo escrúpulo, la más viva imagen de la subordinación del sufrimiendo de muchos al supuesto bienestar de todos. En concreto, la teoría malthusiana quedaba encerrada en el siguiente pasaje, rebosante de lirismo trágico: &lt;i&gt;"&lt;/i&gt;&lt;i&gt;Un hombre nacido en un mundo que ya es propiedad de otros, si no logra obtener subsistencia de sus padres, a quienes puede en justicia demandar, y si la sociedad no requiere su trabajo, no puede pretender el &lt;/i&gt;derecho&lt;i&gt; a la menor porción de alimentos y, de hecho, no tiene nada que hacer allí donde está. En el ingente banquete de la Naturaleza no hay para él un puesto vacío. Ella le ordena salir, y pronto ejecutaría ella misma sus órdenes si él no logra despertar la compasión de algunos de sus invitados. Si estos invitados se levantan y le hacen un hueco, otros intrusos aparecerán inmediatamente en demanda del mismo favor. La noticia de una provisión para todo el que acuda llena la sala con numerosos pretendientes. El orden y la armonía del festín desaparecen, la plétora que antes reinaba se convierte en escasez y la felicidad de los invitados se destruye ante el espectáculo de miseria y desamparo en cualquier punto de la sala y la clamorosa impertinencia de quienes están justamente indignados por no encontrar la provisión que se les había habituado a esperar. Los invitados reconocen demasiado tarde su error al desatender las estrictas órdenes contra todos los intrusos dadas por la gran señora del banquete, quien, en el deseo de proporcionar abundancia a sus huéspedes, y sabiendo que no puede proveer a un número ilimitado, rehúsa humanamente a admitir nuevos partícipes cuando ya está completa su mesa"&amp;nbsp;&lt;/i&gt;[3]. Al margen de la verdad que podamos o no reconocer en tales palabras, su lectura resulta, cuanto menos, desagarrador, ¿no es así? Esta era la imagen de Malthus que yo poseía, mi &lt;i&gt;única&lt;/i&gt; imagen, y también la de mucha más gente. ¿Cómo ha llegado a nosotros esta imagen de Malthus caracterizado como el emisario de unos jinetes apocalípticos enviados por la naturaleza para eliminar a todos sus hijos &lt;i&gt;sobrantes&lt;/i&gt;? [4]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si queremos indagar en los orígenes de esta esta interpretación, que podríamos denominar &lt;i&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cat%C3%A1strofe_maltusiana"&gt;catástrofe maltusiana&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;, el inicio de la década de los 60 constituiría un buen punto de partida. Es esta una época de grandes convulsiones en el plano político y social, y aunque no deja de sonar bastante &lt;i&gt;naïve&lt;/i&gt;, es por entonces cuando el posmodernismo comienza su andadura. En 1962 Rachel Carson denunciaba los efectos perjudiciales de los pesticidas en su &lt;i&gt;Primavera silenciosa&lt;/i&gt;, cuyo impacto culminaría con la prohibición en EE.UU. del DDT en 1969. Por su parte, Paul R. Ehrlich publica en 1968 &lt;i&gt;The Population Bomb&lt;/i&gt;, obra esta sí incendiaria que elevaba a la categoría de plaga el crecimiento descontrolado de la población y ponía en su limitación, aunque fuere forzosa, toda una prioridad. Esta obra resucitó además el fantasma de Malthus, aunque eso sí, dotado de más parafernalia que ectoplasma. El término maltusiano -o más bien, &lt;i&gt;neomaltusiano&lt;/i&gt;- se generalizó hasta el punto de denotar de forma indistinguible toda política destinada al control de la población, desde el uso de anticonceptivos a los programas de estirilización masiva. A su vez, en 1968, esta toma de conciencia por el futuro de la humanidad y su impacto sobre el medio ambiente fue recogido por un grupo de expertos que fundaron la organización conocida como &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Club_de_Roma"&gt;Club de Roma&lt;/a&gt;, y cuyo objetivo declarado era allanar el camino a un nuevo orden mundial (mejor y más justo, como siempre). En 1972, este grupo encarga al MIT la elaboración de un informe sobre el impacto que sobre el planeta estaba teniendo el crecimiento de la población mundial. Los resultados del informe, dirigido por Dana Meadows y titulado &lt;i&gt;Los límites del crecimiento &lt;/i&gt;[5], no podían ser más tajantes, ni tampoco más desalentadores: &lt;i&gt;"[S]i el actual incremento de la población mundial, la industrialización, la contaminación, la producción de alimentos y la explotación de los recursos naturales se mantiene sin variación, alcanzará los límites absolutos de crecimiento en la tierra durante los próximos cien años"&lt;/i&gt;. Como puede verse, la humanidad se encontraba en una encrucijada, y el alzar la vista hacia el futuro parecía sólo deparar llanto y rechinar de dientes. En definitiva, una tragedia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez se entiende que tales oráculos iban acompañados del epíteto neomaltusiano, es fácil comprender cómo, si Malthus fue el agorero decimonónico por excelencia, su reencarnación posmoderna no era lúgubre, sino tétrica. Sin embargo, más allá de la porción de verdad escondida en las advertencias de todos los que clamaban frente al crecimiento de la población, un hecho propició el descrédito de todo el movimiento, al tiempo que el Malthus histórico recibía su ración -será por la patronimia-; este hecho era bastante simple: la catástrofe no llegaba. Si el milenarismo medieval clamaba por la renuncia de lo material ante la inminente llegada del Juicio Final, los neomaltusianos tomaban el relevo ante un mundo que, si hubiese que plasmarlo de alguna manera, sería similar al que nos presenta la película &lt;i&gt;Soylent Green&lt;/i&gt; (1973) [6]. Ya podían haber aprendido los aprendices en prudencia del error del maestro a la hora de hacer predicciones; y es que si Malthus se tomó demasiado a pecho la &lt;i&gt;inalterable pasión entre los sexos&lt;/i&gt;, de forma que no concibió que la fecundidad pudiese disminuir a medida que aumentaba la renta per cápita, los neomaltusianos no tomaron en cuenta que este mismo proceso podía &lt;i&gt;también&lt;/i&gt; aplicarse a los países en vías de desarrollo. Además, ambos cometieron un error ya criticado por Marx, a saber, que el progreso tecnológico permite el sustento de una población creciente; no obstante, tampoco habríamos de pecar de ingenuos. El progreso tecnológico normal, en términos kuhnianos, en la práctica se traduce en una explotación cada vez más intensiva de los recursos, hecho que en términos técnicos se traduce en la necesidad del empleo progresivamente mayor de calorías para obtener los recursos básicos. La posibilidad de una catástrofe maltusiana no es por tanto impensable, o al menos su amenaza es constante. A fin de cuentas, como diría Marvin Harris [7], no seríamos la primera civilización que presa de un techo tecnológico no puede más que explotar su ecosistema a través de una intensidad creciente, sufre un &lt;i&gt;shock ecológico&lt;/i&gt; e incapaz de hacerle frente, ve quebrarse toda su estructura social. No estaría de más tenerlo en cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta primera entrada he intentado presentar esa imagen del Malthus demógrafo -quiero decir, &lt;i&gt;agorero&lt;/i&gt;- que ha sido difundida a lo largo y ancho del mundo. A mi modo de ver, es ésta una imagen tergiversada, que se ha visto ligada a los mismos que han intentado, a falta de mayor inventiva, ligarse a las aportaciones del que consideran un maestro pero que, en líneas tanto generales como específicas, se encuentra bien alejado de su pensamiento. En la siguiente entrada me gustaría mostrar no sólo una imagen distinta de Malthus, una imagen quizá sorprendente, esto es, lúcido, escéptico pero también optimista; y por supuesto, imbuido de una intuición económica que, en esto coincido con Keynes, debería haberle acreditado un puesto de mayor reconocimiento en la historia de la ciencia económica tanto entonces como ahora. Espero, dentro de lo posible, ser capaz de transmitir esa misma consideración.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[1] John M. Keynes, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Robert Malthus (1766-1834): El primer economista de Cambridge&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; (1933)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[2] Keynes, op. cit., p. 41&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[3] Malthus, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;An Investigation of the cause of the Present High Price of Provisions&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; (1800), p. 571; citado en Keynes, op. cit., p. 28&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[4] De hecho, no me equivocaría al afirmar que en la imaginería popular Malthus representa la umbría de una disciplina que, como lo era la economía clásica, ya mereció el calificativo de &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;ciencia lúgubre&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; por Thomas Carlyle en 1849. En el caso de Malthus considero estas afirmaciones infundadas, o como mínimo, totalmente exageradas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[5] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Los_l%C3%ADmites_al_crecimiento"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Los límites del crecimiento&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;, artículo en Wikipedia (también en inglés, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_Limits_to_Growth"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;The limits to growth&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[6] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Soylent_Green"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Soylent Green&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Cuando el destino nos alcance&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;, en español, 1973), dirigida por Richard Fleischer y protagonizada por Charlton Heston (&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;¡hola radiolas!&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;), basada en la novela de Harry Harrison &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Make room! Make room! &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio!&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[7] Marvin Harris, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;La cultura norteamericana contemporánea &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(1981)&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-4086162201111821826?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/4086162201111821826/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2011/05/thomas-r-malthus-i-el-fantasma-de-la.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/4086162201111821826'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/4086162201111821826'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2011/05/thomas-r-malthus-i-el-fantasma-de-la.html' title='Thomas R. Malthus (I): el fantasma de la población'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-3066042806479849051</id><published>2011-03-23T23:24:00.001+01:00</published><updated>2011-03-23T23:26:05.396+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía Política'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Macroeconomía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crisis Económicas'/><title type='text'>El futuro de la macroeconomía</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No hay que ser ningún experto en la materia para percatarse que, hoy por hoy, los economistas (también los &lt;i&gt;cuasieconomistas&lt;/i&gt;) nos encontramos en una posición delicada. Esta situación es especialmente llamativa en el caso de la disciplina macroeconómica, y en particular, respecto a lo que sabemos de los mercados financieros. La actual crisis económica es también una crisis teórica (o espiritual, como dirían los decimonónicos). No obstante, el pesimismo general no implica cruzarse de brazos, o al menos así lo ve &lt;b&gt;&lt;a href="http://voxeu.org/index.php?q=node/63"&gt;Olivier Blanchard&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;, economista francés y actual economista en jefe del Fondo Monetario Internacional. En concreto, hace poco organizó una conferencia sobre el futuro de la política macroeconómica (&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.imf.org/external/np/seminars/eng/2011/res/index.htm"&gt;Macro and Growth Policies in the Wake of the Crisis&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;) a la que acudieron para aportar su granito de arena economistas de la talla de David Romer, Robert Solow o Joseph Stiglitz. Blanchard destaca nueve puntos a modo de conclusión, que os ofrezco de forma resumida a continuación. A su vez, os recomiendo encarecidamente que visitéis la página de la conferencia y echéis un ojo a todo lo que podáis (aunque algunas presentaciones os las enlazo directamente). Merece la pena. Por lo demás, juzgad vosotros mismos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ol&gt;&lt;li align="justify"&gt;El mundo ha cambiado, la política macroeconómica también debe hacerlo.&lt;/li&gt;&lt;li align="justify"&gt;En la eterna discusión entre estado y mercado, la balanza se ha inclinado, aunque sólo sea un poco, del lado del estado.&lt;/li&gt;&lt;li align="justify"&gt;Hay muchas más distorsiones relevantes a nivel macroeconómico de las que pensábamos. Antes las habíamos ignorado. Cuando integramos las finanzas en la microeconomías, las distorsiones son significativas. El empleo de la teoría de la agencia y de la regulación en los mercados financieros es esencial, igual que el enfoque behavioural aplicado tanto a la economía como a las finanzas.&lt;/li&gt;&lt;li align="justify"&gt;La macroeconomía tiene muchas herramientas y objetivos, entre ellos:&amp;nbsp;&lt;/li&gt;&lt;ol&gt;&lt;li align="justify"&gt;La política monteria debe ir más allá de la estabilidad inflacionaria, tiene que incorporar también unos objetivos de estabilidad económica y financiera, así como considerar &lt;a href="http://blog-imfdirect.imf.org/2010/10/22/macro-prudential-policies-putting-the-%E2%80%9Cbig-picture%E2%80%9D-into-financial-sector-regulation/"&gt;políticas macro-prudenciales&lt;/a&gt;.&lt;/li&gt;&lt;li align="justify"&gt;La política fiscal es mucho más que (G - T) y su "multiplicador" asociado. Existen docenas de instrumentos con distintos efectos dinámicos que dependen del estado de la economía y de la política. Robert Solow enfatizó que discutir sobre cuál es el valor más exacto del multiplicador no nos lleva a ninguna parte.&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;li align="justify"&gt;Tenemos docenas de instrumentos, pero en muchos casos no sabemos qué son exáctamente, para qué sirven o qué efectos en concreto tienen sobre la economía. Algunos ejemplos en la conferencia fueron:&lt;/li&gt;&lt;ol&gt;&lt;li align="justify"&gt;No sabemos muy bien qué es la liquidez, luego una tasa de liquidez seria un avance importante.&lt;/li&gt;&lt;li align="justify"&gt;Queda claro que hay gente que considera que el capital controla el trabajo y otros que no.&lt;/li&gt;&lt;li align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.imf.org/external/np/seminars/eng/2011/res/pdf/PRpresentation.pdf"&gt;&lt;b&gt;Paul Romer&lt;/b&gt;&lt;/a&gt; apuntó que, si tienes una serie de regulaciones financieras y no las cambias a lo largo del tiempo, el mercado siempre encuentra alguna forma de sortearlas, lo que nos expone a crisis económicas recurrentes.&lt;/li&gt;&lt;li align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://www.imf.org/external/np/seminars/eng/2011/res/pdf/MSpresentation.pdf"&gt;Michael Spence&lt;/a&gt;&lt;/b&gt; habló de la relación entre los roles de regulación y auto-regulación, aunque cómo podemos combinarlos es algo que no está claro.&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;li align="justify"&gt;En tanto los intrumentos que poseemos son útiles, dan lugar a distintas implicaciones en política económica. Algunos instrumentos son muy difíciles de aplicar, políticamente hablando, mientras que otros pueden ser usados de forma maliciosa o negligente por los mismos gobiernos.&lt;/li&gt;&lt;li align="justify"&gt;&amp;nbsp;¿Hacia dónde vamos? El futuro en la investigación es excitante. Hay un montón de áreas en la macroeconomía en las que tenemos que trabajar y, como señaló Joseph Stiglitz, que debemos microfundamentar debidamente.&lt;/li&gt;&lt;li align="justify"&gt;¿Cómo deben proceder los diseñadores de la política económica? Dentro de las recomendaciones se encontrarían, sobre todo, 1) No verse tentado a abandonar el objetivo de control de la inflación, y 2) Aumentar el rol de los Derechos Especiales de Giro (DEG, o &lt;i&gt;&lt;a href="http://www.imf.org/external/np/exr/facts/sdr.htm"&gt;Special Drawing Rights&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;, SDR en inglés), en el mercado monetario internacional, avanzando paulatinamente hacia la posibilidad de, digamos, crear un mercado de bonos SDR para la venta al sector privado, con los que podría jugar el FMI en el caso de crisis sistémicas. El pragmatismo es esencial, como quedó demostrado en la discusión de &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.imf.org/external/np/seminars/eng/2011/res/pdf/ASpresentation.pdf"&gt;Andrew Sheng&lt;/a&gt;&lt;/b&gt; sobre el modelo de crecimiento adaptativo de China. Hay que intentar probar nuevos métodos cuidadosamente y ver cómo funcionan.&lt;/li&gt;&lt;li align="justify"&gt;No debemos abandonar las esperanzas. En el futuro habrá nuevas crisis que no hemos predicho, y probablemente, no podamos evitar que se den otras crisis como la actual. Ese fue el tema de la discusión sobre ciclos creditios de &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.imf.org/external/np/seminars/eng/2011/res/pdf/ATpresentation.pdf"&gt;Adair Turner&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;. ¿Podemos evitar nuevas crisis empleando la teoría de agencia y la regulación correcta, o son las crisis algo consustancial al comportamiento económico generado por la naturaleza humana y, por tanto, inevitables?&amp;nbsp;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2011/03/el-futuro-de-la-macroeconomia.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2011/03/el-futuro-de-la-macroeconomia.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-3066042806479849051?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/3066042806479849051/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2011/03/el-futuro-de-la-macroeconomia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/3066042806479849051'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/3066042806479849051'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2011/03/el-futuro-de-la-macroeconomia.html' title='El futuro de la macroeconomía'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-9073272295086257381</id><published>2011-03-22T09:39:00.002+01:00</published><updated>2011-03-23T23:27:09.371+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Socialismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Equilibrio General'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Justicia Distributiva'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Escuela Austriaca'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía Política'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sistemas Económicos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Historia del Pensamiento Económico'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Teoría Económica'/><title type='text'>Sobre la teoría económica del socialismo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Año 1938. Entreguerras. Las economías occidentales comenzaban a notar el cansancio provocado por una depresión económica que ya duraba una década y que no mostraba ningún indicio claro de recuperación. No obstante, no todos se sentían tan apesadumbrados. En oriente, la Revolución de Octubre acababa de celebrar su 20º aniversario, y los jerarcas soviéticos celebraban con champán importado el que consideraban un éxito demostrado de su política económica: haberse librado de toda aquella catástrofe. O al menos, eso pensaban, o a decir verdad, eso pensaba &lt;i&gt;casi&lt;/i&gt; todo el mundo, inclusive los occidentales.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No todos se mostraban tan complacidos, o estupefactos, ante lo que parecía la confirmación de las tan denostadas teorías marxistas. Entre los economistas, aunque nunca se llegó a las manos, el enfrentamiento faccioso era más que evidente. El socialismo, dígamoslo claro, había hecho mella en la profesión. Sin embargo, qué estatus científico le correspondía no estaba tan claro. Ya Pareto había comentado que, en principio, los principios formales de la teoría económica podrían aplicarse a una economía socialista tanto como a una capitalista, una proposición que Barone, otro discípulo de Walras, no tardaría en formalizar, aunque fuese someramente [1]. O el propio Pigou, que a pesar de sus reservas, también admitió que, teóricamente aunque no sin tremendas dificultades, el socialismo podría ser no sólo factible sino en ciertos sentidos hasta superior, especialmente a la hora de integrar las externalidades económicas [2]. La &lt;i&gt;corriente principal&lt;/i&gt;, en definitiva, parecía resignada ante la recién instaurada alternativa socialista. De hecho, la primera contestación seria llegó en de la mano de un economista más bien heterodoxo, el austriaco, en todos los sentidos, Ludwig von Mises [3]. De esta forma se iniciaba la &lt;i&gt;controversia sobre el cálculo económico&lt;/i&gt;, una de las más largas y profundas en la historia de la economía como ciencia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En verdad, Mises no era el primer austriaco que se enfrentaba a los postulados socialistas. Contemporáneo de Marx, su maestro, Eugen Böhm-Bawerk, había sido de los primeros en responder directamente las conclusiones avanzadas por el análisis marxista [4]. No obstante, en esta ocasión Mises no se había conformado con mostrar su contrariedad, sino que había lanzado todo un desafío: al carecer de mercados de bienes de capital, las empresas socialistas no pueden optimizar su producción porque carecen de una valoración no arbitraria de los costes que actúe como referencia en el cálculo económico, o en otras palabras, &lt;i&gt;las economías socialistas no pueden funcionar porque no existen precios&lt;/i&gt; [5]. O al menos no sin evitar una acumulación sistémica de disfunciones, es decir, no durante mucho tiempo. Ahora bien, &lt;i&gt;no mucho tiempo&lt;/i&gt; no signfica &lt;i&gt;instantáneamente&lt;/i&gt;, de ahí que los economistas socialistas se viesen compelidos a elaborar algún tipo de justificación. Ésta se materializó por obra de Fred M. Taylor en su &lt;i&gt;"The Guidance of Production in a Socialist State&lt;/i&gt;" [6], y si Barone había adelantado que, matemáticamente, los fundamentos paretianos no se enfrentaban a los de una economía socialista, Taylor indicaba que estos últimos tampoco se enfrentaban a los de un equilibrio competitivo. ¿Cómo? Precisamente siguiendo &lt;i&gt;el mismo proceso&lt;/i&gt; que se sigue en las economías capitalistas en la determinación del equilibrio competitivo. Éste se alcanza, según el modelo canónico walrasiano, a través de un proceso denominado tanteo o &lt;i&gt;tâtonnement&lt;/i&gt;: una especie de subastador central [7] lanza unos precios al azar [8], ante los que responden los agentes económicos demandando u ofreciendo unas cantidades determinadas. El subastador entonces comprueba las cantidades de oferta y demanda, y si no son iguales, entonces vuelve a lanzar otros precios, mayores en caso de que la demanda fuese mayor que la oferta, y menores en caso contrario. Este proceso se repite en todos y para todos los mercados, de forma que el conjunto de la economía se encuentra en equilibrio cuando todos los mercados &lt;i&gt;se vacían&lt;/i&gt;. Este es el procedimiento que empresas y consumidores siguen en una economía capitalista a los ojos del modelo competitivo, y según Taylor, es el mismo que se seguiría en una socialista. Se trataría, en esencia, de emular los mercados a través del diseño de un mecanismo de prueba y error que permita contrastar unos precios fijados de antemano para los bienes de capital, o en pocas palabras, replicar el &lt;i&gt;tâtonnement&lt;/i&gt; walrasiano. Al igual que en un mercado capitalista, bastaría conque el director de una fábrica socialista, dados unos precios fijados por el planificador central, comprobase sus inventarios al final de cada periodo económico: si hay un excedente, entonces habría de fijarse un precio ligeramente más bajo; en caso de déficit, uno ligeramente más elevado. Este proceso de prueba y error sería seguido por todas las empresas socialistas en todos los sectores hasta que finalmente la cantidad producida fuese exáctamente igual a la demandada. En ese punto, afirma Taylor, una economía socialista habría alcanzado el equilibrio de forma idéntica al alcanzado en una capitalista, aunque eso sí, disfrutando de las ventajas que ofrece la primera frente a la segunda: mayor justicia social, una distribución de la renta más equitativa, mejores condiciones laborales para la clase obrera, etc.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La sencilla pero demoledora respuesta de Taylor había supuesto todo un jarro de agua fría en la cara de Mises, y aunque éste nunca lo admitiría, la comunidad académica no quedó tan impasible. ¿De verdad sería posible que el socialismo fuese &lt;i&gt;factible&lt;/i&gt;? Desde luego, no bajo cualquier condición. A fin de cuentas, los resultados de Taylor únicamente eran válidos si se permitía libre concurrencia de consumidores y trabajadores, o en otras palabras, que los primeros pudiesen decidir libremente en qué gastar su dinero y los segundos cómo ganarlo, y ambas condiciones, inclusive la propia existencia de dinero, era algo que a muchos socialistas les parecía inadmisible. En cualquier caso, esta situación obligó a los apologetas capitalistas a recalibrar su posición tanto como su mensaje. Ahora, ante la viabilidad del socialismo como alternativa Friedrich von Hayek declaraba que &lt;i&gt;"debe admitirse que no se trata de una imposibilidad en el sentido de que es lógicamente contradictoria"&lt;/i&gt; [9], es decir, que podría funcionar &lt;i&gt;en teoría&lt;/i&gt;. Claro, pero &lt;i&gt;en teoría&lt;/i&gt; no es lo mismo que &lt;i&gt;en la práctica&lt;/i&gt;. Y ese fue el argumento al que precisamente se aferraron Hayek y Lionel Robbins, en ese momento ambos en la London School of Economics. En esencia, su argumento venía a ser que el socialismo era inviable &lt;i&gt;en la práctica&lt;/i&gt; ante la imposibilidad del planificador central de reunir toda la información necesaria para efectuar de forma efectiva sus cálculos, de forma que sería incapaz de resolver las &lt;i&gt;"millones de ecuaciones fundadas en millones de datos estadísticos basados a su vez en muchos más millones de cálculos individuales"&lt;/i&gt; [10]. Parecía que la viabilidad del socialismo, siendo poco benevolentes, volvía a quedar relegada a los anhelos ingenuos de utópicos jactanciosos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como era de esperar, hubo contestación desde las filas socialistas, esta vez de parte del economista polaco Oskar Lange [11], quien profundizó el análisis sentado por Taylor. En concreto, Lange destaca que la principal característica de los mercados competitivos, el engranaje que les permite alcanzar el equilibrio, en otras palabras, es la propiedad que denomina &lt;i&gt;función paramétrica de los precios&lt;/i&gt;, es decir, que éstos sean tomados como dados e inalterables, como parámetros, por los agentes económicos. Esta condición, unida a la simulación del proceso de &lt;i&gt;tâtonnement&lt;/i&gt; auspiciada por Taylor, serían suficientes para garantizar la consecución del equilibrio en una economía socialista. ¿Qué pasaba, de todos modos, con su viabilidad en la práctica? Para Lange, si la función paramétrica de los precios se cumple estrictamente en el proceso, los cálculos que cada agente en una economía socialista tendría que realizar no serían mayores que los de sus homólogos capitalistas [12]. A fin de cuentas, ¿qué ecuaciones tiene que resolver un empresario en una economía capitalista? Desde luego, no necesita ser licenciado en matemáticas, no digamos un demiurgo, como parecía sugerir Robbins. De todos modos, ésto no implica que la puesta en práctica de esta versión socialista diese resultados remotamente parecidos a los de las economías capitalistas, o eso podría suponerse. Entre otras cosas, en el simulacro de precios propuesto por Taylor y Lange la competencia brilla por su ausencia, cierto, pero Lange responderá que la falta de competencia, lejos de ser una característica exclusiva del socialismo, es si acaso definitoria del moderno capitalismo financiero dirigido por grandes corporaciones de capital anónimo en las que, además, el control se encuentra separado de la gestión. En todo caso, se trata de un problema común que afrontan ambos sistemas. En cualquier caso, Lange admite que no sería necesario que toda la economía fuese socializada, y de hecho, no sería conveniente &lt;i&gt;"abolir la empresa privada y la propiedad privada de los medios de producción en aquellos sectores en los que todavía prevalece la competencia, es decir, en las industrias de pequeña magnitud y la agricultura&lt;/i&gt;&lt;i&gt;"&lt;/i&gt; [13]. Sin embargo, respecto a la industria que habría de ser socializada, no caben ni gradualismos ni medias tintas, ya que: &lt;i&gt;"Si el gobierno socialista socializa hoy las minas de carbón y declara que la industria textil va a ser socializada al cabo de cinco años, podemos estar seguros de que la industria textil habrá quebrado antes de serlo"&lt;/i&gt; [14]. Por si quedaban dudas, Lange remata con: &lt;i&gt;"Cualquier duda, cualquier vacilación, cualquier indecisión, provocaría la inevitable catástrofe económica. El socialismo no es una política económica para timoratos"&lt;/i&gt; [15].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Quedaban, no obstante, otros tantos problemas en el tintero. ¿Qué decir de las estrategias de presión política? ¿O de la manipulación desde las instancias ejecutivas, simplemente? ¿No tendría el legislativo interés en alterar la política económica más allá de sus fundamentos técnicos, como sería deseable? ¿Qué decir de los problemas relacionados con la disciplina en la producción o los incentivos en general? Lange resta importancia a todos ellos, y en todo caso, afirma, se trata exáctamente de los mismos problemas que afronta la sociedad capitalista. Una economía socialista podría generarlos en distinta medida pero, según Lange, las ventajas que ofrece el sistema compensan con creces estas posibles adversidades. En todo caso, el principal problema al que habría de hacer frente el socialismo, y de hecho la URSS ya empezaba a notar, era el peligro &lt;i&gt;burocratización de la vida económica&lt;/i&gt; [16] Ante esa cuestión, Lange admite con honestidad que no posee ninguna respuesta satisfactoria.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desde ese momento, la "controversia" se sumió en un estado de &lt;i&gt;paz armada&lt;/i&gt; por parte de los dos grupos contendientes, y si bien hubo escaramuzas y ataques desde ambos bandos, las contribuciones en ningún caso alcanzaron el grado de originalidad y contundencia de las ofrecidas por sus primeros autores, entre ellos los reproducidos previamente. ¿Que ocurrió entonces? La historia demostró que muchos de los problemas prácticas tratados por Lange habían sido relativamente minusvalorados. Autores de renombrado prestigio como Samuelson podían comulgar con la apreciación de que las semejanas entre los sistemas capitalistas y socialistas eran tales que a la larga ambos sistemas se confundirían, cierto, pero hasta el momento ni él podría negar que, en ese camino hacia la homogeneidad, el capitalismo parecía soportar mejor los embites del tiempo. El problema de los incentivos, y de sus consecuencias en la capacidad de innovación y las estructuras organizativas de las empresas soviéticas y del resto de países del bloque socialista, sin ir más lejos, resultaba sangrante, en algunos casos hasta la completa paralización [17]. No es que estos problemas, como tal, se ignorasen, sino que su posición dentro de la "controversia", y hasta la propia "controversia" en sí, habían pasado a un segundo plano para la mayoría de economistas. Sin embargo, nada dura eternamente. La respuesta teórica definitiva (y digo teórica, ya que para muchos la caída de la URSS y de las repúblicas populares eran pruebas definitivas en la práctica), aunque sería más preciso denominarla "golpe de gracia", que lograría acabar con la "controversia" en sí, aparecería a finales de los años 80 de la mano de un economista de tendencias muy alejadas a los de los primeros contendientes: Joseph Stiglitz, con su obra &lt;i&gt;Whiter Socialism?&lt;/i&gt; Aunque eso, claro está, es otra historia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[1] &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Barone, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;The Ministry of Production in the Collectivist State&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; (1908) &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[2] &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Pigou,&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; The Economics of Welfare&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; (1920) &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[3] &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Mises, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Socialism: An Economic and Sociological Analysis&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; (1922) &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Böhm-Bawerk&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;, Positive Theory of Capital &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(1889), &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Karl Marx and the Close of his System&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; (1896) &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[5] Mises (1922) &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[6] &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Taylor,&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;"The Guidance of Production in a Socialist State&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;", &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;American Economic Review&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;. El artículo se elaboró a partir del discurso de inaguración presidencial de Taylor al frente de la American Economic Association pronunciado en 1928. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[7] Añadiría: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;"Al que llamamos Dios"&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;, como remataba Tomás de Aquino sus vías en su &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Summa Theologica. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[8] En términos de Walras, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;prix criés par hasard&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[9] Hayek, "The Present State of the Debate", &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Collectivist Economic Planning&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;. Sobre el mismo tema, puede consultarse Hayek, "The Use of Knowledge in Society" (1949), &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;American Economic Review&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[10] &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Robbins, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;The Great Depression&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; (1939) &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[11] Lange fue profesor en las Universidades de Cracovia y Chicago, embajador polaco ante EEUU y la ONU, Vicepresidente de Polonia y, cómo no, Presidente del Comité de Planificación y Consejo Económico de Polonia. Desde luego, una vida más que interesante. Sus contribuciones se consideran, junto a las del ya mencionado Taylor y a las de otros economistas, como Lerner, fundacionales de una tercera vía económica y en particular del llamado socialismo de mercado. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[12] Lange, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;On the Economic Theory of Socialism&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; (1938) La edición que he leído y he usado para citar páginas es &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Sobre la teoría económica del socialismo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;, Ed. Ariel, 1971. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[13] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;ibid.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; p. 127. En concreto, Lange asume que la coexistencia entre empresas de propiedad privada y pública es admisible siempre que en las primeras se den las siguientes condiciones: 1) Que exista libre competencia entre ellas; 2) Su volumen no debe ser lo suficientemente grande como para causar una cosndierable desigualdad en la distribución de la renta; 3) La producción a pequeña escala no debe ser, a largo plazo, más costosa que la producción a gran escala (p. 128). &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[14] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;ibid&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;. p. 130. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[15] &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;ibid&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;. p. 131-132. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[16] Otra vez, un problema que no resulta ajeno para el capitalismo. Otros autores que también tratan este tema son John Kenneth Galbraith en &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;"The New Industrial State"&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; (1967), o inclusive &lt;/span&gt;&lt;a href="http://cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/la-democracia-economica.html"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Robert Dahl&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; en su &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;"&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;A Preface to Economic Democracy&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;" &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(1985), del que hablé en una entrada anterior, entre otros. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[17] A este respecto, cabe mencionar casos paradigmáticos, como las protestas por la escasez de carne o por el elevado precio de la vivienda en Polonia en los años 80, o los déficits crónicos de abastecimiento de productos agrícolas en la URSS en repetidas ocasiones. Desde luego, algo fallaba en las economías socialistas si no eran ni siquiera capaces de abastecer de alimento a la población, a costa de otras privaciones. Como argumentaba Kautsky a propósito de la economía soviética a principios de siglo: &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;"Desgraciadamente, no se nos enseña cuántos kilos de libros tienen que entregarse a cada ciudadano anualmente, ni con qué frecuencia los habitantes de cada casa tienen que ir al cine"&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;. Ya sabéis, la diversión es hedonismo y el hedonismo es cosa de burgueses.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2011/03/sobre-la-teoria-economica-del.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2011/03/sobre-la-teoria-economica-del.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-9073272295086257381?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/9073272295086257381/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2011/03/sobre-la-teoria-economica-del.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/9073272295086257381'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/9073272295086257381'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2011/03/sobre-la-teoria-economica-del.html' title='Sobre la teoría económica del socialismo'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-7702049711075198261</id><published>2011-02-22T11:32:00.003+01:00</published><updated>2011-03-23T23:26:37.648+01:00</updated><title type='text'>Permaneciendo el resto constante</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;"&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;Existe, tanto entre el hombre de la calle como entre los estudiosos de la ciencia, la extendida impresión de que las cláusulas &lt;i&gt;ceteris paribus&lt;/i&gt; abundan en las ciencias sociales, mientras que raramente las encontramos en la Física, la Química y la Biología. Nada más lejos de la realidad. Una teoría científica que pudiese prescindir enteramente de las cláusulas &lt;i&gt;ceteris paribus&lt;/i&gt; habría logrado, en efecto, ser perfectamente cerrada: ninguna variable de efectos importantes sobre el fenónemo en cuestión habría sido omitida de la teoría, y las variables incluidas en la misma mantendrían en efecto una cierta relación entre ellas y ninguna con variables exógenas a la misma. Quizás solamente la mecánica de los cielos y la termodinámica no atómica han llegado a aproximarse a una integridad tan perfecta. Pero incluso en el campo de la Física, las teorías tan cerradas y completas son una excepción, y fuera de la Física existen pocos ejemplos dentro de las ciencias naturales en los que el &lt;i&gt;cetera&lt;/i&gt; relevante, en vez de quedar sometido a una condición de constancia, se encuentre, de hecho, formando parte de la teoría. Normalmente la cláusula &lt;i&gt;ceteris paribus&lt;/i&gt; aparece en las ciencias naturales con tanta frecuencia como en las ciencias sociales, a la hora de contrastar una relación causal; generalmente estas cláusulas toman la forma de afirmaciones en el sentido de que se ignoran los efectos de todas las demás condiciones iniciales y relaciones casuales relevantes que puedan existir, aparte de las que van a ser contrastadas. En resumen, las ciencias naturales hablan de hipótesis auxiliares que aparecen en cada contrastación de una ley científica, mientras que las ciencias sociales hablan de leyes o hipótesis que se mantienen si se cumple la condición &lt;i&gt;ceteris paribus&lt;/i&gt;. Pero el objetivo perseguido es el mismo en ambos casos, es decir, excluir del análisis todas las variables a excepción de aquellas que están específicamente incluidas en la teoría&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;"&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;,&lt;/blockquote&gt;&lt;div align="right"&gt;Mark Blaug, &lt;i&gt;La metodología de la economía &lt;/i&gt;(1980)&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/permaneciendo-el-resto-constante.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/permaneciendo-el-resto-constante.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-7702049711075198261?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/7702049711075198261/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/permaneciendo-el-resto-constante.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/7702049711075198261'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/7702049711075198261'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/permaneciendo-el-resto-constante.html' title='Permaneciendo el resto constante'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-531488054144781183</id><published>2011-02-21T08:05:00.004+01:00</published><updated>2011-02-21T08:08:11.245+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vivienda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía Urbana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía Espacial'/><title type='text'>Detalle de la evolución de la oferta inmobiliaria (2006-2010)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Debido a la anterior entrada, aprovecho que tengo a mano algunos datos referentes a la evolución de la oferta inmobiliaria entre los años 2006 y 2010, particularmente para el caso de Madrid, a fin de ofreceros algunas ideas generales reflejadas en unos cuantos gráficos (tomadlo como un pequeño entremés antes de que pase definitivamente a otro tema). En primer lugar, os ofrezco los datos referentes a la evolución de los precios del metro cuadrado de alquiler (azul) y de venta de la vivienda de segunda mano (rojo) para los distintos distritos de Madrid en el periodo considerado [1].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-D5IcVQv_FDc/TWG76Dj5kkI/AAAAAAAAALA/5KRTeSmNOBU/s1600/historico_alquileres.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://3.bp.blogspot.com/-D5IcVQv_FDc/TWG76Dj5kkI/AAAAAAAAALA/5KRTeSmNOBU/s640/historico_alquileres.jpg" width="529" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-bT4b_p8IIoc/TWG77JcLgkI/AAAAAAAAALE/Mow26goptqk/s1600/historico_ventas.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://1.bp.blogspot.com/-bT4b_p8IIoc/TWG77JcLgkI/AAAAAAAAALE/Mow26goptqk/s640/historico_ventas.jpg" width="529" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A la vista de ambos gráficos, puede observarse cómo, por lo general, el precio del metro cuadrado en alquiler alcanza valores máximos para el año 2008. Sin embargo, los precios de venta de vivienda de segunda mano alcanzan valores máximos en el año 2006 (sólo el distrito de Salamanca lo hace en el año 2007). ¿A qué se debe este aparente retardo por parte del precio de los alquileres? ¿Puede deberse al hecho de que el mercado de viviendas de segunda mano fuese más sensible a la tendencia descendente que comenzaba a apreciarse en el sector inmobiliario? ¿Se trata de un fenómeno normal (es decir, el mercado de vivienda refleja antes variaciones en los precios que el de los alquileres), o se trata más bien de un fenómeno derivado del escaso volumen del mercado de alquileres español? ¿Se repite esta pauta para todas las ciudades, o el caso madrileño es más bien particular?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aunque las respuestas no se antojan en ningún caso sencillas, podemos aportar algo sobre la última planteada. A continuación se ofrecen dos gráficos referidos a la evolución de la media de precios en algunas de las principales ciudades españolas tanto para el mercado de alquileres como para el de venta de viviendas de segunda mano. Desgraciadamente, no dispongo de tanta información como sería deseable para sentar unas mínimas conclusiones al respecto. En todo caso, juzgad vosotros mismos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-2l7IvaZfjYQ/TWG7-zT3ObI/AAAAAAAAALI/jDT1Scbx0k4/s1600/cities_alquiler.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="250" src="http://1.bp.blogspot.com/-2l7IvaZfjYQ/TWG7-zT3ObI/AAAAAAAAALI/jDT1Scbx0k4/s400/cities_alquiler.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-4XDTbeYyroo/TWG8A7j3B6I/AAAAAAAAALM/2bqP4S5sD7g/s1600/cities_venta.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="247" src="http://3.bp.blogspot.com/-4XDTbeYyroo/TWG8A7j3B6I/AAAAAAAAALM/2bqP4S5sD7g/s400/cities_venta.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[1] Al igual que advertía en la entrada anterior, las estimaciones que pudiesen derivarse de los datos que he ofrecido tanto en ésta como en la anterior entrada están necesariamente sesgados dado que, en todo caso, éstas hacen referencia al stock de viviendas contenido en la base de datos del portal idealista.com, pero no responde a ningún procedimiento de muestreo aleatorio simple dentro del stock de viviendas total de Madrid o de cualquiera de las otras ciudades contempladas. Los datos ofrecidos han de tomarse por tanto con cautela. La única garantía de una cierta verosimilitud la ofrece la considerable cifra de registros con la que trata idealista.com, y que hasta cierto punto permiten confiar en un reflejo medianamente ajustado de los datos que se ofrecen respecto a los valores reales de la población.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/detalle-de-la-evolucion-de-la-oferta.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/detalle-de-la-evolucion-de-la-oferta.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-531488054144781183?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/531488054144781183/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/detalle-de-la-evolucion-de-la-oferta.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/531488054144781183'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/531488054144781183'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/detalle-de-la-evolucion-de-la-oferta.html' title='Detalle de la evolución de la oferta inmobiliaria (2006-2010)'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-D5IcVQv_FDc/TWG76Dj5kkI/AAAAAAAAALA/5KRTeSmNOBU/s72-c/historico_alquileres.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-3570846935421490575</id><published>2011-02-15T09:30:00.009+01:00</published><updated>2011-02-21T02:08:38.723+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vivienda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía Urbana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía Espacial'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Desigualdad'/><title type='text'>¿Cuánto nos importan nuestros vecinos? (II)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En la entrada anterior, cerramos con una pregunta: ¿Cómo es posible que en un área concreta llegue a darse una distribución heterogénea? ¿No es eso contraproducente? No sólo eso, sino que además parece contradecir nuestra intuición económica. A fin de cuentas, si una zona urbana en concreto es muy demandada, por las razones que sean, efectivamente sus precios aumentarían; pero ese hecho motivaría que las familias se asentasen en zonas menos demandadas y por tanto más baratas, lo que propiciría a su vez un incremento de precio en esta última al tiempo que se produciría una bajada del precio en las primera. En definitiva, dentro de la facilidad de movilidad que se supone se produce en el espacio de una misma ciudad, los precios deberían converger hacia un precio más o menos homogéneo, por no decir único. Sin embargo, ésto no sucede. No sólo se aprecian diferencias entre distintas zonas (incluso con fronteras claramente delimitadas, como veíamos en la entrada anterior) sino que éstas son persistentes en el tiempo. En pocas palabras, la gente pudiente reside y se asienta en zonas de gente pudiente, mientras que lo mismo sucede en el caso de la gente menos pudiente ¿Por qué sucede ésto?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esta fue la misma pregunta que se hizo el economista americano &lt;b&gt;&lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Thomas_Schelling"&gt;Thomas Schelling&lt;/a&gt;&lt;/b&gt; (n. 1921), uno de los instigadores de la moderna teoría de juegos e intelectual destacado en el periodo de la Guerra Fría, laureado con el Nóbel en el año 2005. Entre las principales preocupaciones de Schelling se encontraba la segregación urbana, especialmente la que se producía (y se sigue produciendo) por motivos raciales entre estadounidenses blancos y negros.&amp;nbsp; Schelling desarrolló sus intuiciones en torno a este tema a través de un modelo muy sencillo, que trataré de exponer a continuación [1]. Supongamos un tablero con 64 casillas dispuestas en forma de damero y 60 fichas de dos tipos: blancas y negras. Sobre cada casilla colocamos del tablero colocamos alternativamente una ficha de cada color, dejando vacías las casillas de las esquinas del tablero. Vamos a imaginar que cada ficha representa a una persona, y el color, alguna característica en especial. Por ejemplo, supongamos que las fichas blancas representan a gente "pudiente", mientras que las negras representan a gente "pobre", aunque podríamos escoger las características que quisiésemos, como negros y blancos, nativos e inmigrantes, etc. Además, cada tipo de ficha tiene sus preferencias. Así, las "familias pudientes" (fichas blancas) no tienen ningún problema conque haya personas pobres en su barrio. Ahora bien, todo tiene un límite. Si de repente una familia pudiente se da cuenta de que el número de familias pobres ha aumentado hasta el punto de ser mayoría, empezará a preocuparse por la posibilidad de que dejen de proveerse servicios de cierta calidad, o de que la delincuencia pueda aumentar por efecto de la pobreza, o de que sus hijos pudiesen empezar a frecuentar compañías poco deseables (¡nadie piensa en los niños!). Siendo un poco más concretos, diríamos que si una familia pudiente se percata de que dos terceras partes de sus vecinos son familias pobres, entonces decidirá marcharse del barrio. ¿Dónde? Pues a otro en el que las familias pobres sean menos numerosas (por lo menos, que no lleguen a ser las dos terceras partes de todos los vecinos). Las preferencias de las familias pobres son análogas. Pueden soportar tener como vecinos a "ricos estirados", pero todo tiene su límite. Si el barrio se atesta de ricos, piensan, comenzarán a ser discriminados, las tiendas subirán sus precios, los servicios públicos se olvidarán de ellos, o puede que sus hijos comiencen a sentirse infelices al ver todo lo que otros tienen y ellos carecen. Además, tener ricos en el barrio puede alentar que aumente la delincuencia ante un objetivo tan tentador, y no es que se trate de una situación muy alentadora para una familia, sea pobre o no. En cualquier caso, si una familia pobre que sus vecinos ricos alcanzan las dos terceras partes, optarán por mudarse a una zona más afín a sus necesidades y situación socieconómica, mal que les pese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación inicial que hemos descrito, en las que cada tipo de ficha o familia se dispone en nuestro tablero de forma alternativa puede interpretarse como un ejemplo de sociedad perfectamente integrada. Las familias ricas y las pobres conviven armoniosamente, sin que se genere ningún problema entre ellas. Obviamente, la armonía se mantiene no por los motivos personales o creencias de cada familia (bastante prejuiciosos, por otra parte), pero las preferencias son bastante moderadas. Desde luego, las cosas podrían ser mucho peores. La imagen que presentaría nuestro tablero de Schelling para una sociedad perfectamente integrada sería la siguiente [2]:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-yt9N0CMThvE/TWG6ffNHcTI/AAAAAAAAAK0/oPLM1LYzmBk/s1600/schelling1.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="345" src="http://3.bp.blogspot.com/-yt9N0CMThvE/TWG6ffNHcTI/AAAAAAAAAK0/oPLM1LYzmBk/s400/schelling1.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la realidad no suele ofrecernos ejemplos de este tipo. Es más, si el anterior ejemplo nos muestra una sociedad perfectamente integrada, también nos muestra una sociedad tremendamente frágil. Para ver por qué, supongamos una ligera variación. Quitemos 20 fichas al azar, por ejemplo, y agreguemos también al azar 5 fichas donde queramos. Una posible nueva distribución, realizados estos cambios, sería la siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-SJaNwK7lyC0/TWG6gENSkeI/AAAAAAAAAK4/BfSp7zW39v4/s1600/schelling2.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="336" src="http://1.bp.blogspot.com/-SJaNwK7lyC0/TWG6gENSkeI/AAAAAAAAAK4/BfSp7zW39v4/s400/schelling2.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-76t-jS393B4/TVm5wVPwefI/AAAAAAAAAKs/A_H7pIZNiFY/s1600/schelling2.