sábado, 19 de diciembre de 2009

Frank P. Ramsey

El reciente fallecimiento de Paul Samuelson supone una triste noticia para la economía. No sólo ganó una buena cantidad de dinero escribiendo manuales de texto universitarios, todo sea dicho. Gracias a su trabajo la economía es hoy lo que es. Es más, si podemos hablar de "ciencia económica" es sin duda debido a su enorme labor de sistematización de todos conceptos en todos los campos, desterrando muchos misticismos de por medio, amén de alguna contribución original. No obstante, no quiero hablar del maestro hoy, sino de un economista que en su corta vida (27 años) aportó tal cantidad de ideas que éstas sirvieron como base para el trabajo de muchos autores posteriores. Me refiero a Frank P. Ramsey.
Este matemático metido a economista más por afición que por dedicación tardó tiempo en ser reconocido. Keynes decía de él que: "From a very early age, about sixteen I think, his precocious mind was intensely interested in economic problems" (Keynes, 1933). Su legado, en realidad, lo constituyen tan sólo tres trabajos centrados respectivamente en probabilidad subjetiva y utilidad (1926), tasación óptima (1927) y crecimiento económico (1928). Dada la enorme relevancia que han tenido cada una de sus aportaciones, cabe pensar qué habría sido de nuestra ciencia si tan sólo hubiese vivido unos años más.

El primero de sus trabajos puede entenderse como una respuesta crítica a la publicación del "Tratado sobre Probabilidad" (1921) por Keynes, en el cual argumenta que la probabilidad subjetiva no importa verdaderamente, ya que afirma que existe una relación entre probabilidad (objetiva) y conocimiento, ya que éste último está distribuido y no es exclusivamente personal. Ramsey mostrará su desacuerdo con Keynes al contestar que no es lo mismo hablar de probabilidad en física que en lógica. Para él el conocimiento no puede considerarse algo etéreo ni separado de cada persona. Las creencias individuales se forman a partir de un conocimiento personal, y son éstas las que dan lugar por tanto a una valoración que consecuentemente se regirá por probabilidades subjetivas. De hecho, Ramsey propone que una forma de estimar el grado de probabilidad que un sujeto asigna a un resultado puede medirse encontrando la probabilidad que ese sujeto otorgaría a una apuesta por ese mismo resultado. Como veis, se trata de la base de la moderna teoría de la decisión. En 1926.

Ramsey no se quedó ahí. Su segundo trabajo trata de la tasación óptima (1927), en el que se enfrenta a este problema propuesto por Pigou: ¿Cuál es el precio fijado por un monopolista que al tiempo que maximiza el bienestar social cubre una cantidad de beneficio dada? Su respuesta se llama precisamente la fijación de precios de Ramsey (o de Ramsey-Boiteux), que viene a establecer que el precio marcado sobre el coste marginal ha de ser la inversa de la elasticidad-precio de la demanda del bien en cuestión. Una solución sencilla pero elegante, como corresponde a un buen matemático.

Su último trabajo trata del crecimiento económico (1928). En él Ramsey modeliza la decisión de consumo y ahorro de un agente competitivo que recibe una renta exógena y toma el tipo de interés como dado. Modelo de Solow, dirán algunos. No, es mucho mejor, porque en el modelo de Ramsey la tasa de ahorro es una variable endógena. Que además fuese capaz de expresar el problema de decisión intertemporal en apenas dos ecuaciones muestra una vez más su talento y su capacidad como matemático. Este modelo sirvió de base para muchos autores posteriores, como el ya citado Solow, y con algunos retoques, es el más aceptado y usado en la actualidad.

En resumen, la economía tiene muchas perdidas que lamentar, como tantas otras ciencias, pero la de Ramsey es paradigmática. Dadas sus contribuciones, ¿de qué habría sido capaz? El empleo sistemático de las matemáticas en la economía era toda una novedad en su época, y Ramsey demostró en tan sólo tres ejemplos una pequeña parte de su potencial. No sabemos exáctamente donde nos encontraríamos hoy, pero una cosa es segura: Nuestro agradecimiento por sus contribuciones.

2 comentarios:

Daniel dijo...

Que tristeza...es increible como siento este sentimiento por alguien que no conocí, pero que leo y estudio su teroría de crecimiento a full.

Soy estudiante de un magister en economía y es increible...

Grande aestro Ramsey!!!

Ramón Mateo Escobar dijo...

A mi realmente lo que me sobrecoge es todo lo que hizo con tan poco tiempo en sus manos, y como digo en la entrada, pensar que podría haber pasado si tan sólo "hubiese vivido algunos años más". Quizá en términos absolutos no sea comparable, pero cada uno respecto a su ciencia, Ramsey fue nuestro Ramanujan particular.

Quizá fue la pérdida de Ramsey la que más nos hizo a los economistas asumir por completo el significado de "coste de oportunidad". Desde luego, méritos no le faltaron :)

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