viernes, 16 de abril de 2010

La redistribución no garantiza la eficiencia

Con bastante retraso (con lo que pido disculpas) respondo a un comentario crítico que me dedicó Albert Esplugas a propósito de mi última entrada en este blog. La crítica de Albert se centra en dos pilares básicos: 1) Que en mi ejemplo hablo de cantidades monetarias y no de utilidades, por lo que no puedo hablar de eficiencia o bienestar propiamente dichos; y 2) Que la redistribución introduce distorsiones en el comportamiento de los agentes. En conclusión, Albert viene a concluir que la redistribución no puede ser eficiente. Yo respondo que la redistribución no garantiza la eficiencia, pero teóricamente sí podría hacerlo.

En cuanto al primer punto de su crítica, lo primero que quiero destacar es que la entrada plantea un ejemplo que pretende únicamente ser ilustrativo respecto a la teoría que expone. Su fin es divulgativo (y a ser posible, pedagógico). No pretendo sentar cátedra, en ningún caso. No obstante, como no podía ser menos, defiendo mi ejemplo. Es cierto que hablo en todo momento de cantidades monetarias y no de utilidades. A pesar de ello, no podemos negar que en términos generales una mayor renta reporta una mayor utilidad a los agentes económicos, con lo que siguiendo una regla simple de transitividad, bien podemos afirmar que si la renta se incrementa también lo hace la utilidad, aunque no lo expongamos de forma explícita. Le concedo a Albert que puede darse el caso de que una mayor renta disminuya la utilidad de alguno de los agentes (o que, naturalmente, ésta no se incremente en la misma proporción para cada agente según los casos), pero en este sentido me remito a lo que declaré en un principio: se trata sólo de un ejemplo, y como tal, abunda en generalizaciones, pero no considero que le reste validez teniendo en cuenta su fin divulgativo.

Albert comenta también en este apartado: "¿Aumenta la eficiencia en la economía si desposeemos (o ejecutamos) a todos los pobres y damos su dinero a personas más productivas?". En primer lugar, es conveniente no mezclar churras con merinas. Nadie habla de ejecutar, ni en sentido literal ni en figurado, a las personas con menos recursos. Es más, ni siquiera en ningún momento se habla de personas con menos recursos. La postura que expongo en mi ejemplo es la de una redistribución entre personas menos productivas a personas más productivas. No de pobres a ricos, pues esa cualidad hace referencia a la riqueza, no a la productividad. Asimismo, Albert declara: "Una mayor eficiencia se conseguiría si A, después de haber ahorrado para hacerse con un bien de capital, aumentara su productividad, o B descubriera una nueva forma de satisfacer un deseo de C y le ofreciera ese servicio. En estos casos alguien sale beneficiado y nadie sale perjudicado, luego sí puede hablarse de un uso más eficiente de los recursos". Esta afirmación es indiscutible, pero precisamente en ella Albert está definiendo el concepto de eficiencia en sentido de Pareto, y mi entrada, precisamente, trataba de ilustrar las posibilidades de la redistribución para la eficiencia en sentido de Kaldor-Hicks. Y recuerdo que ésta se define cómo aquélla situación en la que los "ganadores" son capaces de compensar a los "perdedores" con sus ganancias y a pesar de ello retener un beneficio, que es lo que precisamente ilustra el ejemplo. No veo disonancia a este respecto en nuestras posturas, salvo por el hecho de que Albert pasa por alto este último criterio de eficiencia. Y en este sentido, en teoría, si la riqueza se distribuye para su inversión de los menos productivos a los más productivos alcanzamos un resultado Pareto-superior. Lo único que muestra el ejemplo es que la redistribución, en teoría y en caso de darse, podría garantizar ese resultado.

¿Por qué digo "podría"? Precisamente, porque lo que pretendo ilustrar es un concepto teórico, no la realidad. Como bien dice Albert, la redistribución introduce distorsiones en las pautas de comportamiento de los agentes económicos, creando incentivos en distintas direcciones. De hecho, al verse beneficiado por la redistribución, A tendría incentivos a no mejorar su productividad. Por otra parte, si el criterio de redistribución se basa en transferir del menos productivo al más productivo, C tendría incentivos a volverse más productivo, o en caso de no ser capaz, a despreocuparse de su productividad, ceder parte de su renta y esperar que A simplemente le compense. Sin quererlo, A se convertiría en una especie de gestor de C, y si se llega a percatar de ello, es bastante probable que acabara por hartarse y terminaría no teniendo ningún incentivo a incrementar o incluso mantener su productividad (total, para que C se embolse una parte importante sin apenas esfuerzo, mejor no quebrarse la cabeza). Asimismo, C puede ser compensado o no, o incluso, lo sea o no efectivamente está el hecho de si se siente efectivamente compensado o no. Y así podríamos continuar. En definitiva, las consecuencias son de difícil predicción, y en cualquier caso, no todas resultan demasiado alentadoras. Además, en todo momento suponemos que el redistribuidor conoce las productividades de cada agente, lo cual es una concesión que en muy raras ocasiones se cumple en la realidad.