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt; &lt;/a&gt;&lt;/div&gt;El tablero parece ahora más desordenado, pero teniendo en cuenta que 45 fichas mantienen su posición original, cabe esperar que todavía se trate de una distribución bastante integrada. Sin embargo, la pequeña diferencia resulta crucial. Si observáis detenidamente, veréis que algunas fichas blancas se encuentran "rodeadas" por más fichas negras que blancas, y viceversa, lo cual incumple las pautas que habíamos marcado. Para solucionarlo, moveríamos cada una de estas fichas a cualquier otra posición en la que no incumpliese las reglas. De esta forma, se iniciaría una reacción en cadena, cuyo resultado, dada la distribución anterior, bien podría ser éste:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-lpw2M8D5Ceo/TWG6hAmWlWI/AAAAAAAAAK8/etd1lob28v8/s1600/schelling3.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="340" src="http://2.bp.blogspot.com/-lpw2M8D5Ceo/TWG6hAmWlWI/AAAAAAAAAK8/etd1lob28v8/s400/schelling3.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-HIeV-gpeKbM/TVm6mMv72VI/AAAAAAAAAKw/tzqdnOwJh1s/s1600/schelling3.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt; &lt;/a&gt;&lt;/div&gt;No importa lo minuciosamente que intentes mezclarlas: las fichas se escurrirán lentamente hasta concentrarse en espacios segregados, o guetos. Así, resulta sorprendente como un grupo mixto de familias, que en principio no presentaban mayor inconveniente en vivir con otras de diferente condición socioeconómica en la misma zona urbana, termina segregado en grupos homogéneos según su nivel medio de renta en un proceso que acaba paulatinamente con la diversidad. En palabras de Thomas Schelling: &lt;i&gt;"Una muy pequeña preferencia por no tener como vecinos a demasiados personas diferentes a ti, o incluso, sencillamente, la preferencia por tener algunas personas en el vecindario que sean como tú... podría conducir a radicales efectos en el equilibrio que se asemejaría mucho a una segregación extrema"&lt;/i&gt; [3].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo podrían comprobarse los resultados de este modelo para el caso de Madrid? En principio, resulta complicado. Madrid es una ciudad con mucha historia a sus espaldas, de ahí que establecer una historia coherente que explique los asentamientos de población en distintos barrios, y en última instancia, la configuración socioeconómica urbana, requeriría de considerable esfuerzo. No obstante, no se trata de una tarea imposible, y desde luego, sería mucho más sencillo de realizar para el caso del crecimiento de las llamadas &lt;i&gt;ciudades dormitorio&lt;/i&gt; (Alcobendas, Móstoles, Coslada, etc.). En cualquier caso, al margen de ejemplos, queda patente como, en ocasiones, no son necesarias ni medidas drásticas ni acciones extremas para obtener resultados de ese calado: basta con una pequeña diferencia respecto a las condiciones iniciales. ¿A alguien le resulta familiar?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[1] Puede consultarse más sobre el modelo de segregación de Schelling en su artículo &lt;i&gt;"Models of segregation"&lt;/i&gt;, The American Economic Review, 59(2), 488-493. También en el capítulo 4 de su libro &lt;i&gt;"Micromotives and Macrobehavior"&lt;/i&gt; (1978).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[2] Elaboración propia a partir de ejemplos análogos en Harford, Tim, &lt;i&gt;"La lógica oculta de la vida"&lt;/i&gt; (temasdehoy, 2008) . Por alguna extraña razón, en cuanto haces alguna virguería con sombras y relieves en el Word, al Paint le da por empoderarse y me saca imágenes que parecen salidas de una imprenta medieval. Espero que aun así, aparte de lo poco estiloso que pueda resultar, no dé mayores problemas para entender los ejemplos que se describen. Mis disculpas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[3] Entrevista con Thomas Schelling, noviembre de 2005.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/cuanto-nos-importan-nuestros-vecinos-ii.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/cuanto-nos-importan-nuestros-vecinos-ii.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-3570846935421490575?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/3570846935421490575/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/cuanto-nos-importan-nuestros-vecinos-ii.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/3570846935421490575'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/3570846935421490575'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/cuanto-nos-importan-nuestros-vecinos-ii.html' title='¿Cuánto nos importan nuestros vecinos? (II)'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-yt9N0CMThvE/TWG6ffNHcTI/AAAAAAAAAK0/oPLM1LYzmBk/s72-c/schelling1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-2175696889929149366</id><published>2011-02-14T15:52:00.004+01:00</published><updated>2011-02-14T17:05:18.198+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vivienda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía Urbana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía Espacial'/><title type='text'>¿Cuánto nos importan nuestros vecinos? (I)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Seguro que en más de una ocasión os ha llamado la atención los enormes contrastes que suelen encontrarse entre diferentes zonas de una misma ciudad. En un simple paseo, uno puede pasar de paisajes dominados por rascacielos y bloques de innumerables pisos a otros en los que las viviendas apenas llegarán a tres pisos de altura, y en los que las cristaleras de los edificios se sustituyen por frías paredes de ladrillo, en el mejor de los casos. Obviamente, las diferencias entre ciudades son notables. Pensad en los contrastes que plantean ciudades como Río de Janeiro, frente a otros más modestos, como en el caso de Madrid. Quedémonos en particular, por cercanía, con el caso de esta última (los países en vías de desarrollo son, siempre, más que complejos).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿A qué vienen estas diferencias entre barrios? Bueno, principalmente se producen debido a la gente que vive en ellos. Entonces, si hay diferencias entre barrios, es porque vive gente distinta en ellos, ¿a qué se debe? Uno se sentiría tentado a responder que vive gente distinta porque los barrios son distintos (tienen mejores o peores infraestructuras, mejores o peores escuelas o servicios sanitarios, etc.), pero asumir esa respuesta nos llevaría a un razonamiento circular, además de no del todo cierto. La gente pudiente no se va a vivir a zonas con buenas infraestructuras o servicios, sino que éstos se construyen o generan en las zonas en las que vive gente pudiente, al menos en mayor medida o calidad que en otras zonas. A decir verdad, guste o no, tiene sentido: familias con mayores niveles de renta pueden sufragar más servicios, o servicios de mayor calidad, o simplemente más caros. No tiene demasiado misterio. ¿Podemos comprobar esta hipótesis? Supongamos que el precio de la vivienda es un buen indicador del nivel adquisitivo de las familias de una zona urbana (si un barrio es "mejor" en todos los sentidos las familias estarán dispuestas a pagar más por una vivienda en alquiler o en propiedad). Naturalmente, el precio de la vivienda no refleja "sólo" la consideración que se tenga hacia la calidad de un barrio (la escasez general de vivienda, la calidad de la construcción, etc. son otros elementos a considerar) pero, en términos generales, podemos considerar al precio como un indicador significativo. Para comprobarlo, emplearemos el precio de los alquileres y para la compra de vivienda de segunda mano en los distintos &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Organizaci%C3%B3n_pol%C3%ADtico-administrativa_de_Madrid"&gt;distritos de la ciudad de Madrid&lt;/a&gt; [1] a diciembre de 2010. Los precios por distritos ordenados de mayor a menor en gráficos de barras son los siguientes:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-l5k7crJSAvY/TVk72RgXnjI/AAAAAAAAAKQ/wyqy8BIuWYw/s1600/alquiler_madrid.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="231" src="http://4.bp.blogspot.com/-l5k7crJSAvY/TVk72RgXnjI/AAAAAAAAAKQ/wyqy8BIuWYw/s400/alquiler_madrid.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-2ZHiFYZf4hc/TVk8KPNyqzI/AAAAAAAAAKU/YcPKNwSGJpI/s1600/venta_madrid.png" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="232" src="http://4.bp.blogspot.com/-2ZHiFYZf4hc/TVk8KPNyqzI/AAAAAAAAAKU/YcPKNwSGJpI/s400/venta_madrid.png" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como decíamos, si consideramos los precios un indicador más o menos fiable (o al menos significativo) de la renta media de los familias de un distrito concreto, mirando las gráficas podríamos concluir, en términos generales, que las familias más pudientes viven en los distritos de Salamanca, Centro, Chamartín y Chamberí, mientras que las menos pudientes viven en Carabanchel, Usera y Villaverde. De hecho, aunque hay algunas diferencias entre los datos de alquileres y precios de venta, en general la posición relativa de cada distrito se mantiene con escasos cambios. De forma más ilustrativa, a continuación se muestran estos mismos datos sobre un mapa de los distritos de Madrid, para que os hagáis una idea de la distribución espacial (los tonos más oscuros se corresponden con valores más elevados, y viceversa) [2].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center" class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-Md-0XPjpUB8/TVk9eY_RKLI/AAAAAAAAAKY/RY7afz9AVgk/s1600/mapa_distritos_alquiler.bmp" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/-Md-0XPjpUB8/TVk9eY_RKLI/AAAAAAAAAKY/RY7afz9AVgk/s320/mapa_distritos_alquiler.bmp" width="281" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-NcqRlB-O4Pc/TVk9gwvgdYI/AAAAAAAAAKc/ivRSb-8DTqM/s1600/mapa_distritos_venta.bmp" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-NcqRlB-O4Pc/TVk9gwvgdYI/AAAAAAAAAKc/ivRSb-8DTqM/s320/mapa_distritos_venta.bmp" width="281" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Observando ambos mapas (cuyas diferencias son escasas, todo sea dicho) resulta especialmente llamativa la separación que se establece entre las regiones norte y sur del municipio (siendo la sección central donde se concentra la mayor parte de la riqueza, pero encontrándose la mitad norte más favorecida que la mitad sur). En pocas palabras, y en base a lo que hemos establecido previamente, podemos concluir que en la sección norte del municipio es donde, en general, se concentran las viviendas más caras (en alquiler o en precio de venta) y por tanto, podemos suponer que la familias en tales zonas también posee una renta media relativamente mayor (al menos parecen no contradecir el sentido común, aunque éste &lt;a href="http://todoloqueseaverdad.blogspot.com/2011/02/donde-estan-las-llaves.html"&gt;suele no ser suficiente&lt;/a&gt;). Como curiosidad, podéis mirar también estos otros dos mapas (&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Maps_-_ES_-_Madrid_-_Distritos_-_Municipales2003_preciso.png"&gt;I&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Maps_-_ES_-_Madrid_-_Distritos_-_Municipales2007_preciso.svg"&gt;II&lt;/a&gt;, aunque la correlación no es perfecta, resulta ilustrativa en muchos sentidos).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por tanto, hemos podido concluir que efectivamente se aprecia una distribución heterogénea de las familias respecto a su capacidad adquisitiva media en distintos distritos (al menos, para el caso de Madrid, aunque lo suponemos fácilmente extrapolable). Sin embargo, seguimos sin responder a nuestra pregunta inicial, ¿por qué se produce esta heterogeneidad en la distribución? Descartamos que fuese debido a los servicios o dotaciones de cada zona (éstas son consecuencia, no causa, de la distribución) y las condiciones físicas (clima, topografía, etc.) o bien no parece que sean muy relevantes, o bien son a su vez consecuencia de la población, no causa. De esta forma, parece que es la población que vive en cada zona, en sí misma, la causa de una desigual distribución. O en otras palabras, las familias deciden vivir en una u otra zona según sus quiénes tengan por vecinos. Podéis achacarme que parezco estar asumiendo que la gente puede decidir vivir en la zona que le plazca sin ningún tipo de impedimento psicológico o financiero. En cierto modo, sí, pero esta asunción no resta de momento validez al análisis posterior. Volveremos más adelante sobre ello.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como véis, hemos aclarado algunas cuestiones (referentes a nuestro ejemplo de Madrid) al tiempo que hemos sentado algunos supuestos. Sí, parece ser que quien sea tu vecino influye bastante a la hora de elegir donde vivir (sea de forma directa, sea porque quien vive en una zona influye en el precio de la vivienda, lo cual corta en seco las posibles consideraciones de muchas familias). ¿Cómo puede llegar a ser posible esta situación? ¿No sería más sencilla una distribución más homogénea entre distintas zonas, que entre otras cosas, propiciaría precios más asequibles en la vivienda para toda la población, al margen de su condición socioeconómica? La respuesta, a no mucho tardar, la tendréis en la próxima entrada.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[1] Elaboración propia a partir de datos calculados por &lt;i&gt;idealista.com&lt;/i&gt; y la Sociedad Pública de Alquiler (&lt;a href="http://www.idealista.com/informacion/anio_alquiler_2010.pdf"&gt;alquiler&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.idealista.com/informacion/anio_2010.pdf"&gt;venta de vivienda&lt;/a&gt;). Podéis consultar más información en la sección de &lt;a href="http://www.idealista.com/pagina/informes-precio-vivienda"&gt;informes de precios&lt;/a&gt; que ofrece &lt;i&gt;idealista.com. &lt;/i&gt;Soy consciente de que la información que puede recogerse está sesgada, ya que los precios recabados y sobre los que se realizan los distintos cálculos son los que están contenidos en las bases de datos de la página web, es decir, son los que se obtienen de los anuncios que la gente ha colgado. Los precios por tanto no se obtienen a través de un muestreo aleatorio simple, sino que responden a un perfil concreto: el de la gente que quiere vender y utiliza&lt;i&gt; idealista.com&lt;/i&gt; como medio. Eso no sólo deja fuera aquéllas viviendas que no han sido colgadas en la página web, sino también otro tipo de viviendas que no suelen pasar por los canales de venta por internet pero que son representativas de las distintas zonas (quizá vayan por inmobiliarias, o por venta directa entre los interesados, etc.).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[2] Elaboración propia a partir de los datos ofrecidos por idealista.com y la Sociedad Pública de Alquiler (ver nota 1).&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; El mapa en tonos azules azul corresponde a los alquileres, el de tonos rojos a los precios de venta de vivienda de segunda mano. Los valores van ordenados por gradación de tonos, el tono más oscuro corresponde al valor más alto, mientras que el más claro corresponde al más bajo. La escala de tonos se dispone en intervalos de 0,50 €/m2 para los alquileres, en azul, y de 500 € para los precios de compra/venta de vivienda de segunda mano (es decir, de 14 a 13,50 euros corresponde un tono azul, de 13,50 a 13 euros corresponde otro, más claro, y así sucesivamente; sucede de forma análoga para los tonos rojos).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/cuanto-nos-importan-nuestros-vecinos-i.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/cuanto-nos-importan-nuestros-vecinos-i.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-2175696889929149366?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/2175696889929149366/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/cuanto-nos-importan-nuestros-vecinos-i.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/2175696889929149366'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/2175696889929149366'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/cuanto-nos-importan-nuestros-vecinos-i.html' title='¿Cuánto nos importan nuestros vecinos? (I)'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-l5k7crJSAvY/TVk72RgXnjI/AAAAAAAAAKQ/wyqy8BIuWYw/s72-c/alquiler_madrid.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-3125309940985199887</id><published>2011-02-14T11:02:00.001+01:00</published><updated>2011-02-14T11:03:20.516+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Política Económica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Política Social'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía Industrial'/><title type='text'>La democracia económica</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Entre lecturas más complicadas, hace escasos me tomé un descanso con un entremés titulado &lt;i&gt;&lt;b&gt;La democracia económica&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;, del politólogo americano &lt;b&gt;&lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Robert_A._Dahl"&gt;Robert A. Dahl&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;. Su autor es de renombre. Dahl (n. 1915) es profesor emérito en la Universidad de Yale y en su momento fue presidente de la &lt;i&gt;American Political Science Association&lt;/i&gt;. En esta breve obra, el autor&amp;nbsp;trata de responder a algunas preguntas fundamentales para la ciencia política. ¿Qué es la democracia? ¿Cuáles son sus rasgos característicos? ¿Es la democracia una amenaza para la libertad? ¿Son compatibles la igualdad y la libertad? ¿Qué queda hoy de la democracia en el sistema de las grandes corporaciones industriales, si es que pudo hablarse de ella en algún momento? ¿Hay alternativas?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No cabe esperar conclusiones impactantes ni tan siquiera esclarecedoras en esta obra, pero eso no le resta necesariamente todo interés. Dahl habla como politólogo y eso se nota, especialmente al analizar los criterios de validez que establece en sus argumentos (donde prima la coherencia lógica frente a la correspondencia empírica, aunque esta última se toma en consideración). Esta postura se aprecia cuando Dahl considera algunos peligros tradicionalmente achacados a la democracia: primero, la posibilidad de que la mayoría tiranice a las minorías discordantes; segundo, y mucho más probable, que una minoría poderosa abuse de una mayoría débil (he aquí a los grupos de presión, o &lt;i&gt;lobbies&lt;/i&gt;). El autor concluye que, en cualquier caso, estos dos ejemplos no son un peligro inherente a la democracia, es más, supondrían una contradicción con ella misma, por tanto tales peligros no corresponden a la democracia, más bien a su degradación o desaparición (efectivamente, como adelantaba, aquí se aprecia el retruécano lógico). Además, frente a quienes arguyen que las democracias tienden a autodegradarse (la historia nos muestra algunos ejemplos), Dahl defiende, a mi juicio acertadamente, que la evidencia más bien sugiere que es la falta de democracia, su debilidad o su escasa trayectoria los factores que en todo caso propician su caída, en ningún caso la democracia en sí (ejemplos de ello serían Italia en 1924, Alemania en 1933, España en 1936, etc.). Desde aquí Dahl abordará a su vez otros problemas: la correlación entre la propiedad y el poder político, el despotismo de masas, la atomización social, etc.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora bien, ¿qué es la democracia? Dahl la define, esencialmente, como el &lt;i&gt;derecho a autogobernarse&lt;/i&gt;, el cual se da bajo ciertos supuestos:&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;(1) Necesidad de alcanzar ciertas decisiones colectivas que vinculan a todos los integrantes,&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;(2) Al menos dos etapas diferenciadas: (i) definición de la agenda de cuestiones a discutir, (ii) decisión y toma de resoluciones&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;(3) Las decisiones vinculantes deberían adoptarlas las personas que estén obligadas a cumplirlas, es decir, los miembros de la asociación&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;(4) Un principio débil de igualdad: el bien de cada persona merece la misma consideración,&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;(5) Un principio de libertad: cada persona tiene derecho a ser juez último de sus propios intereses, la carga de la prueba de este principio recae sobre terceros&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;(6) Un principio fuerte de igualdad: todos los miembros están igualmente cualificados para decidir que aspectos o no son relevantes a la hora de tomar una resolución vinculante,&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;(7) Un principio elemental de equidad: en general, los objetos escasos y valorados deberán asignarse de manera equitativa, aunque en ocasiones se contemplen las necesidades o méritos de cada persona.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Además, hay una serie de criterios que debe cumplir todo proceso para ser clasificado como democrático:&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;(I) &lt;i&gt;Igualdad de voto&lt;/i&gt;: que suele expresarse bajo el principio de "&lt;i&gt;un ciudadano, un voto&lt;/i&gt;" (aunque en la práctica &lt;a href="http://www.voxeu.org/index.php?q=node/5682"&gt;puede no ser efectivamente así&lt;/a&gt;).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;(II) &lt;i&gt;Participación efectiva&lt;/i&gt;: sin impedimentos legales o prácticos a la hora de que cualquier ciudadano pueda ejercer su derecho al voto.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;(III) &lt;i&gt;Comprensión informada:&lt;/i&gt; en relación tanto al proceso electoral como al funcionamiento ordinario de los mecanismos democráticos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;(IV) &lt;i&gt;Control final de la agenda&lt;/i&gt; por parte de la &lt;i&gt;demos&lt;/i&gt;, o miembros de la asociación sobre la que se toman decisiones vinculantes exclusivas.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;(V) &lt;i&gt;Inclusión&lt;/i&gt;: se deben incluir todos los miembros adultos menos los transeúntes y los incapacitados (i.e. mentales). La mención a los transeúntes es cuanto menos polémica. ¿Qué es un transeúnte? ¿Qué lo diferencia del residente? ¿El nacimiento en el territorio? ¿La residencia en el mismo durante un cierto tiempo? ¿Cuánto?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los supuestos y criterios antes descritos constituyen una de las aportaciones más importantes en el conjunto de la obra de Dahl, y generalmente se reconocen como los elementos distintitvos de una democracia frente a los sistemas que el autor denomina como &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Poliarqu%C3%ADa"&gt;poliarquías&lt;/a&gt; (en esencia, sistemas en los que el ejercicio del poder es descentralizado). Teniendo ésto en cuenta, Dahl analizará la cuestión fundamental de esta obra, ¿qué puede decirse del gobierno de las corporaciones industriales? ¿Son democráticos? ¿&lt;i&gt;Deberían&lt;/i&gt; ser democráticos? Dahl intuye que sí, y para ello analiza primero, si bien superficialmente, las justificaciones más importantes que históricamente se han dado en defensa de la propiedad privada (Locke, Mill, Nozick). El autor concluye que ninguna de ellas aporta una respuesta satisfactoria a la hora de justificar la propiedad como un &lt;i&gt;derecho natural&lt;/i&gt;, de ahí que necesariamente haya de tratarse de un derecho social, concedido, y por tanto, sujeto a la normativa que la sociedad (democrática) fije en cada momento. En todo caso, el único criterio válido sería el &lt;i&gt;utilitarista&lt;/i&gt;, es decir, la propiedad privada se sostiene y justifica porque es efectiva para el mantenimiento de otros valores considerados deseables (democracia, eficiencia, libertad, etc.). En palabras del autor: "&lt;i&gt;Desde el punto de vista utilitario, el capitalismo "corporativo", la propiedad privada de las empresas económicas y hasta la institución de la propiedad privada no se pueden defender apelando a unos derechos fundamentales. Lo único que importa es su utilidad, comparada con otras soluciones posibles, una vez consideradas sus consecuencias para toda la gama de valores significativos: sus efectos sobre el proceso democrático, la igualdad política, los derechos políticos, la justicia, la eficacia y la libertad económica&lt;/i&gt;" En el caso concreto de las corporaciones industriales, las palabras de Dahl son especialmente esclarecedoras: "&lt;i&gt;A veces se dice que la propiedad por parte de los accionistas está justificada debido a que éstos tienen el derecho moral a recibir una compensación por haber sacrificado su uso del dinero. Pero, ¿qué sacrifican? Responder que sacrifican otras oportunidades de inversión equivale a eludir la pregunta, pues ésta es justamente si tienen derecho a obtener una compensación por su inversión. Decir que sacrifican su consumo es ridículo, dada la concentración de la propiedad accionarial en manos de instituciones e inversores pudientes (aunque para mi esto no es justificable del todo). Y lo que es aun más significativo, el argumento del sacrificio justificaría como máximo un rendimiento a cambio del mismo. No justificaría el control. Yo diría que los trabajadores sacrifican más su vida trabajando que los inversores invirtiendo&lt;/i&gt;".&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Hay espacio para un gobierno democrático en las propias organizaciones empresariales? Dahl afirma que sí, y a demostrar este aserto dedica casi la mitad de su libro. Dahl denominará a estas empresas económicas, propiedad colectiva de los trabajadores, como &lt;i&gt;"empresas autogobernadas"&lt;/i&gt;, y en gran medida, se trataría de empresas cooperativas, quizá con alguna salvedad. No obstante, a pesar del interés que puedan suscitar los argumentos que el autor emplea, a la larga resultan, a mi parecer, bastante insatisfactorios. Los ejemplos que utiliza son prueba de ello: las empresas autogestionadas de la antigua Yugoslavia, algunas cooperativas americanas y las cooperativas pertenecientes al Grupo Mondragón, en España, todas ellas como prueba sino de éxito, al menos de factibilidad. Sin embargo, los ejemplos son súmamente débiles. De Yugoslavia mejor no hablar. En cuanto a cooperativas exitosas, si bien existen, son ante todo una excepción, y en más de una ocasión su éxito se debe a otros condicionantes ajenos a la propia empresa (presencia de bonificaciones fiscales o sostenimiento público, etc.). En definitiva, no puede decirse que los ejemplos sean ilustrativos, además de escasos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A pesar de todo, dejemos por un momento al margen la realidad, ¿sería deseable un gobierno democrático dentro de las empresas, fuese directo o representativo? Esa es la opinión (cuando no el deseo) del autor, quien considera que no sólo la eficiencia económica no se resentiría sino que, céteris paribus, ésta aumentaría debido a la mayor motivación de los trabajadores, ahora identificados con una empresa que en último término les pertenece; lo cual a su vez redundaría en un menor estrés, más productividad, una mayor formación y unas instituciones democráticas más sólidas, dentro y fuera de la empresa. En definitiva, más felicidad para todos. O recurriendo a Stuart Mill: "&lt;i&gt;... el mayor mérito que puede poseer un gobierno es el de desenvolver esas cualidades (la virutd y la inteligencia de los que componen la comunidad). Tratándose de instituciones públicas, la primera cuestión es saber hasta qué punto tiende a desarrollar cada una de ellas en los miembros de la comunidad las diferentes cualidades morales o intelectuales...&lt;/i&gt;" (Stuart Mill, 1861).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No quisiera negar la posibilidad de que todas o algunas de tales conclusiones fuesen ciertas, bajo todas o determinadas circunstancias. Sin embargo, la evidencia no parece aportar ningún indicio satisfactorio; y a pesar de su empeño o interés, desgraciadamente, diría que Robert A. Dahl, tampoco. Otra vez será.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/la-democracia-economica.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/la-democracia-economica.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-3125309940985199887?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/3125309940985199887/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/la-democracia-economica.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/3125309940985199887'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/3125309940985199887'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/la-democracia-economica.html' title='La democracia económica'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-824798089856398554</id><published>2011-02-14T01:14:00.001+01:00</published><updated>2011-02-14T01:17:42.118+01:00</updated><title type='text'>Greguerías</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Antes de nada, quisiera pedir disculpas por mi tardanza. La combinación de unas vacaciones junto a unos examenes contiguos no deja demasiado tiempo libre, y entre otras cosas, eso se ha reflejado en este mi querido blog. &lt;i&gt;Mea culpa&lt;/i&gt;. No obstante, nunca es tarde para retomar aficiones (ni para abandonar otras, si no que se lo digan a mi tabaquismo), así que a partir de ahora espero poder reincorporarme plenamente y reemprender el ritmo habitual de publicación de entradas. No puede decirse que venga vacío de ideas, así que espero aprovechar la oportunidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En otro orden, quisiera anunciaros (e invitaros, dentro de las libertades que pueda permitirme) dos proyectos de corta andadura pero con un enorme potencial. El primero de ellos es &lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://politikon.es/"&gt;Politikon&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, un nuevo agregador creado a imagen y semejanza de sus autores, a los cuales muchos ya conoceréis o seguiréis. Os suenan nombres como Materias Grises, Neoconomicon, Equilibrio Social, etc. ¿verdad? Pues ahora imagináos a toda esa gente reunida bajo un mismo servidor. Aterrador, sí, a la par que interesante. No desaprovechéis la oportunidad de visitarlos; os aseguro que no os defraudará.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El segundo de ellos, si bien en este caso responde más a un capricho de mi ego (en ocasiones estratosférico), no lo toméis demasiado en serio, pero me haría ilusión que le echaráis un ojo de vez en cuando. Se titula &lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://altruistmeme.blogspot.com/"&gt;El meme altruista&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, y se trata de una bitacora en la que un servidor tratará temas que, si bien resultan tan interesantes como atractivos, tengo una menor oportunidad de tratar (además de que, obviamente, tengo una menor idea que respecto a la economía, lo cual me requiere más formación, luego más esfuerzo). No obstante, en la medida de lo posible, intentaré desarrollar algún tema que me resulte interesante, desde un enfoque que resulte comprensible (el primero que tiene que entenderlo soy yo, claro) y, sobre todo, que resulte ameno. Espero que os resulte interesante.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No quiero entretenerme más (ni tampoco a vosotros, que no os lo merecéis). Simplemente, os invito como siempre a que estéis atentos a las próximas actualizaciones. Y por supuesto, gracias por venir. Estáis en vuestra casa.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/greguerias.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/greguerias.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-824798089856398554?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/824798089856398554/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/greguerias.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/824798089856398554'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/824798089856398554'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2011/02/greguerias.html' title='Greguerías'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-1351957974929981422</id><published>2010-11-25T05:17:00.003+01:00</published><updated>2010-11-25T05:23:49.978+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mercados Internacionales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crisis Económicas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Teoría de Juegos'/><title type='text'>La subasta del billete de diez dólares</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Uno de los principales campos de aplicación de la teoría de juegos ha sido el &lt;i&gt;diseño de procedimientos de subasta&lt;/i&gt;. Quizá el ejemplo paradigmático sea el de la subasta del espectro de telecomunicaciones de tercera generación (3G) de Inglaterra en el año 2000, dirigida por el economista &lt;b&gt;Ken Binmore&lt;/b&gt;, y que logró recaudar la friolera de 22.000 millones de libras. Aunque no todas sean tan excepcionales, en la vida diaria nos enfrentamos a multitud de subastas. Salvando las distancias, constantemente pujamos por lograr la aprobación de nuestros amigos, convencer de nuestro punto de vista en una discusión o conseguir reconocimiento en nuestro trabajo. Obviamente, &lt;i&gt;no todas las subastas son iguales&lt;/i&gt;. Ni las reglas, ni los jugadores, ni las recompensas pueden equipararse en muchos casos. Estas circunstancias, y sus consecuencias, son las que se analizan a través de las herramientas que proporciona la teoría de juegos. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La subasta más tradicional es la &lt;i&gt;inglesa&lt;/i&gt;, en la que los postores conocen las ofertas de su competencia y pueden modificar la suya mientras la subasta esté abierta. Al final de la subasta, gana el postor que haya realizado la puja más alta. No obstante, en esta entrada quisiera exponer una subasta más particular, que coloquialmente se conoce como la &lt;b&gt;&lt;i&gt;subasta del billete de diez dólares&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; (en la que el objeto subastado es, cómo no, un billete de diez dólares). &lt;b&gt;Las reglas son sencillas. Primero, la puja más alta será la ganadora al cerrarse la subasta. Segundo, la segunda puja más alta no recibe nada pero &lt;i&gt;tampoco&lt;/i&gt; se recupera.&lt;/b&gt; ¿Qué podemos esperar que hagan los jugadores? Supongamos que se subasta un billete de 10$ siguiendo el procedimiento de subasta inglesa. Ciertamente, podemos esperar que los jugadores incrementen sus ofertas hasta el preciso momento en el que se alcanza la cifra de 10$. Llegado ese punto el ganador realmente se queda como estaba (paga diez dólares por un billete del mismo valor); además, ningún otro jugador querrá realizar ninguna puja adicional (pues cualquier cifra superior supondría pérdidas).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora bien, ¿sucede lo mismo si seguimos las reglas particulares que hemos descrito? Imaginemos la situación. En principio, los jugadores realizarán alternativamente pujas más altas hasta el momento en el que la última puja se realice por valor de 10$. Hasta aquí los acontecimientos son idénticos a los de la subasta inglesa. Sin embargo, si la subasta se cerrase en este momento, el jugador que hubiese realizado la puja más alta sería el ganador (con ganancias nulas); pero por otra parte, el jugador que hubiese realizado la segunda puja más alta, por ejemplo 9$, se vería obligado a pagar dicha cantidad sin recibir nada a cambio (con lo que tendría unas &lt;i&gt;pérdidas&lt;/i&gt; de 9$). ¿Cuál será la actuación más lógica del segundo jugador? Seguir pujando, por ejemplo, con 11$. ¿Por qué? Si lo hace, entonces el segundo jugador habría realizado la puja más alta, luego sería el ganador. Se vería obligado a pagar 11$ por el billete de 10$, con lo que en realidad perdería 1$, pero esta pérdida es &lt;i&gt;inferior&lt;/i&gt; a la que tendría si se queda en segundo lugar (que eran 9$). Ahora el primer jugador se encuentra en la misma tesitura ante la que el segundo se encontraba antes: su mejor opción es seguir pujando, por ejemplo 12$ (sus pérdidas pasarían a ser de 2$ en vez de 10$). Así, &lt;b&gt;estos dos jugadores se enzarzarán en una espiral ascendente de pujas con cifras cada vez más altas sin que pueda suponerse ningún final definido&lt;/b&gt;. En todo caso, éste sucederá cuando cualquiera de los dos renuncie a continuar la subasta y asuma sus pérdidas alegremente, pero si asumimos jugadores &lt;i&gt;estrictamente racionales&lt;/i&gt;, la subasta no terminará nunca (ya que siempre será preferible pagar 10.000$ y recibir los 10$ que tener que pagar 9.999$ y no recibir nada a cambio). Obviamente, asumimos que cada puja incrementa la última cantidad ofertada de forma marginal (o en todo caso, con un margen de 10$ como máximo, algo que por otra parte será lo más lógico, ¿por qué vas a ofertar una cantidad mayor con un margen de 10$ si con ofertar únicamente una con un margen de 1$ ya resultas ganador, por ejemplo?).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No obstante, podría decirse, &lt;b&gt;estos dos jugadores no pueden incrementar sus pujas indefinidamente&lt;/b&gt;. Llegará algún momento en que no tengan dinero para respaldarlas. Ésto es cierto, pero ¿qué pasa si los jugadores pueden &lt;i&gt;endeudarse&lt;/i&gt;? Las posibilidades de los dos jugadores de continuar su particular batalla se ven ahora incrementadas. Aún así, el proceso no podría prolongarse eternamente. &lt;b&gt;Llegará un momento en que uno de los jugadores se vea en la obligación de renunciar a la subasta ante la incapacidad de soportar sus pérdidas&lt;/b&gt; (inclusive teniendo en cuenta los préstamos de un banco, que consecuentemente también soporta una pérdida neta por esos créditos que dudosamente esperará recuperar en el futuro). La situación del ganador no es mucho más agradable: sí, es el ganador de la subasta, pero también a él le tocará soportar pérdidas. Su único consuelo es que las pérdidas serán menores que si no hubiera sido ganador, pero nada más. Se trata de una&lt;i&gt; victoria pírrica &lt;/i&gt;en toda regla. De esta forma, vemos como la introducción de una, en apariencia, inocente regla adicional ha trastocado la subasta de una forma difícilmente imaginable. &lt;i&gt;El único ganador en el proceso es el subastador&lt;/i&gt;, que ha obtenido de esta forma unas ganancias que, en circunstancias normales, tampoco podría haber esperado nunca.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al margen del horror que muchos experimentaréis ante una desgracia que ninguno de los dos jugadores vio venir (a fin de cuentas, lo único que hacían era&lt;i&gt; huir hacia adelante &lt;/i&gt;intentando escapar de la misma), quizá os preguntaréis, ¿suceden este tipo de casos en la vida real? Desgraciadamente sí. La actualidad de hecho nos ofrece un ejemplo candente del que todavía no podemos prever ningún desenlace: la &lt;b&gt;&lt;i&gt;guerra de divisas&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; (con China y EE.UU. como principales contendientes). En esencia, &lt;b&gt;una forma que tienen los países de crecer es aumentar sus exportaciones netas&lt;/b&gt;. Si un país devalúa su moneda, es de esperar que sus mercancías, ahora más baratas, encuentren mayores demandantes en el mercado internacional. Sin embargo, &lt;b&gt;esta actuación entra en conflicto con el resto de países&lt;/b&gt;, que en el corto plazo ven reducidas sus exportaciones por efecto de la competencia (y recordemos, el corto plazo es lo &lt;i&gt;único&lt;/i&gt; que le importa a los políticos de turno). Así, si el país uno devalúa su moneda esperando incrementar sus exportaciones netas (a costa del resto de países), una elección lógica para el país dos es devaluar también su moneda esperando que el resultado final sean mercancías más baratas que las del país uno (o, como mínimo, igual de baratas, preservando así el &lt;i&gt;statu quo&lt;/i&gt;). Llegado este momento, los países implicados se enzarzarán en una espiral ascendente de devaluaciones, donde las alternativas son bien soportar una pérdida neta en la riqueza del país o bien soportarla con el consuelo de que la misma se compensará en el futuro con un incremento &lt;i&gt;esperado&lt;/i&gt; de las exportaciones netas.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El proceso, como puede verse, guarda estrechas relaciones con el ejemplo de la &lt;i&gt;subasta del billete de diez dólares de la entrada&lt;/i&gt;, si bien en este caso no hablamos &lt;i&gt;necesariamente&lt;/i&gt; de dos jugadores: &lt;b&gt;todos los países implicados experimentan una pérdida de posición relativa con que únicamente &lt;i&gt;uno&lt;/i&gt; de ellos realice una devaluación, por tanto, en principio todos tienen incentivos a imitar esa estrategia&lt;/b&gt;, dando lugar así al procedimiento de subasta. ¿Qué podemos esperar, más aún teniendo en cuenta que se trata de un problema de actualidad? No sabría decirlo, pero si este tipo de subastas sólo finalizan cuando todos los contendientes menos uno son incapaces de seguir pujando (porque no pueden endeudarse más, o porque no pueden permitirse seguir mermando su riqueza en proporciones superiores) desde luego, el resultado no será en absoluto alentador.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/la-subasta-del-billete-de-diez-dolares.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/la-subasta-del-billete-de-diez-dolares.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-1351957974929981422?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/1351957974929981422/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/la-subasta-del-billete-de-diez-dolares.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/1351957974929981422'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/1351957974929981422'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/la-subasta-del-billete-de-diez-dolares.html' title='La subasta del billete de diez dólares'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-2739577498360274616</id><published>2010-11-24T00:41:00.001+01:00</published><updated>2010-11-24T00:42:04.402+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eficiencia'/><title type='text'>El equilibrio normativo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Aprovechando que en la &lt;b&gt;&lt;a href="http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/una-justificacion-intuitiva-del.html"&gt;entrada anterior&lt;/a&gt;&lt;/b&gt; hablaba sobre el equilibrio general, al tiempo que justificaba los estudios encaminados a probar su existencia y las consecuencias que la misma suponía para el análisis económico, me ha surgido una duda relacionada precisamente con uno de los aspectos fundamentales de este equilibrio, a saber, el ser &lt;b&gt;&lt;i&gt;eficiente en el sentido de Pareto&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;. No obstante, más que una explicación, quisiera plantear la cuestión de forma abierta, ya que no tengo del todo claro la veracidad del tema en cuestión.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Uno de los requisitos más ampliamente aceptados en torno a las características que ha de cumplir un equilibrio en una economía es que éste sea eficiente en el sentido de Pareto. El equilibrio general que se alcanza en el modelo de Arrow-Debreu cumple esta propiedad. No sólo eso. Los desarrollos posteriores en microeconomía centrados en el análisis del equilibrio general fuera del marco de competencia perfecta también persiguen este misma propiedad. Cabría decir que &lt;b&gt;no podemos hablar de un equilibrio propiamente dicho, o al menos aceptable, si no encaja dentro de los criterios de eficiencia &lt;i&gt;paretiana&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No obstante, ¿qué queremos decir cuando afirmamos que un equilibrio es eficiente en el sentido de Pareto? En concreto, implica que la distribución que se alcanza en dicho equilibrio proporciona a los agentes de la economía una utilidad tal que únicamente podemos incrementar la utilidad de alguno de los agentes a costa de disminuir la de otro. He tratado la cuestión relativa a los criterios de eficiencia en otras entradas (&lt;b&gt;&lt;a href="http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/02/la-eficiencia-economica.html"&gt;I&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;, &lt;a href="http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/02/la-eficiencia-economica-ii.html"&gt;&lt;b&gt;II&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;, &lt;b&gt;&lt;a href="http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/02/la-eficiencia-economica-iii.html"&gt;III&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;), con lo que no voy a extenderme en ello aquí. ¿Dónde está entonces mi duda?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La eficiencia en sentido de Pareto es un criterio &lt;i&gt;&lt;b&gt;normativo&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;, es decir, su cumplimiento es &lt;i&gt;deseable&lt;/i&gt; o, en cualquier caso, hemos de tender hacia él. Ahora bien, ¿en qué sentido es deseable? Diría que únicamente podemos formular un argumento que no resulte vacío desde un punto de vista estrictamente &lt;i&gt;político&lt;/i&gt; (ésto es, &lt;i&gt;ético)&lt;/i&gt;, pero &lt;b&gt;ésto hace que cualquier intento de justificación caiga fuera del campo propio de la economía&lt;/b&gt;. No negaré que pueden existir razones de corte técnico que hagan más viable la adopción de este criterio de eficiencia respecto a cualquier otro, pero tales razones aluden a su &lt;i&gt;viabilidad&lt;/i&gt;, no a su deseabilidad o conveniencia. Como digo, cualquier definición encaminada en esta última dirección resulta ajena a la ciencia económica. Ha de tomarse como dada, en todo caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este hecho me sitúa en una difícil posición, a saber, &lt;b&gt;la posibilidad de&lt;/b&gt; &lt;b&gt;tener que admitir que los fundamentos de nuestros modelos se encuentran empapados de &lt;i&gt;ideología&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;. A fin de cuentas, la eficiencia paretiana bien puede interpretarse como una formalización del precepto &lt;i&gt;"haz lo que quieras en tanto no perjudiques a los demás"&lt;/i&gt;, si bien formulado desde el punto de vista de ese ente redistribuidor (algunos lo llaman &lt;i&gt;subastador walrasiano&lt;/i&gt;) que subyace a todos estos modelos. Sin embargo, si la adopción de un criterio u otro depende en última instancia de una elección ética, ¿por qué escoger el criterio paretiano, por qué no otro? O mejor aún, ¿por qué no &lt;i&gt;ninguno&lt;/i&gt;? No sabría decir hasta qué punto podríamos operar prescindiendo de cualquier criterio normativo, más allá de relegar la economía a una labor puramente descriptiva. Sin embargo, el que gran parte de los supuestos e implicaciones de nuestros modelos dependan de una elección hasta cierto punto arbitraria (como toda elección de una ética de referencia en última instancia) se me antoja oscura, o viciosa, en lo que respecta a nuestra labor de formalización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como digo, se trata de una duda (razonable, diría yo) que no me encuentro plenamente capacitado para intentar responder. Espero, en todo caso, vuestra opinión al respecto.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/el-equilibrio-normativo.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/el-equilibrio-normativo.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-2739577498360274616?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/2739577498360274616/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/el-equilibrio-normativo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/2739577498360274616'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/2739577498360274616'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/el-equilibrio-normativo.html' title='El equilibrio normativo'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-5192649535568642402</id><published>2010-11-23T07:48:00.001+01:00</published><updated>2010-11-23T07:49:48.805+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Equilibrio General'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microeconomía'/><title type='text'>Una justificación intuitiva del equilibrio general</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En una ocasión, me encontraba comentando con &lt;b&gt;Citoyen&lt;/b&gt; el libro &lt;i&gt;&lt;b&gt;Whither Socialism?&lt;/b&gt;&lt;/i&gt; de &lt;b&gt;Stiglitz&lt;/b&gt;, el cual acababa de leerme por una recomendación (indirecta) suya. El libro bien merecería una entrada (Stiglitz merecería como mínimo un blog, en opinión del propio Stiglitz). De forma muy resumida, una de las tesis del libro sostiene que&lt;b&gt; la hipótesis de mercados completos es &lt;i&gt;imposible&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;. La completitud de mercados indica que existe un mercado para todos los bienes y derechos, y por tanto, el precio de los mismos es de conocimiento público. El concepto tiene especial relevancia en los mercados financieros, para los que, matemáticamente, diríamos que existen tantos activos financieros &lt;i&gt;distintos&lt;/i&gt; como estados de naturaleza. La crítica de Stiglitz postula que a pesar de toda la variedad de activos financieros que estuviesen disponibles (i.e. futuros) es &lt;i&gt;imposible&lt;/i&gt; disponer de forma &lt;i&gt;efectiva&lt;/i&gt; de un activo financiero &lt;i&gt;distinto&lt;/i&gt; para cada estado de naturaleza en cada periodo del tiempo de aquí en adelante hasta el infinito. &lt;b&gt;Luego en la práctica&lt;/b&gt; &lt;b&gt;los mercados financieros no sólo son incompletos, sino que es &lt;i&gt;estúpido&lt;/i&gt; suponer que pueden &lt;i&gt;no serlo&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;. Obviamente, si los mercados financieros son incompletos, entonces &lt;i&gt;el conjunto de todos los mercados&lt;/i&gt; (que es el objeto de estudio del equilibrio general) es incompleto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede decirse que a partir de este primer postulado Stiglitz desarrollaría su programa de investigación basado en la &lt;b&gt;asunción de información &lt;i&gt;imperfecta&lt;/i&gt; en el análisis de los mercados&lt;/b&gt; (que ha resultado bastante prolífico, por otra parte). El estudio del equilibrio general caía así en desgracia: no por animadversión, sino por futilidad. ¿De qué sirve definir, corregir o estudior un concepto tal como el equilibrio general si una de sus hipótesis necesarias está viciada de partida? Más allá de la elegencia o sutilidad de las ecuaciones del modelo, tanto su contenido como su resultado estarán carentes de toda correspondencia empírica (algo que tras este razonamiento pareció mostrarse evidente para los mercados financieros, por ejemplo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, Stiglitz no es el único economista que desarrolla, o perfecciona, programas de investigación en economía. A este respecto, le comenté a &lt;b&gt;Citoyen&lt;/b&gt; acerca del &lt;b&gt;&lt;i&gt;equilibrio de Radner&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;. Se trata de una extensión del modelo Arrow-Debreu desarrollado por el economista americano &lt;b&gt;Roy Radner&lt;/b&gt; en 1972. &lt;i&gt;¿Cuál es la diferencia?&lt;/i&gt; En esencia, &lt;b&gt;se trata de un modelo de equilibrio general que introduce los &lt;i&gt;activos financieros&lt;/i&gt;, mediante los cuales los agentes pueden transferir renta entre distintos periodos temporales con distintos estados de naturaleza posibles&lt;/b&gt;. Lo interesante es que el equilibrio de Radner resultante es &lt;i&gt;equivalente&lt;/i&gt; al equilibrio de Arrow-Debreu (por tanto, entre otras cosas es eficiente en el sentido de Pareto). A primera vista puede parecer que el modelo no pretende más que obtener los mismos resultados de siempre empleando variables más realistas (que no es poco); sin embargo, constituye la base del primer análisis consistente de equilibrios en mercados incompletos. ¿Cómo? &lt;i&gt;¿Puede alcanzarse un equilibrio general en mercados incompletos?&lt;/i&gt; El paradigma neoclásico lleva casi treinta años tratando de resolver esa pregunta, y hasta el momento, los resultados han sido tan fructíferos como esperanzadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso sí, no son estos avances en el campo de la microeconomía los que motivan la entrada, sino el comentario de &lt;b&gt;Citoyen&lt;/b&gt; al respecto de los mismos (cónstese que parafraseo en exceso sus palabras): &lt;i&gt;"Sí, está muy bien, pero ¿de verdad crees que en la práctica sirve para algo analizar equilibrios generales?"&lt;/i&gt;. En ese momento tenía mis dudas, pero si hoy escribo esta entrada es porque creo poder afirmar que sí. Sí tiene sentido, y además es súmamente importante; no tanto por los resultados concretos que nos arroje el análisis de un equilibrio general particular como por el hecho de que &lt;b&gt;seamos capaces de constatar que &lt;i&gt;realmente existe&lt;/i&gt;, o &lt;i&gt;puede existir&lt;/i&gt;, un equilibrio general en una economía&lt;/b&gt;, independientemente de los agentes, los estados de naturaleza, los periodos temporales o el grado de información, por citar algunas variables. ¿Por qué es tan imporante? Porque el que exista, o pueda existir, &lt;b&gt;un equilibrio general nos indica que una economía, entendida como un sistema, es &lt;i&gt;estable; &lt;/i&gt;de hecho, diría que nos indica &lt;/b&gt;&lt;b&gt;que es &lt;i&gt;efectivamente&lt;/i&gt; un sistema&lt;/b&gt;&lt;i&gt;.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carezco del conocimiento necesario en teoría y dinámica de sistemas como para poder sostener mi afirmación de forma argumentada. De momento tan sólo puedo aducir intuiciones. No obstante, el hecho de que exista un equilibrio general nos dice que, a pesar del caos aparente que podamos observar en la disposición y evolución de las variables de una economía, existe un estado hacia el que tales variables tienden, o del que esas variables se alejan, de una forma u otra. Supone, en pocas palabras, que &lt;b&gt;existe un &lt;i&gt;punto de referencia&lt;/i&gt; a partir del cual se articula el sistema&lt;/b&gt; (de ahí que diga que es bastante probable que su existencia sea necesaria para poder afirmar que nos encontramos ante un sistema propiamente dicho). De no ser así, &lt;b&gt;nos encontraríamos ante la circunstancia de que seríamos &lt;i&gt;incapaces&lt;/i&gt; de explicar la evolución de cualquier variable económica&lt;/b&gt;. Por ejemplo, supongamos que aumenta la tasa de inflación. Si nos preguntaran el por qué, podríamos esgrimir varias razones: porque se produce un incremento en el nivel general de precios, porque aumenta la masa monetaria, etc. Sin embargo, el argumento realmente estará &lt;i&gt;vacío&lt;/i&gt;. &lt;b&gt;Si decimos que una variable cambia o evoluciona respecto a otras es porque las circunscribimos dentro de un sistema con una estructura definida articulado bajo unas reglas precisas, es decir, podemos afirmar de dónde viene cada variable y hacia dónde se dirige&lt;/b&gt;. Tales apreciaciones exigen que exista un punto de referencia a partir del cual se construya el sistema, que no ha de ser necesariamente único, pero sí necesariamente ha de existir. No por menos, aunque no deja de ser irónico, la existencia de este equilibrio general es una suposición central en el modelo de Arrow-Debreu (y por tanto, de todos los modelos de equilibrio general, si bien su demostración es efectiva).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si tenemos todo ésto presente, queda clara la importancia de demostrar que, a pesar de que los mercados sean incompletos, o la información no sea perfecta, puede darse un equilibrio general. De no ser así, cuando tales fallos de mercado aparecen, habríamos de afirmar no que la economía se &lt;i&gt;aleja&lt;/i&gt; del equilibrio sino que, en pocas palabras, se &lt;i&gt;derrumba&lt;/i&gt;. Lo que tendríamos delante de nosotros no dejaría de ser un conjunto en el que las variables se mueven de forma caótica sin que pudiésemos establecer ninguna verdadera relación de causalidad. Los modelos formales carecerían de validez, así como cualquier pretensión normativa por parte de la economía: lo único que podríamos hacer, en todo caso, es &lt;i&gt;describir las cosas tal cual suceden&lt;/i&gt;, pero nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para finalizar, y antes de que penséis que puedo exagerar o definir algo totalmente inconcebible, tened presente que la &lt;b&gt;&lt;i&gt;hipótesis del paseo aleatorio&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; afirma que precisamente ésto es lo que sucede con la evolución de los precios de los activos (o en la mayoría de ellos) en los mercados financieros. Sea o no cierto, desde luego, la cuestión, en lo que a la ciencia económica concierne, no carece de importancia.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/una-justificacion-intuitiva-del.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/una-justificacion-intuitiva-del.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-5192649535568642402?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/5192649535568642402/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/una-justificacion-intuitiva-del.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/5192649535568642402'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/5192649535568642402'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/una-justificacion-intuitiva-del.html' title='Una justificación intuitiva del equilibrio general'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-9004788236525003034</id><published>2010-11-23T03:09:00.006+01:00</published><updated>2010-11-24T00:09:40.555+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Roemer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marxismo'/><title type='text'>"Free to Lose" de John E. Roemer (V): conclusiones</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;¿Qué puedo decir tras la lectura de &lt;i&gt;&lt;b&gt;Free to Lose&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;, de &lt;b&gt;John E. Roemer&lt;/b&gt;? En esta entrada quisiera esbozar algunas conclusiones que he podido extraer tras su lectura, la cual he intentado transmitiros tan claramente como me ha sido posible en una serie de entradas (&lt;a href="http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-i-trabajo.html"&gt;&lt;b&gt;I&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-ii.html"&gt;&lt;b&gt;II&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;, &lt;b&gt;&lt;a href="http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-iii-clase.html"&gt;III&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;, &lt;b&gt;&lt;a href="http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-iii-bis.html"&gt;III bis&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;, &lt;b&gt;&lt;a href="http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-iv.html"&gt;IV&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;). A pesar de todo, he de decir que, si bien en términos generales la obra no tiene desperdicio, es probable que desencante tanto a quienes pudiesen esperar de ella una confirmación estricta de las doctrinas marxistas más ortodoxoas como a quienes, en el lado contrario, esperasen encontrar cómo las herramientas analíticas de la economía moderna habían de refutar tales doctrinas. Quisiera destacar, por tanto, dos grandes conclusiones en las que considero se condensa no sólo toda la obra, sino también la gran aportación de Roemer al tema que tratamos. Es seguro que podrían extraerse muchas más, referidas a demostraciones matemáticas, ejemplos concretos o recovecos de la teoría, pero el espacio clama que sea conciso. Espero, al menos, que la serie de entradas que he desarrollado en mayor profundidad permita entrever todo aquello que una mera conclusión sintética no permite.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No creo equivocarme al afirmar que la principal aportación de toda la obra se recoge en el concepto de &lt;i&gt;&lt;b&gt;explotación&lt;/b&gt;&lt;/i&gt; desarrollado por Roemer. Su gran logro consiste en prescindir no sólo del lastre que suponía la aceptación de la teoría del valor-trabajo, sino del convencimiento marxista de la necesidad de toda una lógica propia (llámemosla dialéctica) para ser capaces de comprender sus implicaciones. &lt;b&gt;La &lt;i&gt;explotación&lt;/i&gt; se define ahora como la pérdida de utilidad experimentada por un agente económico, dada una distribución concreta, respecto a la que poseería si dicha distribución fuese igualitaria&lt;/b&gt;. Esta definición posee aplicación general, permite adaptarla a circunstancias concretas y, curiosamente, prescinde de la necesidad de cualquier aceptación previa de los postulados, económicos o éticos, de la doctrina marxista. Roemer llegará incluso a afirmar que, aun aceptando el marxismo, existe un nivel de explotación que puede considerarse socialmente necesario, o incluso que en un sistema económico socialista seguirá existiendo explotación, por muy diferente que sea cualitativa o cuantitativamente respecto a la capitalista.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;He de decir que en un primer momento me mostraba bastante escéptico ante la valía de este concepto, ya que a fin de cuentas, requiere de una &lt;i&gt;comparación&lt;/i&gt; entre dos situaciones, una efectiva y otra hipotética, y que por muy rigurosa que fuese queda en última instancia al arbitrio de quien la efectúe. No obstante, esta objeción pierde validez cuando se considera que la economía ortodoxa &lt;i&gt;no hace nada distinto&lt;/i&gt;. Cuando afirmamos que un mercado genera rentas para los agentes económicos, en realidad estamos afirmando que parte de sus beneficios no surgirían en una situación de competencia perfecta, que obviamente nosotros establecemos, y por tanto remitimos su origen a alguna variable explicativa, como el poder de monopolio. O cuando afirmamos que un monopolio reduce el excedente social de bienestar, ya que en realidad no hacemos más que comparar el excedente efectivo con el que esperaríamos encontrar en una situación de competencia perfecta. Cuestión aparte son los juicios normativos que pudiésemos emitir dados todos estos ejemplos, pero como suelo decir, en ese caso nos encontramos ante una &lt;i&gt;decisión política, no económica&lt;/i&gt;. Qué decir sobre la explotación, en caso de afirmar su existencia, cae exáctamente bajo la misma consideración.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La segunda gran aportación de Roemer es sin duda su definición de &lt;i&gt;&lt;b&gt;clase social&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;, &lt;b&gt;que el autor remite a la posición de los agentes económicos respecto de sus relaciones contractuales de trabajo&lt;/b&gt;. Así, los agentes que venden toda su fuerza laboral formarían una clase social (el proletariado, en terminología clásica marxista), mientras que quienes no trabajn en absoluto y dedican sus recursos a la contratación de terceros constituirían otra distina (los capitalistas, en la misma línea). Entre ambas se abre un abanico de posibilidades definidas en torno a la relación laboral que mantienen unos agentes con otros. Otra aportación es demostrar que esta misma relación de explotación recíproca que da lugar a las clases sociales y que se realiza a través de los mercados de trabajo &lt;b&gt;es idénticamente aplicable para el caso de los mercados financieros&lt;/b&gt;, y en última instancia, para los países entre sí a través de la inmigración o los mercados de capitales internacionales. La conclusión de todas estas implicaciones es que &lt;b&gt;la causa de la explotación se encuentra en la &lt;i&gt;desigualdad&lt;/i&gt; en la distribución de los recursos&lt;/b&gt;, y no en la existencia de los mercados. Esta afirmación resulta de especial importancia, ya que indica que &lt;b&gt;en tanto los factores de producción no se repartan de forma &lt;i&gt;equitativa&lt;/i&gt; la aparición de distintas clases sociales será un resultado necesario que se propagará a través de los mercados&lt;/b&gt;, sin necesidad de que exista ninguna coacción u opresión explícita.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Dije que la obra provocaría desencantos para quienes buscasen una confirmación de las teorías de siempre a través de nuevas herramientas. Estas dos grandes conclusiones dicen mucho de ello. Así, asistimos a un análisis que, encuadrado en los objetivos sociales marxistas, recomienda centrarse en los derechos de propiedad más que los mercados, en su funcionamiento más que en su estructura, en la igualdad material más que en la explotación. Con todo, las formulaciones son rigurosas, y el empleo que de la matemática hace el autor es limpio, elegante y eficaz. No podrá, por tanto, achacarse demérito a su método, con el cual extrae todas las conclusiones vistas. Esta es quizá la principal razón de desencanto entre los marxistas clásicos que esperaban de esta obra una confirmación estricta de sus convicciones: si se está de acuerdo con los planteamientos, entonces no podrá objetarse a priori las conclusiones; o en todo caso, será necesario refutarlas, aunque ello implique prescindir de la ideología para encomendarse a las herramientas y restricciones de la ciencia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No obstante, se me podría decir, el hecho de que algunas conclusiones de corte práctico en torno al marxismo se muestren como inútiles, cuando no contraproducentes con sus objetivos, no elimina la validez de la teoría como paradigma alternativo en la &lt;i&gt;praxis&lt;/i&gt; política. Este matiz es acertado. Sin embargo, la presunta originalidad del marxismo actual se muestra menos clara cuando, prescindiendo de lógicas alternativas, se toman las herramientas analíticas ortodoxas, tal y como hace Roemer. Su obra supone un ejemplo contundente de una actitud que la economista poskeynesiana Joan Robinson ya criticó respecto al uso que los marxistas hacían de la economía. En sus propias palabras: &lt;i&gt;"Lo que quiero decir es que yo llevo a Marx en la médula de los huesos y usted &lt;/i&gt;[un político marxista]&lt;i&gt; lo tiene en la boca. Tomemos, por ejemplo, la idea de que el capital constante es una materialización del trabajo aplicado en el pasado. Usted piensa que esta noción debe demostrarse con mucha palabrería hegeliana. En tanto que yo digo (aunque no empleo una terminología tan pomposa): Claro, ¿qué otra cosa podría ser?"&lt;/i&gt;&lt;i&gt;. &lt;/i&gt;Efectivamente, si algo pudo constatar la labor del marxismo analítico, es la enorme presencia que ideas tradicionalmente consideradas como "exclusivamente marxistas" tenían en muchos campos del conocimiento, ya fuese por influencia directa ya fuese por desarrollo paralelo (lo cual confirma, en todo caso, la clarividencia de Marx en tales cuestiones). Considerar al marxismo como una alternativa totalmente original e independiente de cualquier otra existente sólo puede llevar a confusión. Las grandes diferencias, repito nuevamente, se basan en la aceptación de una &lt;i&gt;ética distinta&lt;/i&gt;, no de unos planteamientos o de unas conclusiones diferentes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Del mismo modo, dije que quienes buscasen una refutación del marxismo por el sólo empleo de la matemática. Queda patente que no es así. Desde luego, puede opinarse lo que se quiera sobre la obra de Karl Marx, pero en ningún momento podrá achacarse a su autor altura intelectual o clarividencia respecto a su tiempo. Gran parte de sus apreciaciones se consideraron certeras entonces, igual que muchos las consideran ahora. El que se efectúe una formalización matemática o no, no obstante, no altera lo que podamos decir acerca de sus conclusiones (en todo caso, nos permiten hablar con la seguridad que proporcionan la coherencia lógica y la definición rigurosa de las premisas, pero nada más). &lt;b&gt;Los fundamentos del marxismo como paradigma dentro de las ciencias sociales, repitámoslo tantas veces como sea necesario, son esencialmente políticos, es decir, &lt;i&gt;éticos&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;. Su aceptación o su rechazo, su apología o su erradicación, pasan por tanto por la asunción previa de una ética que en última instancia condena, en sus propios términos, la &lt;i&gt;"explotación del hombre por el hombre"&lt;/i&gt;. El economista puede aportar herramientas, codificar ejemplos e interpretar soluciones, pero no le corresponde a él enunciar los fines últimos de la sociedad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;O si preferís, simplemente: leedlo, merece la pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Enlaces recomendados&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;a href="http://asesinatoenelmargen.blogspot.com/2008/06/sobre-el-marxismo-analtico-y-algunos.html"&gt;Sobre el marxismo analítico y algunos mitos del socialismo&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, por &lt;strong&gt;Stanislao Maldonado&lt;/strong&gt; en &lt;em&gt;Asesinato en el margen&amp;nbsp;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/free-to-lose-de-john-e-roemer-v.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/free-to-lose-de-john-e-roemer-v.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-9004788236525003034?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/9004788236525003034/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/free-to-lose-de-john-e-roemer-v.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/9004788236525003034'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/9004788236525003034'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/free-to-lose-de-john-e-roemer-v.html' title='&quot;Free to Lose&quot; de John E. Roemer (V): conclusiones'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-8084012167990582440</id><published>2010-11-17T23:38:00.003+01:00</published><updated>2010-11-18T00:30:09.045+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Teoría del Bienestar'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Desempleo'/><title type='text'>Estar desempleado no te hace más infeliz... o casi</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En la actualidad, tanto economistas como políticos parecen haber empezado a valorar el empleo del concepto de &lt;i&gt;&lt;b&gt;bienestar subjetivo&lt;/b&gt;&lt;/i&gt; en sus análisis. Contraponemos bienestar &lt;i&gt;subjetivo&lt;/i&gt; al tradicionalmente considerado &lt;i&gt;objetivo&lt;/i&gt;, es decir, aquél que se calcula a partir de determinadas variables tangibles de los agentes, como las propiedades, la renta o el gasto en servicios de ocio. La diferencia principal radica en que, en vez de ver &lt;i&gt;qué tienen&lt;/i&gt; los agentes, el objetivo es saber &lt;i&gt;qué piensan&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;cómo valoran&lt;/i&gt; lo que tienen. Sirva de ejemplo de este avance el caso del Reino Unido, que recientemente ha anunciado un plan para elaborar un índice con el que estimar el "bienestar general de la nación". Ciertamente, las cuestiones relacionadas con el plano subjetivo han de cojerse siempre con pinzas (dado el enorme sesgo previsible y la más que probable escasa fidelidad de los datos declarados por los agentes); no obstante, su empleo en conjunción con datos objetivos, más tradicionales por así decirse, puede ofrecer algunas aportaciones interesantes en el análisis, sobre todo al valorar las diferencias entre ambos métodos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso, el título de esta entrada parece cuanto menos paradójico, ya que habrá pocas cuestiones en las que la gente coincida en mayor medida que en afirmar que el desempleo es &lt;i&gt;perjudicial&amp;nbsp;&lt;/i&gt;(¡ni yo como cuasieconomista me atrevería a negarlo!). De hecho, ante la pregunta: "&lt;i&gt;¿Considerando todo, cómo de satisfecho está con su vida, en conjunto, en estos momentos?&lt;/i&gt;", no debería sorprender que los trabajadores desempleados declaren una menor satisfacción con su vida. No obstante, aunque esta respuesta se muestre contundente, en realidad nos da bastante poca información sobre qué hace que una persona desempleada esté más insatisfecha (o en caso contrario, que una persona empleada sea más satisfecha). Aunque como decía antes sea difícil entrar en consideraciones frente a lo subjetivo, no parece nada despreciable el que una parte importante de la población (en España varios millones, de hecho) se declare insatisfecha con su vida. Las consecuencias son bastante poco predecibles, pero desde luego no se muestran alentadoras, y menos ante la visible persistencia del desempleo durante los próximos años.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En un reciente estudio, titulado &lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://ideas.repec.org/p/ces/ceswps/_2604.html"&gt;Dissatisfied with Life but Having a Good Day: Time-use and Wellbeing of the Unemployed&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, &lt;b&gt;Andreas Knabe&lt;/b&gt;,&lt;b&gt; Ronnie Schöb&lt;/b&gt;,&lt;b&gt; Steffen Rätzel &lt;/b&gt;y&lt;b&gt; Joachim Weimann &lt;/b&gt;intentan descomponer qué factores son los que configuran la "satisfacción", subjetiva, que el individuo posteriormente declara en las escuestas. Concretamente, su estudio se centra en los efectos que el desempleo general sobre esta satisfacción, en comparación con la de las personas empleadas. Sin abrumaros con cuestiones metodológicas, el trabajo analiza las diferencias entre empleados y desempleados en Alemania respecto a sus respuestas sobre la satisfacción diaria, sobre sus estados de ánimo, la composición de las actividades que realizan a lo largo de un día y la diferencia en la duración de dichas actividades. Los resultados que obtienen, a través de una regresión econométrica, se muestran en la siguiente tabla:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.voxeu.org/sites/default/files/image/FromAug2010/KnabeTbl1.gif" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="332" src="http://www.voxeu.org/sites/default/files/image/FromAug2010/KnabeTbl1.gif" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Puede apreciarse que, como era previsible, las &lt;b&gt;personas desempleadas declaran, en general, unos &lt;i&gt;menores&lt;/i&gt; niveles de satisfacción respecto a su vida que las empleadas&lt;/b&gt;. Los resultados muestran además que tanto empleados como desempleados &lt;b&gt;clasifican el trabajo dentro de las actividades &lt;i&gt;menos&lt;/i&gt; placenteras&lt;/b&gt;. Además, los datos sugieren que los empleados experimentan más sentimientos positivos que los desempleados para la realización de una misma actividad (algo que, curiosamente, no se sostiene en el caso del cuidado de los hijos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas observaciones permiten descomponer el efecto del desempleo sobre el bienestar subjetivo en dos partes: el &lt;b&gt;efecto &lt;/b&gt;&lt;b&gt;depresivo&lt;/b&gt; (&lt;i&gt;saddening effect&lt;/i&gt;) del desempleo (los desempleados declaran más sentimientos negativos y menos positivos que los empleados) y el &lt;b&gt;efecto de disponibilidad del tiempo&lt;/b&gt; (&lt;i&gt;time-composition effect&lt;/i&gt;) los desempleados y empleados difieren en cómo organizan su tiempo). Convertirse en desempleado implica que puede dedicarse más tiempo a tareas más placenteras que antes (y recordemos, el trabajo no era considerado precisamente una de ellas). Este efecto de disponibilidad del tiempo actúa como compensación del efecto depresivo, con lo que en principio no está del todo claro cuál de los dos grupos &lt;i&gt;se siente mejor&lt;/i&gt; a lo largo de todo un día. De hecho, el resultado de la regresión indica que &lt;b&gt;la utilidad media experimentada por los desempleados &lt;i&gt;apenas difiere&lt;/i&gt; entre los empleados y desempleados&lt;/b&gt; (si bien la diferencia no es estadísticamente significativa). Aparentemente, &lt;b&gt;los desempleados son capaces de compensar la pérdida de utilidad generada por un peor estado de ánimo, derivado de la pérdida del trabajo, al dedicarse a tareas que en términos subjetivos consideran más placenteras&lt;/b&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la luz de las conclusiones, la literatura económica sobre el tema parece mostrarse contradictoria. Por un lado, existe una fuerte evidencia empírica que muestra que las personas desempleados son &lt;i&gt;estrictamente&lt;/i&gt; más infelices que las empleadas. &amp;nbsp;Por otro, la más tradicional teoría neoclásica del desempleo, que asume que si bien en caso de desempleo involuntario los agentes experimentan una pérdida de utilidad (al dejar de percibir renta con la que financiar su consumo), este efecto negativo se ve en parte compensado por el aumento en el &lt;i&gt;consumo&lt;/i&gt; de ocio. La introducción de análisis sobre el bienestar subjetivo, en ese sentido, puede aportar nuevos avances que permitan acercar ambas posturas, y en la misma línea, aportar nuevas pistas en el diseño de políticas activas de empleo que pretendan ser realmente eficaces (y eso, entre otras cosas, empieza por incluir &lt;i&gt;qué piensan&lt;/i&gt; los agentes sobre su situación y las políticas que pretenden cambiarla, todo sea dicho).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Enlaces recomendados&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.voxeu.org/index.php?q=node/5811"&gt;Unemployment and happiness: A new take on an old problem&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, por &lt;b&gt;Andreas Knabe, Ronnie Schöb &amp;nbsp;&lt;/b&gt;y&lt;b&gt; Joachim Weimann&lt;/b&gt;&amp;nbsp;en &lt;i&gt;Vox.eu&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/estar-desempleado-no-te-hace-mas.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/estar-desempleado-no-te-hace-mas.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-8084012167990582440?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/8084012167990582440/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/estar-desempleado-no-te-hace-mas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/8084012167990582440'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/8084012167990582440'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/estar-desempleado-no-te-hace-mas.html' title='Estar desempleado no te hace más infeliz... o casi'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-7170969194472850081</id><published>2010-11-10T07:36:00.002+01:00</published><updated>2010-11-15T18:29:42.746+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microeconomía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Desigualdad'/><title type='text'>Las causas económicas de la envidia</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;¿Somos envidiosos por naturaleza? Antes de poder responder esta pregunta, deberíamos plantearnos qué entendemos por &lt;i&gt;envidia&lt;/i&gt;. Los economistas (o &lt;i&gt;cuasieconomistas&lt;/i&gt;) solemos emplear el concepto de &lt;b&gt;&lt;i&gt;aversión a la desigualdad&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, que viene a decir que, en general, &lt;b&gt;una persona &lt;i&gt;se siente mal&lt;/i&gt; cuando las condiciones de quienes les rodean, en sentido económico, son distintas a las suyas&lt;/b&gt;. En términos técnicos, diríamos que los agentes computan en su función de utilidad las condiciones económicas (i.e., las dotaciones iniciales) del resto de agentes de la economía y experimentan una disminución en su utilidad en tanto esas condiciones sean &lt;i&gt;distintas&lt;/i&gt; a la suya propia. Obviamente no tenemos por qué suponer simetría en esa valoración: por lo general, una persona &lt;i&gt;se sentirá peor&amp;nbsp;&lt;/i&gt;(o incómoda, o molesta, o frustrada, como queráis) cuando sus vecinos son más ricos que él. No obstante, no son pocas las personas que se &lt;i&gt;compadecen &lt;/i&gt;y&lt;i&gt; se sienten mal&lt;/i&gt; ante la pobreza de sus congéneres.&amp;nbsp;Este hecho también deberíamos interpretarlo bajo la misma óptica de aversión a la desigualdad. No sería correcto hablar de &lt;i&gt;envidia&lt;/i&gt;, como tradicionalmente se interpreta, en este último caso (la envidia, como tal, aparecería únicamente frente a individuos que tengan una condición mejor a la propia).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El estudio del comportamiento de los individuos cuando consideramos su aversión a la desigualdad deja tras de sí resultados bastante interesantes, como el hecho de que los individuos están dispuestos a gastar una parte considerable de sus recursos en reducir esa desigualdad frente a sus semejantes, o al menos a &lt;i&gt;aparentarlo&lt;/i&gt; (en general el gasto que entendemos dedicado a &lt;i&gt;ostentación&lt;/i&gt; formaría parte de esta categoría). Del mismo modo podemos entender por qué los individuos juegan a la lotería: la posibilidad de que alguno de tus vecinos, amigos o compañeros de trabajo de ser ganadores, por pequeña que sea, supone en cierto modo una amenaza a vuestro &lt;i&gt;statu quo&lt;/i&gt; relativo (algo que se entiende mejor respecto a los boletos de lotería que se compran en grupo o entre compañeros).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Como nunca está de más hacer publicidad, sobre todo cuando se trata de mi &lt;i&gt;alma mater&lt;/i&gt;, os dejo a continuación una pequeña presentación realizada por &lt;b&gt;Antonio Cabrales&lt;/b&gt; de recientes estudios relacionados con las causas y consecuencias económicas de la &lt;i&gt;envidia&lt;/i&gt; que se han llevado a cabo en la Universidad Carlos III de Madrid. Sin más, os dejo el vídeo, que podéis ver &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=jajhc3MkH5g"&gt;aquí&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/las-causas-economicas-de-la-envidia.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/las-causas-economicas-de-la-envidia.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-7170969194472850081?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/7170969194472850081/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/las-causas-economicas-de-la-envidia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/7170969194472850081'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/7170969194472850081'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/las-causas-economicas-de-la-envidia.html' title='Las causas económicas de la envidia'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-3878121104062534963</id><published>2010-11-03T23:50:00.004+01:00</published><updated>2010-11-04T06:12:05.501+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía Laboral'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Inmigración'/><title type='text'>Los efectos de la inmigración, ¿son siempre perjudiciales?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Generalmente se asume que la inmigración es un fenómeno &lt;i&gt;perjudicial&lt;/i&gt; para el empleo. Siempre, claro está, desde el punto de vista de los trabajadores locales. Quizá únicamente si una economía crece, se diría, puede asumirse que la inmigración no afecte a los trabajadores locales, pero eso es sólo aparente: a fin de cuentas, el aumento de la mano de obra presiona los salarios a la baja, lo cual sí que repercute sobre los trabajadores locales. Podríamos resumir la sabiduría popular sobre la inmigración en la cacareada frase &lt;i&gt;"los inmigrantes nos roban nuestros puestos de trabajo"&lt;/i&gt;. Los más condesciendentes, en todo caso, añadirán que &lt;i&gt;"no es justo, ellos están dispuestos a aceptar salarios más bajos, pero ellos no tienen que afrontar los gastos que tenemos nosotros"&lt;/i&gt;. Nótese el sentimiento tribal que aflora en todas estas circunstancias.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A pesar de todo, estas valoraciones son bastante intuitivas. De hecho, a primera vista un análisis del mercado de trabajo desde una perspectiva más bien clásica respaldaría estas valoraciones. Si la oferta de trabajo aumenta más que la demanda, o ésta última no aumenta en absoluto, el resultado en el nuevo equilibrio será un salario de mercado más bajo. O en caso de rigidez salarial (luego entendemos desempleo) podemos prever que las nuevas contrataciones sean únicamente de inmigrantes al estar dispuestos a aceptar salarios más bajos, pudiendo incluso llegar a desplazar a los antiguos trabajadores locales, que únicamente están dispuestos a aceptar mayores salarios (iguales a los de los trabajadores locales de otros sectores, todo sea dicho). Como decía, a primera vista esta explicación puede parecernos acertada. ¿De verdad es así?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En realidad, no. De hecho, la literatura económica sobre el tema contiene numerosos estudios que demuestran que &lt;b&gt;la inmigración no perjudica ni los salarios ni tampoco las oportunidades de empleo de los trabajadores locales&lt;/b&gt;. ¿Cómo puede suceder ésto? Porque en realidad &lt;b&gt;ambos tipos de trabajadores &lt;i&gt;no compiten&lt;/i&gt; entre sí&lt;/b&gt;, o lo hacen en una escasa proporción. En un trabajo reciente, Francesco D'Amuri y Giovanni Peri analizan 14 economías europeas durante el periodo 1996-2007. Su conclusión es que &lt;b&gt;los inmigrantes generalmente ofrecen un trabajo &lt;i&gt;poco cualificado&lt;/i&gt;, lo cual permite a los trabajadores locales optar por trabajos de &lt;i&gt;mayor cualificación&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, incrementando a su vez la demanda agregada. El efecto neto para la economía es positivo, o al menos puede serlo, para sorpresa de algunos. El siguiente gráfico, obra de los autores mencionados, muestra para las economías analizadas la relación entre empleos cualificados y no cualificados (o los requerimientos de trabajo para cada uno) para cada tipo de trabajadores inmigrantes y locales en los años contemplados:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.voxeu.org/sites/default/files/image/FromAug2010/PeriFig1.gif" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="255" src="http://www.voxeu.org/sites/default/files/image/FromAug2010/PeriFig1.gif" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Puede apreciarse que, en líneas generales, los trabajadores locales han ido ocupando una proporción creciente de empleos que requieren cualificación, al contrario que los inmigrantes, que muestran una tendencia inversa. Los datos presentados en el gráfico son relativos, ya que obviamente también hay trabajadores locales que desempeñan puestos poco cualificados, pero la proporción de éstos es mucho menor, es más, decreciente durante todo el periodo. Cónstese que ésto no quiere decir que los trabajadores inmigrantes &lt;em&gt;sean&lt;/em&gt; poco cualificados, sino que ofertan, o compiten, o son demandados, en trabajos que requieren poca cualificación (probablemente, y entre otras cosas, porque estén dispuestos a aceptar salarios más bajos en relación a sus homólogos locales).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No obstante, se me antoja pensar si éstos resultados son representativos de la economía española &lt;i&gt;en particular&lt;/i&gt;. Si la proporción de trabajadores con escasa cualificación (y por tanto, probablemente incapaces de optar por trabajos que requieran mayor cualificación) es elevada, ¿se producirá el efecto de desplazamiento de los inmigrantes, o se entablará una verdadera competición entre éstos y los trabajadores locales? ¿Habrá entonces efecto expulsión o una bajada del salario de equilibrio, como podría predecir la teoría en el caso de trabajadores homogéneos? No sabría decirlo, menos aún si esta última situación es la que efectivamente puede darse en España. O quizá simplemente estoy subestimando el mercado laboral de mi país. Quién sabe.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Enlaces recomendados&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.voxeu.org/index.php?q=node/5729"&gt;Immigration and productive tasks: Can immigrant workers benefit native workers?&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, por &lt;b&gt;Francesco D'Amuri&lt;/b&gt; y &lt;b&gt;Giovanni Peri&lt;/b&gt; en &lt;i&gt;Vox.eu&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/los-efectos-de-la-inmigracion.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/los-efectos-de-la-inmigracion.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-3878121104062534963?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/3878121104062534963/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/los-efectos-de-la-inmigracion.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/3878121104062534963'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/3878121104062534963'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/los-efectos-de-la-inmigracion.html' title='Los efectos de la inmigración, ¿son siempre perjudiciales?'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-3657447988813129636</id><published>2010-11-03T17:51:00.003+01:00</published><updated>2010-11-04T08:19:13.848+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Macroeconomía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crisis Económicas'/><title type='text'>Qué entiendo por "estímulo económico"</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Siempre que una economía entra en recesión, muchos economistas, y los políticos que se molestan en escucharles, salen lanzados a la palestra pidiendo que se tomen medidas de &lt;i&gt;estímulo&lt;/i&gt; para resolver la situación. Desde los tiempos de John Maynard Keynes, de hecho, esta solución hoy canónica se ha tomado, si no como ejemplo genérico siempre a seguir, al menos como una posibilidad legítima y plausible. Es la solución definitiva, dicen algunos. Si no se obtiene ningún resultado tangible, es que el estímulo ha sido &lt;i&gt;demasiado&lt;/i&gt; pequeño, dicen otros. Este tipo de discusiones se repiten día a día en tanto una recesión continúa. Ahora bien, &lt;i&gt;¿qué es un estímulo económico?&amp;nbsp;&lt;/i&gt;En esta entrada trataré de dar mi visión sobre el tema, explicando qué es lo que &lt;i&gt;yo&lt;/i&gt; entiendo por estímulo económico, para qué sirve y qué resultados tiene o, más bien, qué resultados &lt;i&gt;puede&lt;/i&gt; tener.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Trasladémonos a la ciudad de Nueva Orleans después de que el huracán Katrina causase estragos. Como bien sabéis, la ciudad quedó completamente arrasada, cientos de familias tuvieron que ser evacuadas, etc. Ahora pensemos en qué puede hacerse después de la catástrofe. Si yo soy un vecino de Nueva Orleans, y mi casa ha sido destruida, lo más probable es que desease reconstruir mi casa, intentando que las cosas vuelvan a ser en la medida de lo posible como antes. Sin embargo, me encuentro ante una difícil situación. &lt;i&gt;¿Qué van a hacer mis vecinos?&lt;/i&gt; Me gustaría reconstruir mi casa, pero si nadie más lo hace, ¿para qué quiero vivir en un páramo desolado? Es lógico pensar que todos mis vecinos se harán la misma pregunta. Así pues, simplificando, nos encontramos ante dos posibles resultados: O bien todos reconstruimos nuestras casas, o bien nadie lo hace. Ambos resultados son dos posibles equilibrios, en tanto que una vez suceden son estables. Si comparamos la economía de Nueva Orleans para ambos posibles equilibrios, obviamente nos encontraremos con diferencias. El equilibrio en que nadie reconstruye su casa es en consecuencia subóptimo, pero eso no niega su carácter de equilibrio. Ahora bien, si todos reconstruyésemos nuestras casas, llegaríamos a una situación global superior. &lt;i&gt;¿Qué sucederá?&lt;/i&gt; De primeras no podemos afirmar nada, ambas situaciones pueden darse. Baste recordar que, en términos de la teoría de juegos, podemos encontrar múltiples equilibrios de Nash, por poner un caso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Este ejemplo me permite ilustrar qué entiendo por estímulo económico. En este caso, &lt;b&gt;un &lt;i&gt;estímulo&lt;/i&gt; es aquella acción que permite pasar de un equilibrio subóptimo a uno superior,&lt;/b&gt; por ejemplo, mediante una transferencia de renta a las familias afectadas, o un anuncio de soporte político a la empresa, o en definitiva cualquier medida que nos permita trasladarnos de un equilibrio a otro. Se trata de un estímulo precisamente por eso: dadas distintas alternativas a las que la sociedad tenderá, según las circunstancias, el estímulo incita a que se alcance una situación deseablemente superior. Esta definición es de andar por casa, pero en líneas generales espero que se entienda el plantamiento.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ahora me diréis que ésto es maravilloso. ¿Por qué no hacerlo siempre, si es tan fácil? En el ejemplo anterior el estímulo se ha considerado como algo &lt;i&gt;exógeno&lt;/i&gt;, es decir, ajeno a la sociedad. Podemos pensar que el estímulo, si consiste en una trasnferencia o inyección de renta, como sucede en la realidad, proviene de una nueva veta de oro que antes no había sido descubierta, o bien que todo el gasto es sufragado por algún país extranjero, o simplemente, olvidarnos del resto del mundo y pensar únicamente en lo que sucede en nuestra economía (por el resto del mundo entiendo a su vez a las generaciones futuras, o las posibilidades no contempladas, es decir, todo lo demás). Sin embargo, en el aburrido mundo real, el estímulo llevado a cabo mediante gasto público no sale de nada, sino que es sufragado en última instancia por los impuestos que la misma sociedad en la que se efectúa el estímulo sufraga. Necesitamos por tanto una perspectiva endógena, y es lo que trataré de incluir en el siguiente ejemplo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Supongamos una economía formada únicamente por una sóla fábrica y unos cuantos consumidores, además de un gobierno, que es quien puede recaudar impuestos entre la población. La fábrica consume determinados recursos (inputs) y produce bienes (outputs) que son consumidos por la población. La economía, en esta situación, se encuentra en un equilibrio, llamémosle ω. No obstante, al gobierno la situación le parece bastante precaria; le gustaría que la economía creciese. Como sólo hay una empresa, la fábrica, el gobierno decide subvencionarla a través de los impuestos que recauda de los ciudadanos. Esta subvención debe ser retribuida por la fábrica en un futuro (es un préstamo, más que una subvención, el gobierno ejerce este papel al no existir un sistema financiero). ¿Qué puede pasar? Contemplemos dos alternativas:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;(a) La empresa utiliza el "préstamo" del gobierno íntegramente en programas de investigación y desarrollo. El resultado hace que la empresa reduzca sus costes marginales de producción, con lo cual puede producir más o bien vender la misma cantidad de producto a un precio más barato. Se produce una ganancia neta para la economía, un crecimiento, a pesar de que la empresa tenga que devolver el "préstamo", algo que entendemos podrá hacer debido a los mayores beneficios que obtiene en cualquier caso. No importa que las ganancias se queden como beneficios para la empresa, o se suban salarios, o lo que se quiera. La economía ha pasado así de un equilibrio ω a otro Ω, superior. En este caso, bien podemos decir que el préstamo concedido por el gobierno ha supuesto un estímulo. Si el préstamo no fuese reintegrable, el efecto sería el mismo, pero tendríamos que comparar las ganancias obtenidas con el coste de la subvención para ver cuál es el efecto neto sobre la economía (el endeudamiento, público o privado, es siempre un factor a tener en cuenta).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(b) La empresa utiliza el "préstamo" como contrapartida en balance y lo utiliza para vender sus productos a un precio menor. En este caso el efecto es sólo aparente y en todo caso transitorio. Una vez los fondos prestados desaparezcan, el efecto sobre la economía también desaparecerá, volviendo a la situación inicial. A pesar de todo, no es tan sencillo, entre otras cosas depende de la elasticidad de la demanda (o cómo varían las compras de los individuos respecto a los precios). Si la demanda es muy elástica, es posible que la empresa obtenga mayores ganancias, que si se reinvierten pueden llevarnos a la situación (a), o bien pueden simplemente acumularse, sin más fin que ese, o para destinarse a la devolución del préstamo. La cuestión es que si ese préstamo inicial o las ganancias obtenidas a través de cualquier medida no se reinvierten de alguna forma que genere un crecimiento neto para la economía, como por ejemplo a través de una mejora tecnológica o de una mayor productividad por efectos &lt;i&gt;learning-by-doing&lt;/i&gt; o cualquier otro método, entonces el resultado del estímulo será, en el mejor de los casos, nulo; en el peor, negativo, aunque sólo fuese considerando costes de oportunidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;De este ejemplo quisiera extraer unas consideraciones que, por lo general, pueden entreverse en las conclusiones que hagamos sobre los efectos de cualquier estímulo:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;1) &lt;b&gt;Un estímulo no siempre tiene un efecto positivo, o al menos, no &lt;i&gt;necesariamente&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;. Depende de cómo se organice y cómo se efectúe. Si el gobierno en el caso anterior hubiese destinado la subvención a pagar a la gente para enterrar botellas en la arena, como decía Keynes, no obtendremos ningún efecto neto positivo sobre la economía (como sería una mejora en productividad). Siendo muy rebuscados podríamos decir que al menos tener a la gente trabajando, de forma que no pierdan la costumbre, es una medida positiva, pero habría que ver hasta qué punto. De hecho, los efectos pueden ser &lt;i&gt;negativos&lt;/i&gt; (y más en relación con otros factores, como el endeudamiento, y sus consecuencias). Si el gobierno estimula a una empresa, de forma que esta requiera más recursos, y éstos podrían haber sido aprovechados por otra empresa de una forma productiva, diremos que el estímulo está generando un efecto &lt;i&gt;crowding-out&lt;/i&gt; (que puede ser perjudicial, o no, depende de lo que habría pasado de no haberse producido). La comparación con otras posibles situaciones siempre es importante. Un análisis sobre lo que realmente ha sucedido, en vez de sobre lo que podría haber sucedido y realmente lo ha hecho, está siempre cojo y es de poca utilidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;2) &lt;b&gt;Un estímulo, en su acepción más general, puede no ser generado únicamente por el gobierno, sino por cualquier agente de la economía&lt;/b&gt;, al menos si entendemos estímulo como todo paso de una situación o equilibrio subóptimo a otro superior (siempre en relación a la situación inicial). Si en una recesión todas las empresas destinasen una fracción de sus fondos a investigación y desarrollo (lo cual tiene un coste de oportunidad) es posible que los avances generen un incremento neto en la economía (es decir, mayores que el coste de emprenderlo más el coste de oportunidad). Pueden no ser suficientes o simplemente ser un fracaso, y de hecho además estaríamos peor que antes, el efecto neto total sería negativo. Eso es algo siempre a tener presente, nunca está de más recordarlo. Podréis decirme que en mi ejemplo el gobierno hace una función que en la vida real corresponde al sistema financiero (y por tanto, deduciréis apresuradamente que no haría falta que el gobierno lo hiciese, que para eso están los bancos). Sí, es cierto, pero &lt;i&gt;puede haber circunstancias en la que los bancos no ejerzan su función como debiesen&lt;/i&gt; (algo común en las recesiones y aún así en circunstancias normales, véase qué significa el racionamiento de crédito, sin ir más lejos).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;3) Desde Keynes, hay quien saca a colación la efectividad indiscutible de los programas de estímulo por causa de lo que conocemos por &lt;i&gt;multiplicador del gasto público&lt;/i&gt;, que viene a decir que si yo gasto una cantidad, digamos 100 €, a determinadas personas para que entierren botellas, este gasto les supondrá a ellos un ingreso, que gastarán en bienes de consumo, que a su vez supondrá un ingreso para la fábrica, que gastará en comprar outputs, etc. Obviamente ésto no puede extenderse hasta el infinito, al ser el gasto inicial una cantidad finita. En concreto, el efecto multiplicador será 100*1/(1-c), siendo 0 &amp;lt; c &amp;lt; 1 la propensión marginal al consumo, o en otras palabras, la parte de la renta que en promedio la gente dedica a gastar y no a ahorrar. No obstante, éste efecto siempre me ha parecido carente de utilidad, por una razón: no aporta nada nuevo. El gasto tiene un efecto multiplicador, dicen. Sí, pero es que todo gasto, sea público o privado, lo tiene. Si yo voy a comprar una barra de pan, que me cuesta 40 céntimos, mi gasto de 40 céntimos supone un ingreso para el panadero, que a su vez gastará digamos la mitad en comprar harina, y así en adelante. Eso sí, eso no quiere decir que mi gasto, en términos monetarios, genere nuevo dinero de la nada. &lt;b&gt;El multiplicador únicamente me indica que ese dinero concreto que yo he dado &lt;i&gt;cambia de manos&lt;/i&gt;, simple y llanamente&lt;/b&gt;; y que cuando la propensión que la gente tiene a consumir, o la parte de su renta que gasta en consumo, es mayor, cambiará más rápido o muchas más veces de mano, o que si invierto una cantidad mayor más fracciones de éste podrán cambiar de manos para esa precisa cantidad. &lt;b&gt;El dinero, por cambiar de manos, no aumenta de valor. Ahora bien, el que se dé efectivamente un cambio de manos puede tener efectos, como el que alguna de esas manos lo &lt;i&gt;invierta&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, por ejemplo, con lo que nos situemos en alguno de los dos ejemplos mencionados más arribas. Esto no es ninguna tontería: en ocasiones, como es el caso de las recesiones, el dinero apenas cambia de manos, y eso tiene consecuencias bastante serias. Lo importante es que &lt;b&gt;los efectos únicamente pueden apreciarse dependiendo de &lt;i&gt;qué haga en concreto&lt;/i&gt; la gente con ese dinero, no simplemente el dárselo&lt;/b&gt;. Los resultados pueden ser diversos, tienen que compararse, por no decir qué podría haber pasado teniendo presente otras alternativas, muchas veces quizá no contempladas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A pesar de todo, no quisiera provocar que interpretaséis que visto lo visto, un estímulo no sirve absolutamente para nada. Eso es &lt;i&gt;falso&lt;/i&gt;. Claro que los estímulos tienen efectos sobre la economía, en muchas ocasiones positivos, por no decir que en otras son estrictamente necesarios. Hay un montón de literatura económica, con un grado de seriedad obviamente mayor que el mío, que recoge qué efectividad podemos otorgar a estos estímulos emprendidos desde los gobiernos. No obstante, al margen de las estadísticas, últimamente los economistas se plantean si acaso hemos podido haber &lt;i&gt;exagerado&lt;/i&gt; los efectos que estos estímulos han podido tener analizando el multiplicador. Comentaba &lt;b&gt;Robert Barro&lt;/b&gt;: &lt;i&gt;"La evidencia empírica no avala la idea de que los multiplicadores excedan típicamente de uno, por lo que programas de estímulo a través del gasto tenderán a aumentar el PIB por menos del aumento del gasto público"&lt;/i&gt;. La discusión, en cualquier caso, sigue en el aire.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En definitiva, los estímulos a través del gasto público tienen consecuencias, en ocasiones &lt;i&gt;imprescindibles&lt;/i&gt;, especialmente en momentos de crisis. Sin embargo, un estímulo &lt;i&gt;per se&lt;/i&gt; no garantiza nada, igual que si los analizamos a través de la óptima del multiplicador, el que el dinero cambie de manos tampoco garantiza nada. &lt;b&gt;Qué hacen los agentes de una economía con ese dinero, y qué resultados traen sus acciones, eso es verdaderamente lo importante&lt;/b&gt;, y eso es lo que siempre ha de analizarse desde una óptica comparativa con otras posibles alternativas, se tomen o no. Y por supuesto, &lt;i&gt;cómo se organice&lt;/i&gt; un estímulo también puede tener consecuencias, pues influye en qué termine la gente haciendo, o a quién se destine, o cómo pueda ser en última instancia aprovechado. Decía Paul Krugman hace escasos días: &lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://krugman.blogs.nytimes.com/2010/11/01/macroeconomics-is-hard/"&gt;"Macroeconomics is hard"&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;. Qué razon tienes Paul, qué razón tienes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Enlaces recomendados&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://www.lorem-ipsum.es/blogs/laleydelagravedad/2010/10/politica-fiscal-y-gente-seria.html"&gt;&lt;i&gt;Política fiscal y gente seria&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;, por &lt;b&gt;Citoyen&lt;/b&gt; en &lt;i&gt;La ley de la gravedad&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://www.lorem-ipsum.es/blogs/equilibriosocial/2009/12/keynes-y-samuelson-estimulo-fiscal/"&gt;Keynes y Samuelson: Estímulo fiscal&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;, &lt;/i&gt;por &lt;b&gt;Kantor&lt;/b&gt; en &lt;i&gt;Equilibrio social&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/que-entiendo-por-estimulo-economico.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/que-entiendo-por-estimulo-economico.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-3657447988813129636?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/3657447988813129636/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/que-entiendo-por-estimulo-economico.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/3657447988813129636'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/3657447988813129636'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/11/que-entiendo-por-estimulo-economico.html' title='Qué entiendo por &quot;estímulo económico&quot;'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-3708747844199224007</id><published>2010-10-25T23:37:00.003+02:00</published><updated>2010-10-26T00:31:27.154+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Macroeconomía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crisis Económicas'/><title type='text'>Entrevista a Robert Lucas en Libertad Digital</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://images.nobelprize.org/nobel_prizes/economics/laureates/1995/lucas.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://images.nobelprize.org/nobel_prizes/economics/laureates/1995/lucas.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Acerca de &lt;b&gt;Robert Lucas&lt;/b&gt;, Premio Nóbel de Economía en 1995, podrían escribirse varias entradas, y en verdad, pocas les harían justicia. Sus aportaciones van desde el desarrollo de la macroeconomía recursiva, a través de técnicas computacionales para evaluar la teoría, hasta numerosas e interesantes aportaciones a la teoría del crecimiento económico; sin olvidar, cómo no, su participación fundamental en el establecimiento de la teoría de las expectativas racionales, tan fructífera para la macroeconomía actual.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No dispongo de demasiado tiempo estos días (las obligaciones académicas, entre otras, me dejan poco tiempo disponible), pero &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.libertaddigital.com/economia/robert-lucas-los-planes-de-estimulo-de-obama-han-fracasado-1276405240/"&gt;quisiera recomendaros esta entrevista que le hacen desde Libertad Digital con motivo de la conferencia que impartió el pasado jueves 21 de octubre en la Fundación Rafael del Pino&lt;/a&gt;&lt;/b&gt; (a la que un servidor asistió, cómo no, ¿quién se perdería a un nóbel?). No puede decirse que la entrevista sea demasiado profunda, ni tampoco que abunde en tecnicismos o en las aportaciones del insigne economista, pero al menos ofrece unas pinceladas sobre sus opiniones en torno a la reciente crisis económica actual (y sus visos de recuperación) en los EE.UU. Nunca está de más (ni siquiera ante la insistencia en la visión austriaca que mantiene el periodista, cónstese).&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/entrevista-robert-lucas-en-libertad.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/entrevista-robert-lucas-en-libertad.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-3708747844199224007?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/3708747844199224007/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/entrevista-robert-lucas-en-libertad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/3708747844199224007'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/3708747844199224007'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/entrevista-robert-lucas-en-libertad.html' title='Entrevista a Robert Lucas en Libertad Digital'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-8456556328047943869</id><published>2010-10-25T09:09:00.005+02:00</published><updated>2010-10-26T00:36:27.867+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Roemer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marxismo'/><title type='text'>"Free to Lose", de John E. Roemer (IV): materialismo histórico</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En las entradas anteriores de esta serie nos hemos dedicado a exponer, de una forma bastante detallada, el concepto de &lt;i&gt;explotación&lt;/i&gt; de Roemer, con mucho el más importante dentro del libro. No obstante, quisiera dedicar la presente a mostrar un aspecto que, si bien de forma subsidiaria, enlaza con la reformulación de la teoría económica marxista que hace el autor: qué puede entenderse por &lt;i&gt;materialismo histórico&lt;/i&gt;, como teoría de la historia y de la evolución social, desde una perspectiva marxista.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Así, Roemer toma posición junto a la interpretación de su colega &lt;b&gt;&lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Gerald_Cohen"&gt;G. A. Cohen&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;., quien reformuló (o más bien deberíamos decir que &lt;i&gt;formuló de manera rigurosa&lt;/i&gt;) el materialismo histórico marxista. Desde esta óptica, &lt;b&gt;las relaciones de producción son relaciones de &lt;i&gt;poder económico&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;. Los individuos pueden tener o no poder sobre los medios de producción, lo que incluye los propios medios físicos de producción (o capital) y su propia fuerza laboral. Un siervo feudal no tiene ningún poder respecto a la tierra que detenta, que pertenece al señor, ni tampoco posee un control total sobre su propio trabajo, ya que éste puede ser dispuesto por el señor para el trabajo de sus tierras y para el mantenimiento o mejora de las tierras comunales o las infraestructuras del feudo. Por contra, un proletario bajo el capitalismo, aunque sigue sin tener ningún control de los medios de producción, sí posee un control total sobre su fuerza laboral, de la cual puede disponer y emplearla como quiera, al menos legalmente. La visión ideal del comunismo tiene al trabajador como propietario &lt;i&gt;al mismo tiempo&lt;/i&gt; de los medios de producción y de su fuerza laboral.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La estructura económica se define como la totalidad de relaciones de producción. &lt;b&gt;La forma de la estructura económica, ésto es, si la sociedad se organiza como feudal, capitalista, comunista, etc., es la&lt;/b&gt; &lt;b&gt;consecuencia del nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, o en otras palabras, del &lt;i&gt;desarrollo tecnológico&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;. La primera afirmación del materialismo histórico es que las estructuras económicas existentes no son la consecuencia de ideas políticas o nociones religiosas, sino que de hecho &lt;b&gt;cada estructura económica &lt;i&gt;se ajusta&lt;/i&gt; al nivel de desarrollo tecnológico de su época&lt;/b&gt;. En Europa Occidental, el feudalismo proveyó en su momento la forma más eficiente de organización económica, dado el desarrollo tecnológico presente tras la caída del Imperio Romano, pero a la larga se mostró insuficiente a la hora de dar cabida a las innovaciones tecnológicas que tuvieron lugar en los medios de producción. El capitalismo como forma de organización, en su desafío por dar cabida a tales innovaciones (en sentido legal, ideológico y social) resultó victorioso, precisamente por el hecho de resultar más eficiente. En esta línea, el materialismo histórico reconoce a su vez que el capitalismo ha dejado de resultar viable para ajustarse al desarrollo tecnológico presente y sólo el comunismo es capaz de afrontar éste de forma eficiente. En otras palabras, &lt;b&gt;el capitalismo es una situación &lt;i&gt;subóptima&lt;/i&gt; desde el punto de vista de la eficiencia &lt;i&gt;dado&lt;/i&gt; el nivel de desarrollo tecnológico existente, &lt;/b&gt;al igual que en su momento lo fueron el esclavismo o el feudalismo.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La segunda afirmación más importante del materialismo histórico tiene que ver con la relación entre la estructura económica y la superestructura política y legal, que se refiere a la forma política del Estado y a las leyes destinadas a garantizar y proteger los derechos de propiedad. Así, las leyes y las políticas que observamos no son más que el resultado después de la pugna entre estructuras económicas alternativas, toda vez que una de ellas sale victoriosa y se establece de forma efectiva. &lt;b&gt;La superestructura implementa lo que requiere la estructura económica&lt;/b&gt;., requeridas a su vez por las fuerzas productivas subyacentes a la misma.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En resumen, podemos enumerar tres tesis sostenidas por el materialismo histórico: 1) Las fuerzas productivas tienden a desarrollarse &lt;i&gt;independientemente&lt;/i&gt; de la voluntad de los agentes, pero este desarrollo es de alguna forma consecuencia de las acciones que cada uno de los agentes realiza intentando mejorar su situación. 2) Las relaciones sociales de producción (o estructura económica) pueden explicarse por su &lt;i&gt;eficacia&lt;/i&gt; a la hora de organizar la actividad económica bajo un desarrollo tecnológico dado. 3) La superestructura política y legal es explicada por sus efectos a la hora de &lt;i&gt;estabilizar&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;legitimar&lt;/i&gt; la estructura económica existente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Desde este punto de vista, la &lt;i&gt;revolución&lt;/i&gt;, en sentido marxista, no puede verse más que como una consecuencia muchas veces necesaria en la pugna entre las distintas formas organizativas de la actividad económica, o en otras palabras, entre diversas estructuras económicas. Supongamos el desarrollo de los acontecimientos de forma esquemática. Primero nos encontramos ante una estructura económica concreta, pongamos, el feudalismo. Las relaciones de producción se definen bajo las categorías del señor y sus vasallos, en las que todos los medios de producción son propiedad del señor y en los que el vasallo no es por entero dueño de su propia fuerza laboral, a pesar de lo cual éste posee un cierto aunque asimétrico poder económico frente al señor. El desarrollo tecnológico (traigamos ahora a nuestra mente artilugios tan banales pero innovadores en su momento como la collera, el arado de vertedera, la rotación de cultivos, el desarrollo de las ciudades o las armas de pólvora) hacen que, a la larga, este tipo de relaciones de producción se vuelvan totalmente ineficientes para sobrellevar las consecuencias que estas innovaciones tecnológicas tienen sobre la sociedad. Así, el crecimiento económico derivado del output creciente en la agricultura dados los avances en artilugios y técnicas de cultivo habrían sido incapaces de reinvertirse de forma eficiente bajo el feudalismo, o al menos de forma cada vez más divergente. El desarrollo de las ciudades y el consiguiente aumento del comercio llevó a una pérdida relativa del poder económico de los señores cada vez mayor, algo que además se agravó bajo el descubrimiento de las armas de pólvora, que dotaron de un nuevo medio de defensa o ataque a las ciudades frente al tradicional método guerrero de los señores, basados en la caballería y las levas campesinas y en el empleo de los castillos como medios de defensa y de organización coercitiva de la vida comunal. Todas estas consecuencias provocaron una divergencia cada vez más creciente entre la &lt;i&gt;situación real&lt;/i&gt; de la economía y su &lt;i&gt;caracterización legal&lt;/i&gt;., pero las leyes y políticas seguían legitimando y defendiendo mdiante el empleo de la coacción estatal las antiguas relaciones productivas, ya desafasadas o caducas. &lt;b&gt;La revolución, en muchos casos violenta, se constituye así únicamente como un medio para eliminar tales barreras legales y ajustar de forma coherente la superestructura a la estructura económica realmente existente&lt;/b&gt;. A modo de ejemplo, el propio Tocqueville declara a propósito de la Revolución Francesa de 1789, en su obra &lt;i&gt;El Antiguo Régimen y la Revolución&lt;/i&gt;, que: &lt;i&gt;"Una cosa sorprende a primera vista: la Revolución, cuyo objeto propio consistía, como hemos visto, en abolir por todas partes el resto de las institucioens medievales, no estalló en los países en que estas institucioens, mejor conservadas, se hacían sentir al pueblo con más fuerza en su rigor, sino por el contrario, en aquellos en que éste se percibía menos; de suerte que su yugo pareció más insoportable donde en realidad era menos pesado"&lt;/i&gt; [1]. O en otras palabras, la Revolución Francesa se dio precisamente en Francia porque era allí donde la superestructura había alcanzado frente a la estructura económica su mayor grado de &lt;i&gt;divergencia&lt;/i&gt;. De ahí que, a pesar de la tradición institucional y del aparente poder del Estado francés, la situación fuese bastante más apta para el inicio de una revolución, y también para su éxito y legitimación posterior.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[1] Alexis de Tocqueville, &lt;i&gt;"El Antiguo Régimen y la Revolución"&lt;/i&gt; (1856, pág. 54). La edición en castellano que tengo yo concretamente es la de Alianza Editorial (2004). ISBN: 84-206-5561-8. Como nota al margen, tanto por sus escritos como por las conclusiones que de ellos se desprenden, en muchos sentidos consideraría a Tocqueville como el verdadero creador del materialismo histórico en cuanto al reconocimiento de sus factores esenciales y de las causas que motivan el cambio social. En cualquier caso, y más allá de identificar posibles antecedentes intelectuales, a Marx le corresponde por entero la labor de haberlo formulado dentro de un marco analítico completo y con pretensión de generalidad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-iv.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-iv.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-8456556328047943869?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/8456556328047943869/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-iv.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/8456556328047943869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/8456556328047943869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-iv.html' title='&quot;Free to Lose&quot;, de John E. Roemer (IV): materialismo histórico'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-4531799967138133405</id><published>2010-10-19T14:24:00.001+02:00</published><updated>2010-10-19T14:26:35.430+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Roemer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marxismo'/><title type='text'>"Free to Lose", de John E. Roemer (III bis): clase, riqueza y explotación</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Siguiendo con la entrada anterior, hemos visto la correspondencia que Roemer establece primero entre riqueza y clase social, y después, entre clase social y explotación, para las que formula sendos teoremas. Cabe reconocer la sencillez, pero a la vez efectividad, de las matemáticas que el autor usa en su proceso de formalización, especialmente en sus demostraciones. No obstante, más allá de su consistencia lógica, cabría preguntarnos, ¿realmente estos dos teoremas se cumplen &lt;i&gt;siempre&lt;/i&gt;? La pregunta nos hace remitirnos a los supuestos iniciales. Consideremos, una vez más, el siguiente ejemplo de Roemer:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Supongamos dos agentes, Adam y Karl, un bien, maíz, y dos factores productivos, trabajo y maíz (capital), igual que en el ejemplo de la entrada anterior. Las preferencias de los agentes, que están en función del maíz consumido y del trabajo, en este caso se definen como:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Karl prefiere (⅔,0) a (1,1)&lt;br /&gt;Adam prefiere&amp;nbsp;(3⅓, 4) a (3,3)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Las tecnologías de producción son nuevamente la Fábrica y la Granja, que a modo de recordatorio se definen como:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Granja: 3 días de trabajo + 0 semillas → 1 unidad de maíz&lt;br /&gt;Fábrica: 1 día de trabajo + 1 semilla → 2 unidades de maíz, brutas, o 1 unidad, neta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La distribución de las dotaciones iniciales es &lt;i&gt;desigualitaria&lt;/i&gt;: Adam posee 3 uds. de capital, Karl posee sólo 1 (por lo demás, los dos agentes son en este caso idénticos). Asumamos, como siempre, que los dos desean reponer su stock de capital para el final de la semana (de forma que a la semana siguiente comiencen con las mismas dotaciones iniciales). ¿Cuáles son las posibilidades? Cada uno podría trabajar de forma autárquica. En ese caso, Karl conseguiría la cesta (1,1), trabajando su 1 ud. de capital en la Fábrica en 1 día, produciendo así 1 ud. de maíz, neta. Adam conseguiría la cesta (3,3) de la misma forma. No obstante, ambos pueden hacerlo mejor. Supongamos que &lt;i&gt;Karl ofrece contratar a Adam&lt;/i&gt; a un salario real de w = ⅓ ud. de maíz por día (este salario es el competitivo, como concluímos en los ejemplos de las entradas anteriores). Así, Karl contrata a Adam para que trabaje su 1 ud. de capital (de Karl) y paga a Adam w =&amp;nbsp;⅓, quedándose con un beneficio de ⅔ uds. de maíz. Adam ya ha trabajado por su cuenta 3 días para obtener 3 uds. de maíz, netas. Además, el trabaja para Karl 1 día al salario anunciado, con lo cual al final de la semana logra obtener la cesta (3⅓, 4), mientras que Karl obtiene la cesta (⅔,0). Este resultado es Pareto superior al obtenido en un estado de autarquía, según las preferencias de los agentes que hemos definido para este ejemplo. Siendo algo más precisos sobre sus preferencias, esta situación de hecho puede constituir un equilibrio entre Karl y Adam. Nótese que en este equilibrio Karl está explotando a Adam; Karl no trabaja en absoluto y vive del trabajo de Adam. Este proceso puede repetirse a lo largo de las semanas. Sin embargo, Karl es el pobre y Adam es el rico. De esta forma, &lt;b&gt;el análisis de la &lt;i&gt;explotación&lt;/i&gt; falla a la hora de reflejar la desigualdad inicial en la posesión de los medios de producción&lt;/b&gt; (o en un sentido amplio, de las dotaciones iniciales).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Este ejemplo muestra que la correspondencia entre explotación y riqueza establecida anteriormente &lt;i&gt;aquí no se cumple&lt;/i&gt;, dado que los agentes no poseen &lt;i&gt;preferencias de subsistencia&lt;/i&gt;. El &lt;i&gt;Teorema de Correspondencia Clase-Explotación&lt;/i&gt; sí se sigue cumpliendo (Karl es quien contrata trabajo y Adam es quien lo vende, luego &lt;i&gt;Karl explota a Adam&lt;/i&gt;, como señala el ejemplo), y de hecho, Roemer afirma que su cumplimiento es independiente de las preferencias de los agentes. Sin embargo, el &lt;i&gt;Teorema de Correspondencia Clase-Riqueza&lt;/i&gt; es sólo &lt;i&gt;contingentemente&lt;/i&gt; cierto, es decir, depende del tipo de preferencias que posean los agentes. A pesar de todo, Roemer asegura que, al margen de este ejemplo, el teorema es válido para un rango amplio de preferencias (salvo que éstas sean &lt;i&gt;demasiado&lt;/i&gt; extravagantes).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ante esta situación, Roemer concluye que &lt;b&gt;el análisis de la explotación &lt;i&gt;no&lt;/i&gt; debería constituir el centro de atención de la teoría económica marxista&lt;/b&gt;, en tanto en ciertas circunstancias puede no reflejar correctamente una distribución inicial desigualitaria y, por tanto, puede llevar a equívocos a la hora de juzgar su carácter éticamente reprobable o el de sus causas previas (que, a fin de cuentas, es el objetivo último de su teoría). En esta línea, el autor aporta una nueva definición de explotación, menos técnica pero más genérica, en la que establece que &lt;b&gt;un agente sufre explotación si su utilidad presente es menor &lt;i&gt;comparada&lt;/i&gt; con aquélla que obtendría en una situación en la que se parte de una distribución igualitaria de las dotaciones iniciales&lt;/b&gt;. Obsérvese que esta definición, genérica, puede aplicarse para todos los tipos de explotación que vimos anteriormente. No obstante, este enfoque es &lt;i&gt;contrafactual&lt;/i&gt;, pues las conclusiones que podamos extraer dependen de cómo representemos esa &lt;em&gt;supuesta&lt;/em&gt; situación igualitaria que nos servirá de marco de comparación.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-iii-bis.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-iii-bis.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-4531799967138133405?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/4531799967138133405/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-iii-bis.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/4531799967138133405'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/4531799967138133405'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-iii-bis.html' title='&quot;Free to Lose&quot;, de John E. Roemer (III bis): clase, riqueza y explotación'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-6035959374112266990</id><published>2010-10-18T22:59:00.005+02:00</published><updated>2010-11-23T03:17:06.338+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Roemer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marxismo'/><title type='text'>"Free to Lose", de John E. Roemer (III): clase, riqueza y explotación</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En la anterior entrada nos dedicamos a desarrollar una serie de ejemplos que mostraban como la explotación, en sentido técnico, podía surgir a través del proceso de mercado. En esta línea, extrajimos dos conclusiones. &lt;b&gt;Primero, que la explotación siempre aparece ante una &lt;i&gt;distribución desigualitaria&lt;/i&gt; de las dotaciones iniciales entre los agentes de una economía. Segundo, la explotación no siempre es reprobable, de hecho, sólo lo es si las &lt;i&gt;condiciones previas&lt;/i&gt; que dan pie a una distribución desigual de esas dotaciones iniciales son reprobables.&lt;/b&gt; Ésto es así porque, como vimos en el último ejemplo, incluso ante una distribución igualitaria de capital entre nuestros dos agentes representativos, la explotación aparecía, esta vez motivada por una diferencia entre tasas de preferencia temporal. Si esas tasas de preferencia temporal tienen una explicación causal (por ejemplo, motivada por el ambiente familiar o social, o por el tipo de educación recibida) es algo en todo caso discutible, pero de ser reprobable, entonces esa diferencia entre los agentes es reprobable, y por lo tanto la explotación que surge de esa condición también lo es.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ahora, seguimos con un análisis algo más detallado sobre el concepto de &lt;i&gt;clase social&lt;/i&gt;. &lt;b&gt;Roemer afirma que el surgimiento y configuración de una clase social definida se produce a través del proceso del mercado, en el que cada agente maximiza su utilidad dada su riqueza inicial&lt;/b&gt; (en un sentido amplio, sus dotaciones iniciales). Éste planteamiento es súmamente importante, &lt;b&gt;pues prescinde de cualquier posible elemento de &lt;i&gt;coerción&lt;/i&gt; en el establecimiento de una estructura de clases&lt;/b&gt; [1]. La restricción presupuestaria de cada agente se define en función de sus posibilidades de consumo, por la parte del gasto, y por los ingresos que puede obtener bien trabajando él mismo, contratando a terceros a cambio de un salario o trabajando para otro, percibiendo así un salario por ello (podríamos plantear una restricción equivalente en términos del mercado de capitales y tipos de interés, como vimos en la entrada anterior). Cónstese que tanto el gasto como los ingresos vienen definidos en términos reales [2].&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿Qué ocurre si resolvemos este problema de optimización? Dependiendo de la &lt;i&gt;riqueza inicial&lt;/i&gt; de los agentes, las posibilidades para obtener ingresos con los que satisfacer su consumo varían. Así, un agente rico maximizará su utilidad si se dedica a contratar a otros agentes para que trabajen su capital. Un agente pobre, que no posee nada de capital, únicamente podrá maximizar su utilidad vendiendo su trabajo a alguno, o varios, de los agentes ricos. Entre estas dos opciones se abren varias posibilidades de agentes que podríamos denominar "clases medias", que dependiendo de su riqueza trabajarán por su cuenta, contratarán algunos trabajadores o venderán parte de su trabajo, en distintas proporciones. El resultado dilucidado por Roemer se muestra en la siguiente tabla:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TLymvOwZjXI/AAAAAAAAAIk/0sI2lG3Ixqo/s1600/tablaroemer1.bmp" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="122" src="http://3.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TLymvOwZjXI/AAAAAAAAAIk/0sI2lG3Ixqo/s400/tablaroemer1.bmp" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;De forma equivalente, como establecimos en la entrada anterior, podemos suponer una división en clases sociales pareja en presencia de un mercado crediticio, en conjunción o alternativamente a un mercado laboral. La estructura social resultante, en la que la relación crediticia puede ser llevada a cabo de forma directa o a través de intermediarios financieros, puede apreciarse en la siguiente tabla (nótese la equivalencia con la anterior):&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TLym80b1eRI/AAAAAAAAAIo/DNVtszJ4_lg/s1600/tablaroemer2.bmp" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="123" src="http://1.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TLym80b1eRI/AAAAAAAAAIo/DNVtszJ4_lg/s400/tablaroemer2.bmp" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los posibles resultados llevan a Roemer al enunciado de dos teoremas fundamentales para su marco analítico. Al primero lo denomina &lt;b&gt;&lt;i&gt;Teorema de Correspondencia Clase-Riqueza&lt;/i&gt;, &lt;/b&gt;que establece que&lt;b&gt; cuanto mayor sea la riqueza inicial de un agente, más alto se encontrará dentro de la escala de estructura social&lt;/b&gt;. Al segundo, paralelamente, se le nombra como &lt;b&gt;&lt;i&gt;Teorema de Correspondencia Clase-Explotación&lt;/i&gt;, &lt;/b&gt;que viene a decir que&lt;b&gt; los agentes que optimizan su utilidad colocándose como empleadores de trabajo son explotadores, mientras que los que optimizan su utilidad vendiendo su trabajo son explotados&lt;/b&gt;. Estas dos consecuencias, recalca Roemer, emergen como caracterísicas endógenas de los agentes en el equilibrio de esta economía: no están postuladas de antemano. Obsérvese que ambos teoremas pueden ser descritos en términos del mercado de capitales e, inclusive, en términos de &lt;i&gt;países&lt;/i&gt; (ya hablemos de relaciones laborales a través de migraciones, ya hablemos de relaciones crediticias a través de los mercados internacionales).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En base a estas correspondencias, de hecho, podemos establecer distintas formas de explotación según los derechos de propiedad vigentes en cada periodo histórico, ya que los mismos definen el rango y la composición de las dotaciones iniciales de los agentes (y por tanto, de las decisiones de optimización que pueden tomar). Así, Roemer define una &lt;b&gt;&lt;i&gt;explotación feudal&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; como aquélla aparejada a la existencia de &lt;i&gt;derechos de propiedad sobre el trabajo ajeno &lt;/i&gt;(como en la relación siervo-vasallo). Sigue una &lt;b&gt;&lt;i&gt;explotación capitalista&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, como aquélla que se relaciona con la existencia de &lt;i&gt;derechos de propiedad sobre los medios de producción o, lo que es lo mismo, el capital&lt;/i&gt;. Y por último, Roemer habla incluso de una &lt;b&gt;&lt;i&gt;explotación socialista&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, que se da por la existencia de &lt;i&gt;derechos de propiedad sobre los talentos innatos o capacidades propias&lt;/i&gt; (que desde el paradigma marxista, sí, tampoco resultan justificables). Nótese que, acorde al carácter progresivo del desarrollo histórico según el marximo, &lt;i&gt;cada tipo de explotación conlleva la anulación o elimianción de derechos de propiedad que estaban definidos en el periodo previo&lt;/i&gt;. Así, el capitalismo, si bien prohíbe cualquier derecho de propiedad relacionado con la posesión del trabajo ajeno (en el ejemplo anterior, el señor tiene derechos sobre el trabajo del vasallo en determinadas circunstancias, y viceversa) mantiene, e incluso refuerza, los derechos de propiedad sobre el capital. Obviamente, el paso de una economía capitalista a una socialista llevaría a su vez aparejada la eliminación de los derechos de propiedad sobre los medios de producción, pero no sobre las cualidades innatas o talentos de cada persona.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No obstante, como sumario de todas ellas y en términos generales, la definición que da Roemer de explotación, en sentido técnico, es la que expusimos en la primera entrada de esta serie, a saber: &lt;b&gt;un trabajador sufre explotación si el trabajo que emplea en un proceso de producción es mayor que el trabajo encerrado en las mercancías que puede comprar con el salario percibido por dicho proceso&lt;/b&gt;. Esta circunstancia se dá para cualquier tipo de explotación entre las antes descritas, y obviamente, mantiene una relación muy estrecha con la definición que de los derechos de propiedad se haga en cada periodo histórico o lugar considerado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;br /&gt;[1] Como me aclara Citoyen, la ausencia de coerción es una contribución fundamental de Roemer en cuanto a la configuración de una estructura de clases. Por ejemplo, &lt;b&gt;Samuel Bowles&lt;/b&gt; en su libro "&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://press.princeton.edu/titles/7610.html"&gt;Microeconomics: Behaviour, Institutions and Evolution&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;" defiende esta postura desde un punto de vista evolutivo, lo que da idea del calado de la aportación de Roemer.&lt;br /&gt;[2] Las conclusiones que se muestran en las tablas de esta entrada se extraen a través de la resolución de un problema matemático relativamente simple, que pasa después por una demostración rigurosa de sus postulados y resultados. Si no las incluyo es, meramente, por economía de espacio (ver capítulo 4 del libro).&lt;br /&gt;P.D. En la próxima entrada, antes de pasar a una nueva sección, se me hace necesario hacer un bis para exponer un ejemplo concreto pero de suma importancia, que entronca con todas las conclusiones que se han expuesto previamente. Si no lo hago en esta entrada es, precisamente, por cuestión de espacio. A pesar de la extensión deliberada de la serie, como digo, el ejemplo resulta vital no sólo para poder comprender realmente el alcance de las conclusiones expuestas, sino también a la hora de abordar una crítica efectiva, dado el caso.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-iii-clase.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-iii-clase.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-6035959374112266990?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/6035959374112266990/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-iii-clase.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/6035959374112266990'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/6035959374112266990'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-iii-clase.html' title='&quot;Free to Lose&quot;, de John E. Roemer (III): clase, riqueza y explotación'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TLymvOwZjXI/AAAAAAAAAIk/0sI2lG3Ixqo/s72-c/tablaroemer1.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-1859258640308336435</id><published>2010-10-18T11:56:00.004+02:00</published><updated>2010-10-19T14:50:04.399+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Roemer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marxismo'/><title type='text'>"Free to Lose", de John E. Roemer (II): explotación</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En la anterior entrada explicamos qué define Roemer por &lt;i&gt;tiempo de trabajo socialmente necesario&lt;/i&gt; (o &lt;i&gt;SNLT&lt;/i&gt;). Este concepto resulta enormemente importante para comprender qué entiende Roemer por explotación, en un sentido técnico. No obstante, en los dos ejemplos expuestos, pudimos comprobar que, tanto en una situación autárquica como en presencia del mercado laboral, no aparecía ningún indicio de algo que pudiésemos denominar &lt;i&gt;explotación&lt;/i&gt;. Cada agente, en ambos casos, &lt;i&gt;trabajaba únicamente el SNLT&lt;/i&gt;. Además, vimos cómo en el segundo ejemplo, al introducir un mercado laboral, aparecía una división social del trabajo que daba lugar a una estructura de clases; pero esta circunstancia tampoco daba pie a explotación. Ésto es importante, pues se establecen dos primeras conclusiones. &lt;b&gt;Primero, que un mercado laboral no da pie &lt;i&gt;necesariamente&lt;/i&gt; a explotación. Segundo, que el que exista una estructura de clases (p.ej. empleadores y empleados) &lt;i&gt;tampoco&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, en el ejemplo anterior supusimos una distribución inicial &lt;i&gt;igualitaria&lt;/i&gt;, es decir, cada agente partía con la misma dotación de capital k = ½. ¿Qué sucede si la dotación inicial de capital es distinta? Retomemos el ejemplo anterior y supongamos ahora que 10 agentes poseen una dotación inicial de k = 50 uds. de maíz y los 990 agentes restantes no poseen ninguna. El único activo productivo que éstos agentes poseen es su &lt;i&gt;fuerza de trabajo&lt;/i&gt;, ésto es, su capacidad para trabajar. Por simplicidad, llamaremos a los agentes que poseen capital "ricos", y a los que no, "pobres". En una situación autárquica, puede verse que los pobres trabajan 3 días en la Granja, obteniendo así una 1 ud. de maíz. Los ricos, por su parte, basta con que trabajen un día en la Fábrica invirtiendo 1 ud. de maíz, obteniendo al final de la semana 1 ud. de maíz, neta.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No obstante, esta situación no es un equilibrio. Los ricos podrían hacerlo mucho mejor, dadas sus dotaciones iniciales de capital. A través de un mercado laboral, los ricos pueden convertirse en "capitalistas" y contratar trabajo. De esta forma, los agentes ricos constituyen el grupo C y los pobres, que ahora llamaremos "campesinos", el V (como en el segundo ejemplo de la entrada anterior). ¿Cuánto contratarán y a qué salario? Puede verse que los capitalistas ofrecerán trabajar su stock de capital a un salario real w = &amp;nbsp;⅓ ud. de maíz por día (o 3 días de trabajo por 1 ud. de maíz). A este salario, los campesinos están indiferentes entre trabajar en la Fábrica o en la Granja. Si el salario fuese menor, ningún campesino querría trabajar en la Fábrica; mientras que si fuese mayor, los campesinos afluirían en masa hacia la Fábrica por tanto constituye un trato mejor que trabajar en la Granja (pero el stock total de capital es insuficiente para abastecer esa oferta laboral). Por tanto, dado el salario w = &amp;nbsp;⅓ ud. de maíz, la oferta laboral se situará entre 0 días y 3 * 990 = 2.970 días. El equilibrio que se obtendría sería el siguiente. Los capitalistas contratan únicamente el número de campesinos requerido para utilizar el total de su stock de capital (K = 500). Ésto requiere 500 días de trabajo, o 500 / 3 = 166,67 campesinos, cada uno de los cuales se convierte en un "obrero" y gana 1 ud. de maíz por 3 días de trabajo (w = &amp;nbsp;⅓). Los restantes 823.33 campesinos mantienen su situación trabajando en la Granja. Los capitalistas, como clase, trabajan 0 días; los obreros producen 1.000 uds. de maíz, 500 de las cuales replazan el stock de capital, 166,67 son pagadas como salarios y las restantes ⅔ * 500 = 333.33 uds. de maíz constituyen &lt;i&gt;beneficios&lt;/i&gt;. Así, cada capitalista obtiene 33.3 uds. de maíz como beneficio en este equilibrio, sin trabajar ni un sólo día. Desde luego cada uno puede consumir 1 ud. de maíz, o mucho más que eso; o también puede acumular maíz, es decir, capital.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En el equilibrio que acabamos de presentar, hay tres &lt;i&gt;clases sociales&lt;/i&gt;: &lt;i&gt;capitalistas&lt;/i&gt;, que no trabajan pero contratan trabajo y obtienen beneficios; &lt;i&gt;obreros&lt;/i&gt;, que trabajan para los capitalistas y ganan un salario de subsistencia; y &lt;i&gt;campesinos&lt;/i&gt;, quienes no trabajan para los capitalistas y ganan un salario de subsistencia. Cada obrero y campesino trabajan 3 días para obtener una 1 ud. de maíz, pero en el ejemplo de la anterior entrada concluímos que la cantidad de trabajo encerrado en 1 ud. de maíz es de 2 días, dadas las demandas de la sociedad. Por tanto, la &lt;i&gt;explotación&lt;/i&gt; ha surgido en este modelo, debido a que los capitalistas trabajan &lt;i&gt;menos&lt;/i&gt; que el SNLT, en tanto que los obreros y los campesinos trabajan &lt;i&gt;más&lt;/i&gt; que el SNLT.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿Cuáles son las razones que han surgir la explotación en este modelo? Dos merecen mencionarse: la &lt;i&gt;escasez relativa de capital respecto a la oferta laboral&lt;/i&gt; y la &lt;i&gt;diferente distribución del stock de capital&lt;/i&gt; entre los agentes. Sobre el segundo, la comparación entre el último modelo y los de la entrada precedente ofrece suficiente aclaración. En cuanto a la escasez relativa de capital, hemos visto que, dado el stock de capital inicial del anterior ejemplo (K = 500) la economía era incapaz de "reproducirse" (reproducir o amortizar el stock de capital inicial) usando únicamente la tecnología de la Fábrica (que es la más eficiente). Pensemos por el contrario que el capital es relativamente abundante. Si lo es de forma suficiente, puede darse la situación de que todos los campesinos pudiesen trabajar el stock de capital de los capitalistas en la Fábrica, pudiendo quedar, aún así, ociosa una fracción del mismo. En tales circunstancias, los capitalistas comenzarían a competir entre sí tratando de contratar trabajadores, elevando el salario real pagado a los mismos, hasta el punto en que, técnicamente, los beneficios fuesen nulos (concretamente, este resultado se alcanza cuando el salario real w = 1 ud. de maíz al día). En este caso, &lt;i&gt;la explotación virtualmente desaparece&lt;/i&gt;. Obviamente, el SNLT habrá a su vez descendido al incrementarse el stock de capital de la economía (ya que la sociedad no tiene que recurrir a la tecnología menos eficiente, que en este caso es la Granja). La esencia del capital, apunta Roemer, es que se trata de un input que no puede ser producido instantáneamente. Requiere tiempo, y por tanto ha de considerarse dado para cada periodo. Sea producido en el pasado, o bien apropiado de la naturaleza (como la tierra), en cualquier caso, cuando el capital se convierte en propiedad privada y es distribuido de una manera desigual entre la sociedad, la diferenciación y la explotación aparecen como consecuencia del proceso de mercado. &lt;b&gt;Por tanto, la causa de que exista &lt;i&gt;explotación&lt;/i&gt; se debe a una &lt;i&gt;desigual distribución de las dotaciones iniciales&lt;/i&gt;, y no debido a la existencia de un mercado laboral o de una estructura de clases, como el marxismo clásico sostenía&lt;/b&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Otra cuestión que conviene aclarar es que, hasta el momento, únicamente hemos hablado de la posible existencia de un mercado laboral pero, ¿qué decir de los mercados de capitales? ¿No cumplirían acaso una función análoga, respecto a la distribución inicial del capital, que los mercados laborales? Roemer demuestra que sí. De hecho, resulta indiferente hablar de mercados de capitales, donde unos agentes contratan trabajo y otros lo venden, que hablar de un mercado de capitales donde unos agentes prestan capital y otros lo toman prestado. Los beneficios y los intereses son las contrapartidas de estos procesos en ambos casos y, dados los mismos datos en los ejemplos considerados, ambas tasas coinciden (cónstese que no siempre sucede así, sólo bajo ciertas condiciones como las de los ejemplos, pero pasar por alto esta salvedad llevó a los marxistas clásicos a considerar que beneficios e interés son &lt;i&gt;esencialmente&lt;/i&gt; lo mismo). Las relaciones no acaban ahí, ya que &lt;strong&gt;Roemer llega a postular un teorema en el que demuestra que, bajo las condiciones planteadas, en una economía surgen beneficios y/o intereses &lt;em&gt;si y sólo si&lt;/em&gt; existe explotación&lt;/strong&gt;. Como digo, el autor demuestra todas estas equivalencias en profusos ejemplos, pero por motivos de espacio y economía didáctica los pasaré por alto (no obstante, sobre esta equivalencia y su relación con las clases sociales y la explotación me extenderé más detalladamente en la siguiente entrada).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, aunque podemos concluir la aparición de la explotación, en sentido técnico, la moralidad o no de este resultado, &lt;i&gt;desde la ética marxista&lt;/i&gt;, no es algo que quede tan &lt;i&gt;claro&lt;/i&gt;. Es más, las cosas pueden complicarse bastante. Consideremos el siguiente ejemplo de Roemer, para el cual retomamos en parte los anteriores: Supongamos dos agentes, Adam y Karl. Ambos parten con una dotación incial de capital de k = ½. Las tecnologías son las mismas que en los ejemplos anteriores. Karl es tremendamente averso a trabajar en el presente: él únicamente quiere consumir 1 ud. de maíz por semana, sujeto a la restricción de que también quiere renovar su stock de capital inicial en cada periodo. En la primera semana, él trabaja ½ día en la Fábrica (utilizando todo su stock de capital) y 1½ día en la Granja, produciendo un total de 1½ uds. de maíz, de las cuales consume 1 ud. de maíz y ½ se dedica a renovar su stock de capital para el siguiente periodo. Adam acumula durante la primera semana; él trabaja ½ día en la Fábrica, utilizando su stock inicial de capital, y 4½ días en la Granja, produciendo 2½ uds. de maíz, brutas. Después de consumir 1 ud. de maíz, le quedan 1½ uds. de maíz con la que empezar la semana siguiente. En la segunda semana, Karl trabaja ½ día en la Fábrica, utilizando su stock inicial de capital; ahora, en vez de ir a la Granja, pide prestada la 1½ ud. de maíz remanente de Adam para trabajarla en la Fábrica. Ésto le lleva a Karl precisamente 1½ días en los que produce 3 uds. de maíz, brutas. De las 3 uds. de maíz, él se queda ½ ud. de maíz (que sumada a la ½ ud. que había obtenido en la Fábrica previamente suman 1 ud., que es justo lo que quiere consumir) y devuelve 2½ unidades de maíz a Adam (1½ que le prestó y 1 ud. más en concepto de intereses). De hecho, Karl está bastante contento con este acuerdo, ya que él sólo ha trabajado 2 días y ha recibido 1½ uds. de maíz, lo cual supone el mismo resultado que si hubiese ido a trabajar a la Granja. En otras palabras, la tasa de interés que le ha cargado Adam (66.6%) es justamente la tasa a la que Karl se muestra indiferente entre pedir prestado o trabajar por su cuenta en la Granja (puede verse fácilmente que si hay mucha gente como Karl y poca como Adam, entonces la competencia llevará la tasa de interés, sea cual sea, a ese valor). Adam, por su parte, recibe un beneficio de 1 ud. de maíz por el trabajo de Karl, que consume, lo cual le deja una vez más para comenzar la siguiente semana con 1½ ud. de maíz. Adam no ha trabajado en absoluto en la semana 2. Este acuerdo puede prolongarse indefinidamente en el futuro, con Karl trabajando 2 días y consumiendo 1 ud. de maíz por semana y con Adam consumiendo 1 ud. de maíz por semana y trabajando 5 días la primera semana y nada el resto. Cabe aclarar que el mismo resultado se hubiese obtenido si, en vez de producirse un préstamo, Adam hubiese contratado a Karl para trabajar en la Fábrica (a un salario real que como en los ejemplos anteriores refleja el coste de oportunidad de Karl de ser contratado, ésto es, w = ⅓ uds. de maíz por día).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Claramente, surge &lt;i&gt;explotación&lt;/i&gt; (tal y como la hemos definido) en este acuerdo en todas las semanas excepto en la primera. Eso sí, ¿hay algo &lt;i&gt;moralmente&lt;/i&gt; objetable en ella? No, al menos en principio. La distribución incial del stock total de capital es &lt;i&gt;igualitaria&lt;/i&gt;, pero eso no ha impedido que surja explotación, debido a la existencia de diferentes &lt;i&gt;tasas de preferencia temporal&lt;/i&gt;. ¿Qué podemos decir de este resultado? &lt;b&gt;Roemer concluye que la explotación, en sentido técnico, únicamente puede considerarse éticamente reprobable si las causas de la distribución inicial de dotaciones (sean distintas o no) son igualmente reprobables&lt;/b&gt;. En este ejemplo, por tanto, no hay nada que reprobar. &lt;i&gt;La explotación no sería inmoral&lt;/i&gt;. Roemer obviamente no se queda del todo satisfecho con su conclusión, y en secciones siguientes de su libro, analiza las posibles razones que pueden dar lugar a distribuciones iniciales reprobables (de hecho, la existencia de diferentes tasas de preferencia para distintos agentes puede tener una justificación por la existencia de condiciones reprobables previas, apunta Roemer, y por lo tanto no serían justificables por sí mismas).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;P.D. En la siguiente entrada, trataré el análisis que Roemer hace de la relación entre clases sociales, riqueza inicial, beneficios y explotación, además de extenderme algo más en este último concepto, sentando definitvamente algunas conclusiones. Tras ésta, seguirá otra entrada en la que trataré, ahora sí en menos detalle, algunas cuestiones relacionadas con el materialismo histórico y la teoría de la justicia particular que propone Roemer, en consonancia con lo anterior. La última entrada estará dedicada a repasar las conclusiones y, cómo no, a criticarlas en su justa medida. Nuevamente, pido disculpas por el grado de formalismo de la entrada. Aunque pueden llevar a confusión, considero que los ejemplos expuestos, si se entienden correctamente (y por tanto, si he sido capaz de expresarlos de forma clara) son la mejor forma de comprender las conclusiones que Roemer extrae, además de aportar una excelente base para una crítica lo más rigurosa posible.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-ii.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-ii.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-1859258640308336435?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/1859258640308336435/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-ii.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/1859258640308336435'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/1859258640308336435'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-ii.html' title='&quot;Free to Lose&quot;, de John E. Roemer (II): explotación'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-4541173935297375841</id><published>2010-10-17T01:53:00.006+02:00</published><updated>2010-10-18T19:58:43.387+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Roemer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Marxismo'/><title type='text'>"Free to Lose", de John E. Roemer (I): introducción</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Acabo de terminar el libro de &lt;b&gt;John E. Roemer&lt;/b&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;"&lt;a href="http://books.google.es/books?id=yQGCJb0FR7cC&amp;amp;printsec=frontcover&amp;amp;dq=free+to+lose&amp;amp;source=bl&amp;amp;ots=9VKYJiLorT&amp;amp;sig=Ew4URCOhrRrrzSDuQOIVHt9Kb8s&amp;amp;hl=es&amp;amp;ei=rxi6TOXiH8WS4gahyfHNDg&amp;amp;sa=X&amp;amp;oi=book_result&amp;amp;ct=result&amp;amp;resnum=3&amp;amp;ved=0CCcQ6AEwAg#v=onepage&amp;amp;q&amp;amp;f=false"&gt;Free to lose, an introduction to marxist economic philosophy&lt;/a&gt;"&lt;/i&gt; (1988)&lt;/b&gt;. A decir verdad, tenía bastantes ganas de leerlo desde hacía tiempo (concretamente, desde la entrada&amp;nbsp;que le dedicó &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.lorem-ipsum.es/blogs/laleydelagravedad/"&gt;Citoyen&lt;/a&gt;&lt;/b&gt; picase mi curiosidad). Cabe decir que ni ideológica ni económicamente puedo declararme marxista, pero ¿quién puede resistirse a una obra que pretende reconstruir analíticamente los fundamentos de esta teoría económica? Más aún cuando Roemer, a pesar de remarcar el indiscutible trasfondo ético de su obra, se propone emplear las herramientas de la propia economía neoclásica. En una breve serie de entradas quisiera reseñar (bueno, algo más extenso que una simple reseña) la contribución de Roemer desde sus conceptos más destacados, obviamente, sin prescindir de una valoración crítica por otra parte más que deseable.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Así, Roemer comienza definiendo el concepto marxista de &lt;i&gt;explotación&lt;/i&gt; en un sentido técnico. Primero define el &lt;b&gt;&lt;i&gt;tiempo de trabajo socialmente necesario&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; (&lt;i&gt;socially necessary labor time&lt;/i&gt;, o &lt;i&gt;SNLT&lt;/i&gt;) como aquel que, dadas las tecnologías, el stock de capital y los requerimientos de consumo, es necesario para producir una cierta cantidad de una mercancía y para reproducir o amortizar el capital empleado en el proceso (en sus ejemplos, mercancía es equivalente a &lt;i&gt;commodity&lt;/i&gt;). De aquí define el &lt;b&gt;&lt;i&gt;trabajo encerrado en una mercancía&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; (&lt;i&gt;labor imbodied in goods&lt;/i&gt;) como el tiempo de trabajo requerido para producir una unidad de la misma. Por tanto, el SNLT es el trabajo encerrado en una cesta de consumo dada. Entonces decimos que &lt;b&gt;un trabajador sufre &lt;i&gt;explotación&lt;/i&gt; si el trabajo que emplea en un proceso de producción es mayor que el trabajo encerrado en las mercancías que puede comprar con el salario percibido por dicho proceso&lt;/b&gt;. De esta forma, Roemer consigue redefinir uno de los puntales de la teoría marxista prescindiendo de la &lt;b&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_del_valor_trabajo"&gt;teoría del valor-trabajo&lt;/a&gt;&lt;/b&gt; utilizada hasta entonces, que considera &lt;i&gt;errónea&lt;/i&gt; (como lo hace la economía ortodoxa desde los tiempos de la revolución marginalista). Aunque los conceptos que a continuación se introducen son necesarios para entender qué se define por explotación, nos centraremos en ésta en la próxima entrada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Consideremos el ejemplo de Roemer: Supongamos una sociedad formada por 1.000 individuos, que son idénticos y tienen pleno conocimiento de las tecnologías de producción disponibles. Sólo se produce un bien, maíz, que es producido por dos &lt;i&gt;inputs&lt;/i&gt;, trabajo y maíz (o sus semillas, que es el capital, así que tenemos el caso de un bien que a su vez constituye su propio capital). Cada individuo tiene &lt;i&gt;preferencias de subsistencia&lt;/i&gt;: cada uno necesita consumir 1 unidad de maíz a la semana (para sobrevivir, podría decirse), pero después de eso prefiere dedicar su tiempo al ocio en vez de trabajar. Además, suponemos que cada persona desea, dado el caso, reproducir su stock de semillas inicial. Así pues, la utilidad de cada individuo es una función del maíz y del ocio consumidos. Supongamos también que el stock de capital total inicial es de 500 (K = 500). Hay dos tecnologías de producción, que llamaremos "Fábrica" y "Granja", para las que el periodo de producción dura una semana, tal que:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Granja: 3 días de trabajo + 0 semillas → 1 unidad de maíz&lt;br /&gt;Fábrica: 1 día de trabajo + 1 semilla&amp;nbsp;→ 2 unidades de maíz, brutas, o 1 unidad, neta&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Asumamos ahora que la distribución inicial de los &lt;i&gt;medios de producción&lt;/i&gt;, o del stock de capital es igualitaria, es decir, cada agente posee la misma dotación inicial (500/1000 = ½ uds. de maíz). Dadas las tecnologías y las preferencias de los agentes, y teniendo presente que no hay comercio, &lt;i&gt;¿cuál es el equilibrio de esta economía?&lt;/i&gt; En este caso, la solución es que cada agente trabaja 2 días: ½ día en la Fábrica y 1½ día en la Granja. Supongamos que no hay costes de transacción, con lo cual cada agente puede cambiar instantáneamente y sin costes de tecnología de producción. Durante ½ día un agente trabaja en la Fábrica y planta su ½ ud. de maíz, que al final de la semana dará 1 ud. de maíz neta, lo cual es suficiente para reproducir su dotación inicial de capital,&amp;nbsp;½, dejándole otro&amp;nbsp;½ para su consumo. Como dadas sus preferencias necesita consumir 1 ud. de maíz, se traslada a la Granja, donde en&amp;nbsp;1½ días produce&amp;nbsp;½ ud. de maíz (sin necesidad de emplear capital, que por otra parte ha gastado previamente). Saquemos resultados. El SNLT requerido para producir 1.000 uds. de maíz (justo para que la sociedad sobreviva, dadas las preferencias) es de 2.000 días, o desde el punto de vista individual, el SNLT necesario para producir 1 ud. de maíz es 2 días. La sociedad usará todo su stock de capital primero en la Fábrica, que en una semana dará 500 uds. de maíz, netas, empleando en ello 500 días de trabajo; mientras tanto, las restantes 500 uds. de maíz se producirán trabajando un total de 1.500 días en la Granja (recuérdese que "días" es una unidad de medida, entendida como la suma de los días trabajados por todos los agentes de la sociedad). Cónstese que si variamos la cantidad de subsistencia deseada (por ejemplo, ahora cada agente desea consumir 2 uds. en vez de 1 ud. de maíz) el SNLT también variará, por lo tanto &lt;i&gt;el SNLT necesario para producir 1 ud. de maíz depende de la producción total requerida y de la fracción de esa producción que debe obtenerse utilizando la tecnología inferior&lt;/i&gt; (en este caso, la Granja). De forma equivalente, podríamos decir que el &lt;i&gt;trabajo encerrado&lt;/i&gt; en 1 ud. de maíz es de 2 días.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No obstante, en el ejemplo anterior la situación es autárquica, no hay ningún tipo de intercambio entre los agentes de la economía. Ahora supongamos, retomando el ejemplo anterior, que hay dos grupos de agentes, 750 que denominamos C (compradores de trabajo) y 250 que denominamos V (vendedores de trabajo). Cada agente del grupo V trabaja ½ día en la Fábrica utilizando su&amp;nbsp;½ ud. de capital, que al final de la semana le reporta&amp;nbsp;½ ud. de maíz, neta. Como necesita otra&amp;nbsp;½ ud. de maíz para satisfacer su consumo, en lugar de ir a la Granja, decide ofrecer su trabajo a algún miembro del grupo C, o a varios de ellos. ¿Cuál será el salario real que le pagarán en esta economía? La respuesta es que los miembros del grupo C ofrecerán a los del grupo V la posibilidad de trabajar su stock de capital (de C) a cambio de un salario real de ⅓ uds. de maíz por día de trabajo (o 3 días de trabajo por 1 ud. de maíz). ¿Por qué? Con este salario, un agente V puede trabajar para 3 agentes C, empleando un total de 1½ día y obteniendo con ello&amp;nbsp;½ ud. de maíz, que es lo que le faltaba. En total, el agente V ha trabajado 2 días (como en el caso anterior). Si el salario fuese menor, el agente V preferiría trabajar en la Granja, mientras que si fuese mayor, ningún agente C estaría interesado en contratar. Ahora, por parte de C, el uso de su capital por V proporciona 1 ud. de maíz, bruta, de la cual&amp;nbsp;½ ud. se destina a la reproducción de su capital y paga un salario de&amp;nbsp;⅓ ud. de maíz &lt;i&gt;*&lt;/i&gt; ½ día = ⅙ ud. de maíz, lo cual le deja, al final, con un &lt;i&gt;beneficio&lt;/i&gt; de&amp;nbsp;⅓ ud. de maíz. Los ⅔ que le faltan los obtiene trabajando en la Granja trabajando 2 días, con lo cual al final los agentes C acaban trabajando también un total de 2 días, igual que los V.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Aunque el equilibrio obtenido en este caso es el mismo que en el primero, la &lt;i&gt;estructura de clases&lt;/i&gt; difiere entre ambos. En el primer caso, cada agente trabaja para sí mismo, luego hay sólamente una clase de auto-empleados, sin división del trabajo. En el segundo equilibrio hay dos clases, C y V, y una completa &lt;i&gt;división social del trabajo&lt;/i&gt; (algunos trabajan en la Fábrica, otros en la Granja). Nótese que en ambos casos los agentes trabajan únicamente el SNLT. Asimismo, dados los supuestos iniciales, los agentes se mostrarían indiferentes entre cualquiera de los dos equilibrios. No obstante, si suponemos que ahora sí existen costes en el intercambio de una tecnología de producción por la otra (por ejemplo, que existen costes de traslado entre la Fábrica y la Granja medidos en tiempo), entonces el equilibrio autárquico descrito antes no es factibe. &lt;i&gt;De ser así, la solución eficiente será que haya división social del trabajo&lt;/i&gt;, con unos agentes trabajando en la Fábrica y otros trabajando en la Granja. En cualquier caso, a pesar de la estructura de clases de este equilibrio, el resultado es completamente igualitario tanto en términos del tiempo trabajado como en el del maíz consumido por los miembros de la sociedad. De aquí se deriva la primera conclusión importante de Roemer, y es que &lt;b&gt;el que exista&lt;/b&gt; &lt;b&gt;una estructura de clases no se relaciona necesariamente con una desigualdad en el bienestar final&lt;/b&gt;. No será ésta la primera de las conclusiones divergentes con los postulados del marxismo clásico.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;P.D. En la próxima entrada trataré de exponer, entendidos los conceptos precedentes y basándome en el mismo ejemplo anterior, qué es en concreto la explotación, cómo surge y qué correspondencia mantiene con la existencia de clases sociales y de su configuración. Ruego me perdonéis si esta primera entrada os ha resultado tediosa o si me he sobrepasado con las matemáticas, pero tanto por interés como por claridad, los ejemplos se me hacían necesarios. Quizá repita el mismo procedimiento en la próxima entrada (dado que se trata de los conceptos más importantes y la aportación más original de Roemer, además de que será de utilidad a la hora de plantear cualquier crítica posterior), pero el resto serán más ligeras, tenéis mi palabra. Si tenéis cualquier duda, sólo preguntad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Enlaces recomendados&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.lorem-ipsum.es/blogs/laleydelagravedad/2009/08/resena-de-free-to-lose-de-john-roemer.html"&gt;Non-Bullshit-Marxism: Reseña de “Free to Lose” de John Roemer&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, por &lt;b&gt;Citoyen&lt;/b&gt; en &lt;i&gt;La ley de la gravedad&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://www.lorem-ipsum.es/blogs/equilibriosocial/2009/08/ricardo-marx-i-teoria-laboral-del-valor/"&gt;Ricardo &amp;amp; Marx (I): Teoría Laboral del Valor&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;, &lt;/i&gt;por &lt;b&gt;Kantor&lt;/b&gt; en &lt;i&gt;Equilibrio Social&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-i-trabajo.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-i-trabajo.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-4541173935297375841?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/4541173935297375841/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-i-trabajo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/4541173935297375841'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/4541173935297375841'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/free-to-lose-de-john-e-roemer-i-trabajo.html' title='&quot;Free to Lose&quot;, de John E. Roemer (I): introducción'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-1198262495962321759</id><published>2010-10-14T18:50:00.005+02:00</published><updated>2010-10-18T19:59:35.067+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía de las Organizaciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía de la Información'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Behavioral Economics'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía de la Empresa'/><title type='text'>¿De quién se aprende en las empresas?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Las organizaciones son sistemas formados por estructuras complejas. Una organización no sólo intercambia información con el exterior, sino también entre sus propias divisiones internas. En su relación con otros sistemas, las organizaciones podrán adoptar estrategias competitivas o cooperativas con otras organizaciones, y las decisiones respecto a sus estrategias podrán ser fruto de una mayor o menor planificación, además de que serán tomadas de una forma más o menos centralizada (por no mencionar la obviedad de que pueden ser o no acertadas, o en qué grado). La Economía de las Organizaciones trata de todos estos y otros muchos temas, y sin lugar a dudas, constituye una de las disciplinas económicas más prolíficas hasta el día de hoy, con aportaciones destacadas en teoría de incentivos, derechos de propiedad, relaciones principal-agente, transmisión de información o aprendizaje. Aunque cada uno de estos aspectos merecería una serie de entradas por sí mismos, en ésta quisiera centrarme en el aprendizaje entre los miembros de una organización, o al menos, en algunos aspectos interesantes de la misma.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Como es natural, en una organización habrá miembros de distinto rango y experiencia, que habrán conseguido tanto por la trayectoria interna dentro de la organización como por su trasfondo previo. &lt;i&gt;La interacción entre los miembros más veteranos y los de nueva incorporación resulta por tanto crucial para el funcionamiento interno de la organización&lt;/i&gt;. A fin de cuentas, más allá de los estudios, el quehacer diario de cualquier organización, o empresa, está repleto de información específica (no válida o al menos no perfectamente sustituible fuera de la organización) y en muchos casos implícita (es decir, que no está articulada expresamente o se mueve por canales informales). La importancia de esta relación viene reflejada, sin ir más lejos, en el creciente peso que los departamentos de recursos humanos han ido adquiriendo en diversas organizaciones, tanto privadas como públicas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, en estas relaciones, nuestra intuición nos indicaría que los miembros de nueva incorporación aprenden recurriendo a la experiencia de los más veteranos. Además de ser instruidos específicamente, si los nuevos tienen alguna duda sobre qué hacer o cómo hacerlo, simplemente preguntarán. Esta imagen se nos antoja si cabe todavía más plausible si pensamos en empresas que se basan en un uso intensivo de capital humano cualificado, tales como consultorías, auditorías, despachos de abogados o estudios de ingeniería, por citar algunas. Sin embargo, &lt;i&gt;¿sucede realmente así?&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En un estudio de &lt;b&gt;Peter Blau&lt;/b&gt; titulado &lt;b&gt;&lt;i&gt;"&lt;a href="http://www.getcited.org/pub/101204664"&gt;The Dynamics of Bureaucracy: A Study of Interpersonal Relations in Two Government Agencies&lt;/a&gt;"&lt;/i&gt; (1963)&lt;/b&gt;, se muestra una imagen muy diferente. En los dos casos estudiados, la regla oficial indicaba que los &lt;i&gt;nuevos&lt;/i&gt; debían pedir asistencia y obtener consejo únicamente de sus superiores. Sin embargo, &lt;i&gt;ninguno de los agentes tenía intención de acudir constantemente a sus supervisores buscando ayuda&lt;/i&gt;, no sólo por no resultar molesto, sino también porque cada pregunta demostraría, como es lógico, lo poco que sabían sobre la materia que estaban preguntando o incluso su falta de criterio o valor para tomar decisiones (lo cual podía implicar que, si se tienen tantas dudas, entonces es que no se está preparado para la tarea que requiere el empleo y por tanto sería conveniente prescindir de sus servicios). &lt;b&gt;El resultado era que los &lt;i&gt;nuevos&lt;/i&gt; incumplían sistemáticamente la regla oficial: en lugar de consultar a sus superiores, se consultaban entre ellos mismos&lt;/b&gt;. Si había alguna duda sobre cómo aplicar un procedimiento concreto, ésta era consultada a otros compañeros. Cabe pensar que éstos, siendo todos &lt;i&gt;nuevos&lt;/i&gt;, tampoco tenían demasiada idea, pero la comparación entre distintas opiniones, la típica situación en la que siempre alguien "se ha enterado mejor" o "lo ha escuchado o preguntado antes", además de la confianza con respecto a otros agentes en iguales condiciones, movían el intercambio de información y, en última instancia, el aprendizaje dentro de los distintos niveles de la empresa. Paralelamente, Blau pudo comprobar que esta situación no era exclusiva de los &lt;i&gt;nuevos&lt;/i&gt;: &lt;b&gt;los veteranos también realizaban sus consultas, o compartían información operativa con otros agentes de su mismo rango&lt;/b&gt;, pero nunca con uno de rango superior (no digamos ya con uno inferior).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, ¿por qué sucede ésto? &lt;b&gt;En términos técnicos, diríamos que se debe a una asimetría en el poder de negociación de cada parte, concretamente a causa de sus distintas dotaciones iniciales&lt;/b&gt;. Los veteranos pueden resolver las dudas de los nuevos, eso está claro, pero &lt;i&gt;¿qué pueden ofrecer los nuevos a cambio de la solución ofrecida?&lt;/i&gt; Nada; o casi nada, ya que siempre pueden ofrecer su &lt;i&gt;gratitud&lt;/i&gt;. Pero al cabo de muchas dudas resueltas, la simple gratitud acaba resultando demasiado escasa, por mucho que se adorne de gracias y reverencias. A la larga hay que ofrecer algo a cambio (servicios concretos, y no penséis mal) o bien demostrar la gratitud de una forma mucho más tangible. Así, después de algunas consultas, muy pocos de los nuevos repiten el proceso y en su lugar se consultan entre ellos, entre quienes el &lt;i&gt;intercambio&lt;/i&gt; se produce en igualdad de condiciones (todos tienen las mismas "dotaciones iniciales" en cuanto a experiencia o conocimiento, por decirlo así). Obviamente, habrá situaciones muy concretas, o de importancia, que requieran una consulta a los superiores, pero éstas cada vez serán más escasas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La consideración de estos elementos subjetivos permite profundizar en las bases del intercambio, no sólo a nivel interno de las organizaciones, sino también entre las propias organizaciones. &lt;b&gt;El que no se produzca una transacción monetaria ante un hecho tan trivial como una consulta no implica que, en términos reales, no se esté produciendo intercambio alguno: en este caso, se trata de información&lt;/b&gt; (que no viene dada en el vacío, sino que ha de ordenarse, articularse y transmitirse). Si situamos a cada una de las partes en los platos de una balanza, veremos que hace falta "algo" que compense el valor de la información recibida (en el caso que hemos considerado, la contrapartida sería el agradecimiento expresado por los nuevos, al menos hasta cierto punto). De hecho, aun de forma especulativa, estas conclusiones podrían permitirnos entender, por ejemplo, por qué las mujeres en sociedades tradicionales mantienen una actitud sumisa: no tienen capacidad de negociación, o no se les permite tenerla, de forma que ninguna transacción que pudiesen efectuar con respecto a otros agentes sociales estaría nunca "en igualdad de condiciones" salvo que se ofrezca "algo más" (la obediencia, por ejemplo). &lt;b&gt;En resumidas cuentas, la situación de partida en una negociación,&amp;nbsp;a diferencia de lo que afirmaba Ronald Coase, y ya hablemos de información ya hablemos de cualquier otro factor, &amp;nbsp;al parecer sí es importante&lt;/b&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/de-quien-se-aprende-en-las-empresas.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/de-quien-se-aprende-en-las-empresas.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-1198262495962321759?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/1198262495962321759/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/de-quien-se-aprende-en-las-empresas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/1198262495962321759'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/1198262495962321759'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/de-quien-se-aprende-en-las-empresas.html' title='¿De quién se aprende en las empresas?'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-2129169212541221158</id><published>2010-10-14T15:20:00.002+02:00</published><updated>2010-10-18T20:00:09.566+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Historia Económica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='España'/><title type='text'>El atraso secular de la economía española</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ahora que me encuentro algo más inmerso en trabajos de Historia Económica, concretamente de España y Latinoamérica, cayó hace poco en mis manos el libro de &lt;strong&gt;Leandro Prados de la Escosura&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;&lt;em&gt;"&lt;a href="http://e-archivo.uc3m.es/handle/10016/3929"&gt;De Imperio a Nación&lt;/a&gt;"&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;(1988)&lt;/strong&gt;, en el que se dedica a revisar y contrastar una buena parte de las conclusiones típicas de la literatura relacionada con el desarrollo económico de España en el siglo XIX. Entre ellas pueden mencionarse una agricultura deficiente, incapaz de acompasar un desarrollo industrial sostenido; un varapalo económico de suma trascendencia a causa de la pérdida del imperio colonial; un mercado interno muy estrecho, incapaz de reportar tasas de retorno suficientes para estimular la actividad comercial exterior, etc. La originalidad de Prados de la Escosura se muestra patente en la forma de contrastar estos planteamientos mediante el empleo de una &lt;em&gt;metodología cuantitativa bastante rigurosa&lt;/em&gt;, que en más de una ocasión se traduce en una (a veces sorprendente) divergencia con respecto al consenso académico previo. Para ofrecer una mínima situación en el planteamiento de la obra, Prados de la Escosura parte de la definición de crecimiento económico de Kuznets, quien lo describe como &lt;em&gt;"un crecimiento sostenido de la renta per cápita o por trabajador, muy a menudo acompañado de un aumento de la población y generalmente por profundos cambios institucionales"&lt;/em&gt;. Prados de la Escosura invierte los términos, definiendo atraso económico como &lt;em&gt;"un desnivel creciente de renta per cápita o por trabajador, acompañado por una divergencia en el proceso de cambio estructural"&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Dado que una entrada hace flaco favor al contenido íntegro del libro, os transcribo directamente las conclusiones del autor (espero, en cualquier caso, que no le moleste). Nunca están de más como marco de referencia a la hora de juzgar la situación de España y su desarrollo decimonónico, máxime teniendo en cuenta lo propensos que somos a prejuzgar a nuestro país o nuestra economía, pasada o frente. Así pues, aquí tenéis las conclusiones (énfasis añadido): &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;“Los historiadores de la España del siglo XIX y principios del siglo XX han interpretado la transición económica del imperio colonial a la nación moderna en términos de fracaso, estancamiento y retraso. A lo largo de los capítulos de este libro, he intentado ofrecer una visión del cambio de la economía española en el contexto europeo que resulta aparentemente contradictoria, pues el crecimiento sostenido a largo plazo se ve empañado por el atraso que experimenta en términos comparativos. El estudio se ha apoyado en la utilización sistemática de material estadístico, fruto, la mayor parte de las veces, de una investigación original. El carácter fragmentario de la evidencia disponible y el progreso aún escaso de la moderna historia cuantitativa en España, dan al estudio el carácter de una exploración, preliminar e incompleta, de algunas de las interpretaciones más comunes del atraso económico español.&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Las principales reflexiones que de ella se derivan, pueden resumirse así:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;1. &lt;strong&gt;El ingreso real por habitante experimentó un crecimiento sostenido&lt;/strong&gt; y, en términos históricos, nada desdeñable, durante el largo siglo XIX y se aceleraría en las dos décadas anteriores a la Guerra Civil. Sin embargo, los niveles relativos de bienestar empeoraron para España y, tras haber supuesto su renta per cápita dos terceras partes de la británica durante las guerras napoleónicas, era alrededor de la mitad en vísperas de la proclamación de la II República.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;2. &lt;strong&gt;El patrón de desarrollo seguido por España entre 1800 y 1930 no tendió a converger con las pautas de Europa occidental&lt;/strong&gt;, como refleja el desfase entre el inicio de la modernización, medido por el creciente ingreso real por habitante, a partir de 1930, y los comienzos, décadas más tarde, de la transformación estructural.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;3. &lt;strong&gt;No hay evidencia concluyente que apoye la idea de que la pérdida de las colonias fuera causa destacada del atraso económico&lt;/strong&gt;. Pese a los indudables efectos negativos, a corto plazo, sobre el nivel de inversión, los ingresos del Estado, el comercio exterior de bienes y servicios, la industria manufacturera y los servicios financieros, el impacto global sobre la economía fue mucho menor de lo que han supuesto los historiadores (menos del 6% del producto interior) y estuvo concentrado regionalmente.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;4. &lt;strong&gt;La producción agraria creció a lo largo del siglo XIX, tanto en términos absolutos, como por habitante. El crecimiento procede del mayor volumen de recursos utilizados, así como de incrementos en la productividad&lt;/strong&gt;. La demanda exterior contribuyó a estimular cambios en la organización productiva y en la asignación de recursos. Esta evidencia tiende a cuestionar la visión de la agricultura como la clave de la explicación del fracaso de la Revolución Industrial en España. Sin embargo, la imagen es menos optimista cuando se sitúa a la agricultura española en el contexto de Europa occidental: la productividad experimentó tasas inferiores de crecimiento, y los diferenciales con respecto a Francia y Gran Bretaña (grandes, de por sí, en 1800) tendieron a aumentar durante el siglo XIX y no se redujeron significativamente en las primeras décadas del siglo XX. Las diferencias en la composición del producto agrario y en el producto por hectárea surgen como factores claves, y no meros síntomas, del atraso agrario español. Determinar si fueron factores naturales o sociales los responsables de éste, requiere una investigación más profunda.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;5. &lt;strong&gt;El fracaso en lograr acceso a mercados exteriores, más que la estrechez del mercado interior, subyace en la mediocre actuación de la industria manufacturera española&lt;/strong&gt;. Entre 1800 y 1910, el producto y la productividad industrial aumentaron, si bien a un ritmo inferior al europeo occidental (tanto en los países del &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Centro&lt;/i&gt; como de la &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Periferia&lt;/i&gt;), e incluso, al recientemente postulado para España. Durante los años 1910-1930, la ligera mejoría de los niveles españoles de industrialización por habitante en el contexto europeo, no fue acompañada por una reducción de la distancia que, en términos de productividad, separaba a España de otras naciones de Europa occidental, pues el desnivel se ahondó en este periodo. Así, la industria comparte la responsabilidad de la lenta e insuficiente modernización económica de la España del siglo XIX.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;6. &lt;strong&gt;Aunque las exportaciones representaban una pequeña proporción del producto interior español, aportaron un estímulo significativo y, quizá indispensable, a la modernización económica durante el siglo XIX y los comienzos del XX&lt;/strong&gt;. El comercio ejerció positivos, aunque moderados, &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;efectos de arrastre&lt;/i&gt; y &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;externalidades&lt;/i&gt; sobre la economía española. La demanda exterior indujo a una más eficiente asignación de recursos, y la explotación de sus ventajas naturales, mediante la especialización en cultivos comerciales y productos minerales, significó una vía adecuada de desarrollo en una situación en la que el comercio daba salida a los recursos naturales y humanos excedentes (&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;vent for surplus&lt;/i&gt;) de España. La flexibilidad exhibida por los cambios en la composición de exportaciones e importaciones, y la evolución a largo plazo de la balanza de pagos, implican que aquellos historiadores que analizan el comercio exterior español en términos de los patrones monoexportadores de los países del Tercer Mundo, están transplantando conceptos de un entorno totalmente diferente. La teoría de la dependencia formulada para América Latina parece de descasa relevancia para la España del siglo XIX. La especialización de acuerdo con sus líneas de ventaja comparativa proporcionó a España mejoras, tanto absolutas como relativas, en su nivel de bienestar, medidas por las relaciones reales de intercambio. Los favorables precios relativos y las oportunidades de empleo constituyen los elementos clave tras estas tendencias positivas observadas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;7. &lt;strong&gt;Atraso, en lugar de estancamiento o fracaso, es el término adecuado para describir la actuación de la economía española durante la transición de imperio a nación a lo largo del siglo XIX&lt;/strong&gt;. Bajos niveles de formación de capital, físico y humano, un sector agrario tradicional de considerables dimensiones, una industria manufacturera ineficiente y sobreprotegida, dirigida por empresarios que rehuían la competencia, y un grado reducido de apertura al mercado exterior, son elementos destacados de la visión tradicional del pasado de la economía española que han resistido el escrutinio de la reconstrucción cuantitativa y de la exploración analítica llevada a cabo en este libro. Sin embargo, la vieja imagen es ahora menos pesimista. Un crecimiento sostenido, tanto del producto real por habitante, como por trabajador, una población creciente, y moderados cambios en la estructura económica, son rasgos de la España del siglo XIX y primer tercio del XX que encajan en la definición &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;kuznetsiana&lt;/i&gt;&amp;nbsp; del crecimiento económico de las naciones modernas. &lt;strong&gt;Así, pues, España se atrasó en el contexto de los países avanzados de Europa occidental, pero, no obstante, la vía elegida para acceder a la sociedad moderna estuvo más próxima a ella que a la de los países actuales del Tercer Mundo&lt;/strong&gt;".&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/el-atraso-secular-de-la-economia.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/el-atraso-secular-de-la-economia.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-2129169212541221158?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/2129169212541221158/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/el-atraso-secular-de-la-economia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/2129169212541221158'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/2129169212541221158'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/el-atraso-secular-de-la-economia.html' title='El atraso secular de la economía española'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-5475024493476554862</id><published>2010-10-07T23:13:00.011+02:00</published><updated>2010-10-18T20:00:28.772+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sector Público'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eficiencia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía Pública'/><title type='text'>La provisión de bienes públicos (III): críticas y conclusiones al modelo de Tiebout</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Al final de la entrada anterior advertí que, a pesar de las vías antes inexploradas que parecía abrir el modelo de Tiebout en torno a la posible eficiencia en la provisión de bienes públicos a nivel local, las cosas no eran tan sencillas. En primer lugar, comenté que los supuestos del modelo eran bastante restringidos. Para apreciarlo mejor, los enumeraré de forma resumida:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;1) Los consumidores tienen movilidad completa. Los costes de desplazamiento son nulos.&lt;br /&gt;2) Los consumidores tienen conocimiento completo sobre los patrones de recaudación y de gasto de cada jurisdicción.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;3) El número de jurisdicciones es elevado.&lt;br /&gt;4) No hay restricciones relacionadas con el empleo (tanto por perderlo como por adquirirlo).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;5) Los bienes o servicios públicos ofertados no generan externalidades de ningún tipo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;6) Las jurisdicciones, dados sus patrones de recaudación y gasto, y otras restricciones, optimizan el tamaño de su población.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;7)&amp;nbsp;Por tanto, en relación con el supuesto anterior, tratan de atraer población si su tamaño es menor al óptimo, de expulsarla si es mayor, o de mantenerla si es igual. La inmigración, en este sentido, es perfectamente controlable.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como decíamos, los supuestos plantean unas restricciones que es preciso considerar. De hecho, la crítica al mismo que ha surgido tras su publicación generalmente se relaciona con el intento de refutar, corregir o reforzar alguno de tales supuestos. En concreto, hago referencia a la crítica que &lt;b&gt;Truman F. Bewley&lt;/b&gt; realizó en el paper "&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.kellogg.northwestern.edu/research/math/papers/370.pdf"&gt;A Critic of Tiebout's Theory of Local Public Expenditures&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;" (1981). En su trabajo, Bewley se dedica a formalizar el modelo de Tiebout al tiempo que expone una serie de ejemplos con los que contrastarlo. Su resultado no es nada alentador. &lt;b&gt;De ocho posibles casos, de los que el modelo original presentado por Tiebout sólo sería uno de ellos, tan sólo uno resulta en un equilibrio que además es eficiente en el sentido de Pareto: el del propio Tiebout&lt;/b&gt;. Todos los demás, si bien resultan en equilibrios estables, no son eficientes. Para entenderlo (aunque para una comprensión plena recomiendo el propio paper), presentaré uno de sus ejemplos, en concreto el 3.2.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Supongamos dos jurisdicciones (j = 1,2), cuatro individuos (i = A,B,C,D), un bien privado (l = tiempo), cuatro bienes públicos con la misma función de producción (nj (ga+gb+gc+gd) = 2Lj, donde n es la la población de cada jurisdicción y Lj = laj+lbj+lcj+ldj, luego la producción del bien público depende de la población total). Cada individuo tiene la misma dotación inicial li =1 y, respectivamente, las siguientes funciones de utilidad: Ua = 2ga + gb, Ub = ga + 2gb, Uc = 2gc + gd, Ud = gc +2gd. El precio del bien privado y de cada bien público para las dos jurisdicciones es 1. Supongamos también que los individuos se distribuyen en cada jurisdicción de forma que A y C viven en j = 1, mientras que B y D viven en j = 2. Comprobamos si esta situación constituye un equilibrio de Tiebout. Dadas las funciones de utilidad de los individuos y su distribución entre las dos jurisdicciones, tenemos que la provisión de bienes públicos que se efectuará en cada una de ellas será la siguiente:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;j = 1, (ga,gb,gc,gd) = (1,0,1,0)&lt;br /&gt;j = 2, (ga,gb,gc,gd) = (0,1,0,1)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y las funciones de utilidad de los agentes serán:&amp;nbsp;(Ua,Ub,Uc,Ud) = (2,2,2,2).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La situación que exponemos constituye un equilibrio de Tiebout, ya que si los individuos creen que la provisión de bienes públicos es algo dado (como expresa la suposición 2 del modelo), entonces cualquier cambio de jurisdicción provocará que la utilidad de los individuos decrezca (es decir, los individuos A y C creen que la provisión de bienes públicos es (0,1,0,1) en la jurisdicción 2 independientemente de lo que ellos hagan o dejen de hacer). Sin embargo, este equilibrio no es eficiente en el sentido de Pareto. ¿Por qué? Imaginemos que en la distribución de los individuos ahora A y B viviesen en la jurisdicción 1 y C y D en la jurisdicción 2. En tales circunstancias, la provisión de bienes públicos ahora sería:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;j = 1, (ga,gb,gc,gd) = (1,1,0,0)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;j = 2, (ga,gb,gc,gd) = (0,0,1,1)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y sus respectivas funciones de utilidad ahora serían (Ua,Ub,Uc,Ud) = 3 &amp;gt; (Ua,Ub,Uc,Ud) = 2.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por tanto, la nueva distribución es &lt;i&gt;Pareto superior&lt;/i&gt; a la anterior, &lt;b&gt;luego puede darse el caso de que un equilibrio de Tiebout, a pesar de ser estable, no sea eficiente en el sentido de Pareto&lt;/b&gt;. Esta es la conclusión que extrae Bewley a lo largo de ocho modalidades distintas de ejemplos en los que, como dijimos, sólo en uno de ellos un equilibrio de Tiebout presenta además condiciones de eficiencia. La conclusión de Bewley no podía ser más ilustrativa: "&lt;i&gt;Tiebout's narrow model is essentially a general equilibrium model. General equilibrium theory was designed so as to solve a very specific allocation problem using a specific mechanism. Tiebout considers a different allocation problem and suggests a different mechanism. But when one considers his idea critically, one finds that in order to solve his problem in the way he suggests, one is obliged to strip the problem of all its distinguishing characteristics and to reduce it to the problem already solved in general equilibrium theory&lt;/i&gt;".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los resultados de Bewley supusieron un jarro de agua fría para todos aquellos que depositaron sus ilusiones en el camino marcado por Tiebout. ¿Podía ser que al final todo quedase en agua de borrajas? Para su suerte, realmente no fue así. &lt;b&gt;Los ejemplos seleccionados por Bewley eran correctos, pero desde luego ni su planteamiento ni los parámetros que él escogía eran los únicos posibles&lt;/b&gt;. De hecho, desde entonces numerosos autores han tratado de testar el modelo de Tiebout en múltiples modalidades, trabajando con distintos parámetros e incluyendo numerosas contribuciones, bien de otras áreas de la economía bien a través de su propia aportación. Es más, para que os hagáis una idea,&lt;b&gt; a estas alturas la crítica de Bewley ha sido tan súmamente revisada que ha perdido toda su validez a día de hoy&lt;/b&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En cualquier caso, el modelo de Tiebout, más allá de sus supuestos y de la forma concreta que le dio su autor, ha supuesto un enorme avance en el campo de la Economía Pública en un aspecto muy claro: el haber señalado que, &lt;b&gt;si adoptamos un enfoque más reducido en la provisión de bienes públicos, podemos encaminarnos hacia una solución que antes parecía inalcanzable&lt;/b&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;P.D. He intentado ser lo más claro posible en la exposición del ejemplo 3.2. de Bewley, pero sé que puedo haber inducido a confusión más que aclaración. Aparte de remitiros nuevamente al paper, recuerdo que estoy a vuestra plena disposición para aclarar cualquier duda sobre el modelo expuesto, así como sobre cualquiera de los otros que aparecen en su paper. En la medida de lo posible, haré lo que esté en mi mano.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/la-provision-de-bienes-publicos-iii.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/la-provision-de-bienes-publicos-iii.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-5475024493476554862?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/5475024493476554862/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/la-provision-de-bienes-publicos-iii.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/5475024493476554862'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/5475024493476554862'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/la-provision-de-bienes-publicos-iii.html' title='La provisión de bienes públicos (III): críticas y conclusiones al modelo de Tiebout'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-2548202175653217852</id><published>2010-10-06T08:18:00.013+02:00</published><updated>2010-10-18T20:00:49.958+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sector Público'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eficiencia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía Pública'/><title type='text'>La provisión de bienes públicos (II): el modelo de Tiebout</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En la anterior entrada comenzamos a hablar de la provisión de bienes públicos, y por el momento, parecía que el único resultado era asumir una ineficiencia insalvable pero necesaria. O en otras palabras, sí, podíamos asumir que una economía podía alcanzar un equilibrio, pero éste &lt;i&gt;no sería eficiente en el sentido de Pareto&lt;/i&gt; (precisamente por incluir los bienes públicos) [1]. Sin embargo, no todos los economistas estaban dispuestos a resignarse. Así, en un paper ya mítico titulado &lt;b&gt;&lt;i&gt;"&lt;a href="http://web.usal.es/~emmam/Docencia/Modelizacion/papers/Otros/Tiebout%20(Jaime).pdf"&gt;A Pure Theory of Local Expenditures&lt;/a&gt;"&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; (1956) el economista &lt;b&gt;Charles M. Tiebout&lt;/b&gt; [2] propuso una original línea de argumentación que, más allá de dar una solución definitiva, abría enormes puertas para el desarrollo de la Economía Pública moderna.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El razonamiento de Tiebout es el siguiente. Efectivamente, la provisión de bienes públicos a nivel central se encuentra ante los problemas que comentamos en la entrada anterior. Los consumidores no tienen demasiado donde elegir, el sector público de la región en la que nacen es algo que &lt;i&gt;les viene dado&lt;/i&gt;. Lo único que puede hacer éste es "adaptarse", en la medida de sus posibilidades, a las preferencias reveladas de los consumidores. No obstante, &lt;b&gt;no tenemos por qué asumir lo mismo con la provisión de bienes públicos &lt;i&gt;locales&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;. A fin de cuentas, los individuos &lt;i&gt;pueden cambiar de localidad&lt;/i&gt;, y es más, normalmente lo harán tomando en cuenta una serie de consideraciones, muchas de ellas relacionadas con&lt;i&gt; los bienes públicos que en ella se provean&lt;/i&gt;, tales como la tranquilidad de la localidad, la seguridad, el carácter de sus habitantes, su oferta de ocio, la calidad de sus escuelas o de su atención sanitaria, la extensión de sus zonas verdes, el cuidado de sus playas, etc. Todas estas variables son o bienes públicos provistos por la propia autoridad local o bienes que, aunque pudiesen ser privados, presuponen una correcta provisión de algún bien público concreto (como pudiera ser el orden público, por ejemplo). En EE.UU. las corporaciones locales proveen una gran cantidad de servicios, como la educación, pero sería igualmente fácil trasladar todas estas consideraciones en el caso español a las CC.AA., sin ir más lejos (y también podría hacerse con respecto a los distintos países del mundo, ya que el modelo de Tiebout únicamente habla de "regiones", pero en este último caso sería asumir demasiado). Asimismo, las distintas administraciones locales cobran diferentes niveles de impuestos con el que poder sufragar estos bienes públicos, lo cual es algo que los individuos también toman en consideración antes de elegir en qué zona vivir.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De esta forma, Tiebout explica que a diferencia de la provisión de bienes públicos por parte de alguna autoridad central, &lt;b&gt;la descentralización nos permite contemplar los bienes públicos ofertados por cada corporación local o región como un sistema &lt;i&gt;competitivo&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, en el que las distintas regiones se esfuerzan por captar población a la vez que maximizar el bienestar conjunto de sus habitantes. Es más, bajo esta óptica, &lt;b&gt;Tiebout afirma que de hecho puede alcanzarse un equilibrio que, emulando un equilibrio competitivo, sea además eficiente en el sentido de Pareto&lt;/b&gt;. &lt;i&gt;La disyuntiva que nos planteamos en un principio respecto a los bienes públicos queda así superada gracias a la descentralización&lt;/i&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Obviamente, el modelo de Tiebout contiene unas suposiciones bastante concretas y restringidas (movilidad completa de los consumidores, patrones de gasto fijadados de antemano por las corporaciones locales, etc), pero no por ello su contribución pierde validez, sobre todo frente a las palabras de Samuelson: "&lt;i&gt;However, no decentralized pricing system can serve to determine optimally these levels of collective consumption (...)&lt;/i&gt;". Por su parte, la conclusión de Tiebout a la luz de su modelo es clara: "&lt;i&gt;The solution, like a general equilibrium solution for a private spatial economy, is the best that can be obtained given preferences an resource endowments&lt;/i&gt;".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin embargo, antes de dejarnos lleva por la emoción, no está de más recordar que &lt;i&gt;no es oro todo lo que reluce&lt;/i&gt;. ¿Cómo, es que hay pegas? Desgraciadamente sí (aunque a veces se olvide, recordad que la economía es una ciencia y, como tal, para cada contribución siempre hay alguien esperando acertadamente a refutarla). Eso sí, para saberlo, tendréis que esperar a la siguiente entrada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Enlaces recomendados&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.lorem-ipsum.es/blogs/laleydelagravedad/2010/10/deficit-deuda-y-el-oscuro-mundo-de-la-contabilidad-intergeneracional.html"&gt;Déficit, deuda y el oscuro mundo de la contabilidad intergeneracional&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, por &lt;b&gt;Citoyen&lt;/b&gt; en &lt;i&gt;La ley de la gravedad&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; [1] Para saber qué es o para más información sobre el concepto normativo de &lt;i&gt;eficiencia en el sentido de Pareto&lt;/i&gt; puede consultarse mi entrada relacionada con el tema, &lt;b&gt;&lt;a href="http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/02/la-eficiencia-economica.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;.&lt;br /&gt;[2] Podéis consultar otros trabajos de Tiebout, así como información sobre su vida académica y personal en su página web dedicada de la Universidad de Whasington, &lt;b&gt;&lt;a href="http://faculty.washington.edu/krumme/VIP/Tiebout.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/la-provision-de-bienes-publicos-ii.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/la-provision-de-bienes-publicos-ii.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-2548202175653217852?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/2548202175653217852/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/la-provision-de-bienes-publicos-ii.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/2548202175653217852'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/2548202175653217852'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/la-provision-de-bienes-publicos-ii.html' title='La provisión de bienes públicos (II): el modelo de Tiebout'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-7160736216111632821</id><published>2010-10-02T22:22:00.004+02:00</published><updated>2010-10-18T20:01:10.319+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sector Público'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eficiencia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía Pública'/><title type='text'>La provisión de bienes públicos (I)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Una de las principales características de las economías modernas es el peso y papel que el sector público ocupa en ellas. Definir qué es exáctamente el sector público resulta una tarea súmamente compleja, más allá de intuiciones o ideas preconcebidas. En lo que nos concierne, &lt;b&gt;entenderemos el sector público como aquél sector de la economía encargado de la provisión de bienes públicos&lt;/b&gt;. La defensa nacional es el ejemplo más recurrido. Otros bienes, tales como la educación o la sanidad, y en general los bienes denominados &lt;i&gt;preferentes&lt;/i&gt;, si bien son provistos por el sector público, no son en sí mismos bienes públicos, y por tanto no entran dentro de nuestra consideración.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Aunque la disponibilidad de tales bienes públicos se da por sentada en cualquier economía, su provisión constituye un verdadero problema económico, y teniendo presente que las economías actuales destinan alrededor de un tercio de su renta nacional al sostenimiento del sector público, puede verse claramente que no se trata de una cuestión irrelevante. De ahí la necesidad de entender, primero, qué entendemos por bienes públicos; segundo, qué podemos decir de su producción y distribución; y por último, cómo evaluamos la eficiencia de todo el proceso. Enlazando con lo anteriormente dicho, plantearse que un tercio de la renta nacional se destina a procesos no eficientes supone una pérdida considerable en términos de &lt;i&gt;costes de oportunidad&lt;/i&gt;, con lo que una vez más se refuerza su importancia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No obstante, ¿qué es un bien público? La definición canónica ha sido bien expresada por Elinor Ostrom: &lt;i&gt;"Un bien que está disponible a todos y del cual su uso por una persona no substrae de su uso por otros"&lt;/i&gt;. En términos técnicos, decimos que &lt;b&gt;un bien público puro es no saturable, no excluyente y no rival&lt;/b&gt;. No saturable porque todos pueden consumirlo sin importar su cuantía o número. No excluyente porque no se puede impedir a nadie su consumo. No rival porque su consumo por parte de un individuo no afecta o perjudica su consumo por parte de otros. Obviamente, existen muy pocos bienes públicos que puedan considerarse puros, principalmente debido a que no cumplen la condición de ser no saturables. Pensemos por ejemplo en un parque municipal. El parque cumple las condiciones de un bien público puro en tanto el número de personas que transiten por él no exceda cierto límite, a partir del cual, la aglomeración o saturación provoca que el bien deje de ser público y, por tanto, pueda ser susceptible de someterse a discriminación bajo un sistema de precios. Esta situación, como decimos, es susceptible de darse para la mayoría de bienes públicos en determinadas circunstancias. De ahí que por lo general se asuma como característica de los bienes públicos que únicamente sean no excluyentes y no rivales.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Esta problemática nos lleva a una segunda definición que, aunque quizá menos elegante, resulta más precisa. Decimos así que &lt;b&gt;un bien público es aquél cuyo coste no puede repercutirse sobre sus consumidores&lt;/b&gt;. Éste sólo puede sufragarse de forma indirecta y aún así resulta imposible determinar cuál sería la contribución de cada individuo, dada la dificultad de distinguir la frecuencia y proporción de cada individuo en cada caso. Una de las razones que explican la imposibilidad de repercusión sobre los consumidores es el problema del &lt;i&gt;free-rider&lt;/i&gt;, ésto es, dado que un bien público es no excluyente, un consumidor racional tenderá a evadir al pago de dicho bien, del que por otra parte no puede excluírsele. Este y otros problemas son los que hacen que la solución más efectiva sea obligar a todos los consumidores a su sostenimiento, y por tanto, de ahí que su provisión se encargue a la única institución que posee la potestad de ejercer la coacción, es decir, el Estado. Su función no sólamente consiste en proveer y sostener los bienes públicos existentes, sino también recaudar y gestionar las contribuciones que se sutraen a los consumidores para su financiación a través de los impuestos [1].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de todo, queda pendiente la cuestión sobre la eficiencia de esta provisión de bienes públicos. Samuelson (1954) y Musgrave (1939), economistas ambos que analizaron en profusión la función del sector público, terminaron ante la disyuntiva inexorable de un &lt;i&gt;trade-off&lt;/i&gt; entre eficiencia y equidad. La existencia de un mecanismo de precios que organizarse un mercado para los bienes públicos resulta imposible, y en tales condiciones, tan sólo individuos u organizaciones con elevados niveles de renta pueden permitirse la provisión de bienes públicos, tales como protección y defensa, de forma que, a pesar de los costes derivados de la apropiación por parte de terceros o de la no remuneración de las externalidades positivas generadas, aún obtuviesen una utilidad positiva por el consumo de dichos bienes. La única provisión posible a gran escala únicamente puede así descansar sobre el Estado, al margen de cualquier sistema de precios, y soportando la inefiencia que dicho proceso conlleva para la economía. En todo caso, la labor del sector público sería adaptativa, es decir, el sector público trataría de "adaptarase" en la medida de lo posible a las preferencias de los consumidores principalmente a través de un método de ensayo y error y confirmación a través del sistema electoral, con todas las deficiencias que pueden achacarse a este procedimiento. Además, podríamos considerar un "tamaño óptimo" del sector público, en el que la garantía de una provisión óptima de bienes públicos se conjugue con la menor ineficiencia posible para la economía. &lt;b&gt;El problema de la eficiencia en la provisión de bienes públicos se reducía pues a una ineficiencia lastrante pero necesaria e inherente al desarrollo de toda economía&lt;/b&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe aclarar que, con respecto a la provisión de bienes públicos, diríamos que la provisión es eficiente si tanto dicha provisión como la distribución que de ella se efectúa coincide con las preferencias de cada uno de los consumidores, o en su defecto, con el agregado vertical de las mismas. No obstante, se hace patente que al Estado le resulta imposible realizar esta labor, ya que la única manera de poder obtener una información medianamente fiable a tal respecto sería forzar a los consumidores a que declarasen tales preferencias, pero incluso así, un consumidor racional tendería a declarar unas preferencias menores a las que realmente posee, a fin de pagar menos por el bien público en cuestión y aún así seguir beneficiándose del mismo. El problema del free-rider vuelve a aparecer. En tales circunstancias, y como decíamos, tan sólo los consumidores particulares, que conocen perfectamente sus preferencias, serían capaces de efectuar para sí mismos una provisión de bienes públicos que resultase eficiente, pero sería necesaria una elevada renta para soportar los costes de no exclusión, tal y como reza el razonamiento que se ha expuesto más arriba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema, como decíamos desde un principio, se muestra francamente complicado, y hasta el momento, la única solución posible parece ser la resignación ante una ineficiencia que, aunque no deseada, es imposible de evitar en la provisión de bienes públicos. No obstante, ¿es ésta la única posibilidad? &lt;i&gt;¿No hay ninguna solución?&lt;/i&gt; La respuesta, en la próxima entrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;[1] Sé que algún economista austriaco-rothbardiano podría decirme que bienes considerados tradicionalmente como públicos tales como la justicia, la protección policial o la defensa, se consideren o no externalidades, pueden ser provistos por entidades privadas. No obstante, mi respuesta será la misma en todos los casos: que lo demuestren. La pretensión de coherencia lógica es algo loable, pero en este caso concreto, su argumento no sólo contiene importantes fallas teóricas, sino que carece de toda evidencia empírica pasada o presente. Hasta que se muestre lo contrario, por tanto, lo más sensato a la vez que coherente es adscribirse al consenso, aún así respaldado por la teoría, de que bienes como la defensa o la justicia han de ser considerados públicos y provistos por el Estado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bitacoras.com/anotaciones/cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/la-provision-de-bienes-publicos-i.html"&gt;&lt;img alt="votar" src="http://widgets.bitacoras.com/votar/normal/cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/la-provision-de-bienes-publicos-i.html" style="border: 0; vertical-align: middle;" title="Votar esta anotación en Bitacoras.com" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Si te ha resultado interesante, vótalo en Bitacoras.com&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-7160736216111632821?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/7160736216111632821/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/la-provision-de-bienes-publicos-i.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/7160736216111632821'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/7160736216111632821'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/10/la-provision-de-bienes-publicos-i.html' title='La provisión de bienes públicos (I)'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-3668703016450051454</id><published>2010-09-30T00:59:00.002+02:00</published><updated>2010-09-30T10:24:20.923+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Macroeconomía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crisis Económicas'/><title type='text'>La posibilidad de un default estadounidense</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En la entrada anterior vimos que las posibilidades de un &lt;i&gt;default&lt;/i&gt; (es decir, una suspensión de pagos de la deuda pública), dada la perspectiva histórica, no resultaba en absoluto desdeñable. Ahora bien, ¿qué sucede exáctamente en un país cuando se da un &lt;i&gt;default&lt;/i&gt;? En general, los países encuentran dos vías de escape a esta situación. La primera, a su vez la más empleada, consiste en que &lt;b&gt;el país acaba haciendo frente a sus obligaciones &lt;i&gt;nominales&lt;/i&gt; utilizando el antiguo truco de encender la máquina de imprimir dinero&lt;/b&gt;, es decir, si el monto total de mi deuda es de 100 millones de dólares, basta con que imprima esa cantidad de dinero y la entregue a mis acreedores. A fin de cuentas, estoy pagándoles lo que está escrito en mis obligaciones, ¿no? Sin embargo, todos sabemos que las cosas no son tan sencillas. El efecto de esta medida es que genera inflación de una forma incierta (no es nada fácil para un Banco Central primero, fijar qué nivel de inflación es necesario para evitar el sobreendeudamiento, mucho menos conseguirlo en la práctica). En pocas palabras, lo único que haces es lograr hacer frente a los pagos haciendo que el dinero valga menos (y en consecuencia, las obligaciones contraídas en esa misma moneda valen menos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda medida posible es la que solemos apreciar en cualquier suspensión de pagos: reducción del montante que le corresponde a cada acreedor, racionamiento, liquidaciones y, llegado el caso, un impago (lo que vendría a equivaler a una declaración de bancarrota, aunque ésto es poco común, mucho menos en la época actual). A pesar de lo remoto de esta posibilidad, no debemos olvidar que puede darse. ¿Por qué? Principalmente porque, para ser capaz de tomar la primera medida, el país debe tener capacidad precisamente para imprimir dinero. EE.UU. puede hacerlo. Otros tantos países también. ¿España? No es nuestro caso, al menos desde que decidimos prescindir de una moneda propia y entregamos dicha facultad al Banco Central Europeo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿A qué viene esta explicación? Resulta que el economista Paul Krugman, que lleva desde el inicio de la crisis clamando a los cielos por un maná que nunca se le antoja suficiente, &lt;a href="http://krugman.blogs.nytimes.com/2010/09/25/default-is-in-our-stars/"&gt;&lt;b&gt;alerta ahora sobre una posibilidad de &lt;i&gt;default&lt;/i&gt; en los EE.UU. que parece insalvable&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;. En este sentido, Krugman afirma que es posible que EE.UU. tenga que recurrir a la máquina de imprimir dinero como única alternativa posible para paliar su elevado endeudamiento, al que ahora parece culpar de la lenta recuperación que está experimentando la economía estadounidense. El anuncio de la &lt;b&gt;&lt;a href="http://online.wsj.com/article/SB123739788518173569.html"&gt;Reserva Federal de que comenzará a recomprar &lt;i&gt;treasury-bonds&lt;/i&gt; en grandes cantidades&lt;/a&gt;&lt;/b&gt; (y por tanto, comenzará a inyectar dinero en la economía) se muestra inquietantemente relacionado (más que nada porque cualquier intento de bajar los tipos de interés por esta vía, cuando éstos están prácticamente a cero, parece bastante improbable).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No obstante, Paul Krugman, en lo referente al devenir de la crisis en EE.UU., no deja de desconcertarme. ¿A qué se deben sus palabras ahora? ¿Se está retractando de sus anteriores posiciones, mostrando preocupación por el elevado endeudamiento de la economía estadounidense, o simplemente se trata de una alerta más dentro de su línea &lt;i&gt;"si no sigues gastando, éste será el final"&lt;/i&gt;? No está de más recordar que Krugman lleva pidiendo un nivel de gasto, y endeudamiento, cada vez mayores desde que comenzó la crisis al achacarla a una insuficiencia de la demanda agregada que, paradójicamente, parecía superar cada vez más sus previsiones iniciales. El programa de estímulo decretado por Obama al inicio de su mandato fue prácticamente apadrinado por este economista. Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos, no sólo EE.UU. no termina de arrancar, sino que además empieza a experimentar ciertos fenómenos, como el paro de largo duración, que antes le resultaban completamente &lt;i&gt;desconocidos&lt;/i&gt; (y para los que no estaban en absoluto preparados, todo sea dicho). En fin, habrá que esperar nuevas declaraciones, ya que cada vez que habla desde alguna tribuna pública, Krugman nunca deja de sorprender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Enlaces recomendados&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://buttonwood.economist.com/content/gdc"&gt;&lt;em&gt;Global Debt Comparison&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;, &lt;/strong&gt;en &lt;em&gt;The Economist&amp;nbsp;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-3668703016450051454?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/3668703016450051454/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/09/la-posibilidad-de-un-default.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/3668703016450051454'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/3668703016450051454'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/09/la-posibilidad-de-un-default.html' title='La posibilidad de un default estadounidense'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-4976054622623900648</id><published>2010-09-24T22:36:00.005+02:00</published><updated>2010-09-24T22:47:39.558+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Historia Económica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía Financiera'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Crisis Económicas'/><title type='text'>This time is "not" different</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Con motivo de la presente crisis económica, no han sido pocos quienes han anunciado el comienzo de tremendas calamidades. Sí, hemos tenido otras crisis antes, pero &lt;i&gt;esta vez es diferente&lt;/i&gt;. Esta crisis no tiene comparación con ninguna otra ocurrida hasta la fecha, ni en sus causas ni en su profundidad. Es el fin del capitalismo profetizado tanto tiempo atrás, dicen algunos. No obstante, si uno se para a pensar, pronto se dará cuenta de que este tipo de afirmaciones son tan recurrentes como las propias crisis en las que se suceden. Así que cabe preguntarse, ¿es esta vez realmente diferente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Carmen M. Reinhart&lt;/b&gt; y &lt;b&gt;Kenneth S. Rogoff&lt;/b&gt; opinan que no. Su paper titulado &lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://citeseerx.ist.psu.edu/viewdoc/download?doi=10.1.1.156.3561&amp;amp;rep=rep1&amp;amp;type=pdf"&gt;"This time is different: a panoramic view of eight centuries of financial crisis"&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;(2008)&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; es de lectura obligada no sólo como antídoto al catastrofismo basado en la supuesta singularidad de esta crisis, sino también como una excelente visión de conjunto del desarrollo económico a través de las distintas crisis financieras que se han sucedido a lo largo del tiempo. Su novedad, al margen de la inclusión de China e India entre otras en este tipo de estudios, reside en cierta medida en sus conclusiones.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La primera conclusión a la que llegan ambos investigadores es que &lt;b&gt;las crisis financieras suponen un fenómeno universal y recurrente en tanto una economía emergente emprende su transformación hacia una economía desarollada&lt;/b&gt;. A partir de ahí, las crisis financieras suponen, como hemos dicho, un suceso inherente al propio sistema económico. Obviamente, dependiendo del grado de complejidad (o estadío de desarrollo) y de la integración entre distintas regiones económicas, las crisis financieras que se suceden presentarán características cuantitativa y cualitativamente distintas, si bien la esencia del fenómeno es la misma en todas ellas. Este carácter recurrente muestra además ciclos bastante coincidentes para todas las naciones, hecho que puede apreciarse por la declaración sistemática de defaults en épocas concretas (las Guerras Napoleónicas y la Gran Depresión marcan dos hitos en este sentido, aunque qué naciones se ven afectadas y el porqué se aclara mejor más adelante). &lt;b&gt;El caso de España es paradigmático, ya que encabeza la primera posición en número de &lt;i&gt;defaults&lt;/i&gt; a nivel mundial, 13 en total, desde que declarase su primero en 1557&lt;/b&gt;. Hemos de tener en cuenta que, en términos relativos, España era una economía relativamente avanzada ya para esa fecha; incluso en términos absolutos, la economía española de entonces bien podría superar en muchos aspectos a la de algunas naciones contemporáneas en vías de desarrollo. Lo mismo puede decirse para el resto de países occidentales de aquella época, de los cuales destacamos también Inglaterra, que declaró el primer default documentado hasta la fecha en 1340.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TJ0J5GA5d2I/AAAAAAAAAIY/7hYZc3PhJxU/s1600/notdif1.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="255" src="http://4.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TJ0J5GA5d2I/AAAAAAAAAIY/7hYZc3PhJxU/s400/notdif1.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Entonces, si las crisis financieras suponen un fenónemo recurrente desde hace siglos, ¿por qué se tiene la sensación, cada vez que sucede una, de que &lt;i&gt;"esta vez es diferente"&lt;/i&gt;? Los autores concluyen que dado que estas crisis suceden con un lapso de tiempo de unos cuantos años entre ellas (a veces incluso décadas), la única causa posible es la propia &lt;b&gt;impresión psicológica de los inversores y políticos ante estos sucesos&lt;/b&gt;. En cualquier caso, las medidas de actuación frente a estas crisis han evolucionado, y además de forma positiva. De hecho, los autores comprueban que el periodo de recuperación ha pasado, de media, de 6 a 3 años, debido probablemente al desarrollo tanto de la teoría macroeconómica como de los instrumentos económicos disponibles. Obviamente, siempre hay excepciones, pudiendo darse el caso de países que se han encontrado durante décadas en un &lt;i&gt;default&lt;/i&gt; tácito o explícito (como es el caso de muchas economías en África y Latinoamérica en distintas épocas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TJ0KF_i85LI/AAAAAAAAAIc/QKw8Ttyd3YQ/s1600/notdif2.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="227" src="http://1.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TJ0KF_i85LI/AAAAAAAAAIc/QKw8Ttyd3YQ/s400/notdif2.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Otra importante contribución de los autores es su demostración de que, en todas las crisis, se confirma &lt;b&gt;la emanación de éstas de los centros financieros hacia la periferia a través de shocks en los tipos de interés y del colapso de los precios de las &lt;i&gt;commodities&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; (Londres o Ámsterdam han jugado el papel de los EE.UU. en crisis precedentes, por ejemplo). Este hecho obviamente redunda en algo que hemos comentado más arriba, a saber: que el grado de interdependencia entre las economías (lo que algunos sintetizan bajo el término "globablización") influye tanto en la magnitud como la orientación de los efectos de la crisis financieras. A la luz de lo dicho, afirman los autores, la actual crisis financiera de las subprime difícilmente puede considerarse "diferente" de otras precedentes. Los instrumentos, los "autores" o las circunstancias pueden diferir, pero lo esencial se mantiene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, es interesante mencionar un estudio que los autores ofrecen sobre &lt;b&gt;la evolución de la inflación en las economías analizadas&lt;/b&gt;. Los ciclos inflacionarios, lejos de suponer a su vez una novedad (ya que su aparición se suele considerar aparejada al nacimiento del dinero fiduciario) constituyen una tónica general en el desarrollo económico. Este hecho se sustenta en dos pruebas. La primera de ellas muestra cómo &lt;b&gt;la tasa de inflación media (medida porcentualmente) para el conjunto de la economía mundial mantiene una volatilidad relativamente &lt;i&gt;constante&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; en todo el periodo analizado (1500-2000). La segunda muestra cómo, desde 1400 a 1850 la depreciación de la moneda (con la incidencia que este hecho tiene en el fenómeno inflacionario) tiene una evolución &lt;i&gt;creciente&lt;/i&gt; para todo el periodo. Obviamente, la introducción del dinero-papel simplifica el proceso de reproducción monetaria descontrolada, sobre todo en épocas de crisis crediticia, pero no está de más resaltar que, en todo caso, puede considerarse más bien una continuidad en una tendencia ya asentada siglos atrás más que una novedad real. Una prueba más de que en contra de aquellos que siempre afirman que &lt;i&gt;"esta vez es diferente"&lt;/i&gt;, cuando en realidad, más nos valdría aprender de la historia para, si no cometer los mismos errores, al menos ser capaces de aprender de ellos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TJ0Kn2InCjI/AAAAAAAAAIg/gcOQOuL2jxk/s1600/notdif3.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="202" src="http://4.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TJ0Kn2InCjI/AAAAAAAAAIg/gcOQOuL2jxk/s400/notdif3.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;P.D. Todas las imágenes que se muestran en esta entrada han sido extraidas del paper que le da contenido,&lt;b&gt; Reinhart, Rogoff, &lt;i&gt;"This time is different: a panoramic view of eight centuries of financial crisis"&lt;/i&gt; (2008)&lt;/b&gt;, que podéis descargar al inicio de la misma (algo que recomiendo encarecidamente).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;P.D.D. Sí, he vuelto tras unas largas vacaciones de verano (qué curioso que cuanto más tiempo se tiene menos se aproveche, en fin). Aunque se me presenta el año más duro de la carrera, a su vez el que me requiere mayor trabajo, tanto por las materias como por mi disposición probablemente tenga muchos más papers (y eso significa información interesante que contaros) al alcance de mi mano, al margen de otros materiales que un servidor libremente decida leer. Así pues, espero mantener la continuidad y, por supuesto, que el contenido de este blog siga siendo de vuestro interés, cuando no de vuestra grado. En ese sentido, como siempre, estoy a vuestra plena disposición.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-4976054622623900648?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/4976054622623900648/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/09/this-time-is-not-different.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/4976054622623900648'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/4976054622623900648'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/09/this-time-is-not-different.html' title='This time is &quot;not&quot; different'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TJ0J5GA5d2I/AAAAAAAAAIY/7hYZc3PhJxU/s72-c/notdif1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-571580013811961980</id><published>2010-06-24T02:38:00.000+02:00</published><updated>2010-06-24T02:38:53.425+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía de la Salud'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía de la Información'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Riesgo Moral'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Selección Adversa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Réplicas'/><title type='text'>El porqué de la sanidad pública: el problema de selección adversa (III)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En relación a una discusión que mantuve con Ángel Martín Oro sobre el fenómeno de selección adversa en el mercado sanitario (&lt;b&gt;&lt;a href="http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/05/el-porque-de-la-sanidad-publica-el.html"&gt;I&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;, &lt;b&gt;&lt;a href="http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/06/el-porque-de-la-sanidad-publica-el.html"&gt;II&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;), &lt;strong&gt;Albert Esplugas&lt;/strong&gt; me ha ofrecido una &lt;strong&gt;&lt;a href="http://www.albertesplugas.com/blog/2010/06/seleccion-adversa-sanidad-problema-mateo-escobar.html"&gt;serie de enlaces a modo de réplica&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;, más que contra mi argumentación en particular, contra la postura en general que mantiene que la selección adversa es un problema lo suficientemente significativo en el mercado sanitario como para requerir algún tipo, o grado, de intervención gubernamental. En esencia, las críticas que enlaza Albert no contienen nada especialmente novedoso, pero no por ello dejan de resultar interesantes ni, por eso mismo, desmerecen una aclaración. En concreto (que me corrija Albert si me equivoco), la crítica hacia la postura que he venido defendiendo puede estructurarse en tres argumentos (a los que intentaré responder de la forma más precisa posible):&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;1) La selección adversa no es un problema significativo en el sector sanitario.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;2) De poder serlo, existen mecanismos más o menos eficaces que permiten corregirla.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;3) En cualquier caso, una intervención gubernamental es irrelevante, cuando no perjudicial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En uno de los enlaces, Alex Tabarrok dice: &lt;em&gt;"One reason adverse selection may not be that important in practice is because buyers and sellers use testing and certification to remove the most important information asymmetries"&lt;/em&gt;. Ésto es totalmente cierto. De hecho, como comenté en una entrada, las pruebas y certificados son una práctica habitual por parte de las compañías de seguros para conocer y clasificar a sus clientes. Esta práctica se conoce como &lt;em&gt;screening&lt;/em&gt;. No es el único método para intentar hacer frente a la selección adversa. Otra práctica habitual es diseñar un &lt;em&gt;menú de contratos&lt;/em&gt;, o modalidades de seguro, entre las que un cliente puede elegir. El que opte por una u otra indica a la compañía de qué tipo de cliente se trata, lo cual le proporciona a la compañía una información más que valiosa. Este hecho es a lo que se refiere Alex Tabarrok cuando habla de &lt;em&gt;propitious selection&lt;/em&gt;. Cabe destacar que ésto no es algo que se de por sí mismo, sino que requiere de un trabajo de estudio, diseño, interpretación y posterior clasificación de los datos recogidos por los distintos clientes. Sólo la "autoselección" es realiza por el cliente, el resto del proceso recae íntegramente sobre la compañía aseguradora, con los costes que ello lleva aparejado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, &lt;strong&gt;ésto no significa que la selección adversa no sea un problema significativo en el sector sanitario, más bien todo lo contrario&lt;/strong&gt;. La selección adversa es un problema que afecta de lleno a este sector, de ahí que las distintas compañías aseguradoras trabajen constantemente en la recogida de información sobre sus clientes, su clasificación, su distribución dentro del conjunto de la sociedad y el diseño de nuevos métodos de captación de información cada vez más precisos. De hecho, &lt;strong&gt;sólo el gasto destinado a labores administrativas por parte de las compañías de seguro sanitarias consume el 20% de su presupuesto total&lt;/strong&gt;. Hablamos además de casi medio millón de personas empleadas en labores administrativas en dicho sector. El que se inviertan tales sumas de dinero en este área es una muestra de que la información supone una necesidad fundamental en el sector sanitario, una necesidad que lógicamente es necesario solventar. Deducir que como se dedican enormes esfuerzos respecto al tratamiento de la información de los clientes no existe ningún problema de información (o asimetrías de información, que es lo que da pie a la selección adversa) es, cuanto menos, &lt;em&gt;original&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obviamente, si el que un cliente tiene una enfermedad es algo patente, de dominio público podríamos decir, ninguna compañía le ofertaría un seguro. Es lógico, y efectivamente, como dice Tyler Cowen en otro de los enlaces, en este caso no hablaríamos de selección adversa. No obstante, este hecho particular no implica que la selección adversa no se de en el resto de ámbitos. Las personas que quedan por su condición fuera de cualquier posibilidad de recibir cobertura se dan en todos los sectores de seguros, desde el sanitario hasta el de los automóviles. La decisión de darles o no cabida es por tanto meramente &lt;em&gt;política&lt;/em&gt;. No obstante, &lt;strong&gt;este hecho debería permitirnos entrever cómo la información afecta de hecho a determinados sectores&lt;/strong&gt;, pudiendo dejar fuera a un tipo de clientes en situaciones de certidumbre. No hablamos de un sector productivo cualquiera, en definitiva. Ahora bien, ¿qué ocurre precisamente con esa gente que puede parecer una enfermedad y no es algo patente o de dominio público? Son estas circunstancias las que plantean problemas y en las que precisamente aparecen fenómenos como el riesgo moral o la selección adversa, y son éstas en concreto las que analizamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a cifras, tenemos que en 2007 un 85% de los americanos poseía algún tipo de seguro sanitario, que un 60% lo obtenía a través de su puesto de trabajo mientras que un 9% lo contrataba directamente, y que un 15% se encontró sin ningún tipo de cobertura en algún periodo del año (en una parte importante coincidía con personas que, al perder su empleo, perdieron también la cobertura). Esta última cifra, que se corresponde con 50 millones de personas, resulta bastante relevante, sobre todo en consonancia con las anteriores. Albert hizo en su día un &lt;a href="http://www.albertesplugas.com/blog/2009/08/45-millones-de-americanos-no-asegurados.html"&gt;&lt;strong&gt;desglose de esta categoría de no asegurados&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;, lo cual, a pesar de todo, no le resta importancia. Quizá resulte todavía más curioso el que un 60% obtenga cobertura médica a través de la empresa, hasta el punto de que &lt;strong&gt;la negociación del seguro sanitario que se ofrezca sea una de las principales a la hora de acceder a un puesto de trabajo&lt;/strong&gt;, así como uno de los principales atractivos de una empresa (ésta suele pagar en torno al 85% de la póliza); aunque no debemos olvidar que la inclusión de un seguro sanitario por parte de la empresa le proporciona &lt;em&gt;bonificaciones fiscales&lt;/em&gt; nada desdeñables. Además, Alex Tabarrok afirma: &lt;em&gt;"The national average annual premium for reasonably generous coverage for a single person is just $2,268"&lt;/em&gt;. Habría que saber qué considera Tabarrok una cobertura &lt;em&gt;razonable&lt;/em&gt;, y qué modalidad de seguro escoge a la hora de efectuar sus cálculos, ya que en otras fuentes se afirma que la póliza de un seguro sanitario puede alcanzar perfectamente los 1,000 $ mensuales (dependerá en todo caso del tipo de cliente o de su modalidad de seguro). En cualquier caso, &lt;strong&gt;los costes han ido aumentando paulatinamente con el paso del tiempo&lt;/strong&gt;, y cabe destacar que en su mayoría, los contratos de seguro que se ofrecen son &lt;em&gt;franquicias&lt;/em&gt;, en las que la aseguradura cubre una parte del gasto mientras que el cliente ha de sufragar el resto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, observar estas cifras en solitario podría resultar engañoso, ya que hay que tener presente que un 28% de la población (de forma no necesariamente excluyente con otras modalidades) &lt;strong&gt;recibe una cobertura sanitaria por parte de algún programa público&lt;/strong&gt;, como &lt;em&gt;Medicare&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;Medicaid&lt;/em&gt;. Es por ésto que los efectos de la selección adversa pueden ser confusos. Hablé en una entrada anterior que uno de sus efectos es el racionamiento del recurso, en cuyo caso las compañías podían empezar a reducir su oferta a fin de blindarse contra el riesgo. &lt;em&gt;¿Cómo podemos saber si las compañías de seguro funcionan en un entorno mucho menos hostil precisamente debido a que los programas públicos acogen a personas de alto riesgo, que ellas nunca querrían asegurar, y por tanto se quedan únicamente con una categoría de clientes con un riesgo inferior?&lt;/em&gt; Es difícil saberlo, pero no obstante, los tipos de personas a las que van dirigidos los programas públicos apuntan en esta dirección. De ser así, habría que concluir que estos programas hacen un enorme favor en cuanto al funcionamiento más o menos normal, que no libre de riesgo, de las compañías de seguro, con lo que aunque se tratase de un parche, sí que contribuirían a la eficiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En conclusión, desde luego &lt;strong&gt;no podemos decir que la selección adversa no supone un problema en el sector sanitario&lt;/strong&gt;. Los esfuerzos que las compañías invierten en el tratamiento de la información, sin ir más lejos, lo &lt;em&gt;confirma&lt;/em&gt;. Naturalmente, no nos encontramos ante un hecho estático. Las compañías desarrollan cada vez métodos más complejos y precisos de obtener la información sobre sus clientes, su distribución en la población y el riesgo de que éstos contraigan una enfermedad, del mismo modo que también diseñan modalidades de contrato cada vez más ajustadas a todas estas variables. Esta dedicación no es ni mucho menos gratuita, como hemos dicho antes, y las inversiones que a ella se destinan y su aumento con el paso de los años es una muestra de su importancia y de los restos que plantea una complejidad cada vez mayor. En cuanto a los efectos de la intervención gubernamental, si bien es cierto que pueden resultar ambiguos, no es menos cierto que su presencia es significativa y que, desde luego, &lt;strong&gt;su función a la hora de dar cobertura a las personas de más alto riesgo no puede descartarse de antemano&lt;/strong&gt;, independientemente de cualquier consideración política. Queda lejos el día en que pueda permitirme ser categórico, pero desde luego, queda mucho más lejos el día en que pueda permitirme pretender ignorar o minusvalorar un problema de este calado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-571580013811961980?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/571580013811961980/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/06/el-porque-de-la-sanidad-publica-el_24.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/571580013811961980'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/571580013811961980'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/06/el-porque-de-la-sanidad-publica-el_24.html' title='El porqué de la sanidad pública: el problema de selección adversa (III)'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-8980672570179502562</id><published>2010-06-22T18:53:00.008+02:00</published><updated>2010-06-23T21:59:03.567+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Metodología'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Psicología'/><title type='text'>Los economistas no somos filósofos (II), los psicólgos tampoco</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¡Por fin! Acabo de terminar los exámenes del presente cuatrimestre, y aunque los resultados nunca llegan al nivel que uno desearía, no dejan de ser bastante satisfactorios (en términos de rentabilidad por hora dedicada al estudio, eso sí). Aunque necesito unos días para organizarme de cara al verano, próximamente retomaré el ritmo habitual de publicación de nuevas entradas. Ruego paciencia, no os impacientéis ;)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En cualquier caso, el que necesite algo de tiempo para asentarme no quiere decir que no esté haciendo nada. De hecho, ahora que es verano vuelvo a disponer de algo de tiempo para la lectura. Además de &lt;i&gt;&lt;b&gt;"Superfreakonomics"&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;, de &lt;b&gt;S. Levitt&lt;/b&gt; y &lt;b&gt;S. Dubner&lt;/b&gt;,&amp;nbsp; libro que llevaba tiempo esperando y que he devorado en pocas horas, ahora me encuentro enfrascado en la lectura de &lt;i&gt;&lt;b&gt;"Introducción a la psicología"&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;, de &lt;b&gt;George A. Miller&lt;/b&gt;, una obra que, por lo que llevo hasta el momento, no me está en absoluto defraudando. De esta última, en concreto, os dejo algunas citas en torno a un tema que hace no demasiado tiempo discutí en una entrada a propósito del carácter científico de la economía, una cuestión en la que tanto ésta como la psicología suelen enfrentarse al mismo tipo de críticas. No tienen desperdicio:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;i&gt;"Por una parte, el conocimiento científico proporciona un fundamento para los adelantos tecnológicos, para la solución de los problemas prácticos que surgen en la vida cotidiana de la gente normal. En este aspecto la ciencia es algo que explotamos, igual que explotaríamos un recurso natural. Mucha gente cree que es ésta la única función de la ciencia; encuentra confusas las distinciones entre científicos e ingenieros, entre la ciencia y la tecnología. Pero la ciencia es, en su esencia, algo más que un arte útil. Entre sus fines figura, tanto como el de controlar, el de comprender".&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;i&gt;"Cuando nuevos campos de una actividad científica comienzan a tomar forma, lo hacen casi necesariamente utilizando elementos e ideas que forman parte de la común experiencia de todos los hombres. Durante este primer periodo de conocimiento, la ciencia en cuestión resulta ampliamente inteligible, sus descubrimientos los pueden entender, discutir, apoyar, negar o ridiculizar millones de pesronas. Ciertamente, en una etapa posterior esta ciencia podrá hacerse más precisa, alcanzar una comprensión más profunda o remontarse a mayores alturas de virtuosismo intelectual; pero ya nunca más tendrá el mismo impacto sobre la visión que el hombre medio de sí mismo y del mundo que le rodea. En este posterior estadio, quizá se la defienda por los milagros técnicos que misteriosamente aporte; pero, excepto para un puñado de especialistas, habrá dejado de ser una realidad viva. Conforme tienda a aumentar su impacto tecnológico sobre la sociedad, su influencia sobre el entendimiento común se irá diluyendo".&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;i&gt;"Las ciencias sociales han estado siempre un poco a la defensiva en lo que a su estatuto concierne; han sido siempre un poco susceptibles respecto a la afirmación de su carácter científico. Así pues, cuando un gran físico anuncia que la medición es la clave del conocimeinto científico, es fácil que reciba mayor atención de la que merece. (...) No obstante, muchos científicos sociales y hombres de ciencia dedicados al estudio del comportamiento, confiados en que la medición es la piedra de toque de la respetabilidad científica, se han precipitado a buscar números antes de saber lo que esos números pueden significar. (...) El culto a la medición por la medición no es, a buen seguro, una opinión mayoritaria. Más común, pero igualmente obstinada, es la opinión opuesta de que la medición viola la dignidad del hombre, que los números ofenden al espíritu humano. En este extremo parece existir el temor de que el prolijo aparato de la ciencia impida la visión que tenemos unos de otros y obstruya nuestros canales de comprensión directa e intuitiva. (...) La actitud prudente se halla, como de costumbre, en algún punto intermedio entre el impulso irresistible y la repulsión institiva. La primera medida sensata consiste en reconocer que la medición es un medio y no un fin en sí misma. Las mediciones precisas constituyen una parte indispensable de la empreas más ambiciosa de entendernos a nosotros mismos y de entender nuestro universo. El conocimiento así adquirido no es un ornato inútil de uan mente cultivada: establece una línea de acción, guía los actos y sirve de apoyo a las decisiones en todos los ámbitos que toca. (...) La gran virtud de la medición es que nos permite recurrir a las matemáticas y aplicarlas a los problemas que manejamos. Una vez que hemos sustitudo los objetos o los hechos que queremos comprender por símbolos numéricos, podemos proceder a operar sobre esos símbolos siguiendo las reglas de la matemática, que han sido creadas y desarrolladas por las mentes más brillantes de la historia".&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;strong&gt;Enlaces recomendados&lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://www.fedeablogs.net/economia/?p=4992"&gt;La Ciencia Económica y la Gran Recesión (I)&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;, &lt;/i&gt;por &lt;b&gt;Jesús Fernández-Villaverde&lt;/b&gt; en&lt;i&gt; Nada es gratis&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt; &amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-8980672570179502562?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/8980672570179502562/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/06/los-economistas-no-somos-filosofos-ii.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/8980672570179502562'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/8980672570179502562'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/06/los-economistas-no-somos-filosofos-ii.html' title='Los economistas no somos filósofos (II), los psicólgos tampoco'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-2206614874932488614</id><published>2010-06-10T14:19:00.010+02:00</published><updated>2010-06-10T16:55:35.518+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Teoría de Juegos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía Aplicada'/><title type='text'>La batalla de los sexos, o cómo aplicar la teoría de juegos a la vida diaria</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Uno de los ejemplos más típicos en las aplicaciones de &lt;b&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_de_juegos"&gt;teoría de juegos&lt;/a&gt;&lt;/b&gt; es el conocido como la &lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_the_sexes_(game_theory)"&gt;batalla de los sexos&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, un juego que ilustra la posibilidad de existencia de &lt;i&gt;múltiples&lt;/i&gt; &lt;i&gt;equilibrios de Nash&lt;/i&gt;, y además, que éstos sean &lt;i&gt;cooperativos&lt;/i&gt; (o &lt;i&gt;no competitivos&lt;/i&gt;). Se trata por tanto de un juego sencillo en su forma más básica, pero con importantes implicaciones a la hora de entender ciertos mecanismos básicos de la teoría de juegos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿En qué consiste? Supongamos una pareja de novios que han quedado para salir juntos el fin de semana. El problema es que no han decidido a dónde van a ir. Ambos están trabajando toda la semana y no pueden verse hasta el viernes por la noche, por lo que &lt;i&gt;hasta ese momento no podrán decidirlo&lt;/i&gt;. Al chico le encantaría ir a beber cerveza a raudales a un precio asequible, mientras que la chica preferiría salir tranquilamente a tomar un café (y quién sabe, quizá caiga alguna copa, pero con moderación). La cuestión es que, independientemente del sitio al que vayan, los dos tienen claro que &lt;i&gt;prefieren estar juntos&lt;/i&gt; (esa es la gracia de salir en pareja, si no, no quedarían). El juego puede representarse de forma matricial, como podéis ver en la siguiente tabla:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TBDFnua4siI/AAAAAAAAAHg/RwOAUdtd-TE/s1600/batsex.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TBDFnua4siI/AAAAAAAAAHg/RwOAUdtd-TE/s320/batsex.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Donde las ganancias del chico se muestran por filas según al lugar al que vayan y las de la chica, por columnas. La tabla muestra que ningún jugador gana nada si eligen ir a sitios distintos. Las ganancias únicamente se obtienen cuando ambos &lt;i&gt;coinciden&lt;/i&gt;. Obviamente, dada esa condición, el chico prefiere ir a llenar su cuerpo de cerveza (por eso su ganancia es de 2, y la de su novia, que se conforma con acompañarle, sólo de 1), mientras que la chica prefiere ir a tomar un café (es la situación inversa a la anterior). ¿Qué elegirá cada uno? Llegados a este punto &lt;b&gt;tenemos que pensar cómo respondería cada uno ante la propuesta del otro&lt;/b&gt;. Si el chico propone ir a tomar cerveza (algo bastante probable) su novia puede optar por acompañarle o irse a tomar un café. Como prefiere estar con él a irse sóla, decidirá acompañarle. Si la chica propone ir a tomar un café, su novio responderá de la misma forma. De esta forma, vemos que existen &lt;i&gt;dos soluciones posibles&lt;/i&gt; a este juego: O los dos van juntos a beber cerveza, o los dos van juntos a tomar café (teniendo en cuenta la resignación de una de las partes en cada caso). A estas dos posibles soluciones del juego las denominamos &lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Equilibrio_de_Nash"&gt;equilibrios de Nash&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;. Como decíamos en un principio, puede verse que ambas son &lt;i&gt;cooperativas&lt;/i&gt; (los jugadores sólo obtienen ganancias cuando coinciden, ceden o conceden en su decisión). La siguiente tabla remarca qué soluciones del juego son equilibrios de Nash:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TBDEl6cXp2I/AAAAAAAAAHY/AEpGqclgbyU/s1600/batsex2.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TBDEl6cXp2I/AAAAAAAAAHY/AEpGqclgbyU/s320/batsex2.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ahora bien, cuando ambos se encuentren este viernes por la noche, ¿qué decidirán &lt;i&gt;en concreto&lt;/i&gt;? No podemos saberlo. En principio, cualquiera de las dos soluciones que hemos comentado es válida. De hecho, podríamos esperar que ambos se encontrasen, hablasen un rato de banalidades y después, con o sin discusión de por medio, al final uno de los dos ceda ante la propuesta del otro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Supongamos ahora que esta situación se repite cada fin de semana, y la chica comienza a estar harta de tener una discusión cada viernes antes de decidir dónde va a salir con su novio, así que decide hacer algo para solucionarlo (y si la solución pasa porque los dos vayan a tomar un café en vez de cerveza, mucho mejor). La chica plantea entonces una &lt;i&gt;estrategia&lt;/i&gt;, consistente en proponer &lt;i&gt;siempre&lt;/i&gt; ir a tomar un café. Si su novio acepta, ambos se encontrarían en una de las soluciones vistas antes. Sin embargo, si el novio propone en su lugar ir a tomar cerveza, la chica no cederá. Además, para intentar ser más persuasiva, planteará algún tipo de &lt;i&gt;castigo&amp;nbsp;&lt;/i&gt;(aquí dejo volar la imaginación de cada cual) si su novio no le acompaña al café. Este tipo de estrategias se denominan &lt;i&gt;estrategias de disparador&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;trigger-strategies&lt;/i&gt;), ya que se "activan" dependiendo de la reacción del otro jugador. En última instancia, el objetivo de la chica es conseguir que, sin discusión de por medio, ambos decidan ir siempre a tomar un café cada viernes, o en otras palabras, que su novio siempre ceda. Podemos representar esta nueva situación en la siguiente tabla:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TBDLu_tmGpI/AAAAAAAAAHo/AvB-1p0dRxo/s1600/batsex3.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TBDLu_tmGpI/AAAAAAAAAHo/AvB-1p0dRxo/s320/batsex3.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Donde ahora se refleja el castigo de la chica si su novio decide ir por su cuenta a tomar cerveza y también la solución objetivo que la chica pretende incentivar. ¿Funcionará la estrategia de la chica? Para saberlo, tenemos que comparar las ganancias del chico si cede o no ante su novia cada vez que queden (que esperamos, sean muchas, &lt;i&gt;infinitas&lt;/i&gt;, podría decirse). Además, vamos a suponer que la discusión de cada encuentro les hace perder cada vez más la paciencia. Si el chico optase por seguirle el juego a su novia y ceder a su proposición, sus ganancias serían:&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TBDQL6-r1sI/AAAAAAAAAHw/2g1Qk7Noe1o/s1600/batsex4.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TBDQL6-r1sI/AAAAAAAAAHw/2g1Qk7Noe1o/s320/batsex4.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Donde α [0,1] es el &lt;i&gt;factor de descuento&lt;/i&gt; de sucesivas etapas (que podríamos interpretar como la pérdida de paciencia de la pareja ante cada nueva discusión) y 1 es la ganancia que obtiene el chico si cede y acompaña a su novia a tomar un café cada vez que quedan. Ahora bien, si el chico no tiene intención de ceder y opta por ir a tomar su cerveza, su ganancia (teniendo presente que en la siguiente ocasión su novia le &lt;i&gt;castigará&lt;/i&gt; como estime oportuno) serían:&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TBDSk8r0R_I/AAAAAAAAAH4/DxWRTT_6dqY/s1600/batsex5.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TBDSk8r0R_I/AAAAAAAAAH4/DxWRTT_6dqY/s320/batsex5.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Donde puede verse que el chico se sale con la suya en la primera ocasión, pero en las siguientes, dado que su novia pasa a no ceder en su intención de ir a tomarse un café, recibe el &lt;i&gt;castigo&lt;/i&gt; que ella le tenía preparado. Para saber por cuál de las dos opciones se decantará el novio, &lt;b&gt;tenemos que comparar las ganancias que obtendría en cada una de ellas&lt;/b&gt;. Si las de la opción que implica ceder son mayores, entonces la estrategia planeada por su novia para evitar discusiones en la pareja (y además, ir bastante más a menudo al café), será &lt;i&gt;estable&lt;/i&gt;, y por tanto funcionará.&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TBDUBLLr8HI/AAAAAAAAAIA/1LBS96gS6DY/s1600/batsex6.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TBDUBLLr8HI/AAAAAAAAAIA/1LBS96gS6DY/s320/batsex6.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realizando los cálculos pertinentes, obtenemos que si la pérdida de paciencia en cada etapa sucesiva es de &lt;i&gt;α &amp;gt; 0,25&lt;/i&gt;, entonces &lt;i&gt;la estrategia de la chica funcionará y la pareja&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;siempre que quede&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;optará por ir a tomar un café&lt;/i&gt;. Se acabaron las discusiones. No obstante, es interesante comprar cómo en estos casos &lt;b&gt;la viabilidad de la estrategia depende de la paciencia de los jugadores&lt;/b&gt; cada vez que entablan una nueva negociación (o discusión, en nuestro ejemplo). Dicho en términos más generales, la viabilidad de una estrategia depende de qué pierden (o renuncian, o dejan de ganar) los jugadores en cada etapa sucesiva si no alcanzan un acuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso, después de ver ésto, al menos no podrán deciros que la teoría de juegos no puede ayudaros a mejorar vuestras relaciones sentimentales.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Enlaces recomendados&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.revolucionnaturalista.com/2010/06/la-resistencia-estrategias-extremas.html"&gt;La resistencia a estrategias extremas podría explicar la cooperación humana en los juegos económicos&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, por &lt;b&gt;Eduardo Robredo&lt;/b&gt; en &lt;i&gt;La revolución naturalista&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://www.lorem-ipsum.es/blogs/laleydelagravedad/2009/09/la-teoria-de-juegos-y-los-fundamentos-de-la-moral.html"&gt;La teoría de juegos y los fundamentos de la moral&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;, &lt;/i&gt;por &lt;b&gt;Citoyen&lt;/b&gt; en &lt;i&gt;La ley de la gravedad&lt;/i&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-2206614874932488614?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/2206614874932488614/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/06/la-batalla-de-los-sexos.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/2206614874932488614'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/2206614874932488614'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/06/la-batalla-de-los-sexos.html' title='La batalla de los sexos, o cómo aplicar la teoría de juegos a la vida diaria'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TBDFnua4siI/AAAAAAAAAHg/RwOAUdtd-TE/s72-c/batsex.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-2542651125643406484</id><published>2010-06-09T02:30:00.012+02:00</published><updated>2010-06-10T01:23:01.919+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Distribución de la Renta'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Equidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía Pública'/><title type='text'>El índice de Gini</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La &lt;b&gt;distribución de la renta &lt;/b&gt;es uno de los principales objetos de estudio de un economista, especialmente para aquéllos especializados en la disciplina de la Economía Pública. No se trata de un hecho anecdótico, pues la mayor o menor equidad en la distribución de la renta &lt;i&gt;p&lt;/i&gt;&lt;i&gt;uede tener importantes consecuencias en el entramado económico y social&lt;/i&gt;. Para medirla, los economistas disponemos de distintas herramientas a nuestra alcances. En esta entrada quisiera presentaros una tan común como sencilla: el &lt;b&gt;&lt;i&gt;índice de Gini&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, un indicador elaborado por el estadístico, sociológico (y teórico fascista, ejem) italiano &lt;b&gt;Corrado Gini&lt;/b&gt; en la primera mitad del siglo pasado. También podemos referirnos a él como &lt;i&gt;coeficiente de Gini&lt;/i&gt; (aunque son equivalentes, el índice no es más que su expresión porcentual).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo lo calculamos? Es bastante sencillo, sobre todo a través de un ejemplo. Supongamos dos países, Alemania y España, cuya distribución de la renta por quintiles de la población se muestra en la siguiente tabla:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TA7Sz7r_lNI/AAAAAAAAAFY/URddULiacmw/s1600/gini1.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TA7Sz7r_lNI/AAAAAAAAAFY/URddULiacmw/s320/gini1.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Donde los valores ordenados por columnas para cada país representa el porcentaje de la renta total que posee cada quintil de la población (es decir, en la tabla, se mostraría que el tercer quintil de la población posee el 17,30 % de la renta total, mientras que el primer quintil tan sólo posee el 4,50 %, lo mismo para España). Antes de proceder con ningún cálculo, tenemos que acumular los valores. El resultado puede verse en la siguiente tabla:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TA7TeRHW3TI/AAAAAAAAAFg/4TeYz6zPN30/s1600/gini2.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TA7TeRHW3TI/AAAAAAAAAFg/4TeYz6zPN30/s320/gini2.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Donde el valor de cada quintil se obtiene como la suma del correspondiente a dicho quintil más los anteriores. Ahora sí podemos calcular el índice de Gini, que aunque puede obtenerse a través de distintas fórmulas más o menos complejas, resulta muy fácil de calcular a través de la siguiente expresión:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TA7T9MMp_XI/AAAAAAAAAFo/MfuvlO-3V4I/s1600/gini3.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TA7T9MMp_XI/AAAAAAAAAFo/MfuvlO-3V4I/s320/gini3.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Es decir, el índice se calcula a través del sumatorio de las diferencias entre el valor proporcional de cada quintil y su valor de renta correspondiente, descontando el último par, dividido entre el sumatorio del valor proporcional de los quintiles descontando el último (y lo multiplicamos por cien para obtener el valor porcentual). Hay que tener presente que si hablamos de quintiles en realidad nos estamos refiriendo a sucesivos grupos de población de un 20 % sobre el total, y si los disponemos de forma acumulada, el primer quintil correspondería al primer 20 % de los datos, el segundo al primer 40 % de los datos, y así sucesivamente. De esta forma, tomando los valores del ejemplo y aplicando la fórmula presentada, obtenemos los siguientes resultados:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TA7WXgw5AcI/AAAAAAAAAFw/7basqri1xdo/s1600/gini4.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="37" src="http://4.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TA7WXgw5AcI/AAAAAAAAAFw/7basqri1xdo/s400/gini4.JPG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TA7We0S38uI/AAAAAAAAAF4/u2xqmc0kAxE/s1600/gini5.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="41" src="http://3.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TA7We0S38uI/AAAAAAAAAF4/u2xqmc0kAxE/s400/gini5.JPG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Como &lt;i&gt;45,3 % &amp;lt; 48 %&lt;/i&gt;, podemos concluir que &lt;i&gt;la distribución de la renta es más equitativa en Alemania que en España, o dicho de otra forma, Alemania es un país más igualitario que España&lt;/i&gt;. El índice de Gini está relacionado además gráficamente con la &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Curva_de_lorenz"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;c&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;urva de Lorenz&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;, que para los valores de este ejemplo sería la siguiente:&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TA7bVa4IroI/AAAAAAAAAGA/y8cOEBRD0yI/s1600/gini6.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="272" src="http://2.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TA7bVa4IroI/AAAAAAAAAGA/y8cOEBRD0yI/s400/gini6.JPG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De esta gráfica se deduce que &lt;i&gt;cuanto "más alejada" esté la distribución de la bisectriz, más desigualitaria será la distribución, y viceversa&lt;/i&gt;. Si la distribución coincide con la bisectriz, entonces diremos que la distribución es igualitaria. Tiene su lógica. Si coinciden completamente, eso quiere decir que el margen entre una y otra para cada valor de la distribución es nulo, así como lo sería el numerador en el cálculo del índice de Gini, y por tanto, el propio índice de Gini sería igual a cero. De ahí que afirmemos que cuanto más próximo a cero sea el valor de un índice de Gini, tanto más igualitaria será la distribución de la renta en la sociedad que tratemos. En este sentido, &lt;b&gt;los economistas en general admitimos que, en cualquier caso, resulta preferible que la distribución de la renta sea lo más igualitaria posible&lt;/b&gt; (aunque éste n&lt;i&gt;o tiene por qué ser ni el único objetivo ni tampoco el principal&lt;/i&gt; de toda política económica, todo sea dicho).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Si os interesa, podéis ver una clasificación de países según su índice de Gini &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.nationmaster.com/graph/eco_dis_of_fam_inc_gin_ind-distribution-family-income-gini-index"&gt;aquí&lt;/a&gt;&lt;/b&gt; (desgraciadamente, los valores no están sincronizados, por lo que no pueden hacerse comparaciones tan buenas como podría esperarse). Namibia es el país más desigualitario, con un índice de Gini con valor 70,7 %, mientras que Suecia es el más igualitario, con un valor del 23 %. España siempre suele situarse en un &lt;i&gt;término medio&lt;/i&gt; en este tipo de clasificaciones (está en el puesto 101 entre 134 países, de menor a mayor equidad, con un índice de Gini del 32 %). No obstante, cabe recordar que el índice de Gini no es la única medida de que disponemos los economistas para medir la desigualdad en la distribución de la renta. Hay otras, como el &lt;i&gt;índice de Theil&lt;/i&gt;, el &lt;i&gt;índice de Dalton&lt;/i&gt; o el &lt;i&gt;índice de Atkinson&lt;/i&gt;, similares en planteamiento, pero cuyas peculiaridades reservo, en todo caso, para otra ocasión.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Enlaces recomendados&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://e-archivo.uc3m.es/dspace/bitstream/10016/617/5/de070201.pdf"&gt;&lt;i&gt;La medición de la desigualdad en la distribución de la renta: una revisión de la literatura&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;, por &lt;b&gt;Javier Ruiz-Castillo&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.lorem-ipsum.es/blogs/laleydelagravedad/2009/10/igualdad-material-y-democracia-financiera-marx-contra-el-mito-del-espiritu-empresarial.html"&gt;Igualdad material y democracia financiera: Marx contra el mito del espíritu empresarial&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, por &lt;b&gt;Citoyen&lt;/b&gt; en &lt;i&gt;La ley de la gravedad&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.voxeu.org/index.php?q=node/5148"&gt;Declining Latin American inequality: Market forces or state action?&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;,&lt;/i&gt; por &lt;b&gt;Luis López-Calva&lt;/b&gt; y &lt;b&gt;Nora Lustig&lt;/b&gt; en &lt;i&gt;Vox.eu&lt;/i&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-2542651125643406484?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/2542651125643406484/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/06/el-indice-de-gini.html#comment-form' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/2542651125643406484'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/2542651125643406484'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/06/el-indice-de-gini.html' title='El índice de Gini'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/TA7Sz7r_lNI/AAAAAAAAAFY/URddULiacmw/s72-c/gini1.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-7329716830194064955</id><published>2010-06-08T14:32:00.001+02:00</published><updated>2010-06-08T16:57:03.400+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Política Social'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Política Laboral'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reforma Laboral'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía Laboral'/><title type='text'>El modelo de negociación colectiva holandés</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Como las posibilidades de alcanzar algún tipo de acuerdo por parte de los agentes sociales parece todavía hoy bastante incierta, y como todos parecen rehuír la necesidad de emprender una &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.fedeablogs.net/economia/?p=4489"&gt;reforma laboral &lt;i&gt;seria&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/b&gt; (no se puede&lt;b&gt; &lt;a href="http://www.fedeablogs.net/economia/?p=4659"&gt;insistir más&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;), en esta entrada me gustaría echar un vistazo a nuestros vecinos europeos. ¿Ocurre en todos los países lo mismo? ¿Son los agentes sociales tan súmamente escleróticos en todos lados? No, parece que no. Para demostrarlo, quisiera presentaros el &lt;b&gt;modelo holandés&lt;/b&gt;, del que hace relativamente poco tiempo se comenzó a hablar en España como una alternativa deseable al que tenemos muy día, pero que en la práctica queda muy lejos de ser tomado en serio. Cónstese que en lo relativo a mi exposición me basaré por completo en este &lt;b&gt;&lt;a href="http://dare.ubvu.vu.nl/bitstream/1871/1615/1/20010018.pdf"&gt;paper&lt;/a&gt;&lt;/b&gt; que me pasó &lt;b&gt;Citoyen&lt;/b&gt; (es una fuente inagotable de recursos este hombre).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿En qué consiste? En primer lugar conviene ver &lt;i&gt;qué instituciones juegan un papel importante en su modelo de negociación colectiva&lt;/i&gt;, aparte obviamente del Gobierno y el Parlamento. La primera es la &lt;i&gt;CPB Netherlands Bureau for Policy Analysis (CPB)&amp;nbsp;&lt;/i&gt;(podéis ver su página web &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.cpb.nl/eng/"&gt;aquí&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;). Este organismo, parte del Ministerio de Economía pero en la práctica independiente, se encarga de &lt;b&gt;asesorar a los grupos parlamentarios holandeses en la elaboración de las políticas públicas, además de dedicarse a la elaboración de estadísticas e informes, que publica periódicamente&lt;/b&gt;. En esencia, tiene dos tareas importantes: la primera, ejercer de organismo auditor, evaluando el alcance y resultados de las políticas públicas; la segunda, la dirección, en un sentido general, de las investigaciones de economía aplicada en todo el país. Eso no quiere decir que la &lt;i&gt;CPB&lt;/i&gt; sea el único organismo facultado para la investigación de economía aplicada (de hecho, compite con otras instituciones públicas y privadas en la elaboración de informes), pero en este sentido sí es tomado como el organismo de referencia de este tipo de estudios a nivel nacional. De cara a los procesos de negociación colectiva, la &lt;i&gt;CPB&lt;/i&gt; juega un papel fundamental: es ella la que &lt;b&gt;elabora los informes e indicadores económicos sobre los que el Gobierno y los agentes sociales realizarán sus reivindicaciones y entablarán negociación&lt;/b&gt;. Esta separación entre &lt;i&gt;hechos&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;política&lt;/i&gt; puede ser, precisamente, uno de los aspectos que más incentivan el consenso entre las distintas partes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda institución importante en este proceso es el banco central holandés, el &lt;i&gt;Netherlands Bank (DNB)&lt;/i&gt; (podéis ver su página web &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.dnb.nl/en/home/index.jsp"&gt;aquí&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;), también en la práctica bastante independiente del Gobierno y que, como en el resto de países europeos, tiene encomendada la misión de &lt;i&gt;conducir &lt;/i&gt;&lt;b&gt;la aplicación de la política monetaria comunitaria con el objetivo de asegurar la estabilidad de precios&lt;/b&gt;. No obstante, el DNB no sólo reduce su ámbito de actuación a la política monetaria, sino que participa activamente en diversos foros económicos, publica informes periódicamente y, además, colabora constantemente con el Gobierno para su coordinación con la política fiscal. Como ya habréis podido imaginar, su papel en los procesos de negociación colectiva no es nada desdeñable, ya que la inflación prevista es uno de los principales factores que se consideran en este tipo de procesos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Otras instituciones, menores en importancia pero no menos relevantes en este proceso, son la &lt;i&gt;Foundation of Labor (STAR)&lt;/i&gt;, que es la plataforma formal desde la que los representantes de la patronal y los trabajadores (con igual número para ambas partes) discuten y dejan por escrito las líneas generales de la política laboral, alrededor de una vez cada dos o tres años. A su vez, el &lt;i&gt;Social Economic Council (SER)&amp;nbsp;&lt;/i&gt;ejerce como principal órgano asesor del Gobierno en lo referente a políticas de carácter económico y social (y su reputación está bien afianzada, de hecho, es muy raro que un Gobierno rechace las conclusiones tomadas unánimente por este consejo). En último lugar, podrían destacarse un buen número de comisiones (&lt;i&gt;Council for Economie Affairs (REA), &lt;/i&gt;&lt;i&gt;Central Economic Committee (CEC)&lt;/i&gt;) y otras instituciones de corte tecnocrático, como el &lt;i&gt;Scientifïc Council for Government Policy (WRR)&lt;/i&gt; (un organismo interdisciplinar que asesora al Gobierno en la toma de políticas a largo plazo), ajenas a la política laboral en sí, pero que no obstante toman partido desde un punto de vista externo, enriqueciendo y agilizando el proceso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ahora sí, podemos comenzar a analizar cómo funciona el proceso de negociación salarial holandés. No sólo la estructura formada por organismos como &lt;i&gt;STAR&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;SER&lt;/i&gt; incentivan la cooperación y al confianza entre los agentes sociales; en general, todo el sistema de negociación salarial está basado en incentivos para cooperar y alcanzar consensos. Veremos primero cómo funcionan estos incentivos a nivel central, para luego ver sus efectos a nivel de empresa. En el nivel central, el Gobierno &lt;b&gt;se reúne dos veces al año con los agentes sociales&lt;/b&gt; (en lo que viene a denominarse las consultas de "primavera" y "otoño"). En la primera, &lt;i&gt;se discute el nuevo plan presupuestario&lt;/i&gt; del Gobierno, mientras que la segunda marca &lt;i&gt;el inicio de una nueva ronda de negociaciones salariales&lt;/i&gt;. La preparación para estas negociaciones anuales comienza en las dos grandes federaciones sindicales. La más importante, la &lt;i&gt;FNV&lt;/i&gt;, utiliza los informes de la &lt;i&gt;CPB&lt;/i&gt; para calcular el &lt;i&gt;"margen de negociación salarial"&lt;/i&gt;, que se refiere al coste de incremento salarial razonable que puede darse y que se suele calcular como la suma de la inflación más el cambio en la productividad laboral. Cónstese que en ningún caso este resultado debe ser equivalente a la reivindicación de los sindicatos (en otras palabras, los salarios no están indiciados al mismo). Junto a otras reivindicaciones, estos cálculos son redactados en un documento que se presenta a los secretarios generales del resto de federaciones sindicales para su discusión. El procedimiento de la segunda federación sindical más importante, la &lt;i&gt;CNV&lt;/i&gt;, es bastante similar. Aparte de este proceso de acercamiento, el fondo general de huelgas de cada federación juega un papel de cohesión importante, ya que &lt;b&gt;cada sindicato sólo recibe financiación por parte del fondo en tanto se mantenga en línea con las propuestas de negociación de cada federación&lt;/b&gt;. La patronal sigue un proceso muy parecido. Sus miembros coordinan sus posiciones antes de cada negociación, y además, un fondo general para la compensación de empresas afectadas por huelgas ejerce la misma función de cohesión que en caso de los sindicatos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los incentivos para la cooperación también se encuentran a nivel sectorial y de empresa. Las empresas, por ejemplo, &lt;b&gt;pueden iniciar negociaciones con cualquier sindicato&lt;/b&gt; (aunque no están obligadas a ello). El eventual acuerdo que la empresa pudiese firmar con un sindicato tiene validez para &lt;i&gt;todos&lt;/i&gt; los trabajadores, aun en el caso de que pudiesen estar afiliados a una organización sindical distinta. Así que, en cualquier momento, cualquiera puede "fundar" un sindicato por su cuenta y cualquier sindicato puede intentar iniciar negociaciones con la empresa. Los sindicatos tienen reconocido el derecho de huelga, pero en caso de darse, la empresa &lt;b&gt;puede cortar conversaciones con el sindicato que la inició e iniciar conversaciones con otro distinto&lt;/b&gt;. Esto ha ocurrido incluso en casos de negociación con los principales sindicatos del país, luego la &lt;i&gt;amenaza&lt;/i&gt; es bastante creíble. Como es lógico, a los sindicatos les interesa verse envueltos en tantos procesos de negociación como sea posible, por varias razones: la primera es que, por descontado, los sindicatos pretenden &lt;i&gt;conseguir algún tipo de mejora para sus miembros&lt;/i&gt; (si no consiguen nada no tienen razón de existencia); la segunda es que sólo los sindicatos que han firmado un acuerdo tienen garantizado el derecho de &lt;i&gt;descuelgue&lt;/i&gt; del mismo; la tercera es que los sindicatos que firman un convenio &lt;i&gt;reciben una parte ajustada de financiación proveniente de cada trabajador en el sector o la industria&lt;/i&gt;, que luego se divide de forma proporcional entre cada sindicato según su número de miembros. La conjunción de estas tres razones hace que los sindicatos &lt;b&gt;tengan incentivos a formar federaciones&lt;/b&gt; (a fin de ejercer mayor poder de negociación) y además, &lt;b&gt;a moderar sus reivindicaciones&lt;/b&gt; (ante el riesgo de poder ser excluidos de las negociaciones si son demasiado extremistas). Las patronales también tienen incentivos a incluir tantos sindicatos como sea posible en sus negociaciones, ya que por regla general, todos los convenios contienen una claúsula que impone la prohibición de realizar huelgas durante un determinado periodo de tiempo, pero esta claúsula &lt;i&gt;sólo&lt;/i&gt; es de obligado cumplimiento para los sindicatos que han firmado un convenio con la empresa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Son todos éstos incentivos los que &lt;i&gt;propician el acercamiento entre las partes y la voluntad de llegar a un consenso en el menor tiempo posible&lt;/i&gt;. ¿Y si no lo consiguen? Este hecho también se encuentra previsto y es que, si los agentes sociales a nivel nacional no llegan a un acuerdo en el tiempo pactado, &lt;b&gt;el Gobierno tiene el derecho de mediar como árbitro en las negociaciones&lt;/b&gt;, teniendo en última instancia la palabra definitiva sobre los términos del acuerdo en estas circunstancias. Qué diferente sería todo si en España tuviésemos algo parecido, ¿o no?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Enlaces recomendados&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.lorem-ipsum.es/blogs/laleydelagravedad/2010/05/%c2%bfpor-que-perdura-el-paro.html"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;¿Por qué perdura el paro?&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;, por &lt;b&gt;Citoyen&lt;/b&gt; en &lt;i&gt;La ley de la gravedad&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;b&gt;&lt;a href="http://economiaconminuscula.blogspot.com/2010/05/la-dualidad-y-el-mercado-de-trabajo.html"&gt;La dualidad en el mercado laboral español: insiders-outsiders y el abaratamiento del despido&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;, &lt;/i&gt;por &lt;b&gt;Alejandro Hoyos&lt;/b&gt; en &lt;i&gt;Economía con minúscula&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://www.fedeablogs.net/economia/?p=4489"&gt;Reforma laboral: las verdaderas líneas rojas&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;, &lt;/i&gt;por &lt;b&gt;Luis Garicano&lt;/b&gt; en &lt;i&gt;Nada es gratis&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://www.fedeablogs.net/economia/?p=4659"&gt;Una delgada línea roja: la negociación colectiva&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;, &lt;/i&gt;por &lt;b&gt;Samuel Bentolila&lt;/b&gt; en &lt;i&gt;Nada es gratis&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-7329716830194064955?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/7329716830194064955/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/06/el-modelo-de-negociacion-colectiva.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/7329716830194064955'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/7329716830194064955'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/06/el-modelo-de-negociacion-colectiva.html' title='El modelo de negociación colectiva holandés'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-6190360964313654043</id><published>2010-06-08T00:17:00.004+02:00</published><updated>2010-06-15T00:44:16.910+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ciencia Económica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Metodología'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Réplicas'/><title type='text'>Los economistas no somos filósofos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;b&gt;Alejandro Hoyos Guerrero&lt;/b&gt;, con quien comparto &lt;i&gt;alma mater&lt;/i&gt;,&amp;nbsp; ha publicado un &lt;b&gt;&lt;a href="http://economiaconminuscula.blogspot.com/2010/06/no-entre-aqui-quien-no-sepa-geometria.html#comment-form"&gt;comentario muy crítico sobre la metodología económica actual&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;. Aunque me gustaría poder decir algo distinto, su comentario no deja de ser un compendio de acusaciones típicas contra nuestra ciencia, en las que se critica no su esencia, sino su método. El problema es que lo que &lt;i&gt;este tipo de críticas dejan entrever no es que no se sepa qué es la economía en concreto, sino que no se sabe qué es la ciencia en general&lt;/i&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Lo primero de todo es que, por herético que pueda sonar, &lt;i&gt;las "ciencias duras" están sobrevaloradas&lt;/i&gt; (en la misma proporción que están devaluadas las &lt;i&gt;"ciencias blandas"&lt;/i&gt;, especialmente la Economía). No sé sinceramente qué pasa por la cabeza de la gente cuando piensa en una ciencia consolidada como la Física, la Química o la Astronomía.¿Qué las diferencia en su planteamiento de lo que muchos pensamos respecto a la Economía? ¿La Física no trabaja con modelos simplificados, en los que se estudia el comportamiento de determinadas variables, céteris paribus? ¿La Astronomía no realiza mediciones con márgenes de error que se reajustan para minimizarlo? ¿Los modelos de estas ciencias son perfectos y dan resultados exactos siendo extremadamente sencillos? Por supuesto que no, pero las modelizaciones simplificadas, en todas las ciencias, &lt;b&gt;tienen la enorme utilidad de que sus conclusiones resultan sencillas de comprender&lt;/b&gt;, más allá de los resultados. Si me dicen que la velocidad puede entenderse como el cociente entre la distancia y el tiempo (&lt;i&gt;V = D/T&lt;/i&gt;) lo que me están diciendo realmente es que la velocidad es la distancia que recorro por cada unidad de tiempo, o desde un punto de vista dinámico, la variación de la distancia respecto al tiempo. La relación se muestra meridianamente clara, desde luego. Probemos ahora a aplicar esta sencilla ecuación en cualquier experimento. Os adelanto que no obtendremos resultados &lt;i&gt;exactos&lt;/i&gt;. De hecho, nos veremos obligados a reajustar los instrumentos de medida, a revisar las condiciones de realización del experimento, a introducir variaciones en la velocidad para determinados tramos (aceleración), etc. Y aún así, el resultado que obtendremos nunca es exacto (nos dejamos muchas cosas por el camino, cómo el efecto del rozamiento, la degradación progresiva de la energía, o incluso, la relatividad específica). Sólo si ajustasemos nuestro experimento de forma que lo realizasemos en un entorno sin rozamiento, sin ninguna fuerza atractiva, en la que el cuerpo se moviese en movimiento rectilíneo uniforme, podríamos esperar obtener resultados ajustados con esa ecuación. ¿Es eso acaso lo que sucede en la realidad? ¡Y luego se quejan de que el modelo de competencia perfecta es totalmente irreal! &lt;b&gt;Todas las ciencias basan sus conclusiones en determinados supuestos, &lt;/b&gt;&lt;strong&gt;todas&lt;/strong&gt;. Ahora bien, en todo caso, siempre será cierto algo que enunciamos en un primer momento, desde el modelo más sencillo al más complejo: que la velocidad puede entenderse como la variación de la distancia respecto al tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, no se considera la &lt;i&gt;principal utilidad de un modelo&lt;/i&gt;: &lt;b&gt;ofrecer una fácil comprensión de sus conclusiones&lt;/b&gt;. Supongo que recordaréis la mecánica que se enseñaba en secundaria. ¿Era la de Einstein? No, era la de Newton. ¿Acaso Einstein no superó a Newton hace bastante tiempo, siendo su modelo superior? Sí, desde luego, pero la mayor parte de las conclusiones de Newton siguen siendo válidas hoy día. De hecho, si hemos aceptado la teoría de Einstein es precisamente porque ofrece un marco de comprensión de la realidad mucho más amplio (y con resultados predictivos más ajustados) que el que ofrecía Newton. Pero eso no es exclusivo de la Física. Todas las ciencias siguen el mismo patrón de desarrollo. Eso es precisamente lo que quería transmitir Friedman cuando enunció su &lt;i&gt;"Economía Positiva"&lt;/i&gt;, que no viene a decir que podemos "inventarnos" lo que queramos mientras dé resultados válidos, sino que &lt;i&gt;podemos asumir simplificaciones (todo modelo se basa en ellas) siempre que las tengamos presentes y nos permita ampliar nuestro campo de comprensión (y predicción)&lt;/i&gt;. Un modelo que permita mayor comprensión y a la vez ofrezca resultados más ajustados será preferible a otro. Friedman enunció estos principios, que para cualquier científico resultan triviales, teniendo en cuenta cuál era el estado de una parte importante de la Economía de entonces, más preocupada por desarrollar una "teoría del todo" que fuese coherentemente lógica que en contrastar empíricamente sus resultados, es decir, que fuese "efectiva" o "útil". A pesar de lo que pueda decir Alejandro, no, &lt;i&gt;no todas las proposiciones son válidas&lt;/i&gt;. Las hipótesis deben cumplir con una serie de criterios, entre ellos, ser susceptibles de ser contrastadas (y recurrir a unicornios, gnomos o espíritus no es que permita demasiada contrastación).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta línea, Alejandro critica la &lt;i&gt;hipótesis de las expectativas racionales&lt;/i&gt; como un ejemplo de lo "perverso" del planteamiento metodológico actual. Sin embargo, y aunque es cierto que se ha abusado de esta hipótesis hasta la saciedad para los más variopintos fines, tengo la sensación de que Alejandro no termina de comprender la esencia de la misma. La hipótesis de las expectativas racionales no afirma que los individuos "sepan en todo momento cómo evolucionan las variables económicas", sino simplemente, que &lt;i&gt;los indiviudos al observar esa evolución "descubren" (o creen descubrir) ciertos patrones, y por tanto adecuarán su comportamiento a lo que esperan que suceda en base a los mismos&lt;/i&gt;; es decir, si la inflación ha estado aumentando estos últimos años en torno a un 3%, los indiviudos "esperarán" que el año que viene haga lo mismo, por lo que tomarán las medidas que consideren oportunas para "protegerse" de la inflación que esperan. Que acierten o no en su "predicción" es gran parte de la gracia del modelo. ¿Qué hay de perverso en este planteamiento? En verdad, si Alejandro no lo considera (y remitiéndome a esta teoría me remito a cualquier otra) una hipótesis válida, o al menos susceptible de ser trabajada, contrastada o refutada, no sé qué más podría decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, sobre la función de las matemáticas dentro de la Economía, hay que tener presente que no es distinta que en cualquier otra ciencia: es una herramienta, más concretamente, un &lt;i&gt;lenguaje&lt;/i&gt;. Dos requisitos de toda ciencia es que &lt;b&gt;sus proposiciones y resultados sean completamente inteligibles por todos&lt;/b&gt; (sin dar lugar a ambigüedades, es decir, debe entenderse perfectamente qué es lo que se pretende y dice en un modelo), y en segundo lugar, que &lt;b&gt;los resultados que se obtengan a partir de él sean contrastables por cualquiera&lt;/b&gt;. &lt;i&gt;¿Qué garantiza mejor ambos principios que el empleo del lenguaje matemático?&lt;/i&gt; Si Alejandro conoce alguno mejor, le escucho. Ahora bien, pensemos en la época en la que las matemáticas se rehuían en la Economía. ¿Por qué ha habido tanta discusión sobre las aportaciones de Keynes? Ha habido mil interpretaciones sobre el contenido o propósito de su teoría, incluso división escolástica en la Economía entre aquéllos que se consideraban "correctos" intérpretes del keynesianismo. ¿Habría sido diferente si Keynes hubiese modelizado sus proposiciones? Es más, ¿habría sido diferente si Keynes hubiese planteado hipótesis propiamente dichas? ¿Si las hubiese intentando contrastar? ¿Si las hubiese puesto a disposición del público? Otro ejemplo. No sé si Alejandro habrá leído a David Ricardo (si no es así, le recomiendo que nunca lo haga). Todos hemos estudiado el modelo ricardiano en la carrera. Me apuesto a que cualquiera que intente sonsacar dicho modelo de los escritos de Ricardo desistirá apenas pasadas unas páginas. ¿Por qué es tan súmamente complicado? Nuevamente, por la falta de modelización (si bien es cierto que Ricardo escribe pésimamente, en ese sentido tiene mérito). Sin embargo, la "esencia" de lo que Ricardo quería decir en un tratado de cientos de páginas se plasma en apenas unas ecuaciones bajo unos pocos conceptos que no ocupan más de un folio. Las conclusiones son las mismas. ¿Qué resulta preferible entonces? &lt;i&gt;¿De verdad prefiere Alejandro que volvamos a la edad oscura de la Economía?&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;P.D. Espero que Alejandro me perdone el tono agresivo de esta entrada. No es nada personal, desde luego. Sin embargo, admito que me toca la fibra sensible la gente que critica la Economía, y no porque se critique, sino porque el argumento suele dejar entrever las ideas equivocadas que la gente tiene sobre la ciencia en general. Y si no conocemos cuál es el método de una disciplina, y por tanto cuáles son sus límites y posibilidades, ¿cómo podemos esperar avanzar?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; &amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-6190360964313654043?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/6190360964313654043/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/06/los-economistas-no-somos-filosofos.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/6190360964313654043'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/6190360964313654043'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/06/los-economistas-no-somos-filosofos.html' title='Los economistas no somos filósofos'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-3988723993140924355</id><published>2010-06-02T15:44:00.000+02:00</published><updated>2010-06-02T15:44:19.242+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía de la Salud'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Señalización'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía de la Información'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Riesgo Moral'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Selección Adversa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Réplicas'/><title type='text'>El porqué de la sanidad pública: el problema de selección adversa (II)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Respondo brevemente a la &lt;strong&gt;&lt;a href="http://amartinoro.wordpress.com/2010/05/31/argumentos-en-favor-de-la-intervencion-sanitaria-comentario-a-mateo-escobar/"&gt;réplica&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt; que me lanzó &lt;strong&gt;Ángel Martín Oro&lt;/strong&gt; a propósito de mi &lt;a href="http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/05/el-porque-de-la-sanidad-publica-el.html"&gt;&lt;strong&gt;anterior entrada&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;, en la que pretendía contestar a una reseña que él hizo en su blog acerca de la necesidad o no de regulación en el sector de la sanidad. Antes de nada, quisiera dar las gracias a Ángel por tomarse la molestia de responderme, que nunca está de más.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar, Ángel dice: &lt;em&gt;"&lt;strong&gt;En el caso de contagio sí puede haber externalidades&lt;/strong&gt;, pero no en muchos otros casos relacionados con la salud donde los beneficios/costes son privados. Lo del caso de contagio sería para unos casos particulares, no para todos. Aunque luego se puede hacer el argumento de que &lt;strong&gt;gente más saludable tiene repercusiones externas&lt;/strong&gt; y favorables para el resto de la sociedad, pero esto &lt;strong&gt;lo veo rebuscado y no suficientemente justificado&lt;/strong&gt;" &lt;/em&gt;(énfasis añadido). Sobre las externalidades negativas de una enfermedad, especialmente relacionadas con la posibilidad de contagio, creo que no hay nada que decir. Ángel sin embargo duda de la relevancia de las externalidades positivas. Ante todo, es importante entender que, en estas circunstancias, &lt;strong&gt;las externalidades positivas/negativas sobre la salud son contrapuestas&lt;/strong&gt; (es decir, la enfermedad supone una externalidad negativa, mientras que la salud es positiva). La salud pública no sólo reduce las posibilidades de contagio (que es donde primordialmente podría detectarse una externalidad) sino que también muestra su incidencia en otras tantas variables: productividad, criminalidad, riqueza, reducción del riesgo, etc. Pensad simplemente que una persona aquejada de una enfermedad más o menos grave y que requiere la atención constante de su familia supone, en términos de lucro cesante, un coste de oportunidad para la sociedad (se tratará a fin de cuentas de gente que no produce, y por tanto, su efecto es similar al que provoca la criminalidad en tales términos). Los efectos son muy numerosos, y yo, probablemente, sería incapaz de enumerarlos todos o explicarlos correctamente, pero no los veo en ningún caso superfluos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En segundo lugar, Ángel afirma que: &lt;em&gt;"Aun así, &lt;strong&gt;tampoco creo que la existencia de externalidades por sí misma haga imposible un buen funcionamiento del sector privado en la realidad&lt;/strong&gt;, si se le deja funcionar. Hay casos que lo muestran. La imaginación de las personas a veces sobrepasa en mucho la de los economistas, y los primeros son capaces de llegar a soluciones que los segundos considerarían imposibles con sus irrealistas modelos. Sobre este tema, y en general sobre la teoría de los fallos del mercado, tengo un artículo publicado, por si puede interesar" &lt;/em&gt;(énfasis añadido). La selección adversa, si aparece, suele tener dos desenlaces: el &lt;strong&gt;racionamiento del recurso&lt;/strong&gt; o, en última instancia, el &lt;strong&gt;cierre del mercado&lt;/strong&gt;. En el caso de la sanidad, suele darse el primero. ¿Por qué? Supongamos que, siguiendo con el ejemplo de la anterior entrada, la compañía fija una póliza tal que tan sólo una fracción de la demanda estaría dispuesta a adquirir un seguro. Esta circunstancia representa una situación bastante comprometida para la empresa: si las personas más sanas consideran que a ese precio no les interesa hacerse un seguro, pero por contra los menos sanos lo ven súmamente ventajoso, &lt;em&gt;la empresa se encontrará con una clientela compuesta principalmente por personas más propensas a enfermar&lt;/em&gt;, lo que supone unos mayores costes para la empresa (y unas perspectivas nada halagüeñas respecto a su viabilidad económica en el futuro). La empresa además no está sóla en el mercado, sino que compite con otras compañías. De cara a reforzar sus beneficios esperados, la empresa tendría que poder reducir su precio (intentando que así haya más personas, especialmente las más sanas, que se atrevan a contratar el seguro); sin embargo, bajar el precio también reforzaría que más personas menos sanas lo contratasen, aumentando así el riesgo. ¿Qué puede hacer la empresa? &lt;strong&gt;El procedimiento más habitual es &lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;racionar la venta de seguros&lt;/strong&gt;, de forma que el ajuste, en vez de hacerlo vía precio de la póliza, lo haga a través de su base de clientes (en nuestro ejemplo anterior, la empresa jugaría con la proporción conocida de fumadores y no fumadores, trasladándolo a su base de clientes y racionando los seguros para que ésta coincidiese con el nivel que le permitiese ser viable económicamente). La consecuencia es que &lt;strong&gt;hay gente que literalmente se queda &lt;em&gt;fuera&lt;/em&gt; de la contratación&lt;/strong&gt; (aunque estuviera dispuesta a pagar la póliza que se le ofrece). Ésto no es algo irreal: es una práctica común, y en EE.UU, algo completamente habitual (y no porque las empresas estadounidenses sean malvadas, sino porque es una solución inherente al problema de selección adversa en todas las aseguradoras).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cabe decir también que el problema de selección adversa no es algo insalvable. De hecho, existen métodos destinados a superarlo. Los clientes, por su parte, &lt;em&gt;pueden intentar mostrar a través de alguna variable tangible y creíble a la empresa en qué grupo de la población se encuentra&lt;/em&gt;. A este método se le conoce como &lt;strong&gt;señalización &lt;/strong&gt;&lt;em&gt;(signaling)&lt;/em&gt;, que puede apreciarse claramente en el mercado laboral. En él, las empresas suelen enfrentarse también a problemas de selección adversa (las empresas no saben si el trabajador que contratan se esfuerza mucho o no en su trabajo, o si realmente tiene las capacidades que declara tener, etc.). Los trabajadores pueden decir que son "cualificados" pero, ¿cómo puede realmente saberlo la empresa y superar el riesgo moral? El &lt;strong&gt;&lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Signaling_(economics)"&gt;modelo de Spence&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt; muestra que &lt;em&gt;ésto puede hacerse a través de la &lt;strong&gt;educación&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;, es decir, si un trabajador presenta a la empresa un título universitario, por ejemplo, aunque la empresa no sepa nada del trabajador el hecho de que éste tenga un título &lt;em&gt;demuestra implícitamente que éste posee determinadas características de disciplina, constancia e inteligencia, ya que ha sido capaz de sacárselo&lt;/em&gt;. La formación complementaria juega un papel similar en el mercado laboral al descrito. El problema en el caso de la sanidad es que los mecanismos de señalización no son ni mucho menos tan sencillos. ¿Cómo podría demostrar un cliente que pertenece a ese grupo de población que la empresa considera "sano"? &lt;em&gt;No es ni mucho menos tan sencillo&lt;/em&gt;, de ahí que el racionamiento de recursos suela presentarse de forma mucho más común en la sanidad que en otros mercados.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;También &lt;em&gt;las empresas pueden tomar la iniciativa para tratar de buscar algún método de sonsacar a sus clientes información sobre el tipo al que pertenecen &lt;/em&gt;(y que, obviamente, el cliente o no sabría como revelarla o no tendría ningún interés en hacerlo, como en el caso de los fumadores en un seguro de salud). En este sentido, podemos destacar la &lt;strong&gt;exploración&lt;/strong&gt; &lt;em&gt;(screening) &lt;/em&gt;o la &lt;strong&gt;criba&lt;/strong&gt;, que suelen darse de forma conjunta. En el primer caso, la empresa trata de diseñar mecanismos que obligen al cliente a revelar su información privada (las entrevistas de trabajo serían un ejemplo, o los chequeos médicos en lo seguros de salud) mientras que en el segundo, los mecanismos están más centrados en que el cliente se &lt;em&gt;autoseleccione&lt;/em&gt; (como es el que caso de darle a elegir entre distintas modalidades de seguro). Son estos dos métodos los que sobre todo intentar atenuar el problema de selección adversa en la sanidad, así como en los que se concentran los mayores esfuerzos en innovación por parte de las compañías aseguradoras.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Con estas dos aclaraciones pretendo demostrar que en ningún caso, cuando se habla de selección adversa en la sanidad, estamos efectuando un análisis estático. Claro que no. La población, sus hábitos, los estados de naturaleza, las compañías, los tratamientos, los mecanismos para contrastar la información por ambas partes, varían y evolucionan con el tiempo. Eso es indiscutible. El problema de Ángel, y de los economistas liberales o austriacos en general, es que olvidan todas las circunstancias del presente relegando su solución a un "futuro" en el que suponen que los incentivos del mercado la motivarán, pero en su declaración, olvidan que &lt;strong&gt;es bastante poco probable que un mercado se desarrolle si le resulta imposible funcionar correctamente en el presente&lt;/strong&gt;. Si el sector sanitario no puede desarrollarse correctamente, ¿de dónde van a surgir los avances tecnológicos, sobre qué problemas se van a basar, qué van a pretender solucionar? La experiencia es un requisito necesario para que se produzca un desarrollo tecnológico. Las soluciones obviamente deben ser proporcionales a la situación y el alcance del problema, pero el que no se pueda proporcionar una solución completa al problema no implica dejarlo completamente de lado ni tampoco minusvalorarlo, como precisamente muchos parecen pretender.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-3988723993140924355?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/3988723993140924355/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/06/el-porque-de-la-sanidad-publica-el.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/3988723993140924355'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/3988723993140924355'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/06/el-porque-de-la-sanidad-publica-el.html' title='El porqué de la sanidad pública: el problema de selección adversa (II)'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-7450466853772335512</id><published>2010-05-31T01:00:00.004+02:00</published><updated>2010-06-02T14:39:45.915+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía de la Salud'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía de la Información'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Riesgo Moral'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Selección Adversa'/><title type='text'>El porqué de la sanidad pública: el problema de selección adversa (I)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;A propósito de la última entrada del blog &lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://amartinoro.wordpress.com/2010/05/30/gabriel-calzada-sobre-el-copago-sanitario-del-100/"&gt;Procesos de aprendizaje&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;, de &lt;b&gt;Ángel Martín Oro&lt;/b&gt;, en la que se hace una breve anotación sobre el mercado sanitario desde una perspectiva más bien liberal, alguna de sus afirmaciones me ha llevado a comentarla. En principio, Ángel reducía la justificación para una regulación del mercado sanitario por las &lt;i&gt;externalidades positivas que éste genera para el conjunto de la sociedad&lt;/i&gt;. Ésto es cierto. Hay que tener presente que el que una persona tenga acceso al tratamiento y curación de enfermedades no sólo supone un beneficio para ella misma, sino también para el resto. Pensad simplemente en la probabilidad de contagio. Las personas con escasos recursos (que son normalmente las que ni suelen poder permitirse el pago de los servicios sanitarios ni tampoco la contratación de un seguro) son, al mismo tiempo, las que suelen tener mayores probabilidades de contagio (dificultad de acceso a tratamientos preventivos o de higiene eficaces, menor posibilidad de acceder a hábitos de vida saludables, mayores condiciones de insalubridad en los entornos en los que viven, etc.). Estas personas difícilmente podrían acceder a un tratamiento para, ya no prevenir el contagio de enfermedades, si no tan siquiera curárselas una vez las contraen. Este hecho hace que &lt;i&gt;las probabilidades de contagio en una sociedad aumenten, lo cual resulta perjudicial para todos&lt;/i&gt;, independientemente de su implicación con los contagiados en primer lugar. Queda patente que una enfermedad, en definitiva, &lt;b&gt;supone una externalidad negativa para toda la sociedad&lt;/b&gt;. Este argumento, sólamente, bastaría sólamente para plantearse la posibilidad de todos los individuos de una sociedad sufragasen de una forma u otra el tratamiento médico de aquéllos que no pueden permitírselo. Obviamente, el cómo se produzca esa "subvención" es un tema que admite amplia discusión a nivel organizativo, económico y social.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No obstante, la presencia de externalidades positivas (o negativas, según se mire) en el mantenimiento de la salud pública &lt;i&gt;no es la única razón que puede justificar la existencia de una regulación&lt;/i&gt; en ese sector. Las asimetrías de información suponen a su vez un problema significativo. ¿Por qué? Supongamos una persona que desea contratar un seguro médico. A priori, la compañía de seguros no sabe nada sobre esa persona. ¿Cuáles son las probabilidades de que esa persona se ponga enferma? ¿De qué enfermedad, o a cuáles es más propensa? O en otras palabras, &lt;i&gt;¿cómo saber cuánto debería cobrarle por la póliza del seguro?&lt;/i&gt; La compañía no dispone de toda esa información. Es cierto que podría realizar algunas pruebas médicas al posible cliente a fin de determinar algunas de sus circunstancias (si está bien nutrida o no, si es fumador o no, etc.), pero ni puede conocerlas todas, ni puede hacerlo con exactitud ni tampoco, y esto es importante, puede conocer cuál será el comportamiento del cliente una vez que contrate el seguro. Pensadlo. Si una persona contrata un seguro de salud que le cubrirá de cualquier enfermedad que contraiga, &lt;i&gt;¿qué incentivos tendrá el asegurado para ser cuidadoso?&lt;/i&gt; Obviamente, a nadie le resulta agradable pasar por una enfermedad o dolencia, pero no es menos cierto que, en ausencia de riesgo, los medios preventivos se relajan. Haciendo uso de un ejemplo algo tonto, podríamos pensar que si una persona tiene un seguro de salud, podría ser menos meticuloso a la hora de abrigarse frente al frío (podrá acudir al médico ante cualquier mínima dolencia, o adquirir medicinas al primer síntoma). No quiere decirse que la presencia de un seguro haga que las personas pasen de ser extremadamente cuidadosas a no serlo en absoluto, sino que en circunstancias normales, &lt;i&gt;las personas no se molestarán en ser tan cuidadosas &lt;/i&gt;(o no se molestarán tanto en pensar cómo podrían serlo) &lt;i&gt;como lo serían en ausencia de seguro&lt;/i&gt;. Este problema, bastante común por otra parte aunque especialmente en los mercados de seguros, se conoce como &lt;b&gt;riesgo moral&lt;/b&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Esta circunstancia tiene su consecuencia en la decisión que tomará una compañía a la hora de conceder o no un seguro de salud. Pongamos un ejemplo respetando ciertos formalismos. Supongamos que la empresa tiene que enfrentarse a dos tipos básicos de clientes: &lt;i&gt;fumadores (F)&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;no fumadores (NF)&lt;/i&gt;. Según las estadísticas, un 30% de la población española es fumadora. La compañía puede suponer entonces que la probabilidad de que un cliente suyo sea fumador es &lt;i&gt;q = 1/3&lt;/i&gt;, o de &lt;i&gt;1-q = 2/3&lt;/i&gt; en caso de que no sea fumador. Los estudios médicos demuestran, además, que la probabilidad de que una persona fumadora contraiga una enfermedad pulmonar es &lt;i&gt;pf = 1/2&lt;/i&gt;, y de que la contraiga una persona no fumadora es &lt;i&gt;pnf = 1/10&lt;/i&gt;. El tratamiento sanitario en caso de que se contraiga dicha enfermedad es de 1.000 €, por tanto, si la compañía de seguros tuviese que ofrecer una indemnización por enfermedad, sería por dicha cantidad. Por otar parte, la renta media de la población es de 1.000 €. Por último, supondremos que los individuos tienen unas funciones de utilidad del tipo: &lt;i&gt;u(x) = x^(1/2)&lt;/i&gt;, siendo x la riqueza de esa persona.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar, pensemos que la compañía puede distingir sin error cada tipo de cliente. De ser así, la póliza actuarialmente justa que la compañía de seguros tendría que cobrar a cada tipo de cliente sería de &lt;i&gt;Πf = pf*I = 500 €&lt;/i&gt; en el caso de un cliente fumador y&amp;nbsp;&lt;i&gt;Πnf = pnf*I = 100 €&lt;/i&gt;. En principio, y como puede verse, aquí no habría ningún tipo de problema. Cada cliente pagaría una cantidad ajustada según su condición. Ahora bien, supongamos que (como suele suceder) la empresa no puede distinguir a cada tipo de cliente. Lo que haría entonces sería calcular un precio medio ponderado, es decir:&amp;nbsp;&lt;i&gt;Π = q*pf*I + &lt;/i&gt;&lt;i&gt;(1-q)*pnf*I = 233,33 €.&lt;/i&gt; Este sería el valor de la póliza que la compañía ofrecería a todos sus clientes sin excepción. Puede verse claramente que los fumadores salen ganando ante el desconocimiento de la compañía (la póliza que tendrían que pagar sería mucho menor ahora). No está tan claro para los no fumadores, que a primera vista salen perdiendo en esta situación al tener que pagar una póliza mayor.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;¿Qué harán los no fumadores?&lt;/i&gt; Depende de qué utilidad les reporte tener o no un seguro contratado. Si los no fumadores contratan un seguro, su utilidad sólo se vería mermada por la póliza que se viesen obligados a pagar. La posibilidad de padecer una enfermedad no se contempla, pues precisamente el hecho de tener contratado un seguro que le indemnice por los daños le exime de ese coste. Por tanto, la utilidad de los no fumadores si contratan un seguro es &lt;i&gt;u(cs) = (1.000-233,33)^(1/2) = 27,86. &lt;/i&gt;Ahora bien, si los no fumadores no contratan un seguro, su utilidad será equivalente al valor esperado de su riqueza ante la posibilidad de sufrir o no una enfermedad pulmonar, es decir: &lt;i&gt;u(ss) = (1/10)(1.000-1.000)^(1/2) + (9/10)(1.000)^(1/2) = &amp;nbsp;28,46&lt;/i&gt;. Vemos que &lt;i&gt;u(cs) &amp;lt; u(ss)&lt;/i&gt;, es decir, ante las condiciones que le ofrecen, los no fumadores &lt;b&gt;preferirán no contratar un seguro de salud&lt;/b&gt;. En este caso, decimos que existe un problema de &lt;b&gt;selección adversa&lt;/b&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿Cuáles serán las consecuencias de todo ésto? La selección adversa plantea dos efectos económicos importantes: &lt;strong&gt;1)&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;El &lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;cierre de mercados&lt;/strong&gt;, que se produce cuando los únicos dispuestos a aceptar el precio fijado por la empresa son los "peores" clientes, es decir, los que suponen mayores costes para la empresa. Si existen costes administrativos de por medio puede que ni el precio que se fijase llegase a ser atractivo ni para los peores clientes, con lo que se cerraría el mercado. &lt;strong&gt;2) El racionamiento de recursos&lt;/strong&gt;, ya que cuando hay selección adversa la modificación del precio influye no sólo sobre los ingresos de la parte vendedora, sino también sobre sus costes de proporcionar el producto. Ante este hecho, puede darse la circunstancia de que la empresa, para intentar mantener su competitividad, prefiera "racionar" el producto antes que elevar el precio (algo que sucede muy a menudo, véase los casos del racionamiento del crédito y del mercado laboral).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Estas son sólo algunas de las conclusiones que pueden derivarse del problema de selección adversa, pero ya de por sí resultan lo suficientemente importantes para no dejarlas de lado. De hecho, de los planteamientos del ejemplo puede deducirse que las pólizas que se ofrecerán variarán según cuál sea la proporción de individuos de un tipo u otro, o del riesgo de sufrir el evento frente al que se aseguran para cada uno (en ambos casos, se trata de asimetrías de información), o de la pérdida que genera el suceso en cuestión y que pretende ser asegurada. Son estas circunstancias las que constituyen la principal razón de que el mercado sanitario precise regulación. ¿Cuál será más efectiva? Aunque pueden darse algunas respuestas a esta pregunta, merecerían una explicación más detallada. Baste decir que &lt;i&gt;no existe un sólo modelo&lt;/i&gt; y que todos ellos presentan sus ventajas e inconvenientes. Es más, uno de esos modelos podría ser, precisamente, el que citaba Ángel en su entrada, es decir, &lt;i&gt;que el Estado provea esos servicios sanitarios únicamente a las personas que no pudiesen costearselos&lt;/i&gt;. Ahora bien, &lt;i&gt;¿sería la mejor opción?&lt;/i&gt; Si los exámenes me lo permiten, intentaré contestar a esta pregunta en la próxima entrada. Deseadme suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;P.D. He hecho una pequeña modificación a la entrada para aclarar algo mejor las consecuencias que la presencia de información adversa tiene en los mercados. Le debo también una réplica a &lt;strong&gt;Ángel Martín Oro&lt;/strong&gt;, que se molestó en &lt;strong&gt;&lt;a href="http://amartinoro.wordpress.com/2010/05/31/argumentos-en-favor-de-la-intervencion-sanitaria-comentario-a-mateo-escobar/"&gt;contestarme&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt; a esta entrada (y por ello se lo agradezo). Por lo demás, hubo suerte en el último examen, pero tengo otro el viernes. Veremos qué tal ;)&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-7450466853772335512?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/7450466853772335512/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/05/el-porque-de-la-sanidad-publica-el.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/7450466853772335512'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/7450466853772335512'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/05/el-porque-de-la-sanidad-publica-el.html' title='El porqué de la sanidad pública: el problema de selección adversa (I)'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-2613198009004936812</id><published>2010-05-23T16:23:00.000+02:00</published><updated>2010-05-26T00:35:08.472+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ciencia Económica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eficiencia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microeconomía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Teoría del Valor'/><title type='text'>Una especulación sobre la naturaleza de la utilidad</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Os acordáis de la entrada que dediqué a explicar el &lt;a href="http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/05/la-funcion-de-demanda-ii-excedente-del.html"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;excedente del consumidor&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;? En ella, &lt;b&gt;Citoyen&lt;/b&gt; me lanzó una pregunta: &lt;i&gt;"¿Que relacion existe entre el excedente del consumidor, el concepto de eficiencia de Pareto y los criterios de compensacion?"&lt;/i&gt;, que después aclaró convenientemente: &lt;i&gt;"El criterio de pareto es un concepto ordinalista de inspiracion walrasiana. El excedente del consumidor es un concepto cardinalista de inspiracion Marshalliana. Los dos llegan a conclusiones similares respecto a cuando los mercados funcionan mejor o peor. La filosofia declarada de los economistas es la paretiana; pero en la practica, seguimos usando el "denostado" analisis de excedentes para un monton de cosas- organizacion industrial, economia publica, etc,... Por otro lado, tenemos los conceptos de Variacion Compensada y Variacion equivalente que son, al menos segun Hicks, la "version" ordinalista del excedente del consumidor. Lo que te sugiero es que compares los dos enfoques a ver lo que sale"&lt;/i&gt;. He aquí mi intento de relacionar no sólo todos los conceptos mencionados, sino al mismo tiempo, "reconciliar" dos aparentes tradiciones económicas distintas todavía enfrentadas (y no, no es nada irrelevante y menos para algunas corrientes económicas, si no recordad el intercambio de &lt;a href="http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/04/la-redistribucion-no-garantiza-la.html"&gt;&lt;b&gt;réplicas&lt;/b&gt;&lt;/a&gt; que mantuvimos &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.albertesplugas.com/"&gt;Albert Esplugas&lt;/a&gt;&lt;/b&gt; y yo hace no demasiado tiempo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una renta de &lt;i&gt;x&lt;/i&gt; el individuo puede elegir entre diversas alternativas dada su escala de preferencias. Si la renta aumenta, pasando de &lt;i&gt;x&lt;/i&gt; a &lt;i&gt;y&lt;/i&gt;, el individuo puede elegir ahora entre las citadas alternativas anteriores y otras opciones que antes estaban al margen y ahora se han incorporado como alternativas en el conjunto de elección del individuo, y que lógicamente se distribuyen junto con las previas según la misma escala de preferencias. &lt;i&gt;El conjunto de elecciones aumenta&lt;/i&gt; y, suponiendo que nadie ha empeorado en esta transición, &lt;i&gt;podremos afirmar que el resultado es Pareto eficiente, y en relación con el precedente, es Pareto superior&lt;/i&gt;. En relación con el ejemplo, puede verse que&lt;i&gt; si la renta&lt;/i&gt; &lt;i&gt;aumenta&lt;/i&gt;, en consecuencia, &lt;i&gt;aumenta el conjunto de elecciones factibles&lt;/i&gt; del individuo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En terminología matemática, podemos definir un conjunto definido de individuos Φ = {&lt;i&gt;A,B&lt;/i&gt;}. Dada una renta &lt;i&gt;x&lt;/i&gt; el conjunto de alternativas de consumo de un individuo como &lt;i&gt;A&lt;/i&gt; = {a, b, c, (a,b), (a,c), (b,c), (2a,b), ..., (2b,2c), ... (a,b,c)}, en el que a, b, c tres bienes distintos en función de sus precios y (a,b), (b,c), etc. las combinaciones factibles de los mismos, y que se distribuyen en el conjunto siguiendo un vector de preferencias &lt;i&gt;v&lt;/i&gt;. Si &lt;i&gt;x&lt;/i&gt; aumenta según una función concreta y pasamos a una renta &lt;i&gt;y&lt;/i&gt; &lt;i&gt;&amp;gt; x&lt;/i&gt;, el nuevo conjunto de alternativas de consumo del individuo pasará a ser &lt;i&gt;A'&lt;/i&gt; = {a, b, c, d, (a,b), (a,c), (b,c) (a,d), (b,d), (c,d), (a,b,c), (a,b,d), ..., (2a,b,c), (2a,2b,c), ..., (a,b,c,d)}. A, B, como conjuntos, son susceptibles de ser operados bajo las propiedades de &lt;i&gt;unión&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;intersección&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;complementación&lt;/i&gt; de conjuntos si sus elementos están correctamente definidos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Además, podemos distinguir entre dos tipos de cambio en los conjuntos, sea por el aumento de combinaciones factibles dado un aumento del parámetro &lt;i&gt;k&lt;/i&gt; que acompaña a cada elemento (&lt;i&gt;efecto renta&lt;/i&gt;), es decir, por el paso de combinaciones (a,b) a otras del estilo (2a,b), (2a,3b); sea por el aumento de combinaciones factibles por la introducción de nuevos elementos (&lt;i&gt;efecto sustitución&lt;/i&gt;), es decir, pasar de combinaciones (a,b) a otras como (a,c), (a,b,c). En ambos casos se produce una variación del cardinal del conjunto &lt;i&gt;#A&lt;/i&gt;&lt;i&gt;.&lt;/i&gt;&amp;nbsp;Del mismo modo, ambas transformaciones conllevan el cambio del vector de preferencias para adecuarse al nuevo conjunto. En el mismo sentido si se produce un paso de &lt;i&gt;A → A'&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;#A' &amp;gt; &lt;/i&gt;&lt;i&gt;#A&lt;/i&gt; , y en dicha transición no sucede que&amp;nbsp;&lt;i&gt;B → B', &lt;/i&gt;&lt;i&gt;#B' &lt;/i&gt;&lt;i&gt;&amp;lt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;i&gt;#B,&lt;/i&gt; entonces diríamos que el resultado es &lt;i&gt;Pareto eficiente, &lt;/i&gt;y en relación con la situación precedente, es &lt;i&gt;Pareto superior&lt;/i&gt;. Del mismo modo, si en el paso de &lt;i&gt;A → A',&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;#A' &amp;gt; &lt;/i&gt;&lt;i&gt;#A&amp;nbsp;&lt;/i&gt;sucede que&amp;nbsp;&lt;i&gt;B → B', &lt;/i&gt;&lt;i&gt;#B' &amp;lt; &lt;/i&gt;&lt;i&gt;#B &lt;/i&gt;pero&amp;nbsp;&lt;i&gt;#A' - &lt;/i&gt;&lt;i&gt;#A &amp;gt; &lt;/i&gt;&lt;i&gt;#B - &lt;/i&gt;&lt;i&gt;#B',&amp;nbsp;&lt;/i&gt;entonces diríamos que la nueva situación es &lt;i&gt;eficiente en el sentido de Kaldor&lt;/i&gt;. Análogamente podríamos establecer las condiciones para la &lt;i&gt;eficiencia en el sentido de&lt;/i&gt; &lt;i&gt;Hicks&lt;/i&gt;. Los criterios de compensación también tendrían cabida bajo este análisis. Si sucede &lt;i&gt;A → A',&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;#A' &lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;i&gt;≠&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;i&gt;#A,&amp;nbsp;&lt;/i&gt;se define la &lt;i&gt;variación compensatoria &lt;/i&gt;o&lt;i&gt; variación equivalente&lt;/i&gt;&amp;nbsp;como la cuantía de renta &lt;i&gt;r&lt;/i&gt; que al añadirse o sustraerse, verifica &lt;i&gt;#A' &lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;, &amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 115%;"&gt;&lt;i&gt;=&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;i&gt;#A &lt;/i&gt;a pesar del cambio experimentado en el conjunto&lt;i&gt; &lt;/i&gt;(según nos encontremos en la situación inicial o en la final).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llegados a este punto caben dos consideraciones de importancia. La primera es que la &lt;i&gt;utilidad&amp;nbsp;&lt;/i&gt;no resulta por sus acepciones (de marcado carácter teleológico) un concepto correcto para describir los fenómenos económicos (de hecho, su empleo proviene de la &lt;i&gt;&lt;a href="http://cuasieconomista.blogspot.com/2009/12/el-marginalismo-es-un-utilitarismo.html"&gt;edad oscura de la economía&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;). La segunda es que nuestro análisis se remite esencialmente a la cardinalidad de los conjuntos de elección (los elementos presentan el problema de su definición o cuantificación, o de los procesos cognitivos que llevan a su valoración subjetiva, ambas cuestiones situadas al margen de la ciencia económica). Obviamente, los elementos propiamente dichos no pueden agregarse (aunque podría operarse con ellos, pero de ahí volveríamos al problema de su definición), pero &lt;i&gt;sí&lt;/i&gt; los cardinales.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Una aclaración con respecto a la &lt;i&gt;utilidad&lt;/i&gt;, tal y como suele emplearse en el análisis de las demandas ordinarias. No está de más recordar que la función de demanda representa la utilidad marginal de un individuo. De ahí que la primitiva de una función de demanda sea precisamente la función de utilidad del individuo, y como hablar de primitivas es sinónimo de integración (y este proceso consiste nada más que en calcular el área debajo de la función en un intervalo definido), por tanto puede deducirse que &lt;i&gt;el excedente representa la utilidad del individuo en una situación dada&lt;/i&gt;. No está de más decirlo, pues a partir de ahora emplearé indistintamente los conceptos precedentes como sinónimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, ¿cómo se relaciona el excedente del individuo con todo lo que hemos desarrollado previamente? Precisamente a través del cardinal del conjunto &lt;i&gt;#A.&amp;nbsp;&lt;/i&gt;No me atreveré a afirmar que el excedente de un individuo es &lt;i&gt;equivalente&lt;/i&gt; al cardinal de su conjunto de elección (&lt;i&gt;EC =&lt;/i&gt;&amp;nbsp;&lt;i&gt;#A&lt;/i&gt;). Es una posibilidad. En cualquier caso, ambos conceptos están &lt;i&gt;correlacionados de forma directa&lt;/i&gt;, en el sentido de que una variación en el cardinal en sentido positivo se reflejará en una variación en sentido positivo en el cardinal, y viceversa. Es comprensible, por otra parte. Recordemos que el excedente, en su forma más básica en el caso de una función de demanda lineal, se calcula como [(&lt;i&gt;P'-P&lt;/i&gt;)*(&lt;i&gt;Q'-Q&lt;/i&gt;)] &lt;i&gt;/ 2&lt;/i&gt;, donde &lt;i&gt;P'&amp;nbsp;&lt;/i&gt;es el precio máximo dispuesto a pagar (por tanto, se encuentra contenido en el conjunto de alternativas factibles), &lt;i&gt;P&lt;/i&gt; es el precio efectivo, y &lt;i&gt;Q', Q&lt;/i&gt; las cantidades correspondientes respectivamente a cada precio. Puede verse que si el diferencial entre precio máximo y precio efectivo es mayor, el excedente aumentaría, y en consecuencia también lo haría el cardinal del conjunto de elección. Una mayor disposición a pagar refleja un mayor número de combinaciones posibles dentro del conjunto de elección, y si el precio efectivo de los bienes cae, el número de combinaciones factibles aumenta para una misma renta. Lo mismo puede decirse respecto a las cantidades. Como puede verse, por tanto, &lt;i&gt;el cardinal y el excedente se correlacionan de forma directa&lt;/i&gt;. ¿Serán equivalentes? Es posible, como decía, pero ni poseo la base matemática ni tampoco el nivel como para ser capaz de demostrarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asimismo, puede verse cómo este concepto se relaciona con el concepto de eficiencia. Si el excedente del individuo aumenta, ello implica que el cardinal de su conjunto de elecciones factibles lo hace (en igual o similar medida), es decir, el número de combinaciones factibles entre las que el individuo puede elegir dada una escala de preferencias es mayor. Así, si.&lt;i&gt;A → A'&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;#A' &amp;gt; &lt;/i&gt;&lt;i&gt;#A &lt;/i&gt;y no sucede que&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;i&gt;B → B', &lt;/i&gt;&lt;i&gt;#B' &lt;/i&gt;&lt;i&gt;&amp;lt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;i&gt;#B, &lt;/i&gt;hablaremos de una situación &lt;i&gt;Pareto superior&lt;/i&gt;, o en caso de que sí suceda, siempre podemos recurrir al criterio de eficiencia por compensación de Kaldor-Hicks. ¿Qué relación deja entrever ésto? Pues precisamente que si se maximiza el excedente del consumidor (que en determinadas circunstancias podría relacionarse con el &lt;i&gt;output&lt;/i&gt; de una economía), guardando la relación descrita en este párrafo, podemos alcanzar resultados sucesivamente &lt;i&gt;Pareto superiores&lt;/i&gt;, con o sin criterios de compensación por el medio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué nos interesa a los economistas entonces efectuar análisis a través del excedente (equivalente o casi equivalente al cardinal) y no a través de los conjuntos de elección propiamente dichos? En primer lugar, &lt;b&gt;por las dificultades que representa el análisis de conjuntos&lt;/b&gt;, especialmente en referencia a la &lt;i&gt;definición&lt;/i&gt; de los elementos internos. &lt;i&gt;¿Son homogéneos los elementos de distintos conjuntos de elecciones para cada individuo? ¿Se reproducen las mismas combinaciones, o un patrón de ellas, para cada conjunto? ¿Cuál es el carácter del vector de preferencias para cada individuo?&lt;/i&gt; La respuesta a estas preguntas nos haría traspasar los límites de la ciencia económica para adentrarnos en el psicologismo, algo que los economistas &lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;a href="http://cuasieconomista.blogspot.com/2009/12/la-hedonimetria-y-las-preferencias.html"&gt;prometimos no volver a hacer&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;. Sólo nos queda, entonces, asumir los conjuntos de elección como cajas negras de las cuales sólo conocemos sus cardinales. Ahora bien, ¿realmente podemos conocerlos si no tenemos conocimiento de los elementos que lo definen? En cierto modo sí, precisamente &lt;i&gt;a través del cálculo del excedente del individuo en los mercados&lt;/i&gt;. Si asumimos que el cardinal es equivalente (y si ésto es demostrable) al excedente del individuo, el cálculo de este último nos proporciona una forma indirecta bastante efectiva de calcularlo. Si no es así, en cualquier caso, ambos conceptos se correlacionan de forma directa, con lo cual podemos conocer en qué sentido varía el cardinal (y por tanto, el conjunto de elecciones factibles de un individuo) según como varía su excedente en los mercados. Esto nos lleva a un último aspecto importante en el empleo de estos instrumentos, y es que &lt;b&gt;toda esta información en torno a las preferencias de los individuos puede inferirse a través de los mecanismos de mercado, es decir, a través de lo que revelan los individuos&lt;/b&gt;. De ahí precisamente que hablemos de &lt;i&gt;preferencias reveladas&lt;/i&gt;, quedando toda consideración sobre la naturaleza de ellas al margen, como venimos diciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No sabría decir si éste análisis es correcto o no (seguro que he cometido un montón de fallos, si veis alguno no dudéis en decírmelo), pero desde luego me resulta bastante interesante, especialmente por su contenido. Se contempla la intersubjetividad sin por ello comprometer la configuración subjetiva de las preferencias ni tampoco caer en simplificaciones, al tiempo que se da plena cabida a los criterios de eficiencia y compensación sin pasar necesariamente por una cuantificación forzosa. Además, este análisis, a mi parecer, responde especialmente a la pregunta de &lt;b&gt;Citoyen&lt;/b&gt; que dio pie a toda esta argumentación, y es cómo se podría relacionar conceptos, uno de carácter ordinal y otro cardinal, que sin embargo nos llevan a conclusiones similares en la práctica. Creo haber dado un paso en esta dirección, &lt;i&gt;solventado además por el camino la aparente confrontación entre la ordinalidad o cardinalidad de la utilidad&lt;/i&gt;, tan manida por los economistas. Sin embargo, me gustaría preguntaros por vuestra opinión (especialmente a Citoyen, que fue quien planteó la pregunta original). &lt;i&gt;¿Qué pensáis?&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-2613198009004936812?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/2613198009004936812/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/05/la-relacion-entre-el-excedente-del.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/2613198009004936812'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/2613198009004936812'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/05/la-relacion-entre-el-excedente-del.html' title='Una especulación sobre la naturaleza de la utilidad'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-4681289582504735809</id><published>2010-05-23T01:19:00.000+02:00</published><updated>2010-05-23T03:52:52.832+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ciencia Económica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía Industrial'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Macroeconomía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Postkeynesianos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía Laboral'/><title type='text'>El modelo de Badhuri-Marglin (II)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;A propósito de la réplica que me ha dedicado &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.agarzon.net/"&gt;Alberto Garzón Espinosa&lt;/a&gt;&lt;/b&gt; (a quien agradezco enormemente haberse molestado en responderme) con motivo de mi anterior entrada en la que criticaba el &lt;b&gt;modelo de Badhuri-Marglin&lt;/b&gt;, me gustaría responderle a alguna de sus matizaciones de forma algo más detallada. Sobre algunos de sus comentarios no tengo nada que decir, más que nada porque son correctos. En especial, le agradezco los enlaces que me ha proporcionado en los que se muestran ampliaciones del modelo asumiendo existencia de ahorro, economía abierta o diferencias de productividad. Desde luego, merecerá la pena echarles un vistazo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En particular, me gustaría argumentar un apunte de Alberto con el que no estoy de acuerdo. En mi segunda crítica, afirmaba &lt;i&gt;"(...) &lt;b&gt;El modelo asume que esta "transición" es automática&lt;/b&gt;. Sin embargo, aunque un incremento general en salarios no suponga un coste relativo para ninguna empresa en relación al resto, el mismo sí que se refleja efectivamente como un coste en cada empresa, con todas sus consecuencias"&lt;/i&gt;. Frente a ésto, Alberto argumenta: &lt;i&gt;"(...) En todo caso, lo que interesa es su perspectiva macro: el incremento de la demanda lleva a mayores beneficios empresariales tarde o temprano. En todo caso hay que tener en cuenta que incrementos en los salarios no se producen por encima de los ingresos, sino que aún incrementándose dejan margen de beneficio. Es decir, que las empresas no tienen por qué quebrar. Es verdad que ven reducida su rentabilidad, y también sus beneficios, pero no tienen pérdidas"&lt;/i&gt;. Efectivamente el modelo es estático y por tanto las transiciones son difíciles de reflejar, pero no por ello tenemos que evadir sus consecuencias.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Como decía en mi segunda crítica, la transición no es automática. Las empresas deben reflejar el aumento de los costes de forma efectiva en tanto se producen, &lt;b&gt;sin que realmente tengan constancia de si recuperarán tal incremento a través de sus ventas en un futuro y, de ser así, en que proporción lo harán&lt;/b&gt;. Este riesgo viene propiciado precisamente por el hecho de que los trabajadores no tienen por qué consumir todo el incremento de su salario y que, además, tampoco tienen por qué distribuir su consumo de forma proporcional en todas las industrias. Es más, en este último caso, más bien podríamos decir con seguridad que no lo harán, por lo que habrá sectores más beneficiados que otros. De hecho, es bastante probable que &lt;i&gt;haya incluso sectores que recuperen una proporción mayor a la que supuso el incremento de los salarios&lt;/i&gt; (depende en última instancia de las incidencias de los efectos renta y sustitución). Las consecuencias, en todo caso, no son neutras.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para ser lo más claro posible, intentaré poner un ejemplo. Supongamos que tenemos una empresa dedicada a la producción de acero (se adecúa bastante bien a un mercado oligopolístico a escala mundial). Si se produce el incremento salarial general del que venimos hablando, en primera instancia, la empresa verá aumentar sus costes, lo cual reducirá instantáneamente su beneficio en balance. La empresa tiene dos opciones: o &lt;i&gt;asumir la disminución de los beneficios&lt;/i&gt; (que si son casi nulos, sí, conllevarían pérdidas) o bien &lt;i&gt;incrementar sus precios para mantener el margen de beneficios que tenía antes de la subida salarial&lt;/i&gt;. Si hace lo primero, malo: menores beneficios pueden implicar cambios en la estrategia de la empresa dependiendo de su magnitud, o si es cotizada, puede llevar a un festival en su cotización. Como todo, depende de la estructura de la empresa, su actividad y sus previsiones de beneficio. No obstante, la posibilidad está ahí. En el caso de que la empresa decidiese mantener su margen de beneficio, la consecuencia más clara es que los precios &lt;i&gt;subirían&lt;/i&gt;. Quizá el incremento del precio unitario del acero no fuese apenas apreciable, pero cuando nuestros clientes habituales, que nos piden varias toneladas, empiecen a comparar, ese incremento sí que puede tener muy serias consecuencias, máxime en un mercado oligopolístico. Con poco que una empresa competidora tenga una estructura de costes que le haya permitido absorber mejor el incremento salarial, lo más normal sería que mis clientes empezaran a plantearse seriamente visitar a la competencia. Así que resulta que la primera consecuencia que ha tenido el incremento del salario de mis trabajadores (con su correspondiente disminución inmediata de beneficio) ha sido la de &lt;i&gt;reducir aún más mis previsiones de beneficio por la previsible disminución de la demanda&lt;/i&gt; de mi acero. Y ésto no es ninguna tontería: en un oligopolio, el gasto destinado a fidelizar o atraer clientes es bastante elevado dada la ferocidad de la competencia. Bueno, me queda una esperanza, y es recuperar mis mayores costes por el incremento salarial (y los que he perdido por previsibles caídas de la demanda) a través de mis ventas. Bueno, mis trabajadores no es que vayan a comprar más acero del que compraban por haberles subido el salario (más bien nada, lo mismo que hacían antes). Me queda esperar que la subida general haga que el consumo se distribuya en una mayor proporción hacia sectores que sí demanden acero, de forma que obtengan rentas que les permitan aumentar de forma extraordinaria su actividad y así demanden más acero que pueda venderles (con suerte hasta me vuelvo competitiva). Ahora bien, &lt;i&gt;¿pasará todo ésto? ¿en qué magnitud? ¿cómo estaré llegado el momento? &lt;/i&gt;y lo más importante&lt;i&gt;, ¿cuánto tiempo voy a tener que tirarme así?&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como decía, &lt;b&gt;las consecuencias no son neutras&lt;/b&gt;, y puede verse que igual que éste ejemplo podría haber miles en el que se reflejasen empresas con distintas circunstancias. En todos ellos se verían algunos de los aspectos que destaqué en mi crítica original. Obviamente, está claro que el modelo nos puede permitir estimar cómo cambia la demanda agregada ante variaciones en las distribuciones del ingreso, sea el consumo o los salarios, como bien dice Alberto. Sin embargo, no veo qué diferencia existe entre hacerlo a través de este modelo o de otros que proporciona, digamos, la "economía ortodoxa". Desde luego coincido en que es preferible tener presente que los salarios forman parte de la demanda, y que no es ninguna tontería ni desde luego una estrategia equivocada para las empresas el tenerlo presente, ni tampoco el que nunca esté de más ser conscientes de que cambios en los salarios provocan cambios consecuentes en la demanda y ésto a su vez puede provocar cambios consecuentes en los salarios. Es lógico y así de hecho lo declaraba al final de mi entrada anterior. No obstante, &lt;b&gt;sigo sin ver qué puede aportar el modelo de Badhuri-Marglin en relación con lo dicho que no puede ser analizado desde los actuales modelos no heterodoxos&lt;/b&gt;. Aunque sí, existe una salvedad, y es que normalmente el modelo de Badhuri-Marglin suele emplearse como argumento a la hora de promover políticas de incrementos generalizados de los salarios, aludiendo a que su efecto puede ser neutro (se produce una redistribución de la renta, simplemente) o incluso beneficioso en última instancia. Ambas cosas pueden ser ciertas, &lt;i&gt;pero no lo es menos que dicho incremento puede tener efectos netos igualmente perjudiciales&lt;/i&gt;. Depende en último caso de las circunstancias, pero es algo que suelen pasar por alto los defensores del modelo al resaltar sus implicaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, no cabe olvidar la cuarta crítica, y es precisamente que el aunque el modelo pueda pretender demostrar cómo las consecuencias de un incremento salarial generalizado reinciden en las propias empresas (se produce una retroalimentación), &lt;i&gt;no se puede afirmar nada sobre cómo hubiera sido la situación de no haberse producido dicho incremento&lt;/i&gt;, que obviamente, podría haber sido la misma, peor o mejor. Es algo que, directamente, no resulta contrastable. Es cierto que podemos estimar en qué proporción varía la demanda agregada según la variación de cada uno de sus elementos internos (sea el consumo o la inversión), pero no por ello podemos concluir que, por el hecho de que tal variación se produza, el camino que hemos seguido es el único correcto, o incluso, que es el que debe seguirse en todas las circunstancias. Desde un punto de vista político puede pretenderse una redistribución de la renta según el concepto de justicia social que se emplee, pero eso no implica que tomar una acción que considere ese objetivo en mayor medida es la única posible. Como siempre suelo decir, en un caso se trata de una decisión política, en el otro de una económica. No son incompatibles, pero a la hora de analizar las consecuencias de una decisión, asumiendo las políticas no podemos eludir las económicas, que es en verdad lo que parece hacerse en situaciones en las que se esgrimen las consecuencias de este modelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo tampoco soy postkeynesiano, pero no por ello dejan de resultarme interesantes (lo mismo podría decir para los austriacos). Creo que pueden aportar mucho al campo de la economía y que muchos de sus enfoques son, por su propia temática, más que dignos de consideración. Tampoco se ha de ser necesariamente dogmático en cuestiones metodológicas, pero del mismo modo, &lt;i&gt;tampoco se ha de caer en una crítica constante e infundada hacia la ortodoxia únicamente por ser "ortodoxa"&lt;/i&gt;. Más bien, cabría preguntarse por qué el marco teórico que hoy se considera ortodoxo llegó a serlo efectivamente; cuando cabe recordar que nunca está de más plantearse que se entiende por "economía ortodoxa" propiamente dicha. Lo gracioso del tema es que dices demostrar que partiendo de otros supuestos sobre cómo funciona la economía se llegan a conclusiones radicalmente distinta. &lt;i&gt;¿Qué otros supuestos? ¿Qué otras conclusiones?&lt;/i&gt; A la vista de esta entrada y su precedente, &lt;b&gt;las conclusiones no son para nada distintas de las que podría proporcionar la economía convencional&lt;/b&gt;. Únicamente me transmite la sensación de que, en vez de pretender reforzar, ampliar y progresar dentro de un paradigma establecido, sólo se pretender hacer distinciones arbitrarias bien por solo deseo de diferenciación bien por alguna razón interesada que se escapa a mi conocimiento, pero nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-4681289582504735809?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/4681289582504735809/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/05/el-modelo-de-badhuri-marglin-ii.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/4681289582504735809'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/4681289582504735809'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/05/el-modelo-de-badhuri-marglin-ii.html' title='El modelo de Badhuri-Marglin (II)'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-4494054157449557614</id><published>2010-05-18T18:01:00.000+02:00</published><updated>2010-05-18T18:04:54.379+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ciencia Económica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía Industrial'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Macroeconomía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Postkeynesianos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía Laboral'/><title type='text'>El modelo de Badhuri-Marglin</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;A propósito de la situación actual, hay quienes argumentan que &lt;i&gt;bajar los salarios no sirve de nada&lt;/i&gt;, más al bien al contrario. Con salarios más bajos, los trabajadores tendrán que reducir su consumo, así que lo que supone un "alivio" temporal para las empresas, a la larga puede convertirse en su perdición al verse en ausencia de clientes que sean capaces de comprar sus productos. Es más, en estos casos suele salir a colación una anécdota de Henry Ford, quien subió los salarios de sus propios empleados hasta el punto de que fuesen capaces de comprarse los modelos de coche que él mismo fabricaba, &lt;i&gt;asegurándose así el retorno de parte de los salarios&lt;/i&gt; gastados a través de sus propios trabajadores (que actuarían como clientes, cabe esperar, bastante fieles). El caso extremo de esta argumentación, aplicado a toda una economía, podría plasmarse en el postkeynesiano &lt;b&gt;modelo de Badhuri-Marglin&lt;/b&gt;, bastante relacionado con esta entrada sobre la &lt;a href="http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/04/la-ecuacion-de-kalecki.html"&gt;&lt;b&gt;ecuación de Kalecki&lt;/b&gt;&lt;/a&gt; que escribí hace poco.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No quisiera adentrarme en una explicación detallada sobre el modelo de Badhuri-Marglin. Si tenéis interés, &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.agarzon.net/"&gt;Alberto Garzón Espinosa&lt;/a&gt;&lt;/b&gt; realiza en su blog una exposición impecable del mismo. Podéis verla &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.agarzon.net/?p=103"&gt;aquí&lt;/a&gt;&lt;/b&gt; (I) y &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.agarzon.net/?p=101"&gt;aquí&lt;/a&gt;&lt;/b&gt; (II). Por nuestra parte, y en resumidas cuentas, el modelo viene a establecer que si bien para una empresa una subida salarial supone un coste relativo respecto al resto de empresas, &lt;b&gt;si todas las empresas subiesen sus salarios los costes serían sólo aparentes, ya que el mencionado aumento de los salarios redundaría en un aumento posterior del consumo&lt;/b&gt;. Las empresas recuperarían así los costes derivados del aumento salarial a través del incremento de sus ventas. Así &lt;b&gt;se concluye que la economía puede situarse en niveles de crecimiento superiores simplemente mediante el efecto multiplicador de los incrementos salariales&lt;/b&gt;. &lt;i&gt;¿Suena maravilloso, verdad?&lt;/i&gt; De hecho, el modelo constituye uno de los elementos más atractivos de la denominada &lt;i&gt;"economía crítica"&lt;/i&gt;. Pues bien, no suelo ser admirador de los fuegos de artificio, y no puedo negar que aunque el modelo se muestra matemáticamente consistente, tenía (y mantengo) serias dudas sobre la coherencia de sus resultados. En general, mi critica podría exponerla como sigue:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;1) Al margen de ciertas simplificaciones comunes a las versiones más simples de todos los modelos, el modelo de Badhuri-Marglin &lt;b&gt;supone que los trabajadores consumen todo su salario&lt;/b&gt;. Este hecho no sólo no es verificable, sino que además todo apunta a que es evidentemente &lt;a href="http://www.ine.es/daco/daco42/ctnfsi/ctnfsi0409.pdf"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;falso&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;. No es algo menor, pues sus consecuencias resultan bastante relevantes, según veremos a continuación. A ésto podríamos añadir que el modelo supone, implícitamente, una propensión al ahorro y una utilidad marginal del dinero constantes, algo que también es &lt;i&gt;falso&lt;/i&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;2) Supongamos que se lleva a cabo un incremento para todos los salarios de una economía, lo cual supone un mayor coste para todas las empresas, independientemente de que pudiesen o no recuperarlo en un futuro a través de las ventas. &lt;b&gt;El modelo asume que esta "transición" es automática&lt;/b&gt;. Sin embargo, aunque un incremento general en salarios no suponga un coste relativo para ninguna empresa en relación al resto, el mismo sí que se refleja efectivamente como un coste en cada empresa, con todas sus consecuencias. Si todas las empresas deben reflejar, por ejemplo, un aumento en sus costes de un 10 %, &lt;i&gt;¿cuánto tiempo tendrán que soportarlo, es decir, cuánto tardarían supuestamente en recuperarlo a través de sus ventas?&lt;/i&gt; &lt;i&gt;¿Cómo podrían hacer las empresas frente a ese aumento en sus costes sin contrapartida?&lt;/i&gt; Como bien supondréis, es probable que muchas empresas se vieran abocadas a la quiebra. Además, nunca está de más recordar que un aumento del 10 % en el salario supone un incremento de 80 € para un trabajador que cobra 800 €&amp;nbsp; mensuales, pero para una empresa con 10 trabajadores como éste en plantilla supone un desembolso de 800 € adicionales cada mes (y eso sin tener en cuenta impuestos y cotizaciones). Además, en relación con el apartado anterior, ni siquiera tendríamos asegurado que los trabajadores fueran a retornar el total de su incremento salarial a través de su consumo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;3) Aunque, como veníamos diciendo, si el incremento salarial es general el mismo no supone un coste relativo para una empresa en relación con el resto, sí supone una pérdida relativa a posteriori. El modelo asume que, tras la subida, las empresas recuperarán sus pérdidas vía ventas. Ahora bien, &lt;i&gt;¿gastarán los trabajadores su incremento salarial de forma proporcional en todas las empresas?&lt;/i&gt; Ni mucho menos. &lt;b&gt;El modelo no tiene en cuenta ni los efectos de la competencia imperfecta, ni la desigual distribución del consumo según productos, ni tampoco fenómenos tan básicos como los efectos renta y sustitución&lt;/b&gt;. Así, si un trabajador de una fábrica de cerveza percibe un incremento del 10 % en su salario, y concediendo que gasta su totalidad, ¿podremos suponer igualmente que lo gastará todo íntegramente en cerveza, permitiendo así a la empresa recuperar sus pérdidas? Es poco probable, por no decir impensable. En tales circunstancias, habría sectores más beneficiados que otros, tanto por su implantación en el mercado como por su tipo de producto. Por ejemplo, una cadena de supermercados podría, por su tipo de producto, recuperar a través del incremento posterior en sus ventas una proporción mucho mayor que la que perdió por el incremento salarial precedente. Otras industrias, como por ejemplo la de artículos de lujo, lo tendrían mucho más complicado. Es más, ¿y si la cadena de supermercados se especializa en productos de marca blanca? Es probable que el efecto renta incluso le perjudicase. Como puede verse, &lt;b&gt;los resultados son muy difíciles de determinar&lt;/b&gt;, pero al menos hay algo claro: &lt;i&gt;no son proporcionales&lt;/i&gt;, que es algo que precisamente el modelo sostiene.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;4) Y lo más importante. El modelo de Badhuri-Marglin muestra, atendiendo eso sí a las críticas anteriores, únicamente &lt;i&gt;&lt;a href="http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/03/el-todo-no-es-igual-la-suma-de-sus.html"&gt;&lt;b&gt;lo que se ve&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;, es decir, que lo que parece en primera instancia un coste añadido para las empresas puede convertirse en una posibilidad posterior de crecimiento. Ahora vayamos a &lt;i&gt;lo que no se ve&lt;/i&gt;. Concediendo las premisas del modelo (muchas desmontadas anteriormente) y contemplando sus resultados, &lt;i&gt;¿cuál habría sido el resultado de no haberse producido el incremento salarial? &lt;/i&gt;Entendemos que las empresas habrían tenido un mayor margen de beneficio que habrían destinado a financiar su crecimiento. El recorte en este margen, en concreto, corta estas posibilidades. El modelo precisamente nos indica que estas posibilidades no se ven mermadas, pues el gasto incial se compensa por un incremento de los ingresos a través de las ventas. &lt;b&gt;El problema es que ésto no puede determinarse&lt;/b&gt;, pero no es lo único. &lt;i&gt;No&lt;/i&gt; puede determinarse cuál sería la situación de no producirse el incremento salarial, &lt;i&gt;no&lt;/i&gt; puede determinarse la situación una vez producido el incremento salarial y &lt;i&gt;no&lt;/i&gt; puede determinarse la situación posterior en la que dicho incremento retorne a las empresas tras un aumento del consumo que &lt;i&gt;tampoco&lt;/i&gt; puede determinarse. El modelo muestra un escenario, &lt;i&gt;pero los escenarios son múltiples&lt;/i&gt;, por tanto, no es verificable.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El modelo de Badhuri-Marglin es interesante por su incidencia en cuestiones aparentemente pasadas por alto en muchas ocasiones, tales como el hecho de que &lt;i&gt;subir salarios no siempre es una estrategia errónea&lt;/i&gt; (como en la anécdota de Ford) o la de &lt;i&gt;remarcar la interrelación entre las diferentes fases del proceso económico&lt;/i&gt; (los costes de una primera fase pueden suponer mayores ingresos en una segunda). Sin embargo, más allá de esa curiosidad, el modelo no sólo no aporta nada relevante, sino que además conduce a conclusiones que, cuando no incontrastables, se muestran ampliamente &lt;i&gt;erróneas&lt;/i&gt;. La distribución de la renta es un objetivo importante que desde luego es necesario abordar, eso sí, siempre desde el rigor. No podría pedirse menos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-4494054157449557614?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/4494054157449557614/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/05/el-modelo-de-badhuri-marglin.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/4494054157449557614'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/4494054157449557614'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/05/el-modelo-de-badhuri-marglin.html' title='El modelo de Badhuri-Marglin'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-4067541736224368251</id><published>2010-05-18T01:28:00.000+02:00</published><updated>2010-05-18T01:28:01.134+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Política Económica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Política Social'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Demografía'/><title type='text'>Fomentar la natalidad a base de subvenciones (II)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Le comentaba hace unos días a un amigo el argumento que defendí en la &lt;strong&gt;&lt;a href="http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/05/fomentar-la-natalidad-base-de.html"&gt;entrada anterior&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt; a propósito de la naturaleza de subvenciones como el famoso &lt;em&gt;cheque-bebé&lt;/em&gt; y los incentivos que generan para unos y otros grupos o tipos de individuos. En esencia, asumía entonces, como sigo haciendo ahora, que el objetivo principal de esta medida era la de &lt;em&gt;incentivar la natalidad&lt;/em&gt; (al menos así se declaró en su momento). De ahí que, en consonancia con la efectividad que puede esperarse de los incentivos monetarios, no tuviese ningún sentido criticar esta medida por su carácter regresivo, más bien al contrario: &lt;strong&gt;la regresividad no sólo es una condición necesaria, sino además deseable si perseguimos dicha efectividad&lt;/strong&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, mi amigo me hizo un apunte que considero lo suficientemente importante como para compartirlo con vosotros. Es cierto que para ciertos grupos (especialmente rentas medias-bajas) las transferencias monetarias, en este caso 2.500 €, pueden suponer la diferencia entre tener un hijo ahora o en otro momento. Sin embargo, como también apuntamos en la entrada anterior, para una familia pudiente un pago único 2.500 € no suponen nada destacable, o al menos, lo suficiente como para tener o no un hijo con todo lo que ello conlleva. ¿Qué cantidad &lt;em&gt;sí&lt;/em&gt; podría suponer una diferencia? Una familia con recursos puede tener todo lo necesario para costear la manutención de un recién nacido (o un niño adoptado, el caso es el mismo), luego la cuestión monetaria puede no ser realmente el problema. Ahora bien, los costes que acarrea un nuevo nacimiento &lt;em&gt;no son sólo monetarios&lt;/em&gt;, al menos directamente. &lt;strong&gt;El tiempo es un factor esencial&lt;/strong&gt;. Los recién nacidos (y los no tan recientes) requieren bastantes cuidados que, no por su coste sino por el tiempo que requieren, suponen un esfuerzo bastante considerable para sus padres. No sería la primera vez que asistimos ante un caso de una madre que deja de trabajar para disponer de tiempo con el que cuidar a sus hijos si no tiene otra alternativa. O de la multitud de abuelos que se dedican a cuidar a sus nietos mientras sus padres trabajan (podría hablar también de casos de varones, pero en estos casos el sexo supone un sesgo bastante significativo).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Este hecho nos lleva a un concepto fundamental de la economía: el &lt;strong&gt;coste de oportunidad&lt;/strong&gt;, que se define como &lt;strong&gt;el valor de la mejor oportunidad rechazada al tomar una elección&lt;/strong&gt;. Normalmente no es tenido en cuenta a la hora de valorar los costes aparejados a cualquier acción, pero su inclusión resulta esencial en el análisis económico. Así, si vamos al cine, normalmente decimos que "nos ha costado" 6 €. Sin embargo, si un amigo nos hubiese propuesto ir a descargar cajas esa misma noche cobrando 200 €, vemos que el coste de ir al cine es en realidad mayor, pues no sólo habría que tener en cuenta el coste de una entrada de cine, sino también "lo que hemos perdido" por no haber elegido el trabajo que nos ofrecía nuestro amigo. El coste económico de ir al cine en nuestro ejemplo sería entonces de 206 €. La diferencia, como puede verse, es bastante notable. &lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Cómo puede aplicarse ésto al caso de la natalidad? Habría que tener presente cuál es el coste de oportunidad de tener un hijo en cada caso. En este sentido, &lt;em&gt;la distribución de la renta entre la población es un factor muy importante&lt;/em&gt;, pero no es el único. Así, es probable que &lt;em&gt;una familia de renta alta tenga un coste de oportunidad muy bajo&lt;/em&gt; al poder sufragar sin problemas la manuteción del recién nacido, su educación posterior, que uno de los padres deje de trabajar, contratar niñeras o costear una guardería, etc. Del mismo modo, &lt;em&gt;una familia de renta baja puede también enfrentarse a un bajo coste de oportunidad&lt;/em&gt; aunque por motivos bien distintos: uno o ambos padres pueden estar en situación de desempleo, o por regla general sólo trabaja el varón mientras la mujer es ama de casa, o el "estándar" de manutención y educación que se dedica a los hijos no es tan elevado como en el caso de las familias pudientes, etc. Curiosamente, este análisis nos lleva a la conclusión de que &lt;strong&gt;es la clase media la que se enfrenta a un coste de oportunidad&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;proporcionalmente mayor&lt;/strong&gt;. Que uno o ambos padres trabajen supone una enorme diferencia dado sus salarios, pero también hay que tener presente que sus "estándares" de manutención y educación son más parejos a los de las clases altas, al tiempo que su renta es más cercana a la de las bajas. Son estas disparidades precisamente las que acarrean un mayor coste de oportunidad. Otros factores, más allá de la renta pero que también entran en consideración, podrían ser el vivir en un medio rural o urbano, que los abuelos vivan en la misma localidad o en otra distinta, el trabajo que desempeñen los padres, etc. Como decía, y ésto quiero dejarlo muy claro, &lt;strong&gt;los factores que intervienen en este fenómeno son innumerables&lt;/strong&gt;, y a pesar de los ejemplos puestos anteriormente, éstos no dejan de ser simplificaciones (bastante burdas, de hecho). En este sentido, cada familia es un mundo, y son todas esas variables mencionadas las que determinan un coste de oportunidad u otro. No obstante, a pesar de todas las generalizaciones, se puede intentar ser lo más preciso posible (con datos en la mano, por supuesto).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué resulta tan importante la consideración del coste de oportunidad? En la entrada anterior aplicamos el concepto de &lt;em&gt;utilidad marginal del dinero&lt;/em&gt;, con la conclusión de que &lt;em&gt;los incentivos monetarios deberían ser más elevados a medida que aumentase el nivel de renta si pretendían ser efectivos&lt;/em&gt;. Por tanto, las clases pudientes deberían cobrar una transferencia mayor si pretendíamos incentivar su tasa de natalidad. La aplicación del coste de oportunidad nos lleva a la conclusión, manteniendo los efectos de la utilidad marginal del dinero, de que &lt;strong&gt;en realidad son las familias de clase media las que necesitarían un mayor incentivo&lt;/strong&gt;, precisamente por el coste de oportunidad proporcionalmente mayor que representa para ellas un recién nacido en comparación con los otros grupos. No sólo eso. &lt;em&gt;Las circunstancias familiares juegan al margen de la renta un papel fundamental&lt;/em&gt;, por lo que las subvenciones aplicadas deberían diferir en consonancia con estas variables. La equidad, por tanto, es un aspecto esencial a tener en cuenta, pero si lo que pretendemos ser efectivos, debemos tener presente que, en todo caso, no es lo único a tener en cuenta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;P.D. En relación con la efectividad de los incentivos según las circunstancias como en el caso expuesto en esta entrada, &lt;strong&gt;&lt;a href="http://www.lorem-ipsum.es/blogs/laleydelagravedad/"&gt;Citoyen&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt; publicaba hace poco un vídeo de la economista &lt;strong&gt;Esther Duflo&lt;/strong&gt; en el que precisamente trataba este tema desde el punto de vista de la economía del desarrollo y la lucha para la pobreza. Indispensable. Podéis verlo en su blog &lt;strong&gt;&lt;a href="http://www.lorem-ipsum.es/blogs/laleydelagravedad/2010/05/esther-duflo-en-video.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-4067541736224368251?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/4067541736224368251/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/05/fomentar-la-natalidad-base-de_17.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/4067541736224368251'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/4067541736224368251'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/05/fomentar-la-natalidad-base-de_17.html' title='Fomentar la natalidad a base de subvenciones (II)'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-6093033247396671347</id><published>2010-05-14T03:49:00.000+02:00</published><updated>2010-05-18T01:28:15.558+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Política Económica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Política Social'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Demografía'/><title type='text'>Fomentar la natalidad a base de subvenciones (I)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Después de una espera que para muchos se ha hecho demasiado (injustificablemente) larga, el Gobierno presentó el pasado 12 de mayo un paquete de &lt;a href="http://www.elpais.com/elpaismedia/ultimahora/media/201005/12/espana/20100512elpepunac_2_Pes_PDF.pdf"&gt;&lt;b&gt;medidas para acelerar la reducción del déficit&lt;/b&gt;&lt;/a&gt; (cónstese la palabra "acelerar", como si el déficit intentase descender por sí sólo y hubiese que darle un empujón). Desde luego, da para hablar largo y tendido sobre su acierto, conveniencia o eficacia. &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.lorem-ipsum.es/blogs/laleydelagravedad/2010/05/%c2%bfel-fin-de-un-ciclo.html"&gt;Citoyen&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;, &lt;a href="http://www.lorem-ipsum.es/blogs/materiasgrises/2010/05/de-perdidos-al-rio.html"&gt;&lt;b&gt;Roger Senserrich&lt;/b&gt;&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.libertaddigital.com/opinion/juan-ramon-rallo/un-sencillo-plan-para-acabar-con-el-deficit-54786/"&gt;&lt;b&gt;Juan Ramón Rallo&lt;/b&gt;&lt;/a&gt; las han comentado desde distintos puntos de vista. No creo ni mucho menos que pudiera hacerlo mejor. Sin embargo, sí me gustaría comentar un tema que ha vuelto a salir a la palestra con motivo del anuncio de estas medidas. Se trata de el famoso &lt;b&gt;&lt;a href="http://noticias.juridicas.com/base_datos/Fiscal/l35-2007.html"&gt;cheque-bebé&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;. Para quienes todavía no lo tuviesen muy claro, esta normativa &lt;b&gt;establecía como principal medida un pago único de 2.500 € por cada hijo nacido o adoptado a su familia&lt;/b&gt; (3.500 € en el caso de familias numerosas). La norma en sí no presentaba nada novedoso ni tampoco en disonancia con otras políticas de fomento de la natalidad vigentes en otros países europeos. Sin embargo, como en este país somos dados a la discusión, en su presentación no faltó la polémica. De hecho, esta norma fue acusada de ser &lt;i&gt;regresiva&lt;/i&gt;, uno de los mayores crímenes de planificación fiscal concebibles actualmente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No obstante, no quisiera hablar de fiscalidad en este momento, más bien de intencionalidad política. No cabe duda que detrás de esta norma se encontraba el deseo de incentivar la natalidad (o adopción) a través de una ayuda económica &lt;i&gt;dedicada especialmente a cubrir parte de los gastos destinados a manutención de los recién nacidos&lt;/i&gt;. Como economista (bueno, &lt;i&gt;cuasieconomista&lt;/i&gt;), realmente esta es la parte que más me interesa de la norma. Buscamos incentivar la natalidad, ¿estamos usando los medios adecuados? Es aquí donde además entra en escena el carácter regresivo de la medida. Y es que aunque pueda estar cometiendo una herejía en términos de equidad, si buscamos efectividad,&lt;b&gt; afirmo que este tipo de medidas no sólo deben ser necesariamente regresivas, sino que deberían serlo mucho más que los términos en los que la nuestra fue planteada&lt;/b&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Primero, hay que tener presente que una norma con efecto regresivo funciona &lt;i&gt;en ambos sentidos&lt;/i&gt;. Si hablamos de un impuesto, nos encontraremos que, efectivamente, las rentas más bajas contribuyen con un porcentaje mayor que las rentas más altas (100 € suponen un 10% de una renta de 1.000 €, pero tan sólo un 1% de una renta de 10.000 €). Sin embargo, lógicamente, si hablamos de una transferencia, la misma cuantía supone igualmente una proporción mayor de ingreso para las rentas más bajas que para las más altas.&amp;nbsp;Las consideraciones sobre su justicia redistributiva son de índole &lt;a href="http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/02/la-eficiencia-economica.html"&gt;&lt;b&gt;político, no económico&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, teniendo ésto presente, cabe hablar de su eficacia. En este sentido, es esencial introducir un concepto que se antoja bastante intuitivo: la &lt;b&gt;utilidad marginal del dinero&lt;/b&gt;. Es bien cierto que la gran mayoría de individuos prefieren tener más dinero a menos, pero cabe plantear lo siguiente: ¿Supone la misma satisfacción ganar 50 € más cuando se tiene un sueldo de 800 €, o cuando se tiene uno de 3.000 €? &lt;i&gt;A medida que aumenta la riqueza, la utilidad experimentada por cada unidad de dinero adicional es decreciente&lt;/i&gt;. Este fenómeno es bastante importante, ya que supone entender cómo las personas actuarán ante distintos incentivos dado su nivel de riqueza. Es más, es tenido en notable consideración, por ejemplo, a la hora de aplicar sanciones. Una multa de tráfico de 90 € le amarga el día a cualquiera, pero una persona con una riqueza considerable probablemente prefiera saltarse las reglas si le conviene y después abonar la multa correspondiente. A fin de cuentas, le sale rentable, podría decirse.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La misma situación podríamos plantearla en el caso del fomento de la natalidad. 2.500 € supone una ayuda significativa para una familia con bajos recursos, pero apenas supone nada destacable para una pudiente. En ese sentido, es probable que 2.500 € sí supongan la diferencia para la primera entre tener un hijo o no (puede que le ayude a mantenerlo o comprar lo indispensable para su cuidado, algo que no podrían hacerlo en condiciones sin la ayuda). Lo mismo puede decirse en el caso de los 3.500 € por familia numerosa (a fin de cuentas, a medida que se tienen hijos, el "deseo" de tener uno adicional es decreciente, de ahí que el pago sea mayor) ¿Cambiará la decisión de tener o no un hijo para las familias con amplios recursos? &lt;i&gt;No&lt;/i&gt;, en absoluto. De ahí que si lo que queremos es incentivar la natalidad en el conjunto de la sociedad, por sorprendente que pueda parecer, &lt;b&gt;deberíamos conceder prestaciones mayores a familias con una renta mayor&lt;/b&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, ¿y si lo que queremos es incrementar efectivamente la natalidad saltándonos esta restricción? Fácil. Concedamos la misma ayuda que venía concediéndose hasta ahora, o un poco más, &lt;i&gt;únicamente&lt;/i&gt; a las familias con rentas más bajas. Obtendremos el mismo efecto de una forma más eficiente. Eso sí, este procedimiento tendría otras (muchísimas) implicaciones de tipo socioeconómico que podrían no ser del todo o nada deseables. Ahora bien, ¿quién dijo que ésto fuese sencillo?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-6093033247396671347?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/6093033247396671347/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/05/fomentar-la-natalidad-base-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/6093033247396671347'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/6093033247396671347'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/05/fomentar-la-natalidad-base-de.html' title='Fomentar la natalidad a base de subvenciones (I)'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-1885318857173484080</id><published>2010-05-14T00:42:00.001+02:00</published><updated>2010-05-27T01:02:24.257+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía de la Información'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Riesgo Moral'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Información Asimétrica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Entidades Financieras'/><title type='text'>El riesgo moral en el racionamiento del crédito</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En estas últimas semanas, desde luego, no me ha faltado trabajo. A los estudios propios de estas fechas (las únicas en las que los universitarios nos esforzamos, dicen las malas lenguas) se ha sumado la presentación de una buena cantidad de trabajos para todas las asignaturas. Como vengo haciendo últimamente, me gustaría presentaros en esta ocasión el último de ellos, esta vez relacionado con la asignatura de Economía de la Información. Se titula &lt;i&gt;&lt;b&gt;"El riesgo moral en el racionamiento del crédito"&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;. El título da a entender que se trata de una temática complicada, o eso parece, ¿no? Pues bien, no es para tanto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El &lt;b&gt;riesgo moral&lt;/b&gt; es un concepto ampliamente utilizado en la ciencia económica, especialmente cuando hacemos referencia a problemas de información asimétrica, y más comúnmente, en presencia de contratos de seguros. En un sentido amplio, se define como &lt;b&gt;una asimetría de información que surge cuando para una de las partes se hace imposible verificar el cumplimento de alguna o varias de las claúsulas contractuales por la otra parte&lt;/b&gt;. Por ejemplo, en un contrato de trabajo, el empleador podría establecer que le pagará al empleado en función de su esfuerzo. &lt;i&gt;¿Cómo puede la empresa verificarlo? &lt;/i&gt;Surge así un problema de riesgo moral, pues en ausencia de medios de verificación, la parte contratada en este caso tendría incentivos a incumplir parte o la totalidad del contrato y aun así reclamar su vigencia. No es el único caso. Supongamos que un conductor contrata un seguro de accidentes. Obviamente, el conductor no tiene intención de tener ningún accidente, lo cual implica la adopción de un determinado comportamiento en carretera y la adopción de las medidas preventivas que estén a su alcance. Ahora bien, ¿cómo puede comprobar la compañía aseguradora que tal hecho efectivamente se produce? Además, si el conductor sabe que en caso de accidente recibirá una indemnización, &lt;i&gt;el riesgo asociado a sufrir un accidente se reduce ampliamente&lt;/i&gt;. ¿Tomará este conductor las mismas medidas para prevenirlos que en el caso de que no tuviese ningún seguro contratado? Nuestra intuición parecería indicarnos que no, y la realidad así parece confirmarlo. De hecho, éste es precisamente uno de los principales problemas asociados al riesgo moral: &lt;b&gt;el incentivo de las conductas que generan los daños que precisamente quieren evitarse mediante el contrato en cuestión&lt;/b&gt;. ¿Cómo es posible? Aunque no quisiera entrar en detalle, hay que tener presente que todo daño lleva asociado en esencia dos variables: su gravedad, y la posibilidad de que éste suceda. No es lo mismo hablar de un accidente de avión (gravedad terrible, probabilidad mínima), que de un accidente de un niño montando en bicicleta (gravedad nimia, probabilidad altísima). Un seguro de conducción precisamente reduce la gravedad (al introducir una seguridad en la indemnización) lo que precisamente puede llevar a relajar las medidas de precaución (aumentando así la probabilidad de que suceda el accidente), &lt;i&gt;precisamente hasta el punto en que la percepción del "riesgo" por parte del conductor sea igual a la que tenía antes del seguro&lt;/i&gt;. En este último punto, todo suele depender de la percepción y aversión al riesgo por parte del que contrata el seguro (y los hay de los más variopintos, todo sea dicho).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por otro lado, el trabajo que os presento introduce otro concepto, en este caso relacionado con el mundo de las finanzas. Se trata del &lt;b&gt;racionamiento del crédito&lt;/b&gt;, que se define como la &lt;b&gt;denegación de créditos a particulares a pesar de que éstos estuvieran dispuestos a aceptar todas las claúsulas que se determinasen&lt;/b&gt;. ¿Por qué una entidad financiera rechazaría conceder créditos a personas dispuestas a aceptar todas las condiciones? Precisamente por el problema del &lt;i&gt;riesgo moral &lt;/i&gt;que hemos comentado anteriormente. Cuando se firma la concesión de un crédito, &lt;i&gt;la única de las partes que sabe a ciencia cierta si podrá hacer frente o no al pago es el prestatario&lt;/i&gt;. La entidad financiera puede disponer (y de hecho dispone) de información sobre su cliente, pero aún así es incapaz de conocer todas y cada una de las circunstancias de las personas, ni en última instancia, de verificar el comportamiento del cliente, y valorar si éste conducirá a una mayor o menor solvencia por su parte. Se muestra entonces cómo el riesgo moral tiene importantes consecuencias tanto en la cobertura del crédito como en la concesión de créditos por parte de las entidades financieras, y éste último aspecto, concretamente, no deja de ser uno de las temas más manoseados en la actualidad con motivo de la crisis económica. No está de más, por tanto, intentar ahondar en su comprensión, sus causas y, dado el caso, los mecanismos que se establecen para intentar contrarrestar el riesgo moral que lógicamente tiene asociado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.creditosonline.org/wp-content/uploads/2009/01/dinero-2-300x300.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://www.creditosonline.org/wp-content/uploads/2009/01/dinero-2-300x300.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En cualquier caso, espero que el trabajo resulte de vuestro agrado. Si os interesa, podéis descargarlo &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.megaupload.com/?d=RQ19FF4G"&gt;aquí&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;. No es excesivamente complicado, pero abunda en formalizaciones y un lenguaje un tanto técnico que probablemente deje al margen a personas ajenas a la materia. Soy consciente de ello, y por eso, desde mi más humilde posición (y escaso conocimiento del tema), no puedo hacer más que ofrecer para intentar aclarar cualquier duda que podáis tener sobre el tema. También acepto críticas, cónstese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-1885318857173484080?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/1885318857173484080/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/05/el-riesgo-moral-en-el-racionamiento-del.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/1885318857173484080'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/1885318857173484080'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/05/el-riesgo-moral-en-el-racionamiento-del.html' title='El riesgo moral en el racionamiento del crédito'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-1332397984871952778</id><published>2010-05-12T03:48:00.000+02:00</published><updated>2010-05-12T03:57:08.815+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reforma Fiscal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Economía Pública'/><title type='text'>El cambio de base de la renta al consumo: la propuesta de "flat tax" de Hall y Rabushka</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Los economistas tienen una percepción generalizada de que &lt;b&gt;el modelo tributario de los países desarrollados no es &lt;i&gt;eficiente&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;. Qué reformas habrían de emprenderse para intentar corregir esta situación, y en su defecto seguir garantizando la equidad que es inherente al sistema, es una cuestión que suscita menos consenso entre los académicos. A pesar de todo, podríamos decir que las propuestas se mueven alrededor de alguno de (cuando no todos) estos tres ejes principales: 1) La &lt;i&gt;simplificación de las figuras tributarias&lt;/i&gt;, eliminando toda la maraña existente de deducciones, bonificaciones y exenciones; 2) La introducción de un &lt;i&gt;tipo único&lt;/i&gt; para todas las figuras impositivas; y 3) El &lt;i&gt;cambio de la base imponible&lt;/i&gt; de la renta al consumo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Aunque es un tema más que interesante además de enormemente amplio, no soy especialmente entendido en materia fiscal. A pesar de todo, como economista (bueno, &lt;i&gt;cuasieconomista&lt;/i&gt;) alguna idea tendría que tener sobre el tema. No quiero tratarlo en esta entrada en detalla, pero sí quisiera ofreceros la &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.megaupload.com/?d=6230Y224"&gt;presentación&lt;/a&gt;&lt;/b&gt; que desarrollé y luego tuve que exponer junto a algunos compañeros para la asignatura de Economía Pública. En ella se muestra cuáles son las principales críticas que se realizan al impuesto tradicional sobre la renta, qué es un impuesto progresivo sobre el consumo, la propuesta tributaria del &lt;i&gt;"flat tax"&lt;/i&gt; de Hall y Rabushka y, como añadido, una pequeña disertación sobre el tratamiento de las herencias en este impuesto en particular.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se trata en todo caso de una presentación, y aunque contiene algo de información, no esperéis encontrar una explicación detallada sobre este tema. En cualquier caso, me gustaría compartirlo con vosotros. Si tenéis alguna duda al respecto, ya sabéis, preguntad. Aunque no sea el más indicado, trataré de responder vuestras dudas siempre que sea posible.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://chawedrosin.files.wordpress.com/2010/04/taxes.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="265" src="http://chawedrosin.files.wordpress.com/2010/04/taxes.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;P.D. En internet hay una buena cantidad de recursos que explican detalladamente en qué consiste la propuesta de &lt;i&gt;"flat tax"&lt;/i&gt; de Hall y Rabushka. No obstante, si estáis interesados en el tema, os adjunto un paper que escribió un profesor mío que es toda una eminencia en la Universidad Carlos III de Madrid, &lt;strong&gt;Javier Ruiz-Castillo&lt;/strong&gt;, para analizar la posibilidad de aplicar este impuesto desde una perspectiva más "socialdemócrata" cuando trabajó como asesor electoral para el PSOE en las últimas elecciones. De ahí que pueda denominarse "&lt;em&gt;extended flat tax&lt;/em&gt;" por las novedades que incorpora, especialmente en lo referido al tratamiento de las herencias y donaciones otorgadas y recibidas. Está escrito en un lenguaje mucho más técnico, pero a los economistas (o al menos legos en la materia) les resultará probablemente más interesante. Podéis descargarlo &lt;strong&gt;&lt;a href="http://www.megaupload.com/?d=XQ5JUNGK"&gt;aquí&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; &amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-1332397984871952778?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/1332397984871952778/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/05/el-cambio-de-base-de-la-renta-al.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/1332397984871952778'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/1332397984871952778'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/05/el-cambio-de-base-de-la-renta-al.html' title='El cambio de base de la renta al consumo: la propuesta de &quot;flat tax&quot; de Hall y Rabushka'/><author><name>RME</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04823051759654758284</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1566119093365164703.post-2137191723317675545</id><published>2010-05-11T19:56:00.000+02:00</published><updated>2010-05-12T03:57:59.384+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Reforma Laboral'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mercado Laboral'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Desempleo'/><title type='text'>La reforma laboral sí altera la demanda de trabajo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Cómo debería articularse una reforma laboral en España es uno de los temas más candentes de la actualidad. Sin ir más lejos, en los comentarios de esta &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.lorem-ipsum.es/blogs/laleydelagravedad/2010/05/eichengreen-se-une-a-la-linea-marcada-por-el-club-lorem-ipsum.html"&gt;entrada&lt;/a&gt;&lt;/b&gt; en el blog de &lt;b&gt;Citoyen&lt;/b&gt;, uno de sus comentaristas, Rafael Monreal (a quien agradezco enormemente sus aclaraciones sobre la NAIRU, todo sea dicho), afirmaba lo siguiente a propósito del paro y la tan clamada reforma laboral:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;"(...) No podemos olvidar lo fundamental: el trabajo es un factor sometido a la oferta y la demanda. Y la demanda de trabajo no depende de una reforma laboral, excepto en el caso en que la reforma hace aflorar a los trabajadores en negro. Es decir, si en España un 20% de la economía es en negro, podemos de manera simplificadora pensar que hay un 20% de demanda de trabajo en negro y un 20% de oferta de trabajo en negro. &lt;b&gt;Si la reforma laboral saca a la luz a ese 20% de demanda en negro, sacará también un 20% de oferta de trabajo en negro. La tasa de paro oficial no disminuirá pero aumentarán el número de trabajadores cotizantes&lt;/b&gt;" &lt;/i&gt;(énfasis añadido).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Como podéis ver en mi respuesta, no estoy del todo de acuerdo. El fenómeno que describe Rafael es cierto, pero sólo en parte. Aunque esta &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.lorem-ipsum.es/blogs/laleydelagravedad/2010/05/%c2%bfpor-que-no-baja-el-paro.html"&gt;entrada&lt;/a&gt;&lt;/b&gt; de &lt;b&gt;Citoyen&lt;/b&gt; debería serviros tanto de aclaración como guía (de forma bastante mejor explicada que la mía), voy a intentar ilustrar la parte que me corresponde por mi réplica de forma más didática, así que remitámonos a algunos conceptos básicos. En este caso, al mercado de trabajo, y con ello, a la interacción de sus funciones de oferta y demanda.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/S-mLud4FTSI/AAAAAAAAAFA/5cEZckkUkGA/s1600/mercadotrabajo.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="303" src="http://2.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/S-mLud4FTSI/AAAAAAAAAFA/5cEZckkUkGA/s400/mercadotrabajo.JPG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La &lt;i&gt;curva de oferta de trabajo&lt;/i&gt; (trabajadores) está representada en color azul. La &lt;i&gt;curva de demanda de trabajo&lt;/i&gt; (empresas) está representada en magenta. En la intersección de ambas se encuentra el &lt;i&gt;punto de equilibrio&lt;/i&gt; en el mercado del trabajo (en el que se relacionan un precio de equilibrio y una cantidad de equilibrio). En este caso concreto, &lt;b&gt;el equilibrio muestra la coincidencia entre la disposición a trabajar/contratar para un mismo precio&lt;/b&gt;. Aunque en este caso prescindiré de explicaciones más detalladas sobre el carácter especial de este mercado, basta comprender que, en líneas generales, la interacción entre la curva de oferta y demanda es similar en este mercado tanto como en cualquier otro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Así, teniendo ésto presente, pasemos a la réplica. En primer lugar, supongamos que, en un acto de arbitrariedad jurídica nunca vista, &lt;i&gt;todos los trabajadores irregulares de este país pasasen al mercado oficial de trabajo&lt;/i&gt; (sin alterarse nada más, es decir, manteniendo las mismas "claúsulas contractuales" que tenían cuando eran irregulares). ¿Cuál sería el resultado en la demanda de trabajo? Efectivamente, como dice Rafael, &lt;i&gt;ninguno&lt;/i&gt;. Si las empresas demandaban 800 trabajadores cuando mantenían en su plantilla efectivamente trabajando a otros tantos irregulares, &lt;i&gt;¿&lt;/i&gt;&lt;i&gt;qué cambiará en sus necesidades de contratación el que los trabajadores que ya tenía trabajando y por tanto les pagaban, pasen a ser regulares o no?&lt;/i&gt; Si no cambia nada más aparte del hecho de regularidad/irregularidad, tampoco cambiará en absoluto la función de demanda de las empresas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En ese sentido, Rafael está en lo cierto y su ejemplo se corresponde con el que acabo de exponer; pero ambos únicamente se cumplen cuando, efectivamente, &lt;i&gt;la estructura de costes de la empresa no se ve alterada&lt;/i&gt;, como sería el caso de un simple cambio nominal como el anterior. Sin embargo, si una reforma laboral incide en esa misma estructura de costes (rebajando las cotizaciones sociales o los costes de contratación, por ejemplo) entonces la función de demanda laboral sí que se ve afectada. Esto se reflejaría, básicamente, como un &lt;i&gt;desplazamiento hacia la derecha de la curva de demanda de trabajo&lt;/i&gt; (en líneas discontinuas), como se muestra a continuación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/S-mWLAeaP-I/AAAAAAAAAFQ/2Y1CSwJSOlA/s1600/ofertadetrabajo3.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="303" src="http://2.bp.blogspot.com/_SACheGKofCU/S-mWLAeaP-I/AAAAAAAAAFQ/2Y1CSwJSOlA/s400/ofertadetrabajo3.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No obstante, respecto a esta explicación surgen dos pegas (no, una de ellas no es lo rematadamente mal que me salen las gráficas a veces). La primera de ellas es, &lt;i&gt;¿cuánto se desplazará la curva de demanda de trabajo hacia la derecha?&lt;/i&gt; En principio, no podemos saberlo, con lo cual podemos encontrarnos ante múltiples escenarios (inclusive el que comentaba Rafael, que no cambie absolutamente nada). &lt;i&gt;¿Cómo afectan estos cambios al desempleo?&lt;/i&gt; Supongamos que la oferta de trabajo se sitúa efectivamente en el mercado sobre el punto negro que está dibujado sobre su respectiva curva. En palabras, implicaría que en el mercado de trabajo hay 1.500 trabajadores dispuestos a trabajar, pero sólo si les ofrecen 800 € de salario. Obviamente puede comporbarse que sus deseos no son coincidentes con los de las empresas, que a ese precio sólo podrían permitirse contratar a unos 300 trabajadores. Como resultado, tenemos un exceso de oferta (o escasez de demanda) de 1.200 trabajadores; o en otras palabras, en el mercado hay 1.200 trabajadores más que los que desean contratar las empresas, es decir, habrá desempleo. El desplazamiento de la curva de demanda hacia la derecha reduce progresivamente esa diferencia entre la demanda y oferta de trabajo, acercándose cada vez más al punto en el que podría permitirse contratar a los 1.500 trabajadores por los 800 € que reclaman. ¿Es la única forma? No, desde luego. Haya o no desplazamientos, &lt;i&gt;los trabajadores podrían bajar sus exigencias salariales&lt;/i&gt;, de forma que se aproximasen ellos a los deseos de contratación de la empresa. Es más, puede que ante un aumento de la demanda se produzca un "estímulo" por la información de que las empresas están contratando nuevos empleados y sus exigencias salariales bajen ante la única alternativa posible, y nada agradable, de seguir en paro.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como decía, pueden darse múltiples escenarios, y es más, no podemos conocer a priori ninguno de ellos con seguridad. A pesar de todo, creo que sí queda demostrado que &lt;b&gt;una reforma laboral que incida en el lado de los costes de las empresas sí tiene efectos &lt;i&gt;positivos&lt;/i&gt; tanto en el mercado de trabajo como, en consecuencia, sobre el desempleo&lt;/b&gt;. Y, sobre todo, un apunte muy importante. &lt;i&gt;Ni el desempleo se debe única y exclusivamente a la demanda de trabajo ni, por consiguiente, las políticas activas de empleo deben fijarse únicamente en ese lado del mercado laboral.&lt;/i&gt; La oferta de trabajo, y la posibilidad de interacción entre ésta y la demanda de trabajo a fin de alcanzar el "equilibrio", son igualmente importantes, y por eso mismo deben quedar ante la misma consideración de las políticas de empleo que pretendan emprenderse. Si no es así, no sólo podemos estar seguros de que no remediaremos la situación, sino que además, lo poco que consigamos no dejará de ser un mero parche que a buen seguro tendremos que remendar algún día.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;P.D. Espero que, en cualquier caso, esta entrada no moleste a Rafael Monreal, cuyo comentario me ha servido de excusa para publicarla. No se trata de una réplica directa ni en ningún caso de algún tipo de ataque. Más bien, una forma de demostrar que, tanto en lo que se está de acuerdo como en lo que no, aunque sea de forma puntual, uno siempre puede aprender de los demás. Yo, al menos, lo intento ;)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt; &amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1566119093365164703-2137191723317675545?l=cuasieconomista.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/feeds/2137191723317675545/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://cuasieconomista.blogspot.com/2010/05/la-reforma-laboral-no-altera-la-demanda.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/2137191723317675545'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1566119093365164703/posts/default/2137191723317675545'/><link rel='alternate' ty
