miércoles, 10 de noviembre de 2010

Las causas económicas de la envidia

¿Somos envidiosos por naturaleza? Antes de poder responder esta pregunta, deberíamos plantearnos qué entendemos por envidia. Los economistas (o cuasieconomistas) solemos emplear el concepto de aversión a la desigualdad, que viene a decir que, en general, una persona se siente mal cuando las condiciones de quienes les rodean, en sentido económico, son distintas a las suyas. En términos técnicos, diríamos que los agentes computan en su función de utilidad las condiciones económicas (i.e., las dotaciones iniciales) del resto de agentes de la economía y experimentan una disminución en su utilidad en tanto esas condiciones sean distintas a la suya propia. Obviamente no tenemos por qué suponer simetría en esa valoración: por lo general, una persona se sentirá peor (o incómoda, o molesta, o frustrada, como queráis) cuando sus vecinos son más ricos que él. No obstante, no son pocas las personas que se compadecen y se sienten mal ante la pobreza de sus congéneres. Este hecho también deberíamos interpretarlo bajo la misma óptica de aversión a la desigualdad. No sería correcto hablar de envidia, como tradicionalmente se interpreta, en este último caso (la envidia, como tal, aparecería únicamente frente a individuos que tengan una condición mejor a la propia).

El estudio del comportamiento de los individuos cuando consideramos su aversión a la desigualdad deja tras de sí resultados bastante interesantes, como el hecho de que los individuos están dispuestos a gastar una parte considerable de sus recursos en reducir esa desigualdad frente a sus semejantes, o al menos a aparentarlo (en general el gasto que entendemos dedicado a ostentación formaría parte de esta categoría). Del mismo modo podemos entender por qué los individuos juegan a la lotería: la posibilidad de que alguno de tus vecinos, amigos o compañeros de trabajo de ser ganadores, por pequeña que sea, supone en cierto modo una amenaza a vuestro statu quo relativo (algo que se entiende mejor respecto a los boletos de lotería que se compran en grupo o entre compañeros).

Como nunca está de más hacer publicidad, sobre todo cuando se trata de mi alma mater, os dejo a continuación una pequeña presentación realizada por Antonio Cabrales de recientes estudios relacionados con las causas y consecuencias económicas de la envidia que se han llevado a cabo en la Universidad Carlos III de Madrid. Sin más, os dejo el vídeo, que podéis ver aquí.

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