Por último, quiero destacar que, como también comentaba Albert, si realmente todas las partes salen ganando, lo más probable es que fueran los propios mecanismos del mercado los que llevarían al surgimiento de un acuerdo entre C y A para que el segundo gestione los fondos del primero a cambio de una comisión. Ésto es algo completamente cierto, y de hecho, es lo que sucede por regla general. No obstante, este planteamiento también presenta sus restricciones. A y C pueden no tener constancia de la situación de cada uno, y aunque pudiese surgir un agente intermediario encargado de ponerlos en contacto, el que éste aparezca o que ejerza su función tampoco es algo garantizado. Del mismo modo, pueden existir fallas de información entre los distintos agentes que no les permitan llegar a un acuerdo aunque éste fuese beneficios para ambas partes o, en última instancia, C puede rechazar por algún motivo (aunque sea una excesiva confianza en sus capacidades) los servicios de A, negando así la posibilidad de eficiencia al conjunto (lo cual supone una externalidad negativa siempre a considerar). Es en tales casos donde la redistribución se plantea como una alternativa, aunque eso sí, sin olvidar todo lo que conlleva y que hemos explicado anteriormente, lo cual, todo sea dicho, ha de tenerse muy en cuenta.

4 comentarios:

Citoyen dijo...

Si te interesa el tema, me gusto mucho el capitulo que le dedica Mandler en su libro "Dilemmas in economic theory". Es bastante pesimista, pero lo que dice es interesante. http://www.amazon.com/Dilemmas-Economic-Theory-Foundational-Microeconomics/dp/0195145755

Como perspectiva historica, tienes los capitulos del libro de Backhouse ( http://www.socscistaff.bham.ac.uk/backhouse/homepage/hmea/contents.html ), gratis, online (cap 15 y 24).

¿Tienes pensado hablar de la teoria del second best? Para mi fue revelador este post de Dani Rodrik. http://rodrik.typepad.com/dani_rodriks_weblog/2007/08/why-do-economis.html Los economistas nos dividimos en dos grupos: los que creen que, generalmente, se puede redistribuir adecuadamente con transferencias de renta y los que creemos que eso eso es mas una excepcion que una regla y que en general meterle mano al sistema de precios es inevitable porque el mundo esta lleno de situaciones "second best". (yo tambien he escrito, pero Rodrik es mejor, claro: http://www.lorem-ipsum.es/blogs/laleydelagravedad/2009/05/liberalismo-vs-socialdemocracia-en-economia.html ) En esta segunda linea, te recomiendo el evangelio segun san Stiglitz (:P) capitulo 4 http://books.google.es/books?id=Bpyq1CK2HgAC&dq=stiglitz+socialism+whither&printsec=frontcover&source=bn&hl=es&ei=z2PIS9GtHojdsAbXmZ3gCw&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=4&ved=0CB8Q6AEwAw . Y si quieres ver como se aplica la idea de Stiglitz al mundo real, googlea "Nicholas Barr" o chequea este paper http://eprints.lse.ac.uk/279/1/Barr_1992_JEL5.pdf (seccion III)



Disculpa que parezca que quiero aleccionarte, pero el post me ha recordado a cuando yo andaba perdido buscando bibliografia y pense que podia ahorrarte trabajo.

Un saludo, me gusta el blog

Ramón Mateo Escobar dijo...

Hola Citoyen,

Ni mucho menos. Sigo tu blog diariamente, entre otros, precisamente con el fin de ser aleccionado. Y te lo agradezco enormemente :D

Encantado de tenerte aquí, y por supuesto, mil gracias por la bibliografía. Ahora entiendo a Kantor cuando se queja de que le saturas a lecturas ;)

Albert Esplugas dijo...

He escrito un último comentario (http://www.albertesplugas.com/blog/2010/04/redistri.html), y ahora sí me paro aquí, que ya debo estar haciéndome pesado ;)

Un saludo

Ramón Mateo Escobar dijo...

Hola Albert,

Ni mucho menos. Te estoy tremendamente agradecido, y es más, espero que continúes siendo tan súmamente pesado en próximos temas :D

En la próxima réplica te seguiré rebatiendo el punto central del análisis de la utilidad; pero, como decía, en la práctica no estamos tan alejados en cuanto al escepticismo sobre los procesos económicos (aunque no es menos cierto que el mío se extiende a todas las instituciones, no sólo el Estado).

Así pues, gracias por todo :)

